Perú III. Culturas Prehispánicas HIST.
Categoria:
Historia
1. Antigüedad. La antigüedad del hombre en los Andes centrales ha aumentado con los hallazgos de los últimos años. Si a comienzos del s. XX apenas se aventuraban fechas que bordeaban los 1000 años a. C., desde 1958 en que Augusto Cardich descubrió en Lauricocha (Huánuco), a más de 4.000 m. sobre el nivel del mar, restos humanos cuya antigüedad se acercaba a los 9.500 años (250 más o menos), varió definitivamente el panorama. Posteriores descubrimientos llevaron esa fecha a la costa. Los yacimientos arqueológicos de Chivateros (valle de Chillón-Lima, 10430 años a. C.), y Toquepala (Sur del Perú, 9580 años a. C.), presentan pruebas concluyentes; un último hallazgo en Tablada de Lurín (Sur de Lima) ha dado 9 100 años. Es interesante mencionar restos de fechas superiores, hallados en toda la costa, en Chilca y Cabezas Largas (Paracas), p. ej. (F. Engel), y que se acercan a las fechas anteriores. Estos descubrimientos son la culminación actual de estudios iniciados por Mas Uhle a comienzos del s. XX y continuados por la escuela peruana fundada por Julio C. Tello.Hasta 1946, los arqueólogos tradicionales sostuvieron que la cerámica marcaba el estado más antiguo en el área andina; en ese año Junius Bird descubrió un estrato anterior en Hacca Prieta (valle de Chicama) y abrió las puertas a la investi-ación del periodo llamado precerámico, de unos 2000 años a. C.; así se inauguró una nueva época y una nueva forma de trabajar lo andino. En él descubrimos un desarrollo de la textilería inicial, aparte de la fabricación de objetos de mimbre y la calabaza. Fue también fase de migraciones; los hombres de las últimas etapas de La Ricocha, como todos los de las zonas altas, emiuraban a la costa en el invierno, aprovechando que en tal estación las lomas costeras se recubren de pastos que facilitan la cría del ganado. En el área vecina a Ancón (Norte de Lima) y en los valles de Chillón y Chancay entre otros, hay abundantes restos de estas migraciones.El precerámico constituye un estrato cultural de agricultores incipientes y significa también el tránsito de la primera industria lítica al periodo inicial de la cerámica. En las excavaciones de Lauricocha se aprecia cómo hacia 4000 años a. C. se inició una disminución de los artefactos líticos y un aumento de los residuos óseos de alimentación, coincidiendo con el avance en la domesticación de animales (v. AUQUÉINIDOS). En Cilca, cerca de Mala, F. Engel descubrió un centro precerámico en el que hay evidencia de cultivos limitados (4000 años a. C. aprox.), lo que indica que poco antes de 3500 años a. C. el hombre de la costa peruana experimentaba ya la alimentación vegetal. El hombre precerámico vivía de la recolección de moluscos y carecía de animales marinos, cocía sus alimentos y desconocía el maíz; cultivaba en cambio el pallar, la calabaza, el zapallo, el ají y algunos frutales (lúcumo); construía sus habitaciones semienterradas y fabricaba muchos de sus utensilios con calabazas (mates). Los trabajos de Junius Bird ayudan a comprender cómo en el precerámico se encuentran muchos de los fundamentos del estilo chavinoide posterior. En los lugares estudiados por Bird, Engel y otros autores en la costa se hallan las fuentes más importantes para el análisis del cambio hacia la primera época cerámica, encontrándose hoy señalados muchos nuevos yacimientos en una amplia área. Entre 1500 y 1200 años a. C. se aprecia un desarrollo de la agricultura (maíz), la aparición de la cerámica y un auge arquitectónico.2. Culturas chavinoides. En 1958 ya había sido aceptada la idea de considerar tres horizontes culturales en el área andina: primitivo (chavinoide), medio (tiahuanacoide) y tardío (inca), de acuerdo con la influencia y evolución general de los grupos culturales que los distinguen. Inmediatamente antes de Chavín (v.), según los estudios de la Misión japonesa, aparece en la cuenca del Huallaga el estilo Kotosh, relacionado con el Chavín posterior y que tiene vinculaciones con otras áreas (Cunturhuasi y Ancón). La expansión de cerámica con características similares en Kotosh y otros lugares proporciona el primer indicio de relaciones culturales en el área andina.Hacia el 1000 a. C. se aprecia la aparición del horizonte primitivo, también llamado temprano, formativo o chavinoide (por ser Chavín el más representativo). Julio Tello identificó este primer momento con el imperio o cultura Chavín, pero esto es relativo porque no puede hablarse aún de un Estado centralizador. El área de influencia del primer horizonte abarca desde el S del Ecuador hasta la zona S de Paracas, pero existen otros lugares similares en las zonas altas de los Andes centrales. Chavín, en realidad, no fue un pueblo dominante, sino varios con un estilo propio y similar, basado en el trabajo de la piedra, con edificios adornados con abundantes esculturas y bajorrelieves. El nombre del horizonte proviene de semejanzas con el núcleo de Chavín de Huántar, situado sobre un afluente del río Marañón en las zonas elevadas de la cordillera occidental andina, que es el resto más conocido y que consta de un llamado castillo (aunque con más propiedad sea un templo) y de una serie de edificaciones adyacentes. Consta de tres pisos, y su fachada tiene grandes cabezas de piedra que reproducen rasgos humanos con atributos de felino y ofidio. En las galerías interiores se han descubierto esculturas líticas (el llamado lanzón de granito, el obelisco Tello, etc.) y estelas de piedra con motivos diversos (el cóndor de Chavín, estela Raymondi, etc.).Otros lugares importantes cíe] horizonte Chavín son Cunturhuasi, en Cajamarca, llamado así por un gran bajorrelieve que representa un cóndor. Se trata también de un templo escalonado, donde se han hallado piezas de cerámica y esculturas emparentadas con Chavín. Cupisnique, en el valle de Chicama (costa norte), es conocido por su valiosa cerámica, algo diferente a la de Chavín. En Nepeña (costa norte), Tello descubrió los conjuntos de Pungurí y Cerro Blanco, en los que hay elementos chavinoides y supuso que ambos eran irradiaciones costeras de Chavín; Larco Hoyle opinó posteriormente que era un centro religioso original. En el valle de Casma (Norte de Lima), Tello descubrió otra serie de ruinas vinculadas a Chavín: Sechín Alto, Mojeque, Pallca y Cerro Sechín; en este último lugar se encontraron los únicos monolitos costeños, que alcanzan 4 m. de alto. En la costa norte hay otros restos chavinoides como Chongoyape, que están también relacionados con los anteriores. En el último milenio a. C. parece haberse intensificado la agricultura. En Chanapata (1380 a. C.), cerca de Cuzco, se formaron andenes (terrazas agrícolas), lo que permitió lograr mayores recursos. Esto sería paralelo al desarrollo de las primeras técnicas de riego en la costa, represas y canales cortos. El uso del agua en mayor escala requirió un mejor conocimiento de la astronomía y se aprecia el surgimiento de un culto a ciertas constelaciones (Orión, llamada "cabrillas" a partir de los cronistas); aún hoy la cosecha comienza en la región de Chavín, cuando las "cabritas" (Orión) aparecen al anochecer cerca de las cumbres orientales (L. G. Lumbreras). El dominio de la agricultura llevó a un adelanto en la formación de los primeros núcleos urbanos y, naturalmente, a la mejora y desarrollo de la creación artística.3. Cultura de Paracas. Después del periodo de apogeo chavinoide se encuentran nuevos restos tempranos en Paracas. Se ubica esta cultura en la península de igual nombre, al S de Lima y sus testimonios vienen desde más de 7.000 a. (Engel señala restos de 9.000 a. para la primitiva agricultura). Paracas fue descubierta por Julio Tello en 1925 y se encuentran en ella dos épocas claramente distinguidas: "cavernas" y "necrópolis", según la forma de las construcciones funerarias; la primera hizo pozos en forma de botella, y la segunda habitaciones subterráneas con piedras unidas con una masa a base de algas. Aunque se pensó siempre en una "ciudad de muertos" debido a que los restos hallados corresponden solamente a cementerios, no se puede negar que Paracas ha sido un importante centro poblado. "Cavernas" sobresale por su cerámica incisa, relacionada con la de Chavín; "necrópolis", por su arte textil desarrollado en grado sumo. Aparte de la primera cerámica, otros elementos señalan la influencia de Chavín. La cerámica de "cavernas" es de colores fuertes (verde, amarillo, rojo y negro), con dibujos geométricos y motivos del felino y el ofidio, de posible origen Chavín; "necrópolis" aparece aprox. 200 años a. C., cuando hay un cambio general en toda la costa. Sus casas eran de piedra pegada con algas. Se ha distinguido por su textilería, que destaca por su adelanto en el teñido; elaboraron mantos policromos, cuyos colores se mantienen firmes hasta hoy y que fueron encontrados en las tumbas, envolviendo cadáveres, que habían sido momificados con una técnica avanzada. Como prueba de su adelantada técnica quirúrgica, se encontraron en los cementerios muchos cráneos trepanados con pruebas de supervivencia; para ello usaron instrumentos de oro y bronce, hallados en abundancia. Aparte de las tumbas no se conocen otros testimonios arquitectónicos importantes.4. Cultura nazca. Posteriormente aparece en la zona un nuevo estilo llamado nazca, entre los años 200 a. C. y 800 d. C. aprox. La cultura nazca se extiende por la costa sur del P., especialmente entre la actual provincia de Chinca y el valle de Acarí; tuvo influencia apreciable en la cerámica, hasta las zonas altas de Ayacucho. Su centro principal estuvo en Cahuachi, núcleo urbano vecino al río Nazca (hay también otros centros: Cerro Blanco. Tambo Viejo, etc.). Las construcciones de Cahuachi forman hasta seis grupos de edificios orientados de E a O, en forma de terrazas escalonadas similares a las mochicas. Utilizaron adobes de diversos tipos; los más modernos son rectangulares.En vista de la escasez de agua, los nazcas desarrollaron un sistema de canales subterráneos para aprovechar el agua del subsuelo, acumulada por filtraciones; un sistema parecido funcionó en otros lugares, Pachacamas (valle de Lurín, Sur de Lima), p. ej. Gracias a esto, los nazcas lograron una agricultura a base del maíz, fríjoles, yuca (mandioca), camote (batata), etc. En las pampas (zonas planas) vecinas a Nazca, se han encontrado grandes trazos superficiales, representando líneas de varios kilómetros de longitud que dan figuras triangulares y trapezoides y grandes dibujos de animales (especialmente aves); es posible que estos dibujos correspondan a un calendario astronómico (María Reiche). Es en la cerámica en lo que más destacaron los nazcas; la hay de muchos tipos hasta lograr un acabado casi perfecto. Destacan por su abundancia los ceramios de forma globular, con dos picos paralelos y puente, y en forma de taza y vaso. Abundan los de representaciones humanas y animales, con hasta siete colores sobre fondo oscuro o blanco. Aparecen serpientes bicéfalas, aves marinas, ciempiés, cabezas humanas y dibujos geométricos. Existe identidad entre los elementos decorativos de la cerámica nazca y los que utilizó la anterior textilería de Paracas.5. Periodo intermedio temprano. Se aprecia un intermedio de independencia regional, que es el primer intermedio entre los horizontes chavinoide y tiahuanacoide. Entran en desarrollo otras culturas independientes como Salinar, cuyos restos se encuentran en el valle de Chicama a un nivel menos antiguo que Cupisnique (v. supra). En la época Salinar se cultivó el maíz en forma más intensiva, aunque parece que se mantuvieron ciertos hábitos recolectores; Gallinazos, algo posterior y ubicada en la cuenca del río Virú, se distingue por la construcción de pirámides de barro y el uso del agua del subsuelo. En los valles de Moche, Chicama, Virú y Santa se formó un pueblo poderoso, el mochica (v.), con un amplio desarrollo urbano y social. Constructores de pirámides y edificios de barro (con adobes pequeños generalmente), los mochicas se distinguen especialmente por su elaborada cerámica con dibujos mitológicos (hay series de ceramíos que reproducen mitos), por sus representaciones de rostros humanos que alcanzan una fabulosa variedad. Posiblemente, proporcionaron a la cultura andina posterior elementos como el chasqui (correo de a pie), que aparece en la cerámica de este pueblo.En la sierra sur se sitúa el estilo Pucará, cuyo centro estaba al S del Cuzco, entre éste y el lago Titicaca; sabemos poco de este pueblo que ha dejado construcciones de piedra y adobe, y esculturas líticas que representan hombres y animales. Su escultura es considerada superior a la de la zona norte de los Andes centrales; la cerámica es similar a la de Tiahuanaco (v.). En este mismo periodo aparecen al S del lago Titicaca los restos más antiguos de Tiahuanaco, que están poco extendidos, encontrándose cerámica con dibujos geométricos y policroma. Las construcciones son de piedra.En la sierra del centro, y con nacimiento en el Callejón de Huaylas, se da el estilo Recuay, cuya cerámica abierta y a veces en trípode, con variadas representaciones, es característica, aunque también conocieron la escultura en piedra. Paralelamente a esto, en Lima se desarrolla un estilo conocido como "Lima temprano", que ocupa principalmente lugares de los valles del Rímac, Chillón y Lurín, con formación de pequeños núcleos urbanos y abundancia de migraciones e intercambios. A este mismo periodo intermedio temprano pertenecen los centros urbanos de Maranga (Lima), con construcciones piramidales de adobe, ceremoniales; en Chancay (Norte de Lima) se encuentra el templo de Cerro de Trinidad, en el que se usó forma similar. En Pachacámac, centro ceremonial del valle de Lurín y en Cajamarquilla (valle del Rímac), se construyen algo posteriormente núcleos urbanos.6. Estilos Huari y Tiahuanaco. Aprox. en el año 600 a. C. puede ubicarse el comienzo del horizonte medio, segundo gran momento unificador de los Andes centrales. Si Chavín había sido el estilo unificador del primero, éste se caracteriza por la expansión de los estilos de Huari y Tiahuanaco. Aunque se sostiene la existencia de un imperio Huari y otro Tiahuanaco, tenemos pocas referencias tradicionales de ellos. Anteriormente se había pensado que Tiahuanaco había impuesto su estilo en una amplia zona que, partiendo del centro original a corta distancia del lago Titicaca y al S, había llegado hasta la región ocupada antes por los mochicas, y también al N de Chile. Nuevos estudios distinguen el estilo Tiahuanaco, que ocupa el altiplano del Titicaca, la zona sur del P. y el N de Chile, por un lado, y por otro el estilo Huari que, centrado en la zona meridional del río Mantaro, en Ayacucho, se extiende hasta la zona Mochica y la sierra norte del P., y llega casi hasta el Cuzco por el S. Tiahuanaco ocupa una zona elevada (4.000 m.), y su centro principal, de igual nombre, tiene restos arquitectónicos notables (en algunos restos las piedras están "amarradas" con grandes clavos de bronce), edificios megalíticos (Acapama, Kalasasaya, Puerta del Sol, etc.), chirllpas (torres redondas o. cuadradas, que servían de morada y lugar de entierro), etc. Su cerámica era policroma, con motivos mitológicos y geométricos; los primeros parecen relacionarse con los dibujos representados por su escultura en piedra (imagen de la Puerta del Sol, p. ej.).Se afirma que entre los a. 650-700 Huari se extendió hasta tener contactos con la zona de Nazca inclusive (v. supra); esto se aprecia sobre todo por la cerámica encontrada en Chaquipampa (valle del Mantaro), en el núcleo urbano de Huari y en el valle de Nazca, y caracterizada por los motivos mitológicos que presenta. El segundo momento (aprox. 700-750 d. C.) se caracteriza por el abandono de Chaquipampa y el surgimiento de Huari como capital del nuevo imperio. El estilo cerárnico de esta nueva época es llamado Viñaque, y se utilizaron representaciones policromas de motivos míticos de tipo tiahuanacoide, incluyendo dibujos semejantes al de la Puerta del Sol de Tiahuanaco. En este segundo estado de la cultura Huari se aprecia una influencia hasta Cajamarca (sierra norte) y Chicama (costa norte), y hasta la zona vecina al Cuzco por el S. Probablemente, la expansión de Huari fue de tipo militar. Durante este periodo es cuando Pachacámac (costa central), adquiere una importancia apreciable sobre todo en un tipo de cerámica difundido por la costa central. El tercer periodo de Huari llevó a una decadencia que enlaza con la aparición de un segundo momento intermedio, llamado tardío, en el cual vuelven a florecer reinos y núcleos urbanos independientes, y en el que se aprecia un despoblamiento de las ciudades del sur de la costa, mientras que se fortalecen las del N; también se nota un mayor desarrollo agrícola de la misma zona. Es allí donde la cultura chimú (v. MOCHICA-CHIMÚ), formada en el mismo lugar donde anteriormente había florecido la mochica, en el periodo intermedio temprano, logró su mayor expansión.7. Cultura chimú. Los historiadores de Indias de los s. XVI y XVII recogieron noticias sobre este imperio chimú, especialmente aquellas referentes a un enfrentamiento con los incas; aparte, una tradición recuerda genealogías de reyes chimús que llegaron a sobrevivir a la conquista española. Los chimús formaron un Estado que, aliado con el curacazgo (señorío) de Cajamarca (sierra norte), dominó prácticamente la costa y sierra norte de P., llegando al Ecuador. El centro principal de este Estado norteño fue la ciudad de Chanchán (v.), formada por amplios recintos con grandes muros de adobe, decorados con relieves de variados dibujos, algunos de los cuales se conservan; estos recintos contienen casas, depósitos y otros edificios, incluyendo templos. La cerámica, para la que usaron moldes, era preferentemente negra y estaba adornada muchas veces con relieves y figurillas de animales. Destacaron por su artesanía textil (inclusive plumería), fabricación de mosaicos de conchas y especialmente lograron un desarrollo de la metalurgia, trabajando fundamentalmente el oro, aparte del cobre y bronce. Son famosas las máscaras y vasos de oro de los chimús.Aparte del señorío chimú, hubo otros principados o curacazgos importantes en la región de Chancay, Lima (Cuismanco), Chilca y Cañete (Chiquismanco), Chincha, etcétera, cuyos jefes o curacas fueron sometidos por los incas e incorporados al Tahuantinsuyo.8. Cultura inca. El tercer horizonte (inca) formado y tipificado por el Estado del Tahuantinsuyo, se forma a mediados del s. XIV. Tiempo antes, los habitantes del valle del Cuzco habían iniciado su expansión por las zonas aledañas y se organizaron en un Estado no más de 100 años antes de la conquista española (1533). El periodo preestatal se caracterizó por la forma de gobierno colegiada y sacerdotal, por el culto a Huiracocha, dios creador cuzqueño y similar a otras divinidades de los Andes centrales; el Estado incaico se caracterizó por una forma de gobierno personalista, por un predominio militar que provocó la política expansionista y por el culto solar. Es conveniente mencionar que, aunque los incas (v.) son el pueblo más conocido del área andina, no son los autores de la mayoría de los elementos culturales que se les atribuye; son, en realidad, los últimos herederos de una larga tradición formada por todos los pueblos mencionados anteriormente, que prepararon el terreno para la aparición del Tahuantinsuyo (las cuatro partes del mundo) que encontraron los españoles en 1532.Es posible que el aspecto más atractivo de la civilización de los incas esté en su capacidad para organizar una extraordinaria maquinaria estatal, capaz de movilizar los esfuerzos colectivos hasta niveles no alcanzados antes de ellos; lograron así un definitivo desarrollo de la agricultura, que aumenta en importancia si se considera que en el área andina sólo pudo emplearse energía humana para el trabajo de la tierra. Utilizando técnicas sin duda antiguas, pero mejoradas y con un régimen más disciplinado, formaron una gran red caminera, aprovechada por los españoles y de la que aún quedan restos importantes. Organizaron a escala andina el más desarrollado sistema de canales y otras imprescindibles obras de regadío (aún hoy, al construir este tipo de obras, suele encontrarse -cuando no utilizarse- restos de acueductos, etc., de la época anterior a la conquista). Organizaron igualmente una eficiente política tributaria, que permitió al Estado contar con grandes cantidades de productos utilizados para el consumo local, y que permitíancubrir las deficiencias de producción agraria y, a la vez, obtener medios para contentar a los jefes locales y a sus gobernados con oportunos repartos.En lo religioso, se ha dicho mucho acerca del culto solar, como si el Sol hubiera sido una divinidad común a toda el área andina; en realidad, sólo estuvo vinculado al Cuzco final de los incas; el Sol fue objeto de un culto exclusivamente de élite, que se celebraba en la ciudad del Cuzco y en los pocos templos solares extendidos por toda el área andina; en su culto no intervenía sino personal cuzqueño y tan claro es que no fue popular, que 40 años después de la conquista había desaparecido todo vestigio de él, salvo algunas menciones en la tradición oral y en algún mito posterior, mientras que los otros cultos andinos sobrevivieron a la evangelización, dando origen a las extirpaciones de idolatrías primero, y a formas mixtas de vida religiosa hasta nuestros días. Antes que el Sol, Huiracocha fue el dios principal del Cuzco (v.), y su culto era similar al que se rendía a otros dioses creadores (Cuniraya, Pachacámac, Tonapa, etc.), en diversas regiones del área andina. Conforme expandieron su imperio, los incas construyeron algunos templos solares, a semejanza del templo matriz del Coricancha del Cuzco, formando así réplicas del centro religioso que era el Cuzco; de esa manera la expansión incaica no sólo fue política, sino que cada incorporación de una región significaba un añadido al cosmos (mundo ordenado por la divinidad) originado en el Cuzco, desde la primera fundación por los héroes míticos Manco Cápac y Mama Ocllo.En lo económico, los incas continuaron el régimen colectivo de las sociedades anteriores a ellos. En los ayllus o comunidades rurales agrarias, grupos de familias semejantes al linaje, la tierra era de uso común, y no parece posible el reparto de cantidades de tierra, sino de productos. Los cronistas pensaron que el topo correspondía a una medida de superficie, pero las distintas medidas que se le atribuyen hacen pensar que se trató más bien de una medida cúbica que indicaba la cantidad de productos que servía para mantener una persona durante un año. En las comunidades ganaderas, existentes sobre todo en la extensa zona del altiplano del lago Titicaca, había una forma distinta de reparto, pues el ganado pertenecía a los grupos familiares, y en este caso se puede hablar de familias ricas y pobres; los últimos, poseedores de muy poco ganado, guardaban y aprovechaban el ganado de la comunidad, cuya función era similar a las tierras de pastos comunes, utilizables por todos, y también cuidaban el del inca y el dedicado al culto. Se aprecian diferencias entre la organización de comunidades agrícolas y ganaderas, pues en las últimas no existía la igualdad social y económica propia de las primeras. Los ayllus estaban generalmente divididos en mitades, formando así los grupos entre los cuales era posible el matrimonio exógamo de sus miembros. La ciudad del Cuzco estaba formada por 12 panacas o ayllus reales y se consideraba que cada uno de estos ayllus reales había sido fundado por un inca.En cuanto a lo político, parece que la forma de gobierno que encontraron los españoles apareció muy poco tiempo antes de 1532. Es posible que los incas que forman la lista genealógica conocida sean en realidad representantes simbólicos de las panacas cuzqueñas contemporáneas y que fueron ordenados en una genealogía sólo para hacer posible un cómputo cronológico que vinculara la última época con el "tiempo sagrado" del fundador mítico Manco Cápaz. El inca era designado por la divinidad solar mediante un oráculo (callpa) y gobernaba en nombre de ella; su poder dependía así de un prestigio religioso, que explica muchos de los sucesos de la guerra final entre Huáscar y Atahualpa (v.).FRANKLIN PEASE.
BIBL.: E. LANNING, Peru belore the Incas, Nueva jersey 1967; ENGEL, Paracas. Cien siglos de cultura peruana, Lima 1966; F. KAUFFMANN, El Perú arqueológico, Lima 1963; J. ALDEN MASON, Las antiguas culturas del Perú, México 1962; J. ALCINA FRANCH, Manual de arqueología americana, Madrid 1965; W. C. BENNETT y J. BIRD, Andean Culture History, Nueva York 1960; R. LARLO HOYLE, Cronología arqueológica del Norte del Perú, Buenos Aires 1948; H. S. DISSELHOFF, Las grandes cl rili_aciones de la América antigua, Barcelona 1967; F. PEASE G. Y., Los últimos incas del Cuzco, Lima 1968.
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