Periodismo VII. Periodismo Amarillo MEDIOS
Categoria:
Medios de Información
En un sentido amplio, puede considerarse p. amarillo el p. que persigue fines exclusivamente lucrativos sin importarle los medios. Estos medios son fundamentalmente el sensacionalismo, la información inventada o alterada, y la información morbosa sobre personas y sucesos. Con estos contenidos se pretende atraer al lector (el p. amarillo se da sobre todo en la prensa), halagando sus bajos instintos y saciando una curiosidad malsana. Aunque se considera una variedad de p., es decir, un modo periodístico o manera de informar, más apropiado sería hablar, en este caso, de antiperiodismo. El p. amarillo no cumple uno de los fines clásicos de la información: el de orientar.También puede denominarse p. amarillo el que busca distraer la atención hacia asuntos triviales para que el posible lector no se preocupe de temas más importantes a los que debe tener acceso por su calidad de miembro de la comunidad social, política, etc. Se practica este p. en países totalitaristas, en los que el individuo no participa en la política y se le entretiene con una prensa, de escasa categoría informativa, dedicada a conflictos pasionales, intimidades de celebridades, estadísticas amañadas, sucesos triviales, chismorreos, frivolidades, etc. Pero es particularmente nocivo, por el valor documental de la fotografía y su capacidad de penetración, el p. gráfico que desfigura la verdad con montajes o trucos, y que engrosa una de las muchas variedades del p. amarillo, cuyos principales ingredientes son imaginación y amoralidad, y cuya competencia es ilícita. Sus características son: información informal, supervaloración de lo secun, dario, deformación de noticias, predominio de intereses económicos o políticos, instrumental ización del hombre interpretación excesivamente subjetiva, realismo exagerado, etc.Este tipo de p., en el que todo interesa como contenido informativo, está hoy día bastante extendido en la prensa popular, en la prensa periódica ilustrada, principalmente semanarios, en los que con un extraordinario alarde tipográfico y de colorido se ofrecen informaciones macabras, sentimentales, eróticas, pseudocientíficas, de crímenes, catástrofes, raptos, atracos, vicios, escándalos, etcétera. Su incidencia en la opinión pública es bastante grande por el elevado índice de semianalfabetos (personas que sólo saben leer) que se registra en el mundo, sobre todo en los países subdesarrollados; pero, curiosamente, se practica en mayor escala este tipo de p. en países desarrollados, en los que conviven pobres y ricos moral e intelectualmente considerados.El p. amarillo se dirige a un público inculto o mal formado, a la escala más baja de la sociedad, en la que también pueden situarse personas adineradas de escaso nivel moral; y prolifera este p. en las democracias donde so pretexto de la libertad informativa se desprecia la dignidad del individuo. Sin embargo, no puede decirse que todo p. sensacionalista es p. amarillo, aunque se tiende a confundirlos, ni todo p. amarillo merece la consideración de pornográfico (v. PORNOORAFíA), aunque es difícil establecer los límites. Si dividiéramos el sensacionalismo (v.) en blanco y negro, el segundo sería el p. amarillo.Uno de los peligros del p. excesivamente interpretativo es que puede caer en lo que llamamos p. amarillo, el cual lo ejercen periodistas poco escrupulosos y muy audaces, pertenecientes en su mayoría a la prensa independiente, apoyada por poderosos grupos financieros. En este tipo de prensa surgió en Nueva York el primer p. amarillo y tuvo como principales protagonistas a dos grandes representantes del p. informativo: Gordon Bennett (v.) y Hearst (v.), por este orden. La competencia entre Hearst y Pulitzer (v.) llevó al primero a inventar la noticia para ganar la batalla por la periodicidad, a exagerar los hechos y mostrarlos desde perspectivas inéditas al lector de entonces. Hearst pensaba, como muchos periodistas, que todo interesa a todos en todas partes, pero si ese todo no existía lo creaba o contrataba a quien pudiera crearlo, sin importarle los medios.Coincide el nacimiento de este p., a mediados del s. XIX, con el desarrollo de la gran empresa periodística y el perfeccionamiento de los medios técnicos: impresión a color, ilustración fotográfica, etc. El Journal de Hearst fue durante muchos años, como antes lo había sido The New York Herald de Gordon Bennett, el exponente más acabado del p. amarillo, y, como tuvo éxito económico, pronto surgieron imitadores en EE. UU. y en Europa. Pero el p. amarillo también contribuyó a introducir grandes cambios en la titulación, a la que se concedió más importancia, aumentando el tamaño de los titulares. También varió el modo de confeccionar, la disposición de las noticias, y se abusó del recuadro, del sangrado, etc. No se destacaba lo más importante, sino lo que más pudiera llamar la atención, y este trastocar en el periódico una escala de valores se contagió también a las conciencias.Acerca del nombre se ha dicho que la palabra amarillo se tomó de las páginas en dicho color que insertaban la crónica negra y en las que se publicaban historietas sobrecogedoras cuando escaseaba la información gráfica. Otros se inclinan a creer que la denominación se origina de la serie de dibujos cómicos The Yellow Kid (El niño amarillo), hecha por Richard F. Outcault en Sunday World y luego en Sunday Journal, y que después continuó George B. Luks en aquél. Fue tal el interés del público por estas historietas que atrajeron más la atención que la competencia entre los dos periódicos rivales, pertenecientes a Pulitzer y Hearst. Sobre los antecedentes de esta p. puede servir de orientación una ordenanza dictada en Inglaterra, en 1275, prohibiendo la propagación de noticias falsas.CARLOS R. EGULA.
BIBL.: 1. ALTABELLA, Quince etapas estelares de la historia del periodismo, en Enciclopedia del periodismo, Madrid 1966, 677709; E. EMERY, El periodismo en los Estados Unidos, México 1966; 1. TEBBEL, Breve historia del periodismo norteamericano, Barcelona 1967; E. POSSENTI, Considerazioni sulla stampa popolare, "Studi Cattolici", 19, Roma 1960; F. BERMEOSOLO, El origen del periodismo amarillo, Madrid 1962 (dedicado a la actividad de Hearst).
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