Periodismo II. Géneros Periodisticos MEDIOS
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Medios de Información
La cuestión de los llamados géneros periodísticos aparece vinculada originariamente a la primera manifestación histórica del p.: la prensa escrita. Por similitud a los géneros literarios (v.), tópicos en toda Preceptiva literaria, los estudiosos del p. han señalado igualmente la existencia de determinados géneros periodísticos. No se trata, sin embargo, de una distinción bizantina o erudita. Su utilidad se revela particularmente interesante en el campo de la enseñanza y formación de los futuros periodistas, de una parte. De otra, la diferenciación de los textos, escritos o hablados, usados en las diferentes manifestaciones periodísticas de nuestros días, es un instrumento prácticamente imprescindible para llevar a cabo el llamado análisis de contenido, procedimiento metodológico de extraordinaria utilidad no sólo en investigaciones estrictamente hemerográficas, sino también como auxiliar para sociólogos, políticos, historiadores...Podrían definirse los géneros periodísticos como las modalidades de la creación literaria destinadas a ser divulgadas a través de un medio de difusión colectivo, los llamados mass-media por los anglosajones, es decir (en este estadio actual del desarrollo técnico), prensa escrita, radio, cine y TV. Ciertos autores insisten en señalar, aparte de los cuatro aquí citados, otros medios de difusión masiva, tales como la edición popular y progresivamente alta del llamado libro de bolsillo, los folletos, los pasquines de la denominada publicidad exterior, ciertas reproducciones artísticas especialmente aparatosas por el número de ejemplares puestos en circulación, etc. Es un tema más o menos discutible. Pero parece aconsejable, por lo menos para delimitar el concepto de qué se entiende por géneros periodísticos, tomar como elemento diferencial propio de los mass-media el hecho de que sean instrumentos específicamente aptos para llevar a cabo la información de actualidad o actividad estrictamente periodística. Esta información de actualidad se diferencia, por su finalidad, en primer lugar de la información no exclusivamente difusora, sino más bien propia de una verdadera comunicación (enseñanza, educación, apostolado, captación de prosélitos, agitación política, comunicación artística...). Y dentro de una información exclusivamente difusora (o publicística), la información de actualidad (o p.) se diferencia también por sus fines de la información genéricamente publicitaria en cualquiera de sus modalidades: propaganda ideológica, anuncio (o publicidad comercial) y relaciones públicas. Por consiguiente, el campo de los géneros periodísticos queda limitado a las modalidades de la creación literaria relacionadas con la información de actualidad, sea cual sea el medio -escrito, hablado o visual- a través del cual se difunden estas manifestaciones.Criterios de clasificación. En un periódico impreso se contienen cuatro elementos: 1) noticias dé hechos; 2) artículos en los que se exponen ideas; 3) fotografía; 4) anuncios.Los dos primeros elementos se ofrecen al lector bajo el aspecto de unos determinados productos literarios, diferenciables entre sí en cuanto a su estilo, su finalidad y la disposición psicológica del autor. De aquí nace la distinción de los diversos textos de un diario o revista en géneros periodísticos. En España ha prevalecido durante cierto tiempo -en la enseñanza y, sobre todo, en el argot profesional de las Redacciones- una división de carácter subjetivo: p. de mesa, p. de calle y p. realizado fuera del lugar donde está emplazada la Redacción. Esta distinción se plasma en buena parte de los textos de la legislación laboral española relacionados con la actividad periodística, y condiciona la distribución del trabajo en los equipos que integran las Redacciones. No obstante, esta clasificación de carácter subjetivo no parece la más adecuada para perfilar una teoría válida de los géneros periodísticos.Teniendo en cuenta las características objetivas de los respectivos géneros, en puridad habría que distinguir únicamente dos géneros periodísticos: los trabajos que sirven para dar a conocer hechos y los que dan a conocer ideas, es decir, las noticias y los comentarios. Éste seríael criterio general aplicable a toda la prensa contemporánea, de cualquier país que fuera. Y en esta línea debe ser entendida la clasificación de muchos manuales de enseñanza del p. en los EE. UU., donde se distingue exclusivamente entre la story y el comment: relato de hechos y exposición de ideas, respectivamente. En la tradición periodística anglosajona, esta distribución binaria de todo el material literario que aparece en un periódico está a su vez apoyada en lo que se podría llamar la Filosofía del quehacer periodístico, reflejado en el conocido axioma "facts are sacred, comments are free". Es indiscutible que aunque este principio tiene cierta validez universal, ha sido en los países anglosajones -por contraposición al p. europeo continental- donde tradicionalmente ha sido más rigurosamente observado. Hasta el punto que la mayor parte de los diarios británicos y norteamericanos mantienen una delimitación entre lo que quiere ser simple relato objetivo de hechos ("los hechos no se discuten; los hechos se comprueban") y lo que es elaboración personal de su cuadro de editorialistas.En España podría ser también válida esa clasificación entre noticias y comentarios. Pero sería insuficiente para recoger toda la realidad del quehacer periodístico. El primer apartado, es decir, el campo literario destinado a reflejar hechos comprobables, es especialmente variado, en comparación con el segundo. Y como en España ha predominado, prácticamente hasta los a. 30, un tipo de p. ideológico, escasamente informativo, la tradición literaria del p. español no se caracteriza precisamente por una distinción entre hechos y comentarios; hay una serie de modalidades literarias, cada una de ellas con personalidad propia, que están a caballo entre el relato impersonal de los hechos y la interpretación subjetiva del escritor. Como consecuencia, y en función de una realidad más varia que la existente en los países anglosajones, en España pueden señalarse cuatro géneros periodísticos: información (v.), reportaje (v.), crónica (v. CRÓNICA PERIODÍSTICA) y artículo o comentario.Esta concepción formal del p., de corte evidentemente europeo en su raíz última, aunque con matices típicamente españoles, ha tenido buena fortuna en parte de la prensa de Iberoamérica. En los últimos años, sin embargo, en América ha ido abriéndose paso cada vez más la fórmula anglosajona, de inspiración norteamericana, y por un camino paralelo al desarrollo industrial de los periódicos. Quiere esto decir que la distinción entre los géneros periodísticos es también válida para la casi totalidad de los periódicos americanos redactados en castellano, aunque esta validez pierde progresivamente fuerza en la medida en que cada título concreto esté más cerca del patrón de los EE. UU.Esta clasificación, en el orden indicado, señala el grado decreciente de vinculación de cada género al hecho comprobable que se comunica, es decir, la noticia (v.). O dicho de otra forma más polémica, un periódico será tanto más objetivo cuanto más utilice la información y el reportaje. Y será tanto menos objetivo, a saber, más partidista, más ideológico, más tendencioso o menos veraz, según los casos, en la medida en que predomine en él, sobre los demás géneros periodísticos, el artículo o comentario.La técnica de los géneros. Cada uno de estos cuatro géneros, concretándonos a la realidad española, tiene su propia técnica de trabajo. Llegar a conocer y dominar estas técnicas es uno de los principales cometidos de los centros de formación de periodistas. Es indudable que el periodista no escribe siempre de la misma manera: adapta su estilo al público concreto de cada periódico, en primer lugar. Pero además debe adaptar el estilo, dentro ya de un periódico, al contenido del mensaje que quiere comunicar. La utilización de un medio u otro de difusión -prensa escrita, radio, TV, cine- impone también unos condicionamientos que influyen en el escritor. Dentro de la misma prensa escrita es exigible un distinto estilo narrativo o de solicitación entre un diario, una revista cultural, un semanario de noticias o una revista gráfica dedicada al gran reportaje.El periodista es siempre el mismo, pero su trabajo es diferente y exige de él una diferente actitud psicológica en el momento de ponerse a escribir. El periodista puede ser, y de hecho lo es en días sucesivos, a lo largo de su tarea profesional, un narrador objetivo y anónimo, un narrador adornado con cierto donaire literario, un narrador familiar a un grupo de lectores fieles a sus crónicas... Pero también es un moralista, captador de voluntades ajenas, orientador de los gustos estéticos de los lectores.Toda la técnica periodística persigue un objeto: influir y captar al lector, según explica Emil Dovifat. Y este objeto se consigue por diferentes caminos, que a su vez dan origen a tres modalidades de estilos dentro de la redacción periodística: el informativo, el de solicitación y el ameno (Dovifat). Existe una íntima relación entre estos tres estilos y los diversos géneros periodísticos. Esta relación podría reflejarse en el siguiente esquema:EstiloGénero periodísticoInformativo ... ...Información, reportaje y crónica. De solicitación ... Artículo.Ameno ... ... ... ... Géneros literarios no específicamente periodísticos: humor, cuentos, narraciones costumbristas, etc.Anteriormente se ha hecho, de pasada, una referencia de tipo moral: la relación entre la veracidad de un periódico y la preponderancia de un tipo u otro de género periodístico. No se trata de una afirmación atrevida. Las técnicas, por supuesto, no son siempre algo irrelevante desde una perspectiva ideológica. En el caso de la prensa, el p. informativo (v.) no tiene que ser más veraz que el de explicación (v. VI). Es lógico pensar que éste tiene más posibilidades de inducir a error a sus lectores por la mayor presencia en el resultado final de los juicios de valor subjetivo y no constatables. Como compensación, hay que contar con el mayor grado de madurez intelectual del lector habitual de esta segunda clase de prensa. De todos modos, puede decirse que existe una norma general, piedra de toque para precisar si un periódico interpretativo actúa con honestidad intelectual: toda interpretación correcta debe apoyarse en una suficiente objetividad expositiva. Es decir, los géneros de solicitación -comentarios, editoriales, críticas en sus varias modalidades, ensayos...- han de ofrecerse al lector debidamente compensados por una documentación, de estilo objetivo, sobre esas mismas cuestiones acerca de las que se intenta convencer al lector. El enemigo del derecho a la información no es una prensa predominantemente interpretativa, sino una información torcida, fragmentaria, con escamoteo de datos esenciales: un comentario sin la suficiente noticia. Los géneros informativosson los que facultan al lector para asentir o rechazar libremente, con conocimiento de causa, las tesis que le propongan los comentaristas y editorialistas del medio difusor.La información como género periodístico. Información (v.) es la noticia de un hecho con la explicación de sus circunstancias y detalles en orden inverso a su interés. Por su relación con la noticia, la información es la misma noticia, en sus datos más escuetos y fundamentales, acompañada de las circunstancias explicativas que aparecen en un primer momento acompañando al hecho noticiable. Se suele presentar el diagrama de una información en forma de pirámide invertida o de narración abierta, es decir, en el primer párrafo de la información se recogen los datos esenciales de la noticia, lo que se consigue con la respuesta a las cinco w’s (quién, qué, cte.), a las que se suele añadir otra pregunta: how (cómo). En los párrafos siguientes se recogen, por oden decreciente de importancia, las circunstancias explicativas de la noticia. Se trata de un género ocasional, carente de continuidad, tanto por el tema como por el escritor, y con un estilo literario sobrio, escueto, rigurosamente objetivo, donde no tiene cabida el yo del periodista. Género exclusivo de reporteros (v.).El reportaje (v.) . Es el relato de hechos actuales que, por regla general, no son ya estrictamente una noticia, aunque en ocasiones sí pueden serlo. Con el reportaje se intenta reflejar el ser de los hechos y sus circunstancias explicativas. Se trata de un género ocasional, sin continuidad en el periódico (un serial es un reportaje publicado en varias entregas) y realizado igualmente por un reportero con un estilo literario muy narrativo y hasta cierto punto creador. No obstante, en el reportaje, como norma general, tampoco debe el reportero emitir juicios propios en primera persona, sino que ha de objetivar su pensamiento. En su trabajo como reportero, el periodista casi no tiene derecho a tener ideas y explicaciones propias. Graham Greene presenta en The quiet ainerican (El americano tranquilo) a un corresponsal de prensa que justifica su aparente falta de profundidad con estas palabras: "Yo soy sólo un reportero, y en periodismo Dios sólo existe para los que escriben editoriales". Modalidades del reportaje son la entrevista (v.) y la encuesta. De las conferencias y ruedas de prensa puede salir un reportaje (en forma impersonal o bien con diálogos al modo de entrevista) o una simple y escueta información, según lo juzgue conveniente el reportero o el redactorjefe.La crónica. Es la narración directa e inmediata de una noticia en su acontecer cronológico. (De aquí viene su origen etimológico en la Historia de la Literatura). Tolera ciertos elementos valorativos -en España muchas crónicas casi sólo tienen juicios de valor-, pero la interpretación debe ser secundaria en relación con el relato del hecho en sí. El autor de las crónicas (v. CRÓNICA PERIODÍSTICA) es también un reportero al que se suele llamar corresponsal (v.) -crónicas del extranjero, de provincias-, aunque a veces son enviados especiales -crónicas de guerra, servicios especiales, crónicas viajeras...- y otras veces son simples periodistas encuadrados en la Redacción -crónica judicial, de sucesos, deportiva, taurina, local, social...-. Las crónicas suponen siempre cierta continuidad, por el tema, por el ambiente, por el cronista o por varias cosas a la vez. Desde el punto de vista del estilo, la crónica ofrece un amplio campo de posibilidades, aunque teóricamente debiera ser un estilo directo y llano, esencialmente objetivo. La iradición latina, sin embargo, ha impuesto sus propias reglas.El artículo. El artículo o comentario es la exposición de ideas suscitadas a proposito de hechos que han sido noticia recientemente. Tiene un estilo literario muy libre y creador, aunque algunas de sus modalidades -los editoriales (v.), el comentario de política nacional o internacional- deben ceñirse a las normas generales del estilo periodístico. No sucede lo mismo con los artículos de ensayo, críticas artísticas, artículos costumbristas o de humor, en la medida en que estas manifestaciones no suelen tener una finalidad estrictamente informativa. Este género puede tener una periodicidad fija, como sucede con los comentarios de política, y su realización se encarga a los que técnicamente se llaman editorialistas. En esta denominación se incluyen no sólo los que escriben editoriales, sino los que firman comentarios, ensayos ideológicos, críticas de arte, aunque desde un punto de vista laboral sean simples colaboradores del periódico. Como norma orientadora puede decirse que tiende a desaparecer el artículo doctrinal o de fondo, como se llamaba antes, es decir, el artículo no vinculado a una noticia que está en el ambiente; el artículo nacido de la preocupación ideológica por exponer tesis y doctrinas estén motivadas o no por los hechos de que se habla.L. MARTÍNEZ ALBERTOS.
BIBL.: 1. L. MARTÍNEz ALBERTOs, Apuntes de clase de Redacción periodística. Los géneros periodísticos, Pamplona 1962; E. DOVIFAT, Periodisino, México 1959; G. MARTÍN VIVALDI, Curso práctico de Redacción, Madrid 1960; N. GONZÁLEZ Ruiz r OTROS, El periodismo, teoría y técnica, Barcelona 1960; C. WARREN, El nuevo reportaje, Madrid 1964; D. DE GREGORIO, Metodología del periodismo, Madrid 1966.
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