Periodismo I. Historia y Visión de Conjunto HIST.
Categoria:
Historia
1. El hecho informativo en el tiempo. 2. Orígenes históricos del periodismo. 3. El periodismo anterior a 1850. 4. El periodismo moderno.El p. en nuestros días ha llegado a constituirse en uno de los pilares fundamentales de la vida social. Si por actividad periodística (v. PERIóDIco) debe entenderse, en una primera aproximación, el conjunto de labores técnicas destinadas a proporcionar al público un conocimiento inmediato de los hechos que constituyen la actualidad (V. ACTUALIDAD PERIODÍSTICA), el p. se nos aparece como la forma más ilustre y más asentada de las diversas actividades que, modernamente, se vienen englobando con la denominación genérica de información (v.) o de comunicación Social (V. COMUNICACIÓN SOCIAL II).El p., por tanto, está vinculado a los hechos, a su narración y a su descripción, y esta vinculación a los hechos es lo que ha determinado, en el correr del tiempo, un continuo perfeccionamiento técnico y organizativo, con objeto de ir adecuándose en cada momento a las necesidades sociales. Esta necesidad de adecuación a la coyuntura social ha supuesto el progresivo perfeccionamiento de la prensa (v. los diversos artículos de la voz PRENSA), y, a partir de los últimos cien años, la utilización por el p. de todas las nuevas técnicas de información, que con el uso de la voz y la imagen a distancia ha ensanchado su acción pública sin ninguna limitación, ha situado la actividad periodística en la base de la convivencia (V. RAPERIODISMO IDIODIFUSIóN; TELEVISIÓN) y enriquecido y multiplicado su trascendencia social (v. II-VI).El fenómeno social, cultural, técnico y profesional del p. debe contemplarse en el marco del hecho informativo, del conjunto de actividades dirigidas a amplificar las comunicaciones entre los hombres mediante un conocimiento cada vez más acabado de la realidad de los hechos y de las opiniones públicas ante los hechos. El p. no es otra cosa que aquella actividad destinada a dar información de actualidad, la típicamente periodística, y su historia ha de estudiarse en el conjunto de la historia del hecho informativo.1. El hecho informativo en el tiempo. El hecho informativo y el p., como la actividad informativa más generalizada, han alcanzado un desarrollo tal en nuestros días y una repercusión tan extraordinaria en la vida pública, que se han convertido en actividades de la mayor importancia. Su situación actual, organización, nivel de perfeccionamiento y la misma estructura de su función han sufrido una transformación tan grande en la segunda mitad del s.XX, que son necesarios nuevos esquemas y nuevas actitudes para abarcar su alcance social y comprender las exigencias internas de esta actividad profesional.El p., radicalmente vinculado siempre a una trascendencia social, tal como lo conocemos hoy, es fruto de una historia anterior. Pero, dada la evolución de la sociedad y las transformaciones de las técnicas que el p. ha ido teniendo a su servicio, el hecho periodístico, el trabajo de los profesionales de la prensa y todas las funciones públicas de la información contemporánea revisten hoy caracteres muy diferentes. Puede decirse que, tras las últimas experiencias políticas y al amparo del desarrollo masivo de las relaciones internacionales, el p. y todas las demás actividades informativas de la segunda mitad del s. XX responden a exigencias internas y externas absolutamente inéditas en épocas anteriores.La comprensión entera del p., tan íntimamente ligado a la historia humana, exige que nos planteemos su desarrollo en paralelo con la marcha de la historia universal y subrayando siempre su compromiso con las innovaciones técnicas, que, a lo largo de los últimos siglos, y, especialmente, en el nuestro, le han proporcionado la posibilidad de contribuir en gran medida a la vida del hombre sobre la Tierra. El p., desde un punto de vista sociológicamente primario, entraña una exigencia íntima del ser social del hombre. La vida de comunidad, desde la más primitiva a la más desarrollada, pide al hombre la necesidad de estar informado, de saber cosas; preguntarlas y comunicarlas a los demás en la marcha diaria de la sociabilidad humana. Desde siempre y al compás del desarrollo técnico y social, el p. ha sido el instrumento específico para la ampliación y más perfecta consecución de ese ansia de comunicarse connatural al hombre. Según el nivel técnico, social y cultural en todo su sentido, así ha sido el p. en cada momento.La implicación del p. con la vida entera del hombre, su complejidad y dinamicidad, por tanto, suponen una gran dificultad para seguir de un modo lineal la evolución histórica del hecho social del p. Por eso, las "Historias del periodismo" que han aparecido en los últimos cien años adolecen de un doble defecto: reducir la información a sólo p. y tratar el hecho periodístico como un hecho preferentemente político, cuando no como una mera manifestación singularizada de algunos aspectos de la realidad cultural más estudiados por las Humanidades clásicas. La Historia del p. requiere dos actitudes previasque hacen referencia al propio concepto de la Historia (v.) y a la metodología de su estudio:1° Dada la amplitud del hecho periodístico, debe estudiarse desde las perspectivas de una historia total; desde una actitud historiográfica que trate de abarcar la vida entera del hombre: económica, política, cultural, social, humana en definitiva, porque en los contenidos informativos del p. está reflejada toda la peripecia humana; tanto, que, a lo largo de la historia, primero el periódico y después los otros medios de información, no han sido otra cosa que una respuesta adecuada a las necesidades de comunicación entre los hombres en el seno de una sociedad progresivamente amplificada, universalizada.2° El carácter dinámico y omnicomprensivo del hecho informativo, su radical vitalidad, exige que se le contemple desde perspectivas actuales, porque sólo hoy, cuando el hombre vive una dimensión universal como en ninguna otra época de la historia, se puede abarcar la trascendencia social de la información y del p. en todos sus extremos. De aquí que debamos partir de una consideración actual de la información, para después, una vez descubiertas sus líneas de fuerza fundamentales, tratar de ver. cuándo aparece el p. por primera vez y cómo se ha perfeccionado a lo largo del tiempo hasta constituirse en imprescindible.a) Necesidad de una Historia total. Si la información es siempre reflejo de una sociedad, y esto se ve de modo más claro en el p. como actividad informativa más ilustre, la información misma y el periódico como su expresión más típica se constituyen en parte y reflejo de la vida de esa sociedad. Por esta razón, el periódico es una fuente historiográfica muy utilizada y lo van siendo ya también los contenidos informativos de los otro medios. La utilización del periódico como fuente para la Historia está asentada desde antiguo, y el contenido noticioso del periódico ha contribuido a los más diversos procedimientos científicos de hacer la Historia. Así, a la hora de concebir la Historia como narración de hechos externos, como Historia política, interna o social y económica, por citar sólo corrientes historiográficas muy notables, se usaron los periódicos porque en ellos están los hechos externos, los acontecimientos políticos, la crónica de los llamados hechos internos y la vida social y económica también.Hoy, cuando se trata de hacer la Historia total, como ciencia de la vida del hombre sobre la Tierra, es cuando el periódico puede prestar su mejor ayuda a los historiadores, habida cuenta de la cada vez más completa universalidad de sus contenidos informativos. Entre la Teología y la Química, junto a las ciencias que se ocupan del tiempo y el espacio, la Cronología y la Geografía, p. ej., y el cúmulo de disciplinas que estudian al hombre en toda su dimensión personal y creadora a través de sus legados de todo tipo, el periódico se nos aparece como un auxiliar imprescindible para la Historia; en la sucesión cronológica de los periódicos de todo el mundo y en la acumulación de hechos e ideas de todos los demás instrumentos de información y comunicación, está recogida la vida humana, más o menos completa, más o menos ajustada a la realidad, según los medios técnicos disponibles en cada momento y con arreglo a la mayor o menor veracidad de las informaciones.Al estudiar la trascendencia pública del p. se advierte que el hombre como sujeto fundamental y su tendencia a la universalidad como principal característica, son los elementos clave del proceso periodístico, y, como es sabido, el hombre es el sujeto de la historia y la universalidad su nota más característica, con lo que establecemos un paralelismo altamente significativo que explica la utilidad del periódico como auxiliar del historiador, ya sea para explicar las causas de los hechos, para narrarlos apasionadamente o para contarlos sin más; es decir, para hacer Historia genética, pragmática o simplemente narrativa.Pero aún podemos aproximarnos más a este carácter universal del hecho periodístico que exige una comprensión histórica total. Como es bien sabido, la actitud de la moderna Historia es muy rica y múltiple; narra los hechos verdaderos, los fundamenta, muestra los errores de la Humanidad, estudia los hechos relacionándolos, aunque sean los acontecimientos menudos o la vida de las instituciones, las costumbres, etc. Y esta variedad de hechos se analiza en su medio físico, en su ambiente social y religioso, en el marco de las tensiones políticas, en el mundo psíquico también. Con esta perspectiva metodológica, la Historia trata de captar las cuatro formas de actividad humana que los historiadores señalan en el desarrollo del acontecer histórico: 1) acciones humanas que crean la Historia política externa (los hechos); 2) la cualidad humana de conservación que lleva a fijar lo fugaz (las instituciones, la historia escrita, el pensamiento y el mundo de las ideas); 3) el sentimiento artístico como manifestación del espíritu creador (los monumentos); y 4) los factores intelectuales del hombre que desarrollan la investigación científica y la vida económica.Estas cuatro misiones históricas son de alguna manera servidas y sintetizadas por el p. a través de sus cuatro fines sociales específicos. Los periódicos, y demás instrumentos de información, tal como sostienen los teóricos de las ciencias de la información: 1) informan acerca de los hechos, ya sean políticos, externos o internos, y también de la vida de las instituciones; 2) orientan acerca de los hechos, analizando sus causas y sus consecuencias; 3) informan y orientan, cada vez de modo más creciente, de la realidad artística y cultural, dando entrada en sus contenidos a elementos de creación y distracción; y 4) fomentan la vida económica y científica, a través de la publicidad (v.) y de su carácter de empresas creadoras de riqueza y progreso.Los cuatro fines clásicos de la información, informar, orientar, distraer y fomentar la vida económica, se desarrollan en paralelo con aquellas cuatro misiones históricas, situándose así el p. en auxiliar imprescindible de toda concepción total de la historia y en parte de ella misma.b) Consideración actual del periodismo y la información. El estado actual del p. y de la información podría describirse así: "La organización del diálogo social, del modo adecuado a la situación de la sociedad, con pretensión de universalidad en una triple dirección: en sus contenidos, en relación con el tiempo, y en relación con el espacio".Esta triple pretensión de universalidad quiere decir lo siguiente: en el orden de los contenidos, una progresiva ampliación de los mensajes, de los saberes, de las noticias, recogidas progresivamente de lugares más lejanos y de campos más diversos de la realidad, hasta llegar a la situación actual en que todo interesa como contenido informativo. En relación con el tiempo, la evolución del hecho informativo supone una batalla continua por reducir las horas que transcurren entre la sucesión de un hecho y su conocimiento público; es la batalla por la periodicidad, que, una vez alcanzada la posibilidad diaria, no reconoce límites técnicos, hasta conseguir un flujo continuo de información a través de los medios audiovisuales (v.) y de las sucesivas ediciones de los periódicos. En su relación con el espacio, el perfeccionamiento del diálogo social busca llegar sucesivamente a más personas, a medios sociales más amplios, a todo el mundo.Estas tres tendencias de universalización podrían sintetizarse así: todas las noticias, de todo el mundo, para difundirlas continuamente en todas partes -y ésta es la pretensión profesional de los hombres y de los instrumentos puestos hoy al servicio del p.-, porque, desde el lado de la sociedad, hoy todo interesa a todos en todas partes.Para llegar hasta aquí el p., en su desarrollo histórico, ha tenido que acumular sus elementos base, perfeccionándolos adecuadamente a las nuevas necesidades que la sociedad ha planteado en cada caso. Desde siempre, el p. ha sido el resultado de tres elementos fundamentales: la idea, el proyecto inicial que se organiza; los instrumentos técnicos que hacen posible esa organización; y los medios económicos que la hacen viable.El propósito informativo, la fuerza espiritual que diría Dovifat, señala la finalidad pública del p. y sirve para caracterizar los distintos medios informativos y la diversidad de su impacto en el público. Los instrumentos técnicos que se han utilizado constituyen la historia de la tecnología (v.) aplicada a la información, tanto mecánica como electrónica. La base económica es la historia de la conversión del p. en gran empresa y, sobre todo, marca la entrada y el desarrollo sin límites de la publicidad como soporte económico de la información y como procedimiento para abaratar la difusión de los distintos instrumentos informativos. La publicidad que, además de constituir una especie definida de actividad informativa, con su lenguaje y métodos propios, es en nuestros días el modo más directo, legítimo y social de financiar el desarrollo masivo de los instrumentos de información y comunicación que cumplen una misión periodística.La organización del diálogo social a partir de estos tres elementos básicos del desarrollo del p. se ha perfeccionado en el correr de los siglos en una triple dirección: tecnificando y ampliando los medios naturales de expresión (gesto, imagen, voz, palabra escrita), y aumentando su riqueza expresiva mediante todo tipo de combinaciones (prensa escrita, radio, TV, cine, cte.); adecuando los sucesivos instrumentos técnicos a las exigencias del lenguaje humano, y diversificando los contenidos informativos, las distintas formas del p., en función de los públicos y de los instrumentos técnicos que se han utilizado en cada caso para la función periodística.Con este proceso de perfeccionamiento histórico del p., se ha perfeccionado y ampliado también el diálogo público, el estado general de comunicación humana y social progresivamente enriquecida y diversificada en las distintas especialidades informativas. En este sentido, el descubrimiento de la noticia (v.), como narración primera de un hecho que tiene interés y trascendencia pública, entraña el avance más espectacular de las técnicas informativas. Pueden señalarse también tres líneas de evolución en este aspecto: la aceleración de la noticia, que ha supuesto un perfeccionamiento ilimitado de las técnicas de transmisión y difusión y en las de su producción industrial (técnicas de composición e impresión, técnicas de elaboración de noticias para los medios audiovisuales, cte.); la primacía de la noticia ha especificado el p. como función profesional propia, extrayéndolo del tronco común de la información; el desarrollo del p., como actividad específica caracterizada por la información de actualidad, ha potencializado el proceso de comercialización de las noticias, en el que las agencias internacionales telegráficas ocupan el primer lugar (v. AGENCIA DE PRENSA).La consecuencia más honda y de más amplia trascendencia de todo este proceso ha sido la popularización del p. como diálogo social, servido cada vez por procedimientos informativos más asequibles, que, aun siendo más caros en sus costos, resultan más baratos en su difusión por el apoyo creciente de la publicidad comercial y las ayudas indirectas.2. Orígenes históricos del periodismo. Al ser el periódico impreso el medio más ilustre de información masiva, tal como ya hemos apuntado, su historia ha sido la más estudiada hasta muy recientemente. Por otra parte, la importancia capital del periódico en la vida política parlamentaria de la Europa del s. XIX ha sido también otra de las razones para que el p. se estudie mayoritariamente como la función informativa por excelencia. Merece la pena que nos detengamos en considerar las grandes líneas de la evolución, porque de esta consideración se extraen conclusiones fundamentales para una comprensión cabal del hecho social de la información.a) Polémica historiográfica. No existe un acuerdo unánime entre los historiadores acerca del orden histórico del p. Los distintos puntos de vista de los estudiosos van desde una comprensión del p. como nacido en el momento mismo en que el hombre empieza a vivir en comunidad, hasta las posiciones más recientes que retrasan la aparición del p, a la época en que los hallazgos técnicos permiten multiplicar masivamente el número de ejemplares de los periódicos y recoger en ellos las noticias más recientes en virtud de la mecanización progresiva de la transmisión de noticias, ampliada sin limitación con el empleo posterior de los medios audiovisuales.Podemos decir que ambos extremos están marcados por dos actitudes radicalmente distintas ante el hecho informativo. Para los primeros, para los partidarios de un p. tan antiguo como el hombre mismo, la función periodística se confunde con lo que modernamente se ha empezado a llamar información. El p. tiene en ellos un contenido amplio, más cultural que propiamente informativo, y es la respuesta técnica que el hombre espera en su ansia de conocer, de saber cosas. El p. así entendido tiene en su origen un contenido no técnico. Para los defensores de esta posición, el p. se desarrolla paralelamente a la marcha total de la sociedad en la Historia.Los distintos autores defensores de un p. tan antiguo como el hombre mismo pertenecen, generalmente, a países de una larga tradición humanística que sitúan en Grecia, y especialmente en Roma, las bases fundamentales de la cultura y civilización europeas. Cuando Leclercq (Des journaux chez les romains, 1838), Lieberkühn (De diurnis romanorum actas, 1840) y Heinze (De spuriis diurnorum actorum fragmentas, 1860) ven en Roma los orígenes históricos del p., es porque para ellos, en el mundo insuficientemente tecnificado de Roma, las también insuficientes formas de información dirigidas al público, aun con su carácter minoritario, eran los primeros procedimientos algo tecnificados para informar al público.La tesis del origen romano del p., desarrollada también por Schmidt, Zell y sobre todo Hübner, tuvo fortuna en España y da vida a una polémica entre historiadores en el primer cuarto de este siglo. Los nombres de Aurelio Fernández-Guerra y Orbe (Historia de la Gaceta); Pérez de Guzmán, que niega la tesis del origen romano en un artículo publicado en La España Moderna en 1902; Francisco Silvela, afecto al origen romano, y sobre todo, Edmundo González Blanco, que en 1919 publicó su Historia del periodismo desde sus comienzos hasta nuestra época, constituyen una brillante aportación española a una polémica entre historiadores que había producido abundante bibliografía a lo largo del s. xtx. Quizá la aportación más interesante de la tesis que ve en Roma el nacimiento del p. como actividad autónoma es la advertencia de que en las incipientes formas de p. romanas se dan dos de las notas que todavía hoy constituyen parte esencial de la función periodística: el valor de la noticia como núcleo de toda información periodística y el carácter público de ésta, que con posterioridad alcanzó sucesivamente unas cotas más altas de difusión, de trascendencia pública.Los autores que defienden un origen técnico hacen bien en situar el nacimiento del p. en los primeros años del s. XIX, cuando la revolución industrial inglesa descubre la máquina de vapor y la empieza a aplicar a las máquinas de imprimir. Estos autores piensan más en la mayor trascendencia social del p. Se diría que mientras los primeros tienen una idea sociocultural del hecho periodístico, los segundos tienen una concepción exclusivamente técnica. Estudian el fenómeno desde esquemas actuales, por eso retrasan el origen del p. hasta el s. XIX, porque es entonces cuando se pueden señalar en los periódicos todas las características técnicas que hoy se consideran definitorias de la función periodística. Sin embargo, a la vista de las tesis más serias sobre la historia del p., es preciso concluir que ambas posiciones, aparentamente antagónicas, tienen su parte de razón. La historia del p., en su más amplio sentido, cabe empezarla paralelamente a la historia de las comunicaciones entre los hombres. En su sentido estricto y técnico, la historia del p. no comienza hasta que el ingenio humano no ha descubierto los instrumentos técnicos que permiten llevar a más lectores las noticias más recientes, según un proceso periódico regular.Si la historia del hecho informativo es la del perfeccionamiento del diálogo social en todos sus frentes y por todos los procedimientos técnicos que se han acumulado a lo largo del tiempo, la historia del p. viene a ser un aspecto de la historia del hecho informativo. Es ésta la razón por la que cabe hablar de una historia del p. tan antigua casi como la historia universal, pero advirtiendo una serie de momentos en los que el p. se tecnifica y desarrolla al amparo del mismo desarrollo de la historia universal. La implicación con la evolución de la sociedad en todos sus frentes es una de las características de la historia del p. en todos los tiempos.b) Líneas maestras de la historia del periodismo. La historia del p. puede parcelarse para su estudio en dos grandes periodos, hasta 1850 y después de 1850, por elegir una fecha símbolo que es clave, ya que a las revoluciones sociales de la primera mitad del s. XIX, que tuvieron una motivación inmediata en la Revolución francesa, hay que unir la aplicación perfeccionada de los ingenios mecánicos, que permiten imprimir millares de ejemplares. La sociedad nueva de la segunda mitad del s.XIX salida de sucesivas revoluciones, necesitó su prensa, que desde ese momento empieza a ser moderna y abierta a preocupaciones universales. Por otra parte, la misma historia europea del siglo pasado, con el auge de la vida internacional, facilitó el desarrollo de la prensa por la multiplicación de las noticias que llamaremos internacionales. Si a esto unimos la entrada de los Estados Unidos como país en crecimiento en la vida occidental, el auge de la publicidad como sostén de la prensa y el enorme desarrollo y organización del mercado de las noticias a partir de 1850, tendremos un cuadro completo de los cauces que motivan la conversión del p. en un fenómeno plenamente contemporáneo.Las líneas maestras de la historia del p. son las siguientes: transmisión de las noticias, sobre la base del desarrollo del correo y los transportes, y mediante la aplicación posterior de inventos técnicos, tales como el teléfono, teletipo, télex, etc. (V. TELEFONÍA; TELEGRAFÍA); evolución en el arte de imprimir: invención de la imprenta, introducción de la prensa de vapor en las máquinas de imprimir, perfeccionamiento progresivo en la composición mecánica y en la impresión; desarrollo de los medios electrónicos audiovisuales; conversión del p. en empresa económica: desarrollo de la publicidad, los anuncios, y organización de la empresa periodística; desarrollo total de la sociedad: ampliación de la sed de noticias, aparición de nuevas clases sociales en la vida pública y alfabetización creciente de las capas inferiores de la sociedad. En este último punto, es preciso no olvidar la influencia de la vida política y cultural.Para una consideración adecuada de estas líneas maestras de evolución del p., imprescindibles todas ellas para una comprensión entera del fenómeno, es obligado no olvidar que, si bien las exigencias técnicas y profesionales de la función informativa son las mismas en su planteamiento para todos los instrumentos, cada uno de ellos tiene sus propias reglas y aporta al hecho general de la información caracteres y modos diferentes.Modernamente, se han desarrollado junto a la prensa escrita otros medios técnicos de comunicación y transmisión de noticias: la radio y la televisión. La competencia de estos nuevos instrumentos, arraigados ya absolutamente en nuestra sociedad contemporánea, ha ampliado el concepto de lo periodístico, ya que al medio clásico natural de transmisión de noticias, la palabra escrita, se ha sumado la palabra hablada, la voz y la imagen, la captación del gesto y del hecho tal como sucede en cada caso. El auge progresivo de la radio en el s. xx y el extraordinario avance de la televisión en 1960-70 se han debido en buena parte a su función periodística. Tanto la radio como la televisión han explotado también esa sed de saber que el hombre tiene siempre, proporcionando a la sociedad del s. XX una información casi instantánea de lo que acontece en los más apartados rincones de la Tierra.La función periodística, difusora de informaciones, definitoria del p. escrito de todos los tiempos y hoy de una parte muy considerable de la función pública de la radio y la televisión, nos conduce a la consideración del contenido de la función periodística, ya se sirva al público por medio de la prensa escrita, la radio o la televisión.La distinción más radical del p., en sus diversas formas, ha estado marcada siempre por su vinculación a la actualidad, al instante más reciente; de tal manera que la carrera por la economía del tiempo es uno de los acicates en la marcha progresiva de la historia del p. Tan es así que, en los diversos idiomas, la denominación de la función periodística, del instrumento, el periódico, y de los hombres que la sirven, los periodistas, está vinculada al concepto de noticia: la narración de un suceso no divulgado. Como dice Dovifat, en alemán "la palabra Zeitung ha de equipararse a noticia. Este vocablo tiene un origen más tardío y con menos colorido; el nombre de periódico surgió por primera vez cuando las noticias de los últimos sucesos fueron difundidas por medio de la escritura y la impresión. Y quien buscaba noticias y las difundía por escrito, o impresas, era llamado noticiero (Zeitunger), palabra que no conservó el alemán moderno para designar la profesión de periodista" (V. REPORTERO).En otras lenguas europeas ocurre lo propio. Así, las inglesas news, news letters daily; las francesas nouvelle, nouvelliste y journal; las italianas giornale, giornalismo; las españolas diario y noticiero, etc., hacen referencia a esa relación con el día, con el más corto periodo de tiempo en que antes de la invención de los últimos procedimientos mecánicos de transmisión de noticias se podía realizar el periódico. O hacen relación al núcleo de la información, a la noticia.Este compromiso íntimo con la actualidad y la utilización contemporánea de la radio y la TV en el p. (V. NOTICIARIOS II-III) han hecho evolucionar el medio tradicional de información periodística, el lenguaje que debe emplearse en cada caso y en cada instrumento de difusión de noticias. La tendencia general en el estilo periodístico es la búsqueda de la concreción más absoluta. Cuando los medios técnicos de transmisión de noticias permiten llevar la narración de noticias de sucesos a todos los países del mundo, porque la masificación de la vida contemporánea ha desarrollado en los hombres una curiosidad universal, es necesario adecuar el lenguaje a los cortos espacios disponibles, lo cual ha desarrollado toda una técnica de los géneros periodísticos específicos (v. II), de cada tipo de p. y cada tipo de lector. Y adecuadamente también a cada uno de los instrumentos informativos.En la segunda mitad del s. XX no se escriben los periódicos ni siquiera como antes de la II Guerra mundial. La técnica periodística ha desarrollado unos tipos diferenciados de estilo para cada caso. Las formas de la expresión periodística responden en nuestros días a los fines propuestos en cada tipo de p., hágase desde las páginas escritas de un diario, o desde los boletines informativos de una emisora de radio o de TV. Se ha perdido buena parte de la recargada belleza literaria de momentos anteriores de la historia del p. Priva una tendencia hacia el lenguaje escueto, directo, extraordinariamente conciso y sincopado, en especial en el p. realizado en lengua inglesa.Las formas más extendidas del lenguaje periodístico en nuestros días son tres: el estilo propiamente informativo, llamado noticioso en algunos países de la América de habla española; el estilo opinante o de solicitación de opinión; y una tercera forma, eminentemente creadora, que puede denominarse estilo ameno o de entretenimiento (Dovifat). Como es obvio, cada uno se corresponde con los fines periodísticos de informar, orientar -los dos primeros- y entretener -secundario-. En cada uno de estos tres estilos, se engloban los diversos géneros periodísticos que se incluyen en uno u otros, según proporcionen preferentemente hechos, juicios o elementos para la distracción y el simple entretenimiento.3. El periodismo anterior a 1850. Por afán metodológico y buscando una mayor claridad hemos adelantado que la historia del p. puede parcelarse en dos grandes periodos, situando como punto de inflexión decisivo la invención de la máquina de vapor y su aplicación a la imprenta en el primer cuarto del s. XIX. La sustitución como fuente de energía del esfuerzo humano y de los animales por la energía provocada por la combustión del carbón, que tan transcendentales consecuencias tuvo para el proceso de industrialización y sus secuelas de todo tipo, supone para el perfeccionamiento de la información un avance capital, sólo superado, ya casi en nuestros días, por el desarrollo de los medios electrónicos de transmisión y difusión de mensajes. Antes del s. XIX ¿qué aportaciones nos ofrece la historia válida todavía hoy? Como ya hemos dicho, el nacimiento del p. moderno ha de situarse a mediados del s. XIX, hacia 1850. De aquí que el p. antes de esa fecha debe englobarse bajo la denominación general de precedentes.a) Descubrimiento del valor de las noticias. En este periodo, los hechos más importantes de la historia del p. son:1° La advertencia del valor de las noticias. La redacción de noticias manuscritas, que tienen un primer momento de auge en Grecia y Roma y que con la aparición del cristianismo cobraron una mayor trascendencia y universalidad.2° Desarrollo del noticierismo manuscrito durante toda la Edad Media y hasta bien entrada la Edad Moderna, como primera muestra de un p. de alcance internacional.3° Invención de la imprenta y nacimiento del p. impreso, en la segunda mitad del s.XV, con evidente amplificación de la trascendencia pública de la noticia.4° Aparición del p. regular al extenderse las postas y correos, incorporándose así el periódico plenamente a la vida social europea.5° Nacimiento de la prensa cultural, en Francia, durante el s. XVII, lo que enriquece y amplifica los contenidos de la información.6° Nacimiento del p. de opinión en Inglaterra y el auge de la prensa política inglesa en el s. XVIII.7° Diversificación de los tipos de prensa: informativa y política, cultural y científica, mundana y popular (v. GACETA).8° Aparición de la publicidad en Francia, como fenómeno separado de los contenidos propiamente informativos.9° P. diario: Daily Courant (Inglaterra, 1702); Diario Noticioso (España, 1758); Journal de Paris (Francia, 1777); y Pennsylvania Packet (Estados Unidos, 1784).Aunque puedan citarse unos precedentes remotos, que pueden localizarse en China en el s. VIII a. C., el Ching Pao o To Chou, realizados en papel de arroz, y la Gaceta del Imperio, que dura hasta 1350, los orígenes del p. noticioso pueden situarse en el noticierismo medieval manuscrito. La que podría llamarse obra periodística de Roma, desarrollada especialmente por César y en forma epistolar, además de las actas y anales, tienen un interés erudito más que técnico, y deben considerarse como manifestaciones de la vida de relación -cultural, social y política- que sólo escasamente presentan algunas notas características del hecho propiamente periodístico; deben ser englobadas en el concepto más amplio de información no tecnificada, de uso restringido, y frecuentemente instrumentada con fines extraperiodísticos, casi siempre políticos.También deben quedar fuera de una consideración periodística las diversas manifestaciones de información oral -en el ágora griega o en el foro romano-, el mimo, el teatro, el discurso y la arenga, y también diferentes modos de comunicación escrita interpersonal o con alguna trascendencia plural -las epístolas y encíclicas del mundo antiguo- e, incluso, las formas de transmitir a distancia noticias de hechos singulares por los medios arbitrados antes de la invención de los medios eléctricos.El noticierismo manuscrito nace motivado por hechos aislados a los cuales se intenta dar difusión de un lado a otro de Europa. El motor que mueve estas primeras "relaciones" de sucesos es la curiosidad desarrollada en Europa a la par de las relaciones internacionales. Puede decirse que en este momento interesa ya la noticia por la noticia misma, superándose el ámbito de un interés localizado, aunque mezclado el fin informativo con el económico a tenor del auge de los intercambios comerciales. No hay que olvidar tampoco que, tal como demostraría con su actitud ante el mundo de las noticias el emperador Carlos V, el interés político de la información se descubrió bien pronto, iniciándose así la tensión poder político-noticia que caracteriza tan particularmente la historia de la información y del p. a lo largo de la Edad Moderna y aún hoy (v. CENSURA). La internacionalización del comercio, las universidades y las preocupaciones universalistas de la Iglesia contribuyeron grandemente al perfeccionamiento de este primer p. informativo y manuscrito, verdadero precedente del p. moderno de boulevard, el p. de calle, especialmente popular (V. PRENSA IV).No se conoce exactamente el momento de su aparición en la vida europea, pero está comprobado que en 1275 se dictó en Inglaterra una ordenanza real contra los propagadores de noticias falsas. El interés comercial y político industrializó pronto la naciente profesión periodística, que alcanza su primera época de esplendor en el s. xv en Italia, y, sobre todo, en Alemania. A este propósito, es extraordinariamente expresiva la preocupación periodística de los banqueros Fugger, con su servicio particular de noticias. La atención por el noticierismo se adueñó de todas las altas esferas. Puede decirse que durante el s. XVI y hasta parte del XVII, los jefes de Estado europeos, incluido el Pontífice, fueron grandes propulsores de este medio ya clásico de información periodística, que recibió un positivo impulso con la invención de la imprenta por J. Gutenberg en 1450.b) Regulación y periodicidad. Con la aplicación de la imprenta al naciente p., se multiplicaron las relaciones noticiosas. Las hojas impresas invadieron Europa narrando para todos los sucesos más diversos: acontecimientos naturales, catástrofes de guerras, pestes y hambres; hechos milagrosos; grandes peligros para la cristiandad como la invasión de los turcos, etc. Desde el último cuarto del s. xvt, se regularizaron las postas y correos, que comunicaron periódicamente las capitales entre sí, con lo que el p. empezó a hacerse regular. Viena, Génova, Venecia, Roma, París, Amberes, Colonia, Hamburgo, Nuremberg, Francfort, etc., se convirtieron en las capitales periodísticas, fuentes y transmisoras de noticias. La regularidad en la aparición de las hojas noticiosas posibilitó el nacimiento de las gacetas, cuyo nombre puede proceder bien de la palabra italiana gazza (urraca), refiriéndose al carácter parlanchín de aquellos primeros periódicos; o del vocablo, también italiano, gazetta, moneda veneciana a cuyo precio se vendían las hojas informativas. Desde fines del s. XVI, las gacetas comenzaron a ser semanales, como lo acredita el hecho de que en 1597, Gighi, un impresor de Florencia, obtuviese del gran duque de Toscana permiso para editar una gaceta semanal.Las primeras gacetas de publicación regular arraigaron pronto en todo el continente, particularmente en Alemania y en los Países Bajos, de donde pasaron a Inglaterra. Las gacetas se debían la mayoría de las veces a la iniciativa privada, a impresores aislados o reunidos para tal fin; también a los Gobiernos y a grandes firmas de la banca y el comercio. Se traducían de un idioma a otro, lo cual contribuía al conocimiento de las relaciones internacionales del momento. Y en este punto tiene un interés especial la futura Holanda, paraíso de exiliados políticos de media Europa y donde se recrearían y enriquecerían los más diversos tipos de la prensa naciente.c) Tipos de prensa y publicidad. El desarrollo de las gacetas hizo posible el triunfo del p. regular que se consiguió especialmente en Francia, a lo largo del s. XVII.Las causas hay que buscarlas en la elevación del nivel cultural, el fortalecimiento del poder real y el centralismo del Estado. En ese siglo, el p. comenzó a hacerse político, se organizó y tomó un carácter gubernamental y múltiple. Desde ese momento, se puede hablar de diversos tipos de p.: político, informativo, cultural y mundano. Los periódicos que responden a estos tipos fueron: Gazette de France, lournal des Savants y Mercurio Galant; la primera informativa y política, el segundo científico, y el tercero una mezcla de p. cultural y mundano que habría de tener una gran fortuna en toda Europa.En el s. XVII, nació en Francia el primer periodista con pleno derecho a recibir este título: Théophraste Renaudot (v.). Era un médico protestante, de familia modesta, que intentó la fortuna en París y que en 1631 obtuvo la concesión real para publicar en exclusiva la Gazette. Ésta fue un periódico semanal, primero de cuatro páginas en cuarto y luego de ocho. Publicaba sólo noticias, especialmente extranjeras. Tuvo un gran éxito, y bien pronto la confianza de la opinión pública. Contó con corresponsales en Viena, Colonia, La Haya, etc., y llegó a ser un extraordinario negocio para Renaudot y sus hijos. La empresa Renaudot intentó la primera prensa provincial de Francia en forma de cadena.Se deben también al s. XVII las primeras organizaciones de sistemas regulares de publicidad como medio auxiliar de financiación en el primer desarrollo de la prensa, que más tarde, un periodista y empresario francés, en la primera mitad del s. XIX, Charles Havas (v.), habría de organizar casi con sus perfiles definitivos: una concepción de la publicidad como profesión y actividad autónoma, creadora de riqueza y que sólo secundariamente debe ser entendida como auxiliar de los distintos medios de información. Los éxitos de Renaudot repercutieron fuera de Francia. En Holanda, Alemania e Inglaterra, se copiaron los tipos de prensa de Renaudot y bien pronto el p. en estos países fue ganando terreno hasta ponerse las bases para el posterior desarrollo contemporáneo de la industria periodística.Si el s. XVII es de signo francés en la historia del p., el xvrti es inglés y, a lo largo de él, nace y evoluciona el primer p. de opinión. Las causas para el nacimiento del p. ideológico inglés deben señalarse en las luchas políticas anteriores entre la corona y el Parlamento. Comienza en el XVII pero madura en el XVIII. No hay que olvidar tampoco que desde la supresión del Licensing Act en 1695, no ha existido, prácticamente, censura de prensa en Inglaterra. El p. de opinión inglés, político e ideológico, está unido a los nombres de Addison (v.; 16721719), creador en The Spectator del ensayo como nuevo género literario; Swift (v.), con The Examiner, inventor del humorismo polémico; Defoe (v.), que lanza el artículo político en su The Revien, y The Mercator; Samuel Johnson (v.), verdadero líder de la sociedad londinense entre 1740 y 1780, editor del primer diario de la tarde, Universal Chronicle; Steele, director del trisemanario The Tatler en el primer cuarto de siglo, y otros.d) El periodismo diario. También en Inglaterra y en el mismo s. xvrri nace el p. diario. No entramos en la polémica acerca de la existencia de un periódico diario en Leipzig, en pleno s. XVI, tesis sostenida por algunos autores alemanes. La aparición del primer diario inglés fue posible por el ambiente creado por The Tatler y The Spectator, que llegó a aparecer seis veces en semana. El primer diario de la historia del p. fue el Daily Courant, que se publicó entre 1702 y 1735 y que tuvo entre otros directores a Buckley. Fue el Daily Courant un diario apolítico, que introdujo la publicidad en sus páginas, otroelemento publicístico que barrunta la modernidad y mayor desarrollo a que estaba llamado el p.El segundo diario noticioso de la historia nació en España en 1758, concretamente en Madrid y por obra de Mariano Nipho (v.). Se llamó Diario Noticioso, aunque su nombre completo fue Diario Noticioso, curioso-erudito y comercial, público y económico. Puede considerarse a Mariano Nipho como el Renaudot español. Fue radicalmente un periodista que tuvo un alto concepto de la incipiente profesión. Hombre múltiple, creó a semejanza de la moda francesa e inglesa diversos tipos de prensa: erudita y culta, literaria, científica, de sociedad, de humor. A este propósito de la prensa diaria en España, no parece probable hoy la existencia de diarios españoles anteriores al de Nipho, como algún autor ha pretendido acerca de un diario de La Rioja, en Logroño.Los otros dos diarios de esta primera etapa de la historia del p. fueron el lournal de Paris, periódico político creado bajo Luis XVI en 1777; y el Pennsylvania Packet, que aparece en Estados Unidos en 1784. La regularización en la aparición de los periódicos va unida a la política imperial de Carlos V, que había estructurado los correos a escala europea y que, al conceder una exclusiva prácticamente continental para la explotación del correo, a la familia Taxis (Tassis), como maestros de postas, pondría las bases para la regularización de las comunicaciones postales entre las más importantes ciudades de Europa. Cuando el correo llega a ser diario, la prensa lo será también al contar con un procedimiento regular y de periodicidad diaria para la distribución de los cientos y aun miles de ejemplares de periódicos que la naciente imprenta hacía ya posibles.4. El periodismo moderno. La historia del p., a partir de mediados del s. xix, presenta una aún más perfecta implicación con el desarrollo total de la sociedad. En líneas generales, puede afirmarse que el p. posterior a 1850 supone una serie de hallazgos de primera magnitud: la conquista de todas las capas de la sociedad, de casi todos los países de la Tierra y de todos los temas. La universalización del p. en todos los sentidos ha sido la meta, ya alcanzada en la segunda mitad de nuestro siglo.a) Tres etapas del periodismo moderno. El p. de este siglo largo, 1850-1972, puede dividirse en tres etapas bien definidas: p. ideológico, p. informativo y p. de explicación. Esta clasificación, que responde a los últimos estudios de prensa comparada realizados en el mundo, se funda en la consideración de los fines que en cada uno de estos tres periodos se han propuesto los profesionales de la información. Aunque estas tres etapas tienen un desarrollo sucesivo, en muchos casos, y como es obvio, tienen sus implicaciones. Hay tipos de p. que persisten en la etapa siguiente, a pesar de que cambie la marcha general de la historia periodística. Puede decirse que la etapa del p. ideológico se extiende hasta la I Guerra mundial. Es un p. eminentemente doctrinal, político; un p. también con ánimo proselitista al servicio de ideales políticos, religiosos y sociales. Es una prensa opinanté que responde a una etapa histórica de partidismos políticos y luchas ideológicas. Encuadra perfectamente en la etapa parlamentaria tan representativa del s. XIX.El p. informativo aparece hacia 1870 como fenómeno plenamente definido. Coexiste, por tanto, con el p. de corte ideológico. Esta segunda etapa alcanza su gran desarrollo entre 1870 y la Guerra de 1914 -es la etapa denominada por Georges Weill "Edad de oro de la prensa"-, pero se continúa con extraordinario auge hasta la II Guerra mundial. Después el p. informativo sigue como tipo de prensa específicamente contemporáneo, pero el amado p. de explicación aparece desde 1945 como el tipo de labor periodística más adecuado a la coyuntura política y técnica de la sociedad posterior a la mitad del s. XX.Son Inglaterra y Estados Unidos los dos países que vitalizaron al máximo las posibilidades informativas del p., traducido en la sola narración de hechos: reportajes de enviados especiales, corresponsales de guerra, crónicas telegráficas (V. CORRESPONSAL DE PRENSA; ENVIADO ESPECIAL). Los nombres de esta etapa informativa son ingleses y norteamericanos: la familia Walter (v. WALTER, JOHN), lord Northcliffe (v.), lord Beawerbrook, y los norteamericanos Gordon Bennett (v.), Pulitzer (v.), Randolph Hearst (v.), E. W. Scripps (v.), etc. Sus periódicos: The Times (v.) Daily Mail, Daily Express (v.), The New York Journal, The New York Herald, The New York Tribune, The Sun, etc. Esta fórmula anglosajona, p. de hechos, no de comentarios, se impuso en todo el mundo y puede afirmarse que casi hasta 1950 toda la prensa mundial era preferentemente informativa, conviviendo con ella muestras ilustres del p. ideológico y las manifestaciones de la llamada prensa sensacionalista, generalmente de la tarde y muy bien representada en Francia, Inglaterra y Estados Unidos.Junto a estos tipos de prensa y a raíz de la paz de 1945, el p. ha ido revistiéndose de un nuevo carácter: la profundidad. Puede hablarse de una nueva etapa en la historia del p. contemporáneo: la del p. de explicación. La causa de esta nueva dimensión es, sin duda, la competencia de la radio y la TV, que al perfeccionarse han empezado a sustituir a la prensa escrita en la explotación y difusión inmediata de los acontecimientos. El p. impreso, ante esta competencia, sigue siendo informativo, pero trata de calar más en los hechos analizando las causas de los sucesos y tratando de prevenir sus efectos. Diríase que se consigue por fin una sabia mezcla de prensa de opinión y prensa de información que está dando excelentes resultados, tales como The New York Times (v.), The Times, Le Monde (v.), Corriere della Sera (v.), Frankfürter Allgemeine Zeitung (v.), Neue Zürcher Zeitung (v.), etc.b) Los descubrimientos técnicos de los s. XIX y XX. Estos tres tipos de p. moderno han sido posibles merced a un aprovechamiento por parte de la prensa de una larga serie de hallazgos técnicos aplicables a las distintas fases de realización de un periódico: innovaciones en el campo de la composición e impresión y en la transmisión de noticias (V. OFFSET; TRANSMISIONES, TÉCNICA DE LAS). En otro orden de cosas, el desarrollo de las agencias de noticias a partir de la primera mitad del s. XIX ha facilitado el triunfo del p. informativo.La carrera técnica del p. informativo es una lucha diaria por la disminución del tiempo empleado en realizar el periódico, de aquí que todas las innovaciones técnicas se apliquen con este fin. Para la disminución del tiempo de composición de los textos en la imprenta fue decisivo el invento de la linotipia por Mergenthaler, en 1885, en Estados Unidos. La linotipia permite la composición mecánica de líneas enteras en un solo bloque de plomo, sustituyéndose así la antigua composición letra a letra y a mano. Fue perfeccionada en 1895 por la monotipia. junto al ahorro de tiempo en la composición, la batalla por la impresión rápida, a la que va unido el nombre de la familia Walter, los antiguos propietarios de The Times, que fueron los primeros en aplicar la máquina de vapor a la máquina de imprimir, consiguiendo en 1814 1.100 hojas por hora. En 1828 y también en Londres, se podía imprimir ya 4.000 ejemplares por hora. El momento clave es la invención de la rotativa (v.)por Marinoni en 1867 sobre los trabajos anteriores del alemán Koenig en Inglaterra (1814) y de Hoe en Estados Unidos (1846).Ambos hallazgos técnicos, en la composición e impresión de periódicos, que permiten la tirada de millares de ejemplares a la hora, se van aplicando al mismo tiempo que se perfeccionan las comunicaciones a distancia. Morse (v.), en 1832, con el primer telégrafo eléctrico; el primer cable transatlántico entre América y Europa en 1858; el teléfono de Bell (v.) en 1876, y los hallazgos de Hertz (v.) y Marconi (v.; 1890-99) en el campo de la comunicación por radio (v.), son los primeros jalones de la historia de las telecomunicaciones, a las que dio vida desde el primer momento la sed de noticias universal saciada diariamente desde las páginas de los periódicos. El perfeccionamiento de la radio, la fotografía (v.), la invención del cine (V. CINEMATOGRAFíA) y de los procedimientos para la transmisión a distancia de la imagen (TV), conquista ya de nuestro siglo, constituyen la edad dorada de las comunicaciones entre los hombres. El teletipo, el telefoto, el telefacsímil, el télex (v.), y las relaciones por satélites (v.), entre otros hallazgos técnicos de la comunicación a distancia y el progresivo en la composición e impresión mediante procedimientos electrónicos, ofrecen posibilidades ilimitadas al p. de nuestros días (V. FOTOGRABADO; FOTOMECÁNICA: FOTOTIPIA; HUECOGRABADO).El uso por parte del p. de los descubrimientos técnicos que facilitan la masificación de la labor informativa a escala internacional y que multiplican por millones el número de receptores de las noticias, ha convertido al p., desde los primeros años del s. XX, en una gran industria; es éste quizá su más definitivo carácter en nuestro momento. El p., como gran industria, necesita de enormes medios económicos y de una extraordinaria capacidad de organización técnica. He aquí por qué el fenómeno más característico del p. contemporáneo es la concentración informativas, que ha puesto en manos del Estado o de los grandes trusts económicos el control de los instrumentos técnicos de la opinión pública (v.) que son los periódicos y las emisoras de radio y TV.Esta concentración informativa que ha desarrollado en muchos países las grandes cadenas de periódicos, y en otros la dirección por parte del Estado de los órganos de opinión e información, no ha impedido, sin embargo, el crecimiento del p. en cuanto a los aumentos de tirada y a su influencia en la sociedad. Las más recientes estadísticas demuestran que si bien ha disminuido la variedad de puntos de vista al reducirse el número de títulos de periódicos y al uniformarse las informaciones por el monopolio de las agencias de noticias, las tiradas totales han aumentado considerablemente; como ha aumentado también el número de receptores de radio y TV. Una vez más, la sociabilidad humana, que necesita de la información, y la alta función del trabajo periodístico han triunfado sobre los fallos de los mismos hombres.c) Comercialización y financiación ¿le las noticias. Como acabamos de ver, en el s. XIX existía ya un amplio panorama de instrumentos técnicos que permiten acortar extraordinariamente el tiempo que transcurre entre la sucesión de un hecho y su difusión a través de la prensa. La posterior aparición de los medios eléctricos de transmisión ampliaría ilimitadamente este acortamiento de distancias de todo tipo. El desarrollo de la radio, la TV y el cine; el auge de la publicidad como elemento imprescindible para abaratar la difusión de noticias y la conversión del hecho informativo en gran empresa por la acumulación de dinero procedente de la industria y de la banca, fue posible tambi&eaculte;n por la existencia de un proceso paralelo de comercialización y difusión de las noticias a escala internacional; se trata de las agencias mundiales de noticias.El s. XIX supone el avance de lo que se ha venido en llamar "dinamicidad social". El progreso de los transportes y de todo tipo de comunicaciones, las cada día más intensas relaciones y acuerdos internacionales, el interés científico y cultural creciente por todas las manifestaciones en los diversos órdenes de la vida, tanto cultural como político, social, científico y económico, llevó a los hombres a arbitrar los medios técnicos e instrumentos empresariales con los que llenar esta necesidad. Puede decirse que la aparición de las agencias de información marca un salto importantísimo en este desarrollo global de la Humanidad, por sus más íntimas relaciones y por un conocimiento más exacto de sí misma. Puede señalarse en la primera mitad del XIX, dejando a un lado ciertos precedentes, el nacimiento de las modernas agencias telegráficas de información.Al principio, la actividad de estos pioneros de la gran información fue bastante limitada; recogían informaciones y noticias que interesaban a ciertos particulares y firmas comerciales, a las que las vendían periódicamente o en determinadas circunstancias de emergencia. Más tarde, Havas, Wolff y Reuter (v.) -Francia, Alemania e Inglaterra- ofrecieron sus servicios a la prensa periódica, tratando de convertirse en agencias internacionales de alcance mundial, estableciéndose en principio una distribución de zonas de influencia y mercado informativo que funcionó hasta la 1 Guerra mundial, aunque sólo a partir de la II Guerra mundial puede hablarse de un régimen de libertad en las actividades de estas agencias, pero con algunas limitaciones que no son del caso.La aparición de estas agencias informativas internacionales ha modernizado la prensa y ha abierto la expresión informativa a otros instrumentos, tales como la radio, el cine y la TV. La historia de las seis primeras grandes agencias está jalonada por un deseo de dominio de la información, que, de manera directa o indirecta, supone también un dominio político, que tiene su precedente más remoto en aquel día en que Havas decide continuar la "Correspondence Garnier", que había sido fundada en París hacia 1832. Por el procedimiento de la litografía (v.), esta agencia incipiente reunía resúmenes de los grandes periódicos europeos y los vendía a otros órganos informativos. Más tarde añadió noticias originales, y en 1840 tenía ya una corresponsalía en Alemania organizada por Bdrnstein. Cuando Havas se hizo con la empresa la dio un gran impulso, ya que tuvo la habilidad de servirse de los más variados medios de transmisión de noticias: correo, telégrafo, palomas mensajeras, los primeros ferrocarriles y el teléfono eléctrico.En general, puede afirmarse que la creación de estas empresas informativas está matizada por la actuación de unos hombres geniales, con auténtica visión periodística, que se adelantaron en el tiempo a los mismos inventos de la telecomunicación. Cuando estos pioneros desaparecían, financieros, grupos políticos y aun el mismo Estado en algún caso, les sustituían, dando a la labor informativa unos alcances político-sociales que sus mismos iniciadores no habían soñado (v. ASSOCIATED PRESS; UNITED PRESS INTERNATIONAL; FRANCE PRESSE; TASS).d) La internacional contemporánea de la información. Puestos a hacer una síntesis, proyectada hasta el presente, de lo dicho hasta aquí, podría sernos útil una frase muy sugerente de un hijo del compositor Weber, Max M. de Weber (1822-81), quien decía: "Cuando en el futuro se escriba la historia, sus distintas partes, referidas a todos los campos de la actividad de los hombres, podrían tener como hilo conductor la historia de las comunicaciones, pues sólo por ellas se convierte el hombre en un ser cultural". Weber apunta en estas palabras a algo que es bien real en nuestro momento: la utilización de los medios de información para la amplificación de la cultura, mediante la difusión de contenidos estrictamente culturales -arte, literatura, teatro, música, etc- y a través del conocimiento de toda la realidad que proporcionan los medios informativos al dar continuamente noticias de los hombres y del mundo. En este sentido, la acción combinada, planificada o no, contrastada tantas veces, de los distintos medios de información, ha traspasado por completo los antiguos límites minoritarios de la cultura, y los medios masivos de información han sustituido en muchos casos, y complementado también en otros, la acción cultural ejercida desde el libro (v.), el discurso, la obra de arte o el concierto.El amontonamiento de medios informativos es, en cualquier caso, un presupuesto inseparablemente unido a la historia de la Humanidad de los s. XIX y XX. La acción plural y sucesivamente más amplia de los medios de información en los dos últimos siglos ha contribuido a la evolución total de la sociedad en tres aspectos fundamentales, con los evidentes desajustes que pueden y deben advertirse entre unos países y otros:1° Han contribuido a desarrollar y saciar una sed de curiosidad siempre creciente, tanto en el amplio mundo de las noticias de hechos varios, como en el campo de la cultura estricta.2° El p. y los medios de información se han desarrollado y han ido respondiendo adecuadamente a las necesidades de cada momento, tomando parte en la evolución general de la historia a la hora de sustituir en el protagonismo histórico a la alta clase por la burguesía y a ésta por el proletariado.3° En este mismo sentido, los medios informativos, preferentemente la prensa, han contribuido y se han beneficiado del acceso creciente de las masas a la cultura. La alfabetización, la cultura, la educación popular y la apertura a todos de la enseñanza superior, son otros tantos jalones de la historia de la Humanidad en los que está muy presente la prensa contemporánea y también la radio y la TV, todas las actividades periodísticas e informativas.Á. BENITO JAÉN.
BIBL.: F. LUTHER, A History ol Newspaper in the United States through 260 years: 1690-1950, Nueva York 1950; CH. LEDRÉ, Histoire de la Presse, París 1959; E. DOVIFAT, Periodismo, México 1959; E. EMERY, Las comunicaciones en el mundo actual, Cali 1967; G. WEILL, El periódico, México 1968; E. LLOYE) SOMMERLAND, La prensa en los países en desarrollo, México 1969; E. DovlFAT, Handbuch der Publizistik, Berlín 1968-69; A. Tlmm, Pequeña historia de la tecnología, Madrid 1971, P. GómEz APARIcio, Historia del periodismo español, Madrid 1967-71; D. DE GREGORIO, Metodología del periodismo, Madrid 1966; P. BOEGNER, Presse, argent, liberté: Le journaliste lace au capital et á la publicité, París 1969.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.