Periódico III. Titulación MEDIOS
Categoria:
Medios de Información
Arte de encabezar las informaciones, crónicas o artículos en general de una publicación. La titulación nació con el periodismo, si bien en las primeras gacetas (v.) los titulares no servían más que para separar unas informaciones de otras, sin otro interés publicístico y careciendo de todo relieve tipográfico. Hoy, sin embargo, constituyen uno de los principales elementos del p., tanto tipográfico, como estético y aun político.El titular ha de condensar el texto que le sigue, agotando su esencia en el menor número de palabras posible. Su función, además de captar el interés del lector, es la de informar, al mismo tiempo que se ofrece un criterio valorativo dentro del conjunto de una página impresa. El titular es, pues, como una definición o descripción condensada de la noticia.La titulación en un p. es tarea del redactor-jefe. Normalmente, las colaboraciones de tipo literario, novelas, etcétera, tienen un epígrafe o título dado, como sucede en las secciones fijas. Sin embargo, no es éste el caso general. Los eventos reseñados han de ser ofrecidos en síntesis al lector, presuroso por captar de un solo golpe de vista lo más notorio de la actualidad.Los diferentes modos, de fondo o formales, de titular, definen los diversos tipos de prensa. La prensa sensacionalista utiliza la titulación de forma peculiar, destacando los hechos más cargados de elementos de interés humano (sangre, sexo, violencia, dinero) de forma atrayente para su público, al mismo tiempo que se sirve de caracteres (tipos de letra) gruesos y compuestos a gran tamaño. De la misma noticia, un p. informativo destaca el hecho más importante, mientras que el órgano de un partido subraya lo más acorde con los intereses a que sirve.Requisitos de un titular. La titulación, exigida en parte por las grandes tiradas, y ligada en su nacimiento a la prensa amarilla norteamericana (v. PER10DISN10 VIl), cuyos hallazgos fueron introducidos en Europa por lord Northcliffe (v.), se basa en criterios y normas de valor puramente empírico. Sólo sobre esta base se puede generalizar y fijar unos principios o requisitos que determinen un buen titular.1) Precisión. El titular ha de resumir el contenido de lo que se comunica con el menor número posible de palabras. Esta cualidad exige al redactor un profundo conocimiento del idioma manejado, a fin de hallar entre los sinónimos de una palabra el de mayor poder expresivo.2) Comprensibilidad. Su sentido ha de ser captado directamente por un público indiscriminado. Para ello se usará siempre de un estilo directo, con la fuerza que confieren los verbos usados en la forma activa, modo indicativo, y generalmente en el tiempo presente. En un titular difícilmente cabe una terminología excesivamente culta o técnica, como tampoco es permisible el uso de interrogantes. El p. está hecho para responder a las preguntas del lector, no para hacerlas.3) Legibilidad. Si la comprensibilidad hace referencia al contenido, la legibilidad se dirige a la forma. Entendemos por legibilidad el factor que influye en la comprensión por parte del lector, alcanzándose la perfección cuando éste no sea consciente de que está leyendo. Es, pues, el grado de funcionalidad referido a la presentación tipográfica de un escrito. Si en todo caso interesa que la atención del lector no se gaste en el vehículo, que es el trabajo de imprenta, para llegar más fácilmente al contenido de la comunicación, en el caso de la titulación este factor tiene especial importancia. Ha de cuidarse el empleo de unos tipos de letra de fácil y rápida lectura, la distribución idónea dentro de un espacio determinado, su extensión, etc.4) Carácter informativo. El titular de una información o reportaje es la quintaesencia de su lead (párrafo inicial que responde a las preguntas ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué? que sobre todo hecho noticiable pueden formularse). Habrá ocasiones en que un buen titular responda solamente al qué, mientras que en otras el dónde o el cuándo se harán imprescindibles.Elementos. Un titular completo consta de varios elementos, si bien frecuentemente queda reducido a uno: el título. Dichos elementos o partes del titular son:1) Sobretítulo. Epígrafe corto que precede al título. Generalmente adelanta el quién o el dónde de la noticia, permitiendo así al título un mayor poder expresivo. El sobretítulo se compone en caracteres más pequeños y va alineado a la margen izquierda del titular. El espacio blanco que deja libre aumenta el efecto del título. El sobretítulo debe estar redactado de forma que, conservando el mismo valor, pueda ser leído antes o después del título propiamente dicho.2) Título. Parte principal del titular y, frecuentemente, la única. Da el qué de la información. Si el titular es la quintaesencia de la noticia, el título es el centro del titular.3) Subtítulo. Sigue al título, completándolo. Se presenta en caracteres más pequeños que éste y, frecuentemente, se utiliza más de uno.4) Sumario. Enumera los puntos principales tratados en el texto. Hoy está en ligero desuso. Los ladillos que cortan un texto, titulando cada párrafo, no son sino una especie de sumario que cumple también funciones estéticas (evitar largas tiras de plomo).Formas. Los titulares constituyen uno de los elementos básicos de una página, desde el punto de vista de su confección. Un titular rodeado de blanco (espacio sin imprimir) será más claro y legible que si se presenta encerrado entre texto. Efecto similar de claridad se conseguirá eligiendo una distribución ideal de sus elementos y los tipos de letra más convenientes.El título puede adoptar las formas siguientes:a) Línea llena. La más sencilla y antigua. Una o más líneas que forman un bloque compacto y ocupan toda la justificación (anchura) del titular. Variante de esta forma son las líneas centradas respecto a ambas márgenes.b) Escalonado (también, progresivo). Cada línea va desplazada hacia la derecha respecto de la anterior, de forma que la primera queda alineada a la izquierda y la última a la derecha.c) Pie de lámpara (también, pirámide invertida). Consta de tres líneas centradas, cada una más corta que la anterior.d) Párrafo francés (también, sumario). Empleado preferentemente en subtítulos y sumarios. La primera línea es completa y el resto de las líneas van sangradas -desplazadas- a la izquierda (con un espacio en blanco).e) Bandera. Alineado a la izquierda, o a la derecha. Las líneas terminan irregularmente por el lado contrario. Es considerada hoy la forma más funcional.Tipos utilizados. Fundamentalmente, en la prensa diaria, se emplean tres familias o grandes grupos de letras: romana, grotesca y cursiva, con variedades dentro de cada una de ellas. Los caracteres romanos están inspirados en la epigrafía clásica romana; son tipos dibujados geométricamente. Bodoni, Elzevir y, en España, Ibarra, fundieron tipos de escritura romana, que se caracterizan por la clara definición de sus perfiles. Las grotescas, o griega, son de trazo continuo y uniforme. La más empleada en la titulación es la llamada palo seco. Si bien la elegancia no es su primera cualidad, sin embargo, se considera con mayor índice de legibilidad que las anteriores. Las cursivas, inspiradas en la escritura de Petrarca, tienen el trazado similar a las romanas, caracterizándose por inclinarse hacia la derecha en el sentido de la escritura.Cada familia de tipos tiene su propia personalidad y medidas diferentes. Así, la romana, por su armonía, es propia de p. dirigidos a un público culto, mientras que las páginas deportivas o la prensa sensacionalista hará uso de grotescas. Una vez tenido en cuenta que es mayor la legibilidad de los títulos compuestos en caja baja (minúsculas) que en versales (mayúsculas, o caja alta), hay que calibrar el título (comprobar que es posible su realización, tipográficamente, en el espacio disponible).F. YSART ALCOVER.
BIBL.: L. GuERY, Le Secrétariat de Rédaction des Périodiques, París s. f.; E. C. ARNOLD, Tipografía y diagramado para periódicos, Nueva York 1965; F. BOND, Introducción al periodismo, México 1965; E. DOVIFAT, Periodismo, México 1959; R. MILLER NEAL, Newspapers desk work, Nueva York 1940; A. A. SUTTON, Concepción y confección de un periódico, Madrid 1963.
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