Pérez Villaamil, Jenaroi
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Biografía GER
lustre pintor español romántico, n. en EJ Ferrol el 3 feb. 1807, hijo de Manuel Pérez Villaamil y de María Dughet. Profesor el padre en el Colegio Militar de Santiago de Compostela, allí comenzó Jenaro sus estudios, con tal precocidad que a los ocho años era ayudante de dibujo. Sigue luego la carrera militar y, siendo oficial de Estado Mayor, es herido en 1823 al rechazar a las tropas francesas del duque de Angulema. Se repone de sus lesiones en Sanlúcar la Mayor y permanece en Cádiz, donde se especializa en el paisaje, siendo de 1827-28 los primeros que se conocen de su mano. En febrero de 1832 lo encontramos en Puerto Rico, dibujando una vista de la bahía de San Juan, y consta que trabajó largamente en dicha isla, siendo el autor del telón de boca y de las decoraciones del teatro de la capital. El 27 de abril desembarca, de vuelta de América, en Portugal. Mantiene contacto frecuente con el paisajista inglés David Roberts (1796-1864), que a la sazón trabajaba en España, y esta relación sería la que determinó en P. V. su futuro estilo. En 23 ag. 1835 es elegido académico de la de San Fernando y en 1838 recibe la cruz de Isabel la Católica.Sin noticias del artista entre 1838 y 1842, eJ 27 diciembre de ese año lo encontramos en Bruselas, y entre Bélgica, Holanda y Francia permanece hasta el 3 febr. 1844, en que se halla en Madrid. Se conserva el diario de este largo viaje, en el que Jenaro expresa a veces su desaliento, sospechándose si no sería una especie de exilio político. El 2 feb. 1845 es nombrado director de la Academia de San Fernando. M. en Madrid, el 5 jun. 1854, a consecuencia de una afección hepática. Ahora bien, pese a no haber vivido sino 47 años, sorprende la cantidad de óleos, acuarelas y dibujos que pintó, y que están exigiendo una amplia monografía del artista, quizá el más característicamente romántico de su época.En teoría, P. V. era paisajista, y de paisaje se llamaba la cátedra que sirvió en San Fernando, sobre la cual y sobre los curiosos procedimientos didácticos de P. V. se conservan testimonios, pero aparte de meros -aunque preciosos y delicadísimos- dibujos campestres, de los que se conserva una buena serie en el Museo de La Coruña, sus escenarios predilectos eran los monumentales, esto es, interiores y exteriores de monumentos españoles, medievales o renacentistas, dibujados con amorosísimo pormenor, con un deleite asombrosamente pulcro para con todos los accidentes -capiteles, bajorrelieves, pináculos, etc- del edificio que tenía ante sus ojos. Además añadía el pintoresco elemento humano del tiempo, consistente en labriegos, religiosos, soldados, gitanos, con donosa arbitrariedad que llena de encanso el conjunto.Estas obras, en general acuarelas, fueron los originales de la publicación más lujosa y sustantiva del Romanticismo español, La España artística y monumental, de la que se publicaron dos preciosos volúmenes en París, en 1842-43. Los textos se debían a Patricio de la Escosura, y era mecenas de la edición el banquero Gaspar de Remisa, marqués de Remisa. Los litógrafos franceses fueron infieles al prodigioso detallismo de P. V. y que fantasearon grandemente, pero, aun así, la obra es de capitalimportancia. Otra gemela, Bélgica artística y monumental, preparaba P. V., pero quedó inédita. Con todo, algunos de sus originales, como el Ayuntamiento de Bruselas (Madrid, Museo de Arte Moderno), enamoran por su limpidez de factura. En su labor innumerable no sólo se cuentan reflejos de la arqueología occidental, sino también otros de Grecia, y el artista gustaba de aludir a un viaje a aquel país que todavía ignoramos si tuvo lugar, y cuándo, en caso afirmativo.Fue uno de los primeros pintores españoles que se interesaron por el ferrocarril como tema, y prueba de ello es su cuadro Inauguración del camino de hierro de Gijón (Madrid, Ministerio de Obras Públicas), pero quizó preste en él mayor atención al elemento humano presente en la fiesta que al invento en sí mismo. Como escritor, se revela en lo conservado de su diario como fácil expositor, extremadamente romántico, y por demás atento y curioso a todo cuanto veía en sus viajes. Cuñado de Eugenio Lucas (v.), en el Museo Lázaro Galdiano se conservan las versiones de ambos grandes pintores de un tema pintado en competencia.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: A. MÉNDEZ CASAL, Jenaro Pérez Villaamil, Madrid s. a.; J. A. GAYA NUÑO, En el centenario de Villaamil. Ingredientes de una obra maravillosa, "Goya", I, julio-agosto 1954, 29; L. SEOANE, J. Pérez Villaamil, Buenos Aires 1954; X. DE SALAS, Varias notas sobre Jenaro Pérez Villaamil, "Archivo Español de Arte", XXXI (1958) 273.
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