Penicilina MEDICINA
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Medicina
Es un antibiótico (v.), descubierto por A. Fleming (v.) en 1929 y obtenido de diferentes tipos de hongos llamados aspergillus, entre los cuales sobresalen el penicillium notatum y el chrysogenum y, desde un punto de vista farmacológico, ataca preferentemente a gérmenes Gram positivos, con espectro bacteriano reducido.Estructura y tipos. La obtención industrial de la p. ha experimentado diversas transformaciones desde su origen, con el fin de obtener mejoras en la cantidad y en la calidad de la misma; el conocimiento exacto de su estructura química y la relación de ésta con la actividad bacteriostática ha derivado en la producción por síntesis. La estructura química de la p. consta de una parte fija inmodificable cual es el ácido penicilánico, que se caracteriza por estar formado por dos anillos, uno tetragonal que es cetónico aminado y otro pentagonal que contiene azufre y es de naturaleza tiazólica. La parte que pudiéramos llamar modificable corresponde a las cadenas laterales del núcleo anterior y su estructura química proporciona los diferentes tipos de penicilinas.1) Penicilinas naturales, representadas por la llamada p. G, que fue la primera obtenida y, por tanto, ha servido de patrón en la obtención de otras p.; se caracteriza por ser termoestable, cristalina y de aplicación parenteral. 2) Penicilinas biosintéticas, llamadas así porque en la elaboración de las mismas se aplican a los cultivos de penicillium diferentes tipos de sustancias químicas de reacción ácida, con objeto de mejorar el rendimiento por un lado y, por otro, para que al ser resistentes al medio ácido puedan ser aplicadas por vía oral, como es la penicilina V. 3) Penicilinas semisintéticas, las cuales se caracterizan por tener las mismas propiedades que la penicilina G, pero algo modificadas, con el fin exclusivo de mantenerlas un tiempo mayor en el interior del organismo; por esta causa se denominan "penicilinas retardadas", las más importantes son la penicilina G benzatina o dibencil penicilina y la penicilina G procaína. 4) Penicilinas sintéticas, que se han podido obtener mediante el aislamiento previo del núcleo activo de la p. -ácido aminopenicilánico- y, manipulando con el mismo, se han llegado a obtener una gran cantidad de p., una activa por vía oral como es la oxacilina y otras solamente activas por vía parenteral como la meticilina, siendo las características más sobresalientes de este tipo el que no son destruibles por la penicilinasa o enzima inhibidor específico de la penicilina.Acción farmacológica. La actividad antibacteriana es la más irñportante; siendo ésta bien bacteriostática o bien bactericida, según la dosis. Los gérmenes más sensibles son: cocos Gram positivos, los más importantes, aunque sea en ellos donde los fenómenos de resistencia son más intensos; estreptococos y neumocócos son los más sensibles, estafilococos y enterococos los menos sensibles; cocos Gram negativos, los cuales pueden ser considerados como menos sensibles que los anteriores: gonococo y meningococo; bacilos Gram positivos, los cuales pueden dividirse también en dos grupos, los muy sensibles como el carbuncoso y los clostridium, y menos sensibles el tetánico, diftérico y botulínico; bacilos Gram negativos, considerados en general como resistentes a este antibiótico; espiroquetas, siendo el más importante el treponema pálido, ya que es el germen más sensible, sin haber aparecido aún resistencias (v. INFEMórr).En general, el mecanismo de acción de la p. es desconocido, pero debido a que la forma de actuar es semejante a la de otros quimioterápicos, se piensa que éstos al igual que aquélla interfieren algún eslabón del metabolismo bacteriano y al mismo tiempo se cree que este efecto incide principalmente sobre alguna fase de la actividad enzimática. Pero debido a que el componente más importante de las bacterias es el ácido glutámico, el cual funciona antagonizando la p., sería la síntesis de dicho ácido la que con más frecuencia se inhibiría. Pero este fenómeno solamente nos explica una pequeña cantidad de actividades que se producirían o que serían la causa de la muerte de las bacterias.Resistencia bacteriana a la penicilina. Es uno de los problemas más importantes y actuales que afectan a la terapéutica por antibióticos, pero de una manera especial a la p., por lo que su explicación más acertada serviría para remediarlo en parte y frenarlo lo más posible. El punto de partida de la mayor parte de los estudios que se vienen realizando radica en el hecho de que existen bacterias en las que aún no se conocen resistencias producidas por ellas, como ocurre con el treponema y también sucede en parte con el neumococo y con el estreptococo hemolítico. Sin embargo, existen otros gérmenes cuyas resistencias comenzaron el primer día de su aplicación, y esta resistencia cada día es mayor, como ocurre con los estafilococos y gonococos. Esta resistencia tiene multitud de características, siendo las más importantes la de ser progresiva, la de originarse con la administración del antibiótico a dosis excesivamente pequeñas y la de producirse en algunos casos por algunas bacterias una enzima destructora de la misma, cual es la penicilinasa que es la causante de la destrucción del núcleo tetragonal de la p. Estás resistencias son principalmente observables en centros hospitalarios y suelen ser estas infecciones resistentes secundarias a otras allí tratadas.Acción tóxica. Se puede considerar la p. como un antibiótico dotado de escasísima toxicidad, ya que con frecuencia se aplican dosis incontrolables de varios millones de unidades sin aparecer trastornos de ninguna clase. Por esta razón se puede decir que los accidentes provocados por la p. suelen ser tan escasos que estadísticamente no rebasan el cinco por ciento. Los accidentes más importantes provocados por la p. son de tipo alérgico, los cuales parecen ser debidos a una sensibilización previa del organismo al aplicarse ésta de una forma tópica, bien sobre las mucosas o hasta sobre la misma piel en forma de colirios, gotas nasales, aerosoles, etc. Cuando un sujeto se encuentra sensibilizado a la p. es sensible también a todas las formas de la misma incluso a las sintéticas, sea cual fuere la cantidad administrada, ya que cualquier tipo de dosis puede desencadenar el conflicto, incluso puede ser producido por cualquier vía, aunque los accidentes más graves se desarrollan por el uso de la vía parenteral o inyectable.Los accidentes alérgicos son de todo tipo. Puede afectar exclusivamente a la piel, siendo entonces la urticaria el síndrome de presentación. Puede afectar a las mucosas, especialmente la respiratoria con aparición de síntomas asmáticos. Puede afectar al sistema nervioso y entonces el síndrome febril sobresale. Y, finalmente, puede afectar al aparato circulatorio como forma más grave, desencadenándose el llamado shock anafiláctico con la aparición de hipotensión, cianosis, convulsiones, etc., que puede ser mortal (v. SHOCK). Se cita en ocasiones como accidente grave la sensibilización hemática, que puede dar origen a la producción de anemia (v.) hemolítica por la presencia en sangre de anticuerpos antipenicilina. El tratamiento profiláctico de estos accidentes prácticamente no existe, porque es muy difícil e inexacta la determinación previa de la sensibilidad por medio de test o inyecciones intradérmicas, que prácticamente carecen de especificidad; por ello se deben tratar las manifestaciones alérgicas por medio de antihistamínicos, adrenalina, etcétera (V. ALERGIA Y ANAFILAXIA).Al margen de estos accidentes, que son los más importantes, pueden mencionarse los fenómenos de irritación local, ya sean digestivos o en el punto de inoculación, por tanto, dependiendo de la vía de aplicación, cuyas características más sobresalientes están representadas por el dolor. También puede citarse la reacción de Hersheimer, que aparece en el tratamiento de la sífilis, la cual está producida por la lisis del treponema cuando se realiza en forma masiva (V. VENÉREAS, ENFERMEDADES).Aplicaciones clínicas de la penicilina. La aplicación de la p. hoy día es más que frecuente; puede decirse que es el más aplicado de los antibióticos, de tal manera que en muchas ocasiones forma parte de la prescripción facultativa, pero también en otras muchas se aplica sin la indicación del médico. Su aplicación está tan difundida que en muchas ocasiones se exagera su empleo y se usa bien en gérmenes que son sensibles y hasta en ocasiones en otrol que no lo son; éste es el motivo de los muchos fracasos que dicha terapéutica proporciona y que además son la base de la creación de resistencias a la misma. En general, puede decirse que la aplicación de la p. es necesario hacerla en cantidades grandes por un lado y en enfermedades cuyos gérmenes sean sensibles por otro. Así en las afecciones producidas por estreptococos, entre las que sobresalen las producidas por el estreptococo beta hemolítico que produce la escarlatina, muchas formas de faringitis, otitis, amigdalitis, erisipela, carditis, fiebre puerperal, etc. En estas enfermedades, los efectos beneficiosos solamente se obtienen cuando se aplica la p. a grandes dosis de hasta dos millones de unidades diarias. También en las afecciones producidas por neumococos, siendo éstas más propiamente pulmonares, como ocurre con la neumonía, empiema, absceso de pulmón, etc.; como manifestaciones extrapulmonares de esta etiología sobresale la peritonitis neumocócica.En el tratamiento de la gonococia, cuyos resultados, aunque generalmente son considerados siempre como buenos, se va notando en dicha terapéutica una disminución paulatina de la eficacia, siendo casi siempre necesario en la actualidad el auxilio de otros antibióticos. Lo mismo se puede decir del tratamiento de la artritis gonocócica. En afecciones provocadas por el meningococo, que abarcan principalmente el tratamiento de la meningitis cerebroespinal epidémica, así como la artritis por dicho germen. En las estafilococias, que aunque hemos dicho que prácticamente son resistentes, existen algunas enfermedades producidas por este tipo de gérmenes que responden al tratamiento con la p., entre las que destacan la neumonía, empiema y peritonitis de naturaleza estafilocócica. En la difteria su aplicación tiene una potencia relativa; aunque el germen es sensible, es necesario también anular la actividad tóxica del mismo por medio de la aplicación conjunta de suero específico antidiftérico.Merece, ’finalmente, mención especial el tratamientode la sífilis, en cuya enfermedad se obtienen resultados verdaderamente espectaculares, ya que por su fácil aplicación y la falta de toxicidad, así como la respuesta rápida, hace que los quimioterápicos anteriores como los arsenicales, bismúticos y mercuriales hayan sido relegados a últimos lugares, quedando solamente como terapéutica complementaria de la p.; en los últimos periodos de la sífilis, sobre todo en la llamada sífilis nerviosa, tabes dorsal y parálisis general progresiva, la p. prácticamente no tiene efecto alguno, ya que la enfermedad se considera entonces incurable.Forma de administración. La más importante es por inyección, vía intramuscular. Por esta vía, la dosis es muy variable y se puede decir en términos generales que oscila entre 200.000 y dos o más millones de unidades. Se puede administrar cada 24 horas, para lo cual se usa la p. retardada, o bien cada tres o seis horas, para lo cual se utiliza la p. no retardada o rápida. También puede administrarse la p. por vía oral, bien en forma de penicilina V, en comprimidos de 100.000 unidades, o bien usando la p. sintética oxacilina dosificada en 250 miligramos. Merecen especial mención las llamadas p. antiestafilocócicas, como la meticilina sódica, que puede administrarse tanto por vía intramuscular como endovenosa, a la dosis de un gramo.V. t.: ANTIBIÓTICO; INFECCIÓN; QUIMIOTERAPIA.JOSÉ PEDRAZ DE CABO.
BIBL.: M. LITTER, Farmacología, 3 ed. Buenos Aires 1964; P. CHASSAGNE, L. GEORGES-JANET y J. DEVAUx, Les antibiotiques et leurs usages thérapeutiques, París 1967; A. FLEMING, On the antibacterial action of cultures of a penicillium, with special reference to their use in the isolation of B. influenzae, "British Journal Experimental Pathology" 10 (1929) 226; H. FLOREY, New antibiotic agents, "Journal of American Medical Association" 135 (1947) 1047; W. S. WOOD, 1. ROSENTHAL, H. SPIES, y H. LEPPER, A clinical evaluation of oral penicillin V therapy, "Antibiotic Med. Clin. Therap." 3 (1956) 38; S. WAKSMAN, Les antibiotiques, París 1947; E. H. G. LuTz, Penicilina, Barcelona 1956; J. L. RODRÍGUEZ PÉREz, Alergia a la penicilina; revisión al problema, Valencia 1961.
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