Patología I. Medicina MEDICINA
Categoria:
Medicina
El término P. viene de pathos=padecimiento, sufrimiento, y logos=estudio, tratado, es decir, el estudio de los padecimientos o enfermedades (de infirmitas=falta de fuerza, invalidez). Por tanto, la P. engloba todo lo referente a las enfermedades, de cuyo concepto tan amplio provienen las dificultades y confusionismos entre unos y otros autores y "escuelas" para darle un significado preciso. No debe confundirse con Medicina (del griego medein=tener cuidado de), concepto mucho más extenso. Según Pérez-Tamayo, la palabra P. significa "una rama de la Medicina que estudia las enfermedades y las alteraciones producidas en el organismo", aunque la apreciación semántica, doctrinal y docente sea muy equívoca de unos países a otros, Sería muy de desear quedesaparecieran tales diferencias y que los conceptos -por otra parte perfectamente claros- correspondieran a los vocablos.Concepto morfológico. En Centroeuropa, países nórdicos, Inglaterra y Estados Unidos, por P. se entiende únicamente la Anatomía patológica o Morfopatología, es decir, el estudio de las lesiones orgánicas producidas por la enfermedad. Esta prerrogativa es consecuencia de la gran pléyade de "anatómicos" europeos del siglo pasado y del actual, tales como Rokitansky, Conheim, Bichat (v.), Virchow (v.), Aschoff, etc., siguiendo las huellas de los iniciadores de este importante campo de la medicina, que fueron Beniviene, Fernel y Morgagni (v.).Antonio Beniviene (1440-1502), de Florencia, es considerado como "el padre" de la Anatomía patológica y, aunque su doctrina médica estaba influenciada por las teorías de Galeno (v.) y Avicena (v.), realizaba sus autopsias buscando las lesiones que él creía causa de enfermedad. Jean Fernel (1497-1558) fue profesor de Medicina en París y su obra Universa Medicina es el libro de texto más leído en los s. xvi y xvil, dividiendo la materia médica en Fisiología, Patología y Terapeútica; el criterio anatomoclínico lo establece para buscar la explicación de algún síntoma o signo.Con Giovanni Batista Morgagni (1682-1771), la anatomía patológica se hace científica. Durante más de 50 años es profesor de Anatomía de la Universidad de Padua, gozando de un extraordinario prestigio. En 1762 publica su famosa obra, De Sedibus el Causis Morbortrrn per Anatomen Indagatis, con prolijos y sistemáticos datos clínicos y autopsias de más de 700 casos, tratando siempre de buscar la correlación entre las alteraciones anatómicas y los hechos clínicos, siendo por ello el verdadero creador de la Anatomoclínica. Morgagni era además un gran clínico, y mantuvo el principio general de la localización orgánica de las enfermedades, explicando los diferentes síntomas de la enfermedad según el órgano afecto. Influenciado tal vez por los principios filosóficos de Hume sobre la causalidad, admite el mismo error que Beniviene al considerar las lesiones orgánicas como la primera causa de las enfermedades.Si para Morgagni lo fundamental eran los órganos enfermos, Xavier Bichat (1771-1802), trabajando infatigablemente en el turbulento París de su época, antes de que la tuberculosis acabara con su vida a los 31 años, creó el concepto de tejido, como elementos similares que constituyen los diferentes órganos, y para él -contrariamente a Morgagni- la similitud entre las manifestaciones de diversas enfermedades se explicaría por los idénticos tejidos afectados. También este autor era riguroso al afirmar, según frases de Sánchez Granjel, "que la medicina sólo alcanzaría categoría de saber científico cuando el clínico pudiera establecer una relación cierta y segura entre las manifestaciones externas, fenoménicas, de una enfermedad y las lesiones que la necropsia permite descubrir".Siguiendo el proceso de lo morfológico, llegamos a la época de Rudolf Virchow (1821-1902), profesor de Anatomía patológica en las Univ. de Wurzburgo y Berlín, para quien lo fundamental serían las células, como constituyentes de los tejidos y éstos a su vez formando los órganos. Las células son unidades de vida y enfermedad; como elementos vivos, su condición primordial es la respuesta a las irritaciones, que pueden ser de carácter funcional (trastornos en la función), nutritivo (distrofias, inflamación, necrosis) y formativo (aumento del número de células, neoplasias). Estos conceptos son administrados hoyen día, aunque . algunos otros de su teoría han tenido que ser modificados por hallazgos e investigaciones posteriores. Las ideas de Virchow sobre la enfermedad son mucho más amplias y, según testifica Pérez-Tamayo, "no es la anatomía patológica, o la fisiología patológica, o la bioquímica patológica, o cualquier otro aspecto de la investigación, lo que puede penetrar en la íntima naturaleza de la enfermedad, sino más bien la unión armónica y complementaria de todas estas y aun otras especialidades".La teoría celular recibió su definitivo marchamo con los extraordinarios hallazgos de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934; v.) sobre la histología del sistema nervioso, en especial la individualidad de las células nerviosas o neuronas. Sus estudios estaban imbuidos, igualmente, de un gran sentido fisiológico.En la medicina actual, gracias al microscopio electrónico, la histoquímica, etc., se ha penetrado en la intimidad de la célula, maravillando su gran complejidad y estructura. En los corpúsculos intracelulares (mitocondrias, ribosomas, centrosoma, núcleo, etc.), se realizan síntesis de proteínas y enzimas, junto al resto de las funciones metabólicas, pudiendo hacerse visibles hasta las grandes moléculas proteicas. Es la P. a nivel molecular, ahora en completo desarrollo.Correlación anatomoclínica. Ya hemos dicho que los anatómicos clásicos trataban de hallar la base lesional que explicase las enfermedades y sus manifestaciones clínicas. De tales influencias se derivó una estrecha colaboración entre anatómicos y clínicos, que persiste en nuestros días, dando lugar a un mayor avance de los saberes médicos. Así, Corvisart aplica el método de la percusión ideado por Ausenbrugger, para conocer las enfermedades torácicas desde un punto de vista lesional. Poco después, su discípulo Laénnec (1781-1826; v.), con el descubrimiento de la auscultación a través del estetoscopio, proporciona un método de inapreciable valor diagnóstico. Siguiendo esta línea, Bright sistematiza las enfermedades del riñón por medio del análisis de orina, Broca y Charcot sientan las bases de la P. del sistema nervioso, Hunter, Cohnheim y Metchnikoff estudian el problema de la inflamación. Con estos y muchos otros ejemplos; cada vez lo morfológico se acerca más a lo fundamental para aclararnos los hechos clínicos.Concepto fisiopatológico. (Fisiología, de physis, naturaleza, generación, y logos, tratado). Si la enfermedad es una forma anómala de vida, pronto se vino a descubrir que lo lesiona] no explicaba toda la p, y que para que el enfoque fuese completo habría que analizar los sistemas fisiológicos alterados. Ya nos hemos referido a que las causas -a través de los mecanismos de enfermar (patogenia)- originan la lesión (células, tejidos, órganos), lo que a su vez da lugar a una modificación funcional (v. ENFERMEDAD).En realidad, el conocimiento anatomoclínico ha sido esencial para el desarrollo de la p., y muchos anatómicos -corno Vichow- comprendían que las lesiones observadas en la autopsia eran sólo una instantánea final y no explicaban toda la evolución del proceso ni de sus síntomas. Se imponía entonces el conocimiento fisiológico normal para, en seguida y de una manera casi imperceptible, abordar ese fisiologismo modificado por la enfermedad. Hay que decir que, desde el principio, los estudios fisiológicos han sido más bien fisiopatológicos.Los estudios se han realizado con el tubo de ensayo, con el animal de experimentación, y aun en el enfermo bajo determinadas condiciones; todo ello con la ayuda dela Bioquímica, Biofísica, Farmacología y otras ciencias auxiliares.La iniciación y principal impulso corresponde a los alemanes, con Johannes Müller (v.; 1801-58) y el anatómico Cohnheim (1839-84) a la cabeza, seguidos de Wunderlich (1815-77), con agudas observaciones sobre la fiebre, y de von Frerichs (1819-85) estudiando la base metabólica de la diabetes. La fisiología experimental comienza en Francia con Magendie (1783-1855), rompiendo con moldes antiguos, y para quien no sólo había que observar la naturaleza, sino preguntarla por medio de experimentos. Su discípulo y continuador fue Claudio Bernard (1813-78; v.) cuya obra /ntroduction á 1’étude de la médecine expérimentale aún es de actualidad. En esta somera y parcial revisión no debemos dejar de mencionar los importantes hallazgos del ruso Pavlov (1849-1936) sobre los reflejos condicionados en los perros.En los animales se experimentaba sometiéndoles a condiciones anormales y provocándoles enfermedades, sobre todo cuando a finales del siglo entra en escena el estudio de los gérmenes y microbios -Pasteur (v.), Koch (v.)Otras veces se extirpaban órganos, sobre todo en la investigación de las glándulas de secreción interna, o bien se sometía a los animales a carencias alimenticias o de vitaminas, o bien probando innumerables fármacos y drogas. No podemos dejar de mencionar el gran número de experimentos para tratar de aclarar el enigma del cáncer.Con estos sistemas se ha conseguido una ingente acumulación de conocimientos -siempre en progreso- para comprender los factores dinámicos y funcionales de las enfermedades, desconocidos aún tantos aspectos. Y, como decía Virchow, "la armonía entre la anatomoclínica y la fisiopatología servirá para conocer más y mejor los problemas patológicos". Parecido criterio sustentan J. Casas y colaboradores -como tantos otros- cuando exponen que: "la totalidad del saber patológico depende de las tres fuentes que en él confluyen: el enfermo, el cadáver y el animal de prueba".División y enseñanza. Se admite por todos la división en P. general y P. especial. La última estudia todo lo referente a cada una de las enfermedades o entidades morbosas, desde sus causas, patogenia, fisiopatología específica del proceso, sintomatología, diagnóstico, evolución, pronóstico y tratamiento. A su vez, la P. especial se subdivide en P. médica, P. quirúrgica y especialidades (v. MEDCINA INTERNA).Pero el campo de batalla radica en el contenido y el concepto de P. general. Decíamos al principio que en muchos países es sinónima de Anatomía patológica, lo que se expresa así en el título de los libros al igual que en la enseñanza, sobre todo en los países anglosajones y nórdicos. También aquí, la fisiopatología se estudia ya en la fisiología normal en la p. especial. Bien es verdad que hay excepciones, como ocurre con sir Howard Florey, cuya magnífica y actual obra de P. general se refiere fundamentalmente a las funciones y respuestas anormales del organismo enfermo. En Francia, la P. general se separa claramente de la Anatomía patológica, abordando las alteraciones básicas de la fisiopatología y el estudio in genere de la enfermedad.En España hay una idea original sobre lo que es, y debe ser, la P. general, situada como asignatura, a manera de puente o enlace entre las materias básicas (Anatomía, Fisiología) y las propiamente clínicas. Por una parte, como abstracción o síntesis de todas las enfermedades, analiza y describe los mecanismos y principios generales de la enfermedad, comunes a todas o a la mayoría de ellas.En otro aspecto, y de manera fundamental, estudia la fisiopatología general, es decir, las alteraciones de la función cuya consecuencia son los síntomas y síndromes con los que se manifiesta el proceso morboso. Por síndrome se entiende un conjunto de síntomas y signos que tienen un común desarrollo y que se pueden presentar en diferentes enfermedades. Así, el síndrome ictérico, con coloración amarilla de la piel (de ahí su nombre), aumento de la bilirrubina en la sangre, anomalías de color en heces y orina, picor o prurito, etc., situación que puede presentarse en muchas enfermedades. De igual manera, el síndrome febril y tantos otros.Por último, es campo de la P. general la introducción a la medicina o propedéutica clínica, dividida en Semiotecnia o recogida de signos y síntomas, y Semiología o interpretación de los mismos. Los que combaten a la P. general (según la clásica concepción española) quieren dejarla constreñida a este último apartado, repartiéndose el resto entre los fisiólogos y los anatomopatólogos, lo mismo desde el punto de vista doctrinal como docente. No podemos entrar en defensa de nuestra materia, sino tan sólo referirnos a voces más autorizadas, como la de Balcells Gorina, ardiente y razonado defensor de la P. general como la hemos expuesto, y para quien es ni más ni menos que "la ciencia de la P.".V. t.: ENFERMEDAD;INFECCIÓN.M. BONDÍA GARCLA-PUENTE.
BIBL.: P. CARDA, Nosologia, Madrid 1950; A. BALCELLS GORINA, Misión de la patología general y su vigencia actual y futura, en "Medicamenta", XXXIII, Madrid 1960; íD, Idoneidad de la patología general en la enseñanza de la medicina, en ciMedicamenta", XXXV,363, Madrid 1961; R. PÉREZ-TAMAYO, Mechanisms of Disease, Londres 1961; SIR HOWARD FLOREY, General Pathology, Londres 1962; J. CASAS y cols., Concepto de la patología general, en A. BALCELLS y OTROS, Patología General, Barcelona 1968; L. SáNcHEz GRANJEL, Historia de la Medicina, Salamanca 1969; J. M. LóPEZ PIÑERO, Medicina, Historia, Sociedad, Barcelona 1969.
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