Patología II. Patologia Animal MEDICINA
Categoria:
Medicina
Es la Ciencia que estudia la enfermedad en los animales. Entendemos por enfermedad la reacción de un ser vivo frente a una causa que le produce dolor o padecimiento, con alteración de su modo normal de vida, rompiendo la armonía de funciones que representa su salud.De cada enfermedad es preciso, para hacer un estudio completo, conocer sus causas (Etiología), el modo de actuar éstas y de reaccionar el organismo animal Frente a ellas (Patogenia), las alteraciones morfológicas y funcionales que se producen (Anatomía y Fisiología patológicas) y los síntomas a que dan lugar (Sintomatología), así como su curso o evolución (Patocronia).Todo ello para poder emitir los juicios clínicos fundamentales: diagnóstico, o calificación de la enfermedad; pronóstico, o previsión de su evolución futura; y terapéutico, o indicación del tratamiento médico o quirúrgico más adecuado en cada caso.Las enfermedades de los animales pueden estudiarse de una forma comparada, considerando como objeto principal de estudio la propia enfermedad o especie morbosa y analizando su presentación y variantes en las distintas especies animales; o de una manera específica, estudiando en cada especie o animal todas las enfermedades que pueda padecer, al igual que en P. humana. Existe también una P. vegetal (Fitopatología), con sus características propias, y el estudio de las relaciones entre las p. humana, animal y vegetal constituye en un sentido más amplio la P. comparada.Dentro de la P. animal conviene considerar por separado las enfermedades de los animales domésticos, las de los animales silvestres o salvajes y las de los animales de laboratorio o de experimentación (P. experimental).1. Enfermedades de los animales domésticos. En su aspecto comparado interesan, ante todo, las enfermedades que afectan a un gran número de animales de la misma o de diferentes especies, comprometiendo su utilización zootécnica, por la repercusión económica tan desfavorable que pueden tener sobre la explotación de la población animal de un país (epizootias o enzootias), de un continente, de varios continentes o hasta con carácter mundial (pánzootias, enfermedades de los animales extendidos por todo el mundo).Estas enfermedades pueden ser de origen infectocontagioso, producidas por gérmenes, como carbunco o la tuberculosis, o por virus filtrables, como la glosopeda o las pestes (aviar, equina, porcina, ete.); de origen parasitario, como la piroplasmosis o las tripanosomiasis; y de origen nutricional, como las avitaminosis o las anemias carenciales, sin olvidar las intoxicaciones masivas por plantas venenosas, cianogenéticas (que engendran cianuro), productoras de alcaloides, etc.Independientemente de la importancia económica de las enfermedades infectocontagiosas de los animales domésticos, muchas de ellas constituyen un peligro para la salud de la especie humana, por ser transmisibles de los animales al hombre (zoonosis, zooantroponosis), siendo de las más temibles la tuberculosis, brucelosis, hidatidosis, triquinosis, teniasis, rabia, etc. Recientemente, y gracias a que mediante campañas de erradicación se ha logrado eliminar alguna de estas enfermedades de los animales domésticos en ciertos países, ha surgido un nuevo concepto en P. animal, el de las enfermedades del hombre transmisibles a los animales (antropozoonosis), del que es prototipo la tuberculosis humana, de la que han de ser defendidos los efectivos bovinos en Dinamarca, Holanda, ete., naciones donde la tuberculosis bovina ha sido totalmente erradicada, antes por supuesto que la humana.Otro aspecto de la moderna P. de los animales domésticos lo constituyen aquellas enfermedades que aparecen como consecuencia de los sistemas zootécnicos de explotación intensiva. La selección genética de razas con un desequilibrio fisiológico hacia una producción determinada, su rápido desarrollo, la estabulación permanente, el destete precoz con nutrición forzada y la gimnástica funcional exagerada, crean unas condiciones constitucionales y ambientales de predisposición morbosa, sufrimiento (stress) o menor capacidad de resistencia, creándose la llamada P. zootécnica o de la civilización. En ella se incluyen las enfermedades de la adaptación, especialmente de naturaleza neuroendocrina, tan frecuentes en los animales domésticos de razas selectas, las miopatías nutricionales, ciertas enfermedades metabólicas, del crecimiento, de la reproducción, etc.Menos interés económico, pero no menor interés científico y práctico, tienen en P. animal las enfermedades de presentación esporádica, que afectan a un solo individuo o un reducido número de ellos. Su importancia práctica depende del valor, material o efectivo, que tenga el animal enfermo para su dueño, y el interés científico dimana de las posibilidades de estudio de los distintos aspectos de la enfermedad en cuestión, desde su etiopatogenia hasta su tratamiento. De todos estos aspectos de las enfermedades de los animales domésticos se ocupa la Medicina veterinaria.La P. animal específica es tan antigua como nuestra propia civilización, y ya existían especialistas entre los griegos (hipiatras o médicos de los caballos, buiatras o médicos de los bueyes) y los romanos (veterinarios que se ocupaban preferentemente de las enfermedades de los veterini o especies equinas de guerra, trabajo o carga). Hoy día la especialización en P. veterinaria continúa estableciéndose según las enfermedades de las distintas especies domésticas, y así existen una P. equina, bovina, porcina, aviar, de pequeños rumiantes y de pequeños carnívoros, como especialidades principales. La atomización especializante ha llegado en algunos casos hasta crear servicios dedicados al estudio de la P. del conejo, de las abejas y del gusano de seda.Generalmente, para el estudio de las enfermedades de cada especie animal se hace una doble clasificación: etiológica, por causas comunes, infectocontagiosas o parasitarias, en los procesos generalizados; y organopática, por sistemas, aparatos y órganos, en los procesos localizados. Dentro de cada órgano se suelen estudiar, primero, las alteraciones funcionales, y después las lesionales inflamatorias degenerativas y neoplásicas. Su designación o calificación se verifica utilizando un prefijo relativo al órgano afectado y un sufijo que indica la naturaleza de la alteración lesional (itis para la inflamación. osis para la degeneración y orna para el tumor o neoplasia).Los disturbios funcionales son aquellos debidos a alteraciones del funcionamiento de los órganos, sin lesiones anatómicas apreciables, y suelen estar a su vez condicionados por disfunciones vegetativas neuroendocrinas (del sistema neurovegetativo y de las glándulas de secreción interna, encargados de mantener los sistemas de regulación orgánica de las funciones de nutrición, de producción, de relación y defensivas del organismo frente al medio ambiente).Las lesiones inflamatorias son resultado de la reacción defensiva del organismo frente al agente causal de la enfermedad. La inflamación es una manifestación reacciona] de los tejidos mesenquimatosos atacados, a la cual contribuyen modificaciones vasculares con aumento de la permeabilidad capilar, congestión y estasis circulatorio, exudación plasmática e infiltración celular de leucocitos en el seno del tejido conjuntivo del órgano afecto, como fenómenos más característicos, que se traducen en los cuatro signos cardinales locales: dolor, calor, rubor y tumor de la zona inflamada.Las lesiones degenerativas afectan a las células parenquimatosas (epiteliales o glandulares), que constituyen el tejido noble específico de los órganos y sistemas orgánicos. Estas células pueden sufrir, desde una tumefacción turbia fácilmente reversible, pasando por degeneraciones hialina, coloide, mucoide o grasa, hasta una necrosis, o muerte celular irreversible.Las neoplasias o blastomas, por último, representan un aspecto particular de reacción proliferativa de las células animales, mediante el cual, por transformación de su información genética, se independizan de las leyes reguladoras del crecimiento en el organismo y adquieren una capacidad de reproducción autónoma, convirtiéndose en un parásito de su propio huésped, al que destruyen.2. Enfermedades de los animales silvestres. Tienen importancia por las pérdidas que pueden producir en la caza (p. ej., la mixomatosis del conejo), o la alteración del equilibrio biológico en una zona determinada, pero, sobre todo, por constituir en muchas ocasiones los focos a partir de los cuales se difunden las enfermedades infectocontagiosas o parasitarias a las especies domésticas e incluso a la especie humana. A este respecto conviene recordar que la peste, producida en el hombre por la pasteurella pestis,cuya reserva natural es la rata, ha sido durante milenios la enfermedad animal más peligrosa para la civilización, impidiendo el desarrollo de los pueblos orientales.Existen más de 200 enfermedades animales infecciosas o transmisibles, que difieren en cuanto a la especificidad de su huésped, pero está demostrado que más de 100 enfermedades de este grupo son transmisibles al hombre en ciertas condiciones. Comprenden infecciones o infestaciones causadas por virus, rickettsias, bacterias, hongos, protozoarios, helmintos y artrópodos, actuando estos últimos como vectores de otros microorganismos patógenos.El término zoonosis, que se refería clásicamente a un pequeño número de enfermedades de los animales domésticos transmisibles al hombre, ha adquirido un sentido mucho menos restringido, al incluir en este grupo todas las enfermedades de los animales, tanto domésticos como salvajes, que pueden transmitirse al hombre. Su particularidad esencial es que la fuente de infección está constituida por animales y que el agente infeccioso puede transmitirse en la naturaleza entre estos animales, sin participación del hombre en el ciclo infeccioso.Éste es el punto de partida de la teoría de los focos naturales de enfermedad en P. animal. Un foco natural se caracteriza por el hecho de que los animales transmisores y receptores del agente causal de la enfermedad infecciosa o parasitaria, este agente mismo y sus artrópodos vectores forman parte, en general, de una misma biocenosis (comunidad de vida), asociada a ciertos biotopos en un lugar geográfico determinado. Todas estas correlaciones entre el agente patógeno, los vectores, los transmisores y los receptores se han establecido a lo largo de la evolución de los organismos y la relación entre las especies en un lugar concreto, independientemente del hombre y, en ciertas enfermedades, incluso antes de la aparición del hombre sobre la tierra.El foco natural de una enfermedad transmisible es un biotopo situado en un lugar geográfico dado, poblado por animales cuyas relaciones intra e interespecíficas aseguran, cuando la influencia del medio es favorable, una circulación regular continua del agente patógeno, desde el organismo de los animales transmisores al de los receptores, por intermedio de los vectores o por contagio directo. Los focos naturales de enfermedad en los animales pueden tener límites muy estrechos, como la simple madriguera de un roedor, o muy amplios, abarcando comarcas o territorios enteros.3. Enfermedades en los animales de laboratorio. La P. experimental tiene que afrontar un doble problema: el de la enfermedad provocada voluntariamente en el animal de laboratorio por el experimentador y el de las enfermedades que espontáneamente sufren los animales de experimentación, comprometiendo o enmascarando los resultados de las experiencias.Algunas de estas enfermedades espontáneas son, a su vez, utilizables como objetos de observación muy interesantes, p. ej., los tumores espontáneos que, como el carcinoma mamario de Bittner o las leucemias de Gross o de Friend en el ratón, han prestado grandes servicios a la Oncología experimental. Pero, en la mayoría de las ocasiones, la presencia de procesos patológicos naturales en los animales de laboratorio, especialmente infecciosos o parasitarios, resultan un inconveniente grave para la interpretación y la reproductibilidad de los resultados experimentales, pues equivalen a las impurezas en los reactivos químicos.Con el fin de evitar estos inconvenientes, en la actualidad se crían y mantienen colonias de animales no solamente libres de gérmenes patógenos específicos (SPF=Specific Pathogen Free), sino incluso prácticamente desprovistos de cualquier tipo de flora microbiana (GF= =Germ Free), o al menos portadores de una flora conocida y controlada (Gnotobiotes).Durante muchos años, los criadores y usuarios de animales de laboratorio han sufrido grandes pérdidas económicas y el tiempo en sus ensayos, como resultado de las enfermedades y mortalidad naturales en estos animales. Hasta que llegaron a la conclusión de que, para evitar cualquier contaminación indeseable, es preciso obtener los animales por operación cesárea realizada asépticamente, para criarlos y mantenerlos después en ambiente totalmente estéril.Esta profilaxis total de toda contaminación se practica en ciertas explotaciones intensivas de algunas especies domésticas, concretamente la porcina, como único medio radical de combatir procesos víricos muy difusibles, entre otros las neumonitis y bronquitis infecciosas.La lucha contra las enfermedades de los animales puede hacerse, además de eliminando o evitando las causas capaces de engendrar procesos morbosos infecciosos, parasitarios, ecológicos, alimentarios, etc., mediante una cuidadosa selección genética de las estirpes resistentes a un tipo de enfermedades determinado, con lo que se logra prácticamente, al cabo de algunas generaciones, la desaparición de la enfermedad en la población animal resistente.Así, actuando de una parte sobre las causas de enfermedad, y de otra sobre capacidad de reacción inmunitaria del organismo animal, tanto por selección de su inmunidad natural como por estímulo, activo o pasivo, de su inmunidad adquirida, se han llegado a determinar los principios básicos para prevenir la presentación de numerosas enfermedades, ejerciendo una medicina preventiva, mucho más eficaz y definitiva que la medicina curativa y de más fácil aplicación en P. animal que en P. humana.P. CARDA APARICI.
BIBL.: P. CARDA APARICI, Nosología, 2 ed. Madrid 1957; P. CARDA APARICI y G. GÓMEZ CÁRDENAS, Patología clínica veterinaria, Madrid 1965; HUTYRA, MAREK, MANNINGER y MOCSY, Spezielle Pathologie und Therapie der Haustiere, 11 ed. Jena 1959; F. LIEGOIS, Pathologie niédicale des anünaux domestiques, 4 ed. Gembloux 1960; K. V. F. JUBB y P. C. KENNEDY, Pathology ot donzestic animals, Nueva York y Londres 1963; J. N. PAVLOVSKY, Foyers naturels de maladies et écologie des zoonoses, en Colloque européen sur la Santé Publique Vétérinaire, ed. OMS, Varsovia 1957, 195-227; W. LANE-PETTER, Animals tor Research, Londres y Nueva York 1963.
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