Patinir (patenier), Joachim
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Biografía GER
Pintor flamenco, n. en Dinant hacia 1480. Se supone, mas no está comprobado, que su primer aprendizaje tuviera lugar en Brujas, junto a Gerard David (v.), y, en todo caso, no se afincó en dicha ciudad, y sí en Amberes, donde aparece, ya como maestro, en 1515. En fecha ignorada, contrae matrimonio con Francisca Buyst, que debió de morir tempranamente, ya que en 1521 el artista se casa por segunda vez, ésta con Juana Hoyts, ocasión en la que estuvo presente Alberto Durero (v.), que estimaba en mucho el arte de P. También duró poco este segundo enlace, pero ahora por muerte del artista el 5 oct. 1524.No es, pues, sorprendente que la producción del artista, fallecido a los 44 o menos años, sea corta; por otra parte, netamente concretada a una especialidad, que en cierto modo nace con este artista, y es la del paisaje. Pero entiéndase que no el paisaje aislado, mas sí como tema y presencia primeros y fundamentales respecto de las figuras que pueda contener, lo que suponía un concepto radicalmente opuesto al de mero fragmento de lejanía anunciadora de profundidad utilizado en los fondos de la pintura flamenca tradicional. En este aspecto, el nuevo enfoque es claramente revolucionario y comienza por ofrecer infinitas posibilidades, que culminan en la reproducción fiel y pormenorizada de un encuadre de la Naturaleza. Pero no parte de este propósito el arte de P., sino del de ampliar hasta la categoría de género autónomo los fondos pintorescos de sus anteriores colegas. En determinados casos, transmitiendo fielmente aspectos verosímiles de la campiña flamenca; en otros, exagerando los accidentes del terreno hasta proporciones absolutamente fantásticas y de ningún modo autorizadas por la verdadera facies del territorio en que se movió P.Pero, como ya se ha indicado, no faltan las figuraciones cristianas en estos enmarques, y ellas también han de informarnos de la calidad del artista. Una, firmada, es el Bautismo de Cristo, en el Museo de Viena, donde el tema se diría calcado de la composición conocida de Gerard David, y ello es lo que ha hecho presumir un aprendizaje de P. con este maestro. Es uno de los cuadros en que aparecen grandes roquedales, los que son superados en S. Antonio en la gruta (National Gallery de Londres), hasta el extremo de hacerse difícil entender el contenido del cuadro. Mucho más interesantes son las composiciones en que el paisaje se muestra con lógica, como las dos versiones del Descanso en la huida a Egipto de los museos del Prado y de Berlín, más bella la primera, con una Virgen que no deja de recordar prototipos del Maestro de Flémalle (v. CAMPIN, ROBERT), notable la segunda en el ritmo paisajístico, sólo alterado por otro de los grandes roquedales de que gustaba el artista. Dos obras maestras son aquellas en que se representan ríos y sus pasos. Es una el S. Cristóbal, de El Escorial, obra de pincelada finísima y sutil;otra, posiblemente la máxima de P., El paso de la laguna Estigia, del Prado, con la barca de Caronte, que conduce un alma, haciendo la travesía entre los Campos Elíseos y el Tártaro. Es en este portentoso cuadro, rico en matizaciones verdes y azuladas de prodigioso toque, donde mejor se advierte la maestría de P. Su fuerte, al trazar figuras, era hacerlas menudas, casi sumidas en el paisaje, mientras que, cuando había de pintarlas mayores, recurría a otros colegas. Es el caso de Las tentaciones de S. Antonio, del Museo del Prado, donde tales figuras -se sabe de antiguo- fueron obra de Quintin Metsys (v.). No fue el único colaborador, ya que en otra ocasión se sabe que lo fuera Joos van Cleve. La erudición ha complicado grandemente este problema, suponiendo colaboraciones que en los más de los casos no pasarán de problemáticas.En realidad, el prestigio de P. no ha ganado con el tiempo, sino al contrario. En el suyo lo tuvo grandísimo, y una prueba es su buena amistad con Durero. Otra, la de que cuando, hacia 1560, Felipe de Guevara redacta sus Comentarios de la pintura equipara absurdamente a P. con Van Eyck (v.) y Van der Weyden (v.) como iniciadores de la pintura flamenca. Noticia bien errónea, pero indicativa de la fama de nuestro artista una generación más tarde. Por lo demás, P. no dejó de tener seguidores y vulgarizadores de su obra, uno de ellos su hijo Henri, del que sólo consta que en 1535 pertenecía a la guilda de pintores de Amberes, y del que guarda el Museo del Prado otro Descanso en la huida a Egipto.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: M. FRIEDLXNDER, Die altniederldndische Malerei, IX, Berlín-Leiden 1924; A. ALVAREZ CABAÑAS, Patinir en El Escorial, "Religión y Cultura" XXIV (1933) 362.
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