Partidos Políticos POLÍTICA
Categoria:
Política
Los p. p.Constituyen un elemento característico, en cuanto forma de expresión directa de pluralismo, de la organización democrática de la vida política, tal y como la conocen la mayoría de los países occidentales. Están por otra parte presentes incluso en sistemas dictatoriales, que han recurrido a ellos (caso del llamado "partido único") para "establecer apariencias de procedimientos electorales y parlamentarios", y así "ofrecer una fachada democrática" (Duverger, Sociología política, 307).Concepto. Los p. p. son agrupamientos humanos organizados -y no simples agregados ocasionales o al menos no estructurados (V. MOVIMIENTOS POLÍTICOS)- con vistas a conseguir el poder (v.) político, y no meramente influir en su ejercicio (V. GRUPOS SOCIALES II); inspirados en un determinado ideario acerca de la organización social que pretenden conservar o alterar y de los medios para lograrlo, y vinculados a una base social (clases, etnias, grupos particulares) concreta. Estos rasgos relativos a su organización, ideología y vinculación social parecen, en efecto, inferirse de aproximaciones definitorias como esta de Burke: "Un partido es un grupo de hombres unidos para fomentar mediante sus esfuezos conjuntos el interés nacional, basándose en algún principio determinado en el que todos sus miembros están de acuerdo", o esta de Friedrich: "Un partido político es un grupo de seres humanos, organizado de modo estable con el objetivo de conseguir o mantener para sus líderes el control de un gobierno y con el propósito ulterior de dar a los miembros del partido, a través de tal control, beneficios y ventajas ideales y materiales" (Constitutional Government and democracy, 419).Para Neumann son cuatro las funciones que los p. p. realizan: En primer lugar, los partidos organizan (sugiriendo, recogiendo, adaptando, modelando) la voluntad popular. En segundo lugar, integran al ciudadano en el grupo, le convierten en "zoón politikón", le educan cívicamente, "situándole ante sus responsabilidades políticas". En un tercer plano, representan el eslabón fundamental que conecta al Gobierno (v.) con la opinión pública (v.), estableciéndose una relación nutricia por la que el Gobierno adquiere un programa que realizar y se asegura un apoyo popular para su puesta en práctica. En cuarto lugar, el partido es el ámbito en el cual tiene lugar la selección de los dirigentes de la Sociedad (v.).Tipología. A la hora de presentar una clasificación o tipología de los p. p. se hace difícil conseguir una comúnmente aceptada por la doctrina. Señalemos que la teoría política ha hablado de partidos de opinión (más bien minoritarios, de estructura interna relativamente elástica, no dogmáticos y de base social no clasista) y partidos de masa (de base social clasista, con una concepción del mundo dogmáticamente afirmada, excluyentes, con una propensión al culto de la personalidad respecto a sus líderes) (Burdeau). Partidos de prebendas y partidos de principios, suponiendo "corrupción" en los que están dentro del sistema y dogmatismo irresponsable en los de fuera. Partidos que atienden para el logro de sus objetivos a la oportunidad y circunstancias del momento o partidos tributarios inflexibles de una WeItanschauung. Partidos de personalidades y partidos de programas, propios aquéllos de un sistema de gobierno dictatorial y personal y éstos de un sistema democrático e institucional (Neumann). Interesante es también la diferenciación que este autor realiza entre partidos de representación individual (característicos de sociedades con escasa participación popular en el gobierno, prácticamente con funciones sólo electorales), partidos de integración social, con "una carga cada vez mayor de responsabilidades y obligaciones dirigidas a asegurar la participación del individuo en las actividades totales de la sociedad, incorporándolo a la comunidad" (Los partidos políticos, 610); y los partidos de integración total, en los que el individuo queda absorbido absolutamente, negándosele la posibilidad de opción, al prohibirse otros partidos. Ejemplos de estos partidos se encuentran, a juicio de S. Neumann, en el bolchevismo (v. COMUNISMO), el fascismo (v.) y el nacionalsocialismo (v.).Enmarcando los diferentes partidos en la clasificación de las actitudes políticas, sugerida por Lawrence Lowell, podemos conseguir una panorámica de interés. Lowell utiliza en su clasificación cuatro puntos de referencia: la gente con respecto a la situación política puede estar conforme o disconforme; pudiendo, además, considerar con optimismo o desconfianza las posibilidades de su superación.Combinando las cuatro variables encontramos estos cuatro grupos posibles: "quienes están disconformes con las presentes condiciones y optimistas sobre posibles mejoras: los radicales; quienes están contentos y optimistas: los liberales; quienes están contentos pero sin esperanza de mejoras: los conservadores; y, por último, quienes no están satisfechos con las condiciones presentes pero tampoco ven perspectivas de que se mejoren en el futuro: los reccionarios" (en Friedrich, o. c. 421). Gráficamente, transcribiendo a Friedrich podríamos exponerlo así: SATISFECHOS liberales conservadores radicales reaccionarios INSATISFECHOSLa importancia y el peso relativo de estos grupos tiende a conferir a la situación política de un país un nivel determinado de estabilidad y aperturismo (v. esquema de pie de página).
Duverger elabora una tipología sistemática estudiando los partidos desde la perspectiva de su organización interna (atendiendo a su estructura) y desde la de su organización externa (atendiendo a las relaciones entre los partidos que existen en una misma nación). Con respecto a la estructura interna de los partidos, dicho autor distingue entre partidos de cuadros y partidos de masa. Ejemplos de partidos de cuadro son, en Europa: los actuales partidos liberales, conservadores y radicales; y en EE. UU. el partido demócrata y el republicano. En los partidos de cuadros la participación del adherente o miembro es muy pequeña y su cantidad reducida. "La cualidad de sus miembros importa más que su cantidad; se busca sobre todo el prestigio que confiere autoridad moral, o la fortuna con la que se cubren los gastos de propaganda" (Introduction á la politique, 185). De organización débil y autonomía amplia, y agrupados sus miembros en circunscripciones locales, puede decirse que los partidos de cuadros agotan sus funciones en las estrictamente electorales y parlamentarias. Los partidos de masas implican, en cambio, una participación popular amplia y efectiva y no responden sólo a exigencias electorales (financiamiento de campañas a líderes no ricos, etc.). Duverger incluye bajo la rúbrica de partidos de masas a los partidos de tipo socialista, comunista y fascista, y asimismo, con matices, a algunos partidos demócrata-cristianos (v.).Duverger califica finalmente de tipos intermedios (ni de masas ni de cuadros) a los partidos indirectos y a los de países subdesarrollados. En los partidos indirectos (p. ej., el laborista británico en sus comienzos, 1900) los ciudadanos no se adhieren directamente al partido, sino sólo a través de otras organizaciones (sindicatos-mutuas, cooperativas, asociaciones intelectuales) que son verdaderos miembros colectivos del partido. Hoy el partido laborista británico tiene no sólo miembros colectivos, sino también individuales, constituyendo -según la terminología del profesor francés- una yuxtaposición de partido indirecto y partido de masas clásico. Respecto a los partidos de países subdesarrollados conviene señalar: a) la gran distancia social e intelectual existente entre los miembros de la élite directiva del partido y la inmensa mayoría de los adherentes. b) "El encuadramiento político moderno se superpone a tipos tradicionales de encuadramiento social" (pertenencia a tribus, religiones, sociedades secretas) sin suprimirlo, "al contrario, los transfigura a menudo, sacando de ellos su fuerza principal" (Duverger, Introduction á la politique, 1895). c) La gran importancia, a la hora de lograr la cohesión del partido, del liderazgo personal.Sistemas de partidos. Atendiendo al número de p. y las relaciones de prepotencia entre ellos, hablamos, siguiendo la terminología de Duverger, de diferentes sistemas de partidos. Así, pedemos distinguir sistemas puralistas de partidos y sistemas de partido único, entre los cuales el autor citado intercala los sistemas de partido dominante. Ciertamente, los límites entre los sistemas no son muy definidos y así un bipartidismo flexible (p. ej., sin disciplina de voto, como el de los EE. UU.) puede asemejarse a un multipartidismo moderado, y una práctica de alianzas en el multipartidismo puede hacernos creer que estamos en un bipartidismo.Como sistemas pluralistas de partidos podemos encontrarnos con el multipartidismo extremo (número muy elevado de partidos, como en la España republicana); el multipartidismo moderado (el sistema tripartito belga), y el sistema bipartidista, en el cual las dimensiones de los partidos pueden asegurar o imposibilitar la alternancia en el poder. Para Sartori, el bipartidismo es la solución más segura. "Por una parte, se beneficia del estímulo que ofrece el turno en el poder y la responsabilidad de la oposición"; por otra, "dificulta la ideologización de las posiciones e impide así la polarización del sistema" ("Rev. de Estudios Políticos", 147-148, 62). En cambio, el multipartidismo extremo y centrífugo "es la más insegura y menos viable de las soluciones, ya que no se beneficia del estímulo de una oposición responsable y, por otra parte, se ve ampliamente paralizado por la inestabilidad del Gabinete, por la heterogeneidad de las coaliciones gubernamentales y por la presencia de partidos anti-sistema que sustituyen la competencia política por la "inflación irresponsable" (ib. 62).Duverger explica la existencia de bipartidismo o multipartidismo, atendiendo a tres series de factores: a) socioeconómicos; b) histórico-culturales, y c) de carácter técnico: el régimen electoral. La realidad socioeconómica que subyace en el bipartidismo del S. XIX es la de un conflicto entre aristocracia (partido conservador) y burguesía (partido liberal). El desarrollo industrial, al provocar la aparición del proletariado (v.), dio lugar a partidos socialistas y otros. El partido liberal oscilará entre adherirse a las nuevas fuerzas, agruparse al partido conservador para defenderse de ellas o permanecer como tercer camino ante la alternativa.Las peculiares condiciones culturales, políticas, étnicas o regionales de un país deben tenerse en cuenta a la hora de explicar su sistema político. Holanda, p. ej., ha visto aumentada la variedad de su espectro político por motivos religiosos (conservadores católicos, protestantes y cristiano-históricos). La peculiar historia política de Francia explica asimismo la triple división de los conservadores en la segunda mitad del S. XIX: legitimistas, orleanistas y bonapartistas.El régimen electoral (v. ELECCIONES) tiene asimismo su importancia en la configuración de un determinado sistema de partidos. Un cierto mecanismo electoral no genera automáticamente el sistema de partidos pretendido, pero sí parece frenar o impulsar en un determinado sentido. Sólo con estas matizaciones ha podido señalarse que: 1) el escrutinio mayoritario favorece el bipartidismo; 2) la representación proporcional tiende al multipartidismo; 3) el escrutinio mayoritario a dos vueltas tiende a un multipartidismo templado por las alianzas. Sin embargo, no hay que olvidar "que la influencia del régimen electoral es secundaria con relación a la de los factores socio-económicos e incluso a la de los factores culturales" (Duverger, Introduction á la politique, 200).Respecto al sistema de partido único, que se da, p. ej., en los regímenes comunistas y fascistas, señalemos que es instrumento idóneo de dictadura; se caracterizan por su estructura centralista y disciplinada, y por la rigidez ideológica. Además, existen ejemplos de partido único, como el partido Republicano del Pueblo de Turquía o la Unión Nacional portuguesa que de algún modo no pueden ser calificados ni como comunistas ni como fascistas respectivamente. Advirtamos, con S. Neumann, el cualquier caso, que "un sistema monopartidista (el "partido único") es una auténtica contradicción conceptual. Lo que hace de una organización política un auténtico partido es la coexistencia de, al menos, otro grupo competitivo".Importancia especial tienen las tendencias a la colaboración y el agrupamiento entre partidos de la misma ideología, aunque pertenecientes a diversos países. Las Internacionales de los partidos han tenido singular relieve en el campo socialista y comunista. Como dice S. Neumann, "Las Internacionales de todos los colores han basado su estrategia en la esperanza de que se producirá una conducta clasista por encima de las fronteras nacionales" (o. c., 628).Un aspecto que no se puede olvidar del p. p. lo constituye su tendencia oligárquica (v. OLIGARQUÍA) que es un reto planteado a la teoría y la praxis políticas para conseguir la superación democrática de esa nefasta tendencia. Robert Michels formuló en 1911 el problema en su famosa "ley de hierro de la oligarquía" (v. OLIGARQUÍA II): "La organización es la que da origen a la dominación de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegadores. Quien dice organización dice "oligarquía" (Los partidos políticos, 13). Lipset comenta así este párrafo: "El hombre moderno, según Michels, se enfrenta con un dilema sin solución: no puede tener grandes instituciones, tales como Estados nacionales, gremios, partidos políticos, etc., sin ceder el poder efectivo de los pocos que ocupan los cargos superiores de esas instituciones". Por ello tienen gran importancia cuantos esfuerzos se hagan por asegurar dentro del partido la democracia (v.). Debe permitirse a todos los afiliados la participación en la configuración de la voluntad de la organización: participación a todos los niveles e instrumentada en debate público. La base ha de tener, asimismo, control efectivo sobre la información y las fuentes de ingreso del partido.Por otra parte, "los dirigentes y cuadros del partido deben de ser sometidos al control de los militantes, los cuales deben de tener el derecho de revocarlos en todo momento" (Franz Neumann, en Abendroth y Lenk, o. c. en bibl., 268).V. t.: PLURALISMO II; GRUPOS SOCIALES; PARLAMENTARISMO; DEMOCRACIA.J. J. SOLOZÁBAL ECHAVARRÍA.
BIBL.: M. DUVERGER, Sociología política, Barcelona 1970; C. J. FRIEDRICH, Constitutional Government and Democracy, Nueva York 1964; W. ABENDROTH y K. LENK, Introducción a la ciencia política, Barcelona 1971; M. DUVERGER, Los partidos políticos, Buenos Aires 1958; G. LAVAD, Partis politiques et réalités sociales, 1952; R. MICHELS, Los partidos políticos; S. NEUM.ANN, Los partidos políticos, Madrid 1965.
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