Paris II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Origen y capitalidad. En De Bello Gallito, César (53 a. C.) menciona por primera vez la ciudad de los parisios con la denominación de Lutecia, importante vía de tránsito de la Céltica a la Bélgica. En esta época, la ciudad ocupaba solamente una isla, la actual Cité. En la época galo-romana (s. I), se extendió por la orilla izquierda, adaptándose al modelo de las ciudades romanas, ordenadas respecto a dos ejes transversales: el cardus y el decumanus, que corresponderían a las actuales avenidas de rue Saint-Jacques y rue des Écoles, respectivamente. Con la dominación imperial quedó incluida en la provincia Lugdunense IV, aunque sirvió en ocasiones de alojamiento imperial a Constancio Cloro, Juliano el Apóstata, Valentiniano I y Graciano. Ni siquiera era entonces capital de provincia, pues de la suya lo era Sens, y no contaría más de 12.000 hab. A finales del Imperio, la denominación de la ciudad se cambió por la de sus habitantes, parisii, y el nombre antiguo cayó en desuso. La cristianización parece haberse iniciado en el s. III, y la leyenda hace de S. Denis el fundador de una diócesis; pero es más segura la atribución a S. Marcelo, obispo en la primera mitad del s. v.Durante las invasiones germanas, P. formaba parte del reino de Egidio y, despus, del de Siagrio, resistiendo los ataques hunos hasta que Clodoveo (v.) la hizo capital de su reino (según Gregorio de Tours). Con el advenimiento de los Pipínidas, P. perdió poco a poco su carácter de capitalidad, transferida a Aquisgrán por Carlomagno; hacia el 888, no era sino la capital de un condado que, a su vez, formaba parte del ducado de Francia. Con el ataque de los normandos, la resistencia del conde de P. fue muy superior a la del propio rey (Carlos el Gordo); cuando éste fue depuesto, el conde Odón se coronó en su lugar. En el 911, al fin de la invasión normanda, P. recobró su carácter de capitalidad, extendiéndose ya por las dos orillas del río.Con el afianzamiento de los Capeto (v.), P. se llenó de centros monacales que contribuyeron al asentamiento de la población y a la creación de centros culturales que pronto figurarían a la cabeza de Europa. Así, el priorato cluniacense de S. Martin-des-Champs, las abadías de S. Genoveva y S. Germain-des-Prés y la escuela de Notre-Dame en la catedral del mismo nombre (se comenzó en 1163 y se concluyó en 1245). Simultáneamente, la administración de la ciudad se afirmó a expensas de la autoridad episcopal. A comienzos del S. XIII, bajo Felipe Augusto (v.), P. encabezó el movimiento gremial que tenía a su frente un preboste de mercaderes, auxiliado de 26 consejeros, que se enfrentaron al poder eclesiásticofeudal. Hacia 1200, bajo Felipe Augusto, la universidad estaba oficialmente constituida, y la burguesía parisina suponía el más firme baluarte de los Capeto. En 1302, Felipe IV el Hermoso (v.) reunió por primera vez en P. los Estados Generales y, a partir de entonces, la fidelidad de la burguesía ciudadana se debilitó, iniciándose una etapa de revueltas, culminada con la Étienne Marcel,que ejerció su dictadura en la ciudad desde 1357 a 1358. A fines del S. XIV, con motivo de la revuelta de los maillotins contra los impuestos de Carlos VI, P. fue duramente tratada por la corona y perdió sus libertades municipales. Este periodo de crisis se agravó por la participación de la ciudad en la lucha entre borgoñones y armagnacs, a favor de los primeros, lo que motivó nuevas represiones después de Azincourt y el triunfo real (1413-15). En la guerra de los Cien Años (v.), P. estuvo en poder dé los ingleses, y Juana de Arco (v.) fue herida y hecha prisionera en el intento de recuperarla. Esta situación se mantuvo hasta 1436 y, aunque los reyes franceses no residieron en P. de modo continuo, su carácter de capitalidad no la abandonó, como tampoco el de foco cultural del país (en 1470 aparecen las primeras imprentas en la Sorbona).Tiempos modernos. De Luis XI a Enrique IV los reyes de Francia no vivieron en P. sino circunstancialmente, su residencia habitual fueron los castillos del Loira, pero la ciudad siguió desarrollándose y su importancia se puso de manifiesto en las guerras de Religión (V. FRANCIA V). Convertida en capital del partido de los Guisa, quedó dividida en 16 barrios, cada uno de los cuales elegía un diputado para el Consejo Central. Durante este periodo, sufrió numerosos intentos de asalto, uno por parte de Enrique III y cuatro por las tropas de Enrique IV. En esta época de los últimos Valois (v.), se construyeron el nuevo Louvre (v.) y las Tullerías (v. III), bajo la dirección de los arquitectos Pierre Lescot y lean Goujon y Philibert de L’Orme respectivamente.En el S. XVII, los parisinos, que habían permanecido tranquilos bajo Luis XIII, se rebelaron en la minoría de Luis XIV, originando el motín de La Fronda (v.) y, liquidado éste, el rey abandonó P. para vivir en Versalles (se inicia así la era de absentismo que terminaría en la Revolución), transportando consigo todos los órganos de la burocracia política. P. se afirmó, sin embargo, como la capital cultural y económica del reino. Con la Revolución de 1789, la historia de P. se convierte en la de la Franciarevolucionaria y cuanto se hizo en la capital tuvo carácter decisivo (v. REVOLUCIÓN FRANCESA). La Convención dividió la ciudad en 12 distritos y la constituyó capital del primer departamento, el del Sena. En otro sentido, la Revolución destruyó buena parte de los monumentos del S. XVI al S. XVIII, a pesar de la comisión nombrada por la Asamblea Constituyente para que salvase cuanto fuese posible.Con Napoleón (v.) se llevaron a cabo algunas ampliaciones urbanísticas de primer orden, como la traída de aguas. Con el advenimiento del segundo Imperio se moderniza P., ambicioso proyecto de urbanismo encargado por Napoleón III (v.) al prefecto Haussmann (1853-70), que no tuvo especialmente en cuenta las consideraciones estéticas sino las económicas. Sus realizaciones más importantes fueron: la demolición del laberinto de la Cité, creando la gran plaza actual y conservando sólo el Palacio de justicia y la catedral; igual planificación realizó en el cruce de los dos ejes de la ciudad, en torno a la iglesia de Saint Merry, eliminando así los últimos vestigios del P. medieval; mejoró notablemente la traÍDa de aguas y constituyó los dos grandes parques: Bois de Boulogne y Bois de Vincennes.En el _aspecto urbanístico, a partir de1850, las obras más importantes han sido: la terminación de algunos de los proyectos inconclusos del II Imperio (avenida de la ópera, bulevar Raspail y bulevar Haussmann), la construcción del ferrocarril metropolitano (iniciada en 1900 con la línea Porte Maillot-Porte Vincennes) y la demolición del cinturón de fortificaciones de Thiers. Algunas de estas realizaciones fueron impulsadas por los planes de reformas espectaculares que acompañaban a las exposiciones universales. De éstas, dos son de especial importancia: la de 1889, para la que se construyó la torre Eiffel; y la de 1900, verdadero trampolín mundial del "estilo 1900" o "estilo moderno".Como capital del país, P. ha sufrido graves amenazas de destrucción en varias guerras. En 1871 fue bombardeada por las tropas prusianas, que entraron en ella el 1 de marzo de ese mismo año. En la I Guerra mundial,fue bombardeada por los alemanes, que llegaron a sus proximidades, con la mayor pieza artillera de la época, el cañón Gran Bertha. En la II Guerra mundial, ocupada por las tropas del III Reich, se salvó de una dinamitación masiva, al negarse el general Choltitz a cumplimentar las órdenes de Hitler. La ciudad fue liberada por las tropas del general Leclerc, el 25 ag 1944. P. sigue constituyendo, en la actualidad, el centro rector de la estética europea y, aunque no con la intensidad que en otros tiempos, uno de los lugares claves de la cultura occidental.Desde el punto de vista político, P. se ha constituido el centro de conferencias internacionales avalado por una larga tradición y su prestigio de gran capital de la Europa occidental.V. t.: COMMUNE, REVOLUCIÓN DE LA.C. ALVAREZ SANTALV.
BIBL.: L. DUBECH y P. D’ESPEZEL, Histoire de Paris, París 1931; P. LAVEDAN, Histoire de Paris, París 1967; M. POETE, Una vie de cité; Paris de sa naissance á nos jours, París 1925; G. PESSARD, Nouveau dictionnaire historique de Paris, París 1904; M. RAVAL, Historia de París, Madrid 1950.,
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