Parásitos III. Sociologia. SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Parásitos sociales. Se designa con este nombre, por analogía con sus congéneres de los reinos animal y vegetal, al hombre que vive a expensas de sus semejantes o de la sociedad.La sociedad es el medió natural del que el hombre dispone y debe hacer uso para realizar los fines que su consustancial naturaleza exige, pues la sociedad humana es para el hombre. Y el hombre, que ha nacido para la sociedad, tiene, por su naturaleza sociable, que depender de la ayuda y de la asistencia de sus semejantes, aunque no por eso ha de subordinarse la sociedad al uso egoísta del individuo, ya que es necesario que el binomio individuo-sociedad se una orgánicamente para que se posibilite a todos sus componentes, mediante la mutua colaboración, la realización de los fines que les corresponden. Cuando esta colaboración se hace realidad, recibir en contraprestación la parte que a uno le corresponde es una exigencia de la dignidad personal. No ocurre otro tanto si el hombre se inhibe de todo deber para con sus semejantes, ya que en tal supuesto se origina un indudable agravio al bien de la colectividad, con la consiguiente perturbación del orden social. Pero si además, y en detrimento del bien general, pretende el individuo, en su propio provecho, percibir de la colectividad una asistencia no merecida, nos hallamos ante un auténtico p. social.Mediante las habilidades funcionales que se transmiten de generación en generación, la vida social, incluso en su expresión más simplista, se mantiene. Y si bien es cierto que en toda sociedad la población activa, la que labora, es una parte importante, ello no quiere decir que en ella se integre el total demográfico, ya que están excluidos, generalmente, quienes se encuentran en el primer y último estadio de la vida humana (infancia, adolescencia y senectud). Pero todos, sin excepción, desempeñan el papel que les corresponde en el quehacer social, salvadas sus peculiares características. En cambio, los p. sociales no desempeñan papel alguno en aquel quehacer comunitario e implican un evidente problema de inadaptación, de marginación social.Si en un sentido genérico pudieran confundirse las expresiones parásito social y holgazán, ya que ambas se refieren a los que pudiendo trabajar no quieren hacerlo, se diferencian entre sí por su motivación. El holgazán está convencido de que no necesita trabajar. El p. social, teniendo plena conciencia de la necesidad de trabajar, no lo lleva a efecto -en una supervaloración de su ego por la que olímpicamente desprecia a los demás-, por considerarse merecedor a que la sociedad le proporcione cuanto necesite. El holgazán, con medios económicos suficientes, considera que tal circunstancia le exime de toda obligación y que el mero disfrute de las rentas que percibe es profesión más que suficiente. El p. social, que nunca reúne aquella afortunada base económica, cae como una pesada carga sobre la sociedad, que le hace objeto de la sanción penal (los vagos), de tratamiento médico (enfermedad física o mental), de reeducación (a esa masa de población laboral que debe ser absorbida mediante una previa capacitación profesional, para adecuarla a las nuevas estructuras que la progresiva tecnificación industrial exige).L. MENDIZÁBAL OSÉS.
BIBL.: W. WARSS, Parásitos sociales, Madrid 1960; L. MENDIZÁBAL Y MARTÍN, Los obreros, los propietarios y los holgazanes ante la justicia social, Madrid 1920; G. KRANZ, Der Dandy und sein Untergang, "Stimmen der Zeit", año 87, cuaderno 9, Friburgo 1961-62, 263-274; D. EUDEs, Les disponibles, "Preuves", n- 57, París 1964, 55-59.
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