Paracelso, Theophrast Bombast Von Hohenheim
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Biografía GER
Vida y obra. Médico naturalista suizo, n. en Einsiedeln, pequeña aldea próxima a Zurich, en 1493; recibió de su padre, médico, las primeras lecciones de la profesión que luego había de ejercer. En 1502, se traslada a Villach, en Carintia; aprendió el latín con los clérigos del claustro benedictino de St. Paul, en el Levanthal. Parece ser que cursó estudios de Medicina, durante algún tiempo, en la Univ. de Viena, si bien obtuvo el título de doctor en la de Ferrara, donde fue discípulo de Leoniceno y Manardi. Su inquietud temperamental y las fuertes inclinaciones en su personalidad de intelectual le obligan a iniciar y proseguir una existencia errabunda, que le lleva, en casi ininterrumpidos viajes, a España, donde visita bastantes de sus ciudades; a Portugal, Francia, Inglaterra, Escocia e Irlanda; posteriormente a Dinamarca, llegando hasta las ciudades de Estocolmo y Upsala; conoció, asimismo, en el continente, Prusia, Lituania, Polonia y Hungría; recorrió el Mediterráneo oriental, visitando Creta y Alejandría.En 1524, regresa a Villach, donde sigue su padre ejerciendo la profesión de médico; en el mismo año intentó establecerse en Salzburgo, pero se ve obligado a abandonar la ciudad en 1525 y lo mismo le sucede, al año siguiente, en Estrasburgo; en 1527, es nombrado médico de la ciudad de Basilea y profesor en su Universidad, pero también aquí diversas causas, entre otras su carácter y la originalidad de sus convicciones médicas, cuya exposición en la cátedra suscitó la repulsa de toda la Universidad, obligan a P. a huir de Basilea. De nuevo se inicia en su existencia la inquietud de recorrer regiones y ciudades: en 1529, estuvo en Colmar y Nuremberg; durante los años 1530 v 1531, en Berazhausen y San Gall; en 1533, pasó al Tirol y en tal fecha compuso el primer texto de Medicina laboral que se conoce en la literatura médica europea, Von der Bergsucht und anderen Bergkrankheiten (La enfermedad de las alturas y otras enfermedades de las montañas); cruza los Alpes y en Baviera publica otro de sus más importantes libros, Grosse Wundarznei o Chirurgia magna (1536); pocos años después, recorre las tierras de Austria y Moravia, y en este periodo de su vida compone el libro sobre las que denominará "enfermedades tartáricas". Con los ya nombrados, títulos importantes de la producción escrita de P. son también las obras Opus paraminum y la titulada Paragranum; se le debe, asimismo, un valioso estudio monográfico de la sífilis. En 1540 llega a Salzburgo y en esta ciudad muere el 24 de septiembre del siguiente año. El título de Lutherus medicorum con que algunos coetáneos lo calificaron no está exento de justificación; a despecho de la firmeza de sus creencias religiosas, recuerda a Lutero en su radical germanidad y también en la rebeldía que singulariza tanto su personal modo de ser y actuar, como la totalidad de su pensamiento médico.Pensamiento médico. P. se enfrentó abiertamente, como nadie lo hizo en su siglo, con el saber tradicional, rechazando la formación libresca y el criterio de autoridad; intelectualmente vivió empeñado en fundamentar el saber y el arte médicos en la observación directa de la Naturaleza y el ser humano enfermo. Como ha escrito Laín Entralgo: "tal vez no haya existido jamás un médico que se propusiera tan alto y ancho objetivo como el de Paracelso. Quiso éste, ante todo, saber curar. Pero no creyó posible el cumplimiento de su propósito fundamental sin saber a radice y por sí mismo lo que es la enfermedad; y, por tanto, lo que es la naturaleza del hombre; y, en consecuencia, lo que es la universal naturaleza; y, por fin, suprema clave, lo que es Dios, y cómo Dios gobierna el mundo de modo que pueda haber hombres enfermos y sanables. No entenderá la obra escrita de Paracelso quien no vea en ella el intento de rehacer con mente cristiana y nueva la historia de los saberes humanos acerca de la naturaleza y del hombre, pero no mediante lectura y reflexión, sino merced a una fervorosa y omnímoda pesquisa personal".En su obra Das Buch Paragranum, consagrada a exponer los principios de la Medicina, explica los fundamentos en que a juicio suyo se apoya el arte médico; son éstos la filosofía (conocimiento científico de la naturaleza sublunar, incluido el hombre); la astronomía (que en el pensamiento de P. incluye también la astrología y la meteorología); la alquimia, ars spagyrica que permitiría obtener de la naturaleza los arcana terapéuticos; y la virtud, término éste con el que P. designa tanto el dominio del arte como el ingrediente ético que debe presidir la intervención profesional del médico.Con una doctrina de la enfermedad en la que se recusa formalmente la concepción galénica, la obra de P. incluye excelentes descripciones de los concretos modos de enfermar; recordemos las entidades morbosas por él rotuladas como "enfermedades tartáricas", su estudio de ciertas enfermedades profesionales y la descripción que hace de las enfermedades mentales y de la sífilis; no cabe olvidar su contribución a la literatura quirúrgica. En el terreno de la terapéutica su aportación es igualmente fundamental: una nueva teoría de la curación, con su concepción de lo sarcana, principios curadores, específicos, que celaría la Naturaleza y cuyo descubrimiento y obtención compete al médico. Buscó P. sustituir los tradicionales recursos curadores, herencia medieval, por preparados de mayor simplicidad y eficacia: las "esencias" y "tinturas"; introdujo un alto número de medicamentos minerales y mejoró el modo de usar los que ya se conocían; a él se deben buen número de preparados de mercurio, antimonio, plomo, hierro, cobre, plata, oro, arsénico y azufre.Repercusión de su obra. La obra de P. y sus doctrinasmédicas fueron recusadas por la casi totalidad de los médicos de su siglo; entre los pocos que se declararon seguidores suyos figuraron Caspar Paucer (1525-1602), Oswald Croll (1560-1609) y Peter Soerensen o Severinus (1504-1602); autor este último de uno de los mejores libros sobre la medicina de P. Encabezaron la lucha contra el paracelsismo los galenistas y aristotélicos; en Francia, entre estos detractores figuraron Rabelais (v.), el gran satírico, y Juan Riolano. El uso del antimonio, propugnado por P., suscitó en Francia una enconada disputa; la Facultad de París, reducto del galenismo, se pronunció contra el fármaco llegando a prohibir el ejercicio profesional de los médicos que lo prescribiesen; esta postura se mantuvo hasta mediado el S. XVlI. La obra de P. estaba, sin embargo, llamada a inspirar uno de los más importantes movimientos renovadores del pensamiento médico moderno; a través de Van Helmont, las doctrinas de P., remozadas, surgen en las concepciones fisiológicas y patológicas elaboradas por los "iatroquímicos".L. SÁNCHEZ GRANJEL.
BIBL.: P. LAíN ENTRALGO, Paracelso, en Grandes Médicos, Barcelona 1961, 1-27; W. PAGEL, Paracelsus. An Introduction to Philosophical Medicine in the Era ol the Renaissance, BasileaNueva York 1958.
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