Paraguay I. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
Es un país tropical, aislado en medio de grandes regiones casi desérticas como el Mato Grosso y el Chaco, situado sobre el borde de un gran río navegable, el Paraguay, a más de 1.000 Km. de la costa atlántica. Es un país bilingüe, rodeado de poderosos vecinos: Brasil por el N y por el E, Argentina por el S. Al O comparte con Bolivia el Chaco boreal y el carácter de país continental.l. Los fundamentos físicos. Por los rasgos de su cli ma, vegetación y relieve, el P. aparece como un país dividido en tres franjas longitudinales, orientadas en el sentido de los meridianos: la meseta del E, húmeda y boscosa; las llanuras centrales, bajas y pantanosas; y el Chaco (v.), plano y árido, del O.El clima. Atravesado por el trópico de Capricornio, P. se caracteriza, desde el punto de vista climático, por sus veranos sumamente cálidos, húmedos, pesados y debilitantes, y por sus inviernos suaves y agradables. Intervienen en esta caracterización la irregularidad de sus precipitaciones y, en menor grado, las variaciones de temperatura. En efecto, las variaciones termométricas se hacen sentir especialmente en el Chaco, donde alternan influencias de masas de aire cálido tropical y de aire frío austral. Los vientos del N hacen subir bruscamente las temperaturas a más de 40°. La llegada de masas de aire frío austral provocan, por el contrario, descensos de temperatura. Pero los rasgos característicos de la climatología paraguaya se relacionan con la oposición entre una estación seca y una estación húmeda, y con la degradación paulatina de la cuantía de las precipitaciones, de E a O. En general, la estación de lluvias coincide con el verano. En dicha época, se instala en el Noroeste de Argentina -un centro continental de bajas presiones que produce fuertes vientos del SE y aspira el aire cálido y húmedo del Brasil central. El desplazamiento de masas de aire meteorizado (lomeríos del P.). Dos afloramientos del macizo cristalino delimitan al N y al S, un golfo de llanuras, un archipiélago de colinas vecino de la zona de confluencia del P. Paraná. Al N, entre la frontera y Concepción, el río P. se desplaza en contacto con una superficie de erosión compuesta de granito y gneis. Sobre las rocas cristalinas afloran localmente rocas calizas recortadas en forma de colina. Al centro, el macizo de Asunción presenta una gran fosa orientada de NO a SE, enmarcada por escarpaduras rectilíneas, de 200 m. de altura. Es el corredor de Pirayú. Esta depresión es el corredor de circulación más importante del P. Entre Asunción y Villarrica hay también una importante región agrícola, que concentra altas densidades de población. Al S, sobre la enorme masa aluvional, plana y pantanosa, surge un archipiélago de colinas (lomeríos), formadas de areniscas rojas.2. Los fundamentos humanos. Pueblo de innegable raíz indígena, P. es una excelente imagen del Estado amerindio. Su escasa población apenas excede dos millones de habitantes, que viven concentrados en sus 4/5 partes en las llanuras centrales.a) Los primeros establecimientos. Las tropas españolas que llegaron con Irala en 1536 encontraron en P. tres áreas ocupadas por pueblos primitivos. En el Chaco,tribus de cazadores nómadas celosos de su independencia, hostiles a la colonización y al establecimiento de vías de comunicación a través de su territorio. En la Selva, pueblos cazadores y recolectores. En la llanura central, guaraníes pasivos, que llavaban una vida sedentaria y agrícola (v. TUPÍ-GUARANÍES). La presencia de los guaraníes coincidía con la existencia de un paisaje abierto y accesible, de fáciles comunicaciones a través del río P. Todo convergía para facilitar la ocupación de esta región. Allí se fundó Asunción (v.) en 1537.b) La acción colonizadora de los jesuitas (v. III, 4). Comienzan su labor en 1588 con una primera misión ambulante. A partir de 1608, fundan misiones permanentes entre el P. y el Paraná y más allá de este río hasta el Uruguay. El área de ocupación jesuítica es lo que en parte constituyen hoy las provincias argentinas y paraguayas de Misiones (v.). Los jesuitas concentraron a los indígenas en reducciones (v.), es decir, en centros de población autónomos donde se desarrollaba una vida colectiva basada en actividades agrícolas, ganaderas y de pequeña industria. En 1732, 140.000 guaraníes organizados en 130 reducciones habían transformado la cuenca meridional en un paisaje agrícola donde se cultivaban de preferencia el maíz, la mandioca y la batata. La expulsión de los jesuitas de América (1767) marca el comienzo de la decadencia de las reducciones. En 1814 quedaban aún 28.200 indígenas distribuidos en 30 reducciones. En 1848 dicha cifra se había reducido a 5.300. La mayoría de los pueblos fueron destruidos, los campos abandonados y reconquistados por la vegetación natural.c) La raíz indígena. La acción de los jesuitas tuvo el valor de preservar por más de 150 años una importante masa indígena de la industria minera, de las grandes plantaciones, de la voracidad de los paulistas cazadores de esclavos, evitando así su desaparición. Este hecho es de gran significado en la caracterización de la población paraguaya, por cuanto al mezclarse la masa indígena con el resto de la población incorporó a ella una importantísima cuota de sangre puramente guaraní y reforzó la importancia de la lengua indígena, considerada aún como el segundo idioma nacional junto al castellano. Estos antecedentes permiten comprender el fondo indígena de la población actual.d) La población actual. Es de 2.391.596 hab. (1970). Está formada por 65% de guaraníes y 30% de mestizos. En su distribución espacial, las 4/5 partes de la población paraguaya concentran en las llanuras centrales, que representan sólo 1/5 de la superficie del territorio nacional. Este rasgo contrasta fuertemente con el carácter casi desértico de la Selva y con los escasos 75.000 hab. del enorme territorio chaqueño. La concentración de los hombres en el sector central se explica tanto por razones de orden físico como histórico. En el orden físico, la región de las llanuras centrales, el Campo, es la zona más acogedora para el hombre y la que más posibilidades ofrece para una equilibrada explotación económica. En el orden de los hechos históricos, la población paraguaya ha debido replegarse varias veces al corazón del país. Ya en 1630 se despuebla la región del NE; 15.000 guaraníes son desplazados por los jesuitas hacia el S para protegerles de las incursiones de los paulistas cazadores de esclavos. Luego, después de la independencia, las reivindicaciones territoriales de Bolivia, Brasil, Argentina y la sangrienta lucha contra la triple alianza (Argentina, Brasil, Uruguay, 1865-70), decidieron a los gobernantes a replegar la población al S del río Aquibadán, con el fin de establecer una línea de fortines que defendiera Concepción. Las misiones del E fueron también abandonadas. Así, el sector central quedaba rodeado de extensos territorios despoblados.Pero la guerra (v. 111, 7) no sólo hizo retroceder la colonización, sino que además redujo la población: en 1870 P. tenía 250.000 hab., de los cuales sólo 28.000 eran varones. En cinco años de guerra, el país había perdido la casi totalidad de su población masculina. A comienzos del S. XX, el número de habitantes de posguerra se había duplicado y existía un relativo equilibrio entre el número de habitantes de ambos sexos. En 1955-65 el ritmo de crecimiento de la población era de aproximadamente 2,5%. La tasa de mortalidad se mantiene relativamente alta, entre 12 a 16%o (1945-50). Las causas de las defunciones residen fundamentalmente en el carácter precario de la higiene y en la escasa eficacia de la medicina frente a las enfermedades, situación que se explica en parte si se considera que dos de cada tres paraguayos viven en zonas clasificadas como rurales.e) Los aportes de la inmigración. La contribución de los extranjeros a la población paraguaya es sumamente modesta. Los esfuerzos gubernamentales por atraer extranjeros han fracasado en su conjunto. Las olas migratorias se desplazan con preferencia a países más grandes y ricos. Así, p. ej., una tentativa realizada después de 1935 para atraer rusos blancos desde Europa centralacabó con el desplazamiento de la mayoría de los inmigrantes hacia Argentina. Las cifras oficiales de extranjeros llegados al P. entre 1905 y 1942 indican un total de 36.543 personas, es decir, un término medio de 1.000 hab. por año. El caso más notable es la llegada de pequeños grupos de menonitas canadienses y europeos, que se instalaron entre 1926 y 1931 a unos 200 Km. al O del río P., en medio de las tierras semidesérticas del Chaco. En conclusión, el P. es un país constituido fundamentalmente por una población de raíz autóctona e indígena que conserva su lengua primitiva y que vive por razones físicas e históricas en un aislamiento voluntario.3. División regional. Las características de los paisajes naturales y su desigual valorización por parte del hombre permiten distinguir tres conjuntos regionales en P.: el Chaco, las llanuras centrales y la meseta del Paraná. Dos de ellos, el Chaco y la meseta del E, deben ser catalogados más bien como dominios físicos por cuanto el hombre no ha conseguido penetrarlos totalmente, ni organizar el espacio. El tercero, las llanuras centrales, constituye el único sector conquistado totalmente, organizado como una verdadera región. Así, el P. aparece como un país regionalmente desequilibrado, con pesadas desventajas económicas y demográficas. Las trabas económicas provienen de su escasa industrialización, del bajo nivel de ingresos de la población, del amplio número de productores de autoconsumo débilmente incorporados a la economía monetaria. Las desventajas demográficas residen en su escasa población y en la pobre corriente inmigratoria. Dos millones de habitantes en un país de 400.000 Km2 hacen de P. una de las naciones de más baja densidad en Iberoamérica. 140 $ de ingreso anual per capita lo clasifican como uno de los países más pobres de la familia iberoamericana.El Chaco. Es la más vasta y la más vacía de las regiones del P. Los tres departamentos en que se divide administrativamente reúnen 246.925 Km., en los cuales viven 74.814 hab. Esto significa una densidad de sólo 0,3 hab/Km2. Ninguna de las capitales de departamento alcanzaba en 1962 los 5.000 hab. Aparte de la población recensada, viven allí varias tribus indígenas errantes (lenge, enimayas, chumupus, chamacos, chorotes y tobas) sobre cuyo número efectivo hay sólo informaciones estimativas. El dominio chaqueño es, sin duda, un medio hosco. Ni su topografía plana, ni el carácter caprichoso de sus ríos pantanosos, ni su clima que se torna cada vez más árido hacia el O, ni su vegetación espinosa y esteparia invitan al establecimiento del hombre. Resulta comprensible, entonces, que el Chaco sea en parte una comarca inexplorada y por colonizar. La anexión de 225.000 Km2 después de la guerra del Chaco (v.), no significó para la economía paraguaya el beneficio que los gobernantes y el pueblo esperaban de ella. Los derechos de prospección petrolera dados a la Standard Oil Co. por el gobierno de Asunción en 1944 terminaron algunos años después sin ningún resultado positivo. El éxito de la colonia menonita de Filadelfia (10.000 hab.), instalada en medio de estos paisajes tan agrestes, la presencia de algunas grandes estancias de ganadería extensiva en el SO, así como la existencia del camino TransChaco son índices de la voluntad estatal y privada de incorporar el territorio chaqueño a la economía nacional. El borde oriental y boscoso del Chaco, adyacente al río P., constituye un sector aparte que participa más de las características de la región central que de aquellas del área chaqueña.La meseta del Paraná. Constituye también un dominio físico, prolongación occidental de la meseta brasileña y de la selva tropical del Mato Grosso. Como el Chaco, la meseta del E es un gran despoblado en el cual sólo habitan poblaciones indígenas calculadas en unos 10.000 individuos (Alto Paraná 1,3 hab/Km2, 1962). Los principales grupos indígenas son los guayanas, que viven en villorrios sobre el alto Paraná, y los caingua, cazadores nómadas que ocupan las selvas del NE. Por las dificultades de acceso, todo intento de colonización de la meseta selvática del E fue abandonado desde muy temprano, dejándose la comarca en manos de los indígenas cazadores y recolectores. Desde entonces, la selva se identifica con la explotación forestal, que se realiza en los "obrajes", y con una economía de recolección que abarca no sólo los yerbales, sino también las hojas y frutos de las naranjas silvestres (destinadas a la producción de esencias para aguas de colonia y pastelería), plantas medicinales, palo santo, anís, etc. La meseta del E es, en consecuencia, un dominio físico tan desierto y tan unido a la vida silvestre como el Chaco. Una sola vía de penetración muy reciente la recorre, la que une Asunción con Foz de Iguazú, pasando por Coronel Oviedo y Caaguazú.Las llanuras del centro. En oposición a los dominios físicos que limitan P. al E y al O, las llanuras del centro aparecen como un sector verdaderamente humanizado. El equilibrio de sus condiciones naturales, sus posibilidades agrícolas y ganaderas, la transformaron desde muy temprano en un sector de ocupación preferencial, núcleo de colonización y centro de irradiación. En el sector sur de estas llanuras se instalaron las reducciones jesuíticas, cuya profunda influencia se observa aún en la vigorosa individualidad étnica de la población paraguaya y en el mantenimiento del guaraní como segunda lengua oficial.Las llanuras del centro constituyen el Campo, que es, en realidad, una pampa algo más seca que la de Buenos Aires. En el Campo se concentra la quinta parte de la superficie territorial, las 4/5 partes de la población y los 3/4 de los recursos. Por ello, en esta franja central se codean lo moderno y lo tradicional. En torno a Asunción (v.) se concentra la industria. Las grandes superficies agrícolas se extienden hacia el SO. Favorecidos por un clima de veranos húmedos e inviernos secos, que permiten tanto los cultivos templados como los tropicales, los departamentos agrícolas resaltan en un mapa de población por su alta densidad de población, por la concentración de vías de comunicación, por la frecuencia con que se suceden los pueblos. Es también en el Campo donde se desarrolla el esfuerzo más activo de modernización del país, hecho que se comprueba en la introducción de ganado de raza y en el cultivo de nuevas especies. La franja de las llanuras del centro es por todas estas razones el motor de la vida económica paraguaya.Como todo país en vías de desarrollo, P. adolece de múltiples problemas que provienen en mucho de su aislamiento, de su débil población, y del bajo poder adquisitivo que ésta tiene, pero que también residen en la permanencia de una vida agrícola tradicional, como es la excesiva importancia del latifundio. Menos de un millar de propietarios poseen 25 millones de Ha. cultivables, mientras que 140.000 pequeños agricultores disponen de un poco más de 15 millones de Ha. En su lucha contra el aislamiento P. orienta su política exterior hacia su gran vecino del S, la Argentina, y tiende líneas de comunicación hacia Brasil, Bolivia, e incluso hacia el Pacífico. Avanzadas conversaciones con Chile le permitirían evacuar productos por el puerto de Antofagasta. La ampliación de sus mercados resulta fundamental para no entorpecer la expansión reciente de su comercio exterior, que se mantiene a un nivel superior a 11 % desde 1964.4. Los fundamentos económicos. Tierras cultivables, inmensos campos de pastoreo, selvas secas y húmedas, explotables con ciertas dificultades, he aquí las condiciones ofrecidas por la Naturaleza a la actividad económica del hombre paraguayo.La agricultura y la silvicultura. La ganadería y la agricultura ocupan en P. un lugar predominante en las actividades económicas de la población. En efecto, el 52% de la población activa vive dedicada a la agricultura (1962), pero esta población sólo labora el 2,2% de la superficie territorial (879.000 Ha.). Por el contrario, el 24,3% de la superficie (9.990.000 Ha.) está dedicada a pastos y praderas permanentes. La tierra cultivada se concentra particularmente en el Campo y, de manera más exacta, en la región central, alrededor de la capital y en el SO, en la confluencia del Paraná con el P., en el cordón de Pirayú y en la región recorrida por el ferrocarril que va desde Villarrica hasta Encarnación.Entre los cultivos prosperan la caña de azúcar, el tabaco y el algodón. La caña se cultiva intensamente (27.00 Ha. y 9.920.000 q. de producción en 1965-66). La cosecha se destina con preferencia a las destilerías y lo restante a las plantas azucareras (380.000 q. en 1965-66). El tabaco juega un papel de modesta importancia en la economía tradicional del país. Los primeros españoles encontraron en P. plantas silvestres (Nicotiana longijlora y Nicotiana rustica) y organizaron pronto su cultivo, en especial cerca de la Cordillera. La guerra de 1870 arruinó las plantaciones y hubo necesidad de importar semillas desde Cuba para reorganizarlas. En 1965 la producción fue de 170.000 q. obtenidos de 14.000 Ha. de plantación. Gran parte de dicha producción es exportada. Entre las plantas textiles destaca el algodón. Éste era ya conocido por los guaraníes, y su cultivo fue extendido por los jesuitas, impulsado por Francia y los López (58 millones de plantas en 1865), y mejorado a principios del S. XX con la introducción de variedades nortePARAGUAY Iamericanas. Se cultiva principalmente en las regiones del Centro y de Misiones, donde 55.00 Ha. se encuentran plantadas de algodón. Su producción alcanza 140.000 q. de fibra y 250.00 q. de semillas oleaginosas (1965).Además del algodón se cultivan otras oleaginosas, como el cacahuete y el tung (Aleurites lordü). El cacahuete se encuentra en P. bajo diferentes formas. En 1944 se habían plantado 15.000 Ha. En 1965 dicha superficie había aumentado a 23.000 Ha., que produjeron 190.000 q. Debido a la penuria de aceite en el mercado internacional durante la II Guerra mundial, prosperaron en P. los cultivos del ricino y del tung. De este último, que produce aceite para barniz, se plantaron entonces (1945) 550.000 plantas, de las cuales el 90% se encuentra en los alrededores de Villa Encarnación. En 1965 se produjeron 44.000 t. de nueces y 45.000 q. de aceite. Otros cultivos de menor importancia son el trigo, del cual se sembraron 12.000 Ha. con una producción de 80.000 q. en 1965; el café (70.000 q. 1965), que se cultiva en el Nordeste, en las tierras profundas y ricas en humus cercanas a la Selva; y la viña (35.000 Hl. de vino, 1965), que se concentra en el distrito de Bellavista. La alimentación del pueblo paraguayo se basa en el arroz, el maíz, la mandioca y la batata. El arroz (8.000 Ha. y 220.000 q. de producción en 1965) se cultiva en las tierras bajas del Sur y del centro. Su explotación a escala comercial comienza en 1913. De maíz se sembraron en 1965 162.000 Ha., con una producción de 2.100.000 q. La mandioca, cuyos tubérculos reemplazan el pan y a la patata en la dieta alimenticia, ocupaba 108.000 Ha. con una producción de 2.100.000 q. en 1965.P. tiene una gran variedad de frutas. Entre ellas, los cítricos ocupan un lugar destacado. La naranja, introducida por los jesuitas, encontró condiciones particularmente favorables a su desarrollo y se multiplicó tanto en su forma cultivable como silvestre (Citrus bigaradia). Posteriormente, a partir de la mitad del S. XIX, diversas ordenanzas gubernamentales favorecieron su desarrollo. La producción actual de naranjas y mandarinas es de1.080.000 q.; 30.000 q. de pomelos, y 30.000 q. de limones (1965). Entre los frutos tropicales, los plátanos (2.000.000 de q. 1965) y los ananás (100.000 q. 1965) son los más destacados. La Selva concentra la explotación de la madera, la yerba mate y el quebracho, aunque el volumen de producción maderera no se concilia con la superficie forestal. En efecto, el 51% del territorio paraguayo está cubierto de bosques, de los cuales se extrajeron en 1964 un total de 1.720.000 m3 de madera. Las dificultades para obtener la madera en los "obrajes" (parajes de explotación del bosque) reside principalmente en la dispersión de las especies más apreciadas, a la cual se suma la dificultad de transporte a través de la selva.Por el contrario, la explotación de la yerba mate sigue siendo una importante actividad. La recolección de las hojas del Ilex paraguayensis se hace en el Alto Paraná, en el Nordeste y en las plantaciones de Guairá y San Pedro. En 1965 se produjeron 22.253 t., lo que representa un aumento de 5.938 t. con referencia a la producción de 1962. Este incremento fue determinado principalmente por la demanda externa. El mate es, sin duda, un producto excepcional. Su consumo, sin embargo, es limitado y nunca ha conseguido imponerse como una bebida de lujo. A diferencia del té y el café, el mate permanece como una bebida popular y en gran parte campesina. Agravan este panorama Argentina y Brasil como competidores frente a un mercado restringido. El quebracho, árbol del tanino, se continúa explotando en especial en los bosques que orillan el P. La zona explotable se extiende 200 Km. al O del río P. y hasta el río Negro por el N, pero el grueso de la producción se concentra en una franja de 100 Km. de ancho situada entre los ríos Apa y lejuy. Al igual que la yerba mate, el quebracho ha perdido mucho de la incidencia económica de otrora en los ingresos del P. En 1965 las ventas al extranjero de extracto de quebracho y de hierba mate representaban solamente el 6,1% y el 2,8%, respectivamente, de las exportaciones paraguayas.La ganadería. Nunca alcanzó en P. la importancia que los cimarrones o la cría de ganado vacuno consiguió en Argentina y Uruguay, pero permaneció siempre como un recurso fundamental por cuanto constituía la base de la alimentacin de los leñadores que trabajaban en los "obrajes", así como de los recolectores de yerba mate. Los cueros eran utilizados en la fabricación de arneses y de carros de transporte. El ganado vacuno del P. fue uno de los primeros en desarrollarse en el área de los países del Plata. En efecto, las primeras reses fueron introducidas en 1552, de manera semejante a las que los españoles abandonaron en Tucumán (1568), Córdoba (1572), Buenos Aires (1589) y Uruguay (1611). Sin embargo, su desarrollo no fue tan espectacular como en la Pampa argentino-uruguaya. Los pastos del campo paraguayo son más bien pobres y duros, característica que recuerda más la austera meseta brasileña que las exuberantes praderas rioplatenses. A pesar de esto, a fines del S. XVIII, P. contaba con 3 millones de cabezas de animales criollos, de dudosas cualidades: mezquinos en carne, por lo demás dura; abundantes en huesos, cuernos y cuero; llenos de taras, resultado de epidemias, de la falta de sangre nueva y de la parición de vacas demasiado jóvenes. Gran parte de este ganado fue consumido y destruido durante la guerra de 1865-70. La reposición se hizo más tarde mediante la importación de ganado argentino criollo y ganado cebú brasileño. La adaptación fue fácil y se hicieron cruzamientos con animales indígenas y luego con razas anglo-holandesas.En el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales se desarrollaron en P. grandes fábricas de beneficio y conservación de carne. Hacia 1917 se instalan tres grandes plantas que tuvieron, entre 1939 y 1945, a Inglaterra como su mejor cliente. En la actualidad, P. cuenta con 6 millones de cabezas de ganado bovino que se distribuyen principalmente en el área norte de Concepción y en la provincia de Misiones. En 1965 la producción se calculaba en 195.000 t. de carne, cuyo beneficio y elaboración se hace de preferencia en mataderos y plantas de Asunción. A pesar de la importante cantidad de ganado que tiene el país, importa anualmente desde Argentina unas 60.000 cabezas de animales de raza con objeto de mejorar la calidad del ganado indígena existente atacado por enfermedades, fiebres e insectos. Esta constante preocupación ha permitido mejorar sensiblemente la calidad del ganado paraguayo, de tal modo que ningún otro tipo de ganado alcanza en el país la importancia numérica y económica de los bovinos. Si bien es cierto que las primeras ovejas llevadas por Saavedra a los países del Plata procedían de P., el ganado ovino exportado a la Argentina y al Uruguay sobrepasó rápidamente la importancia de los rebaños paraguayos, frenados en su expansión por un clima excesivamente caluroso. En 1965 las ovejas sumaban solamente 420.000 cabezas, en el tercer rango de importancia numérica después de los bovinos y caballares (637.000). Independiente de lo anterior, es interesante hacer resaltar el considerable número de aves de corral que existe en P. La cifra de 6.091.000 (1965) duplica el número de unidades que existía en 1945. La comercialización de los productos ganaderos representa la fuente de ingreso de divisas más importante del país. La exportación de carne constituye el 32% de las ventas del P. en el extranjero, con un total de 18.750.000 $ en 1965.Las fuentes de energía. Toda la energía eléctrica producida actualmente es de origen térmico. En 1966 la capacidad instalada era de 61.000 Kw con una producción de energía eléctrica equivalente a 205 millones de Kwh. El consumo de energía eléctrica por habitante es muy bajo.Los recursos hidroeléctricos comienzan a explotarse. La central sobre el río Acaray se proyectó para producir 47.000 Kwh. en su primera etapa (1968) y 47.000 Kwh. en la segunda (1969). Al mismo tiempo, se proyecta ampliar la central térmica de Puerto Sajonia con dos grupos de 6.000 Kw. cada uno. Las perspectivas de construir una central de fuerza en las cataratas de la Guairá en cooperación con Brasil es seguramente uno de los proyectos más prometedores en perspectiva.La industria manufacturera. Su importancia es más bien modesta y, en su mayor parte, se concentra en la región de Asunción, en el departamento Central y en el de Concepción. Las manufacturas tradicionales son las de la carne, el mate, el tanino y el cuero, cuyo desarrollo es siempre muy sensible a las variaciones de la demanda externa. La industria de las fibras de algodón contaba en 1966 con 21.000 husos y 690 telares que elaboraron 14.300 t. de algodón y 2.800 t. de tejidos (1964). Las plantas textiles se distribuyen en Concepción, Asunción, Pilas, Caazapé y Villarrica. La manufactura de tabaco produjo en 1966 11 millones de cigarrillos. La producción de cerveza ha experimentado en los últimos años un ligero aumento como consecuencia de modificaciones introducidas en la única planta productora de cerveza (78.000 Hl., 1965). La elaboración del cemento, que se realiza en Vallemi, alcanzó una producción de 26.000 t. en 1966, duplicando así la producción de 1962. Este aumento se debe a importantes inversiones gubernamentales y a la sustitución de las importaciones. Una refinería de petróleo, con capacidad inicial de 10.000 barriles al día, fue instalada cerca de Asunción y debía alimentarse de petróleo boliviano, argentino y africano mientras el país prospectaba sus propios recursos. Sin embargo, la prospección del subsuelo recién comienza. Existen potenciales yacimientos de hierro, manganeso, mica, caolín y muy probablemente petróleo en el Chaco. Allí se realizan sondeos actualmente en la zona situada entre Long y Gabino Mendoza. En Ibicué se ha encontrado manganeso y cobre en San Miguel.Los transportes y las comunicaciones. P. dispone de una vasta red fluvial en los ríos P. y Paraná. Por el contrario, tanto su red de carreteras como de ferrocarriles son deficientes. En 1965, P. disponía sólo de 302 Km. de carreteras pavimentadas, de un total de 12.530 Km. de vías de tránsito de diferente categoría. Por ello el Gobierno paraguayo realiza en los últimos años serios esfuerzos para ampliar la red de carreteras, esfuerzo que se puede resumir en tres proyecto principales. 1) El camino TransChaco, completado en 1963, que corre hacia el NO de Asunción, en dirección de la frontera boliviana, a través de las tierras baldías del Norte. 2) El camino hacia el E de Asunción, que conecta la capital con las localidades de Coronel Oviedo y General Stroessner, en la frontera con el Estado de Río Grande do Sul. 3) El camino que une Concepción con la localidad de Pedro Juan Caballero, situado también en la frontera con el Mato Grosso brasileño. Las comunicaciones por ferrocarril se inician en 1913 con la línea a Buenos Aires, que pasa por Villarrica y Encarnación y, desde entonces, su desarrollo ha sido muy modesto. La red ferroviaria alcanza sólo 522 Km. (1965). Las comunicaciones fluviales de los ríos P. y Paraná representan una red navegable de 2.200 Km. y funcionan como vías troncales de todo el sistema de transporte del país. Por ellos se efectúa la casi totalidad del comercio de exportación, importación y cabotaje. La red fluvial podría ser ampliada con otros ríos, si se efectuasen trabajos de limpieza y regulación.El comercio. El intercambio comercial paraguayo presenta desde 1963 una tendencia positiva en las exportaciones (44.060.000 $ importación, 57.210.000 $ exportación, 1967). Una parte de estas cifras representaban en ese mismo año, respectivamente, el 0,1% y el 2,6% del total del comercio de exportación e importación interregional iberoamericano. Con excepción de la madera (17% del total con 9.745.000 $), las restantes ventas al extranjero en 1965 corresponden todas al grupo agropecuario: productos a base de carne 32,3% (18.745.000 $), fibra de algodón 8,2% (4.687.000 $), semillas oleaginosas y aceite 7,5% (4.320.000 $), café 7,5% (4.280.000 $), etc. Del total de esas exportaciones el 25,6% se destinó a la Argentina, 25,3% a los EE. UU., y 10% al Reino Unido (1965). Las importaciones fueron provistas por Argentina, 28%; EE. UU., 21,7%; Alemania Occidental, 20,4%; e Inglaterra, 7,0%; y corresponden principalmente a maquinarias, aparatos, vehículos, equipos, alimentos, petróleo, lubricantes, textiles y manufacturas metálicas.5. Circunscripciones y regiones político-administrativas. Región del Norte. Departamentos: Amambay, 67.957 hab. (Pedro Juan Caballero, 10.355); Caaguazú, 226.657 hab. (Coronel Oviedo, 9.468); Concepción, 110.555 hab. (Concepción, 18.232); San Pedro, 127.767 hab. (San Pedro, 3.306).Región Central. Departamentos: Caazapá, 105.578 hab. (Caazapá, 3.079); Central, 256.458 hab. (Ipacaraí, 5.281); Cordillera, 199.621 hab. (Caacupé, 6.329); Guairá, 132.772 hab. (Villarrica, 16.121); Paraguarí, 228.192 hab. (Paraguarí, 4.880).Región de Misiones. Departamentos: Misiones, 74.023 hab. (San Juan Bautista, 5.972); Ñeembucú, 69.639 hab. (Pilar, 5.317).Región Alto Paraná. Departamentos: Alto Paraná, 67.497 hab. (Hermandarias, 1.646); Itapúa, 201.670 hab. (Encarnación, 18.745).Región del Chaco. Departamentos: Boquerón, 47.033 hab. (Mariscal Estigarribia, 1.824); Olimpo, 4.940 hab. (Fuerte Olimpo, 2.588); Presidente Hayes, 42.141 hab. (Villa Hayes, 4.712).R. SANTANA AGUIL.AR.
BIBL.: O. SCHMIEDER, Geografía de América Latina, México 1965; H. DAVIES (ed.), Paraguay, en The South American Hapdbook, Londres 1968, 348-363; G. BUTLAND, Paraguay, en Latin America. A regional geography, 2 ed. Nueva York 1966, 292297; J. P. COLÉ, Paraguay, en Latín America. An economic and social geography, Londres 1965, 371-376; P. DEFEONTAINEs, Le Paraguay, en Géographie Universelle Larousse, III, París 1960, 305-307: P. JAMES, Paraguay, en Latín America, 3 ed. Nueva York 1959, 280-291; E. W. SHANAHAM, América del Sur. Geografía económica y regional, Barcelona 1954; J. SERMET, Le Paraguay, "Les Cahiers d’Outre Mer" 3, Burdeos 1950, 28-65; 1. GOTTM.ANN, Le Paraguay, en L’Aniérique, París 1949, 397-398; M. DE BARROS, Paraguay, "Revista Geográfica", V-VIII, Río de Janeiro, 1945-48, 105-115; P. DENIS, Le Paraguay, en Géographie Universelle, XV, París 1927, 446-452; CEPAL, Paraguay, en Estudio económico de América Latina, 1965, Nueva York 1966, 254-260; ÍD Paraguay, en La Economía de América Latina 1966, Nueva York 1967, 49-51; ONU, "Boletín Estadístico de América Latina", IV,1 y 2, Nueva York 1967; ÍD, El transporte en América Latina, Nueva York 1965; A. SAUVY, La population des pays d’Amérique du Sud, "Population", 18, París 1963, 49-64.
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