Paracaidismo
Categoria:
Varios
Práctica del salto, con paracaídas, desde avión. Fundamentalmente, podemos considerar que el p. se divide en dos grupos principales: militar y deportivo. Dentro de cada uno de ellos, con relación al número de hombres que lo realizan, puede ser individual o colectivo; por la naturaleza del sistema de apertura: automático o manual; por la hora de realización del salto: diurno o nocturno. El aspecto más importante, por cuanto aquí se refiere, es el relacionado con el tipo de apertura. En la automática, el paracaídas está dotado de una cinta extractora que a su vez sirve para sujetar la bolsa pilotillo, que abarca la campana del paracaídas. Dicha cinta se sujeta, por uno de sus extremos, a una anilla o cable estático, fijo al avión. Al realizar el salto, la cinta extractora tira de la bolsa pilotillo, romperá la serie de precintos que durante el plegado del paracaídas se han ido estableciendo y, finalmente, arrastrará consigo la bolsa, dejando al aire la campana del paracaídas que por la acción de la velocidad admitirá aire en su interior, dando lugar al frenado. En la apertura manual, generalmente, al actuar sobre la anilla del paracaídas se produce la salida, mediante la acción de un muelle, del paracaídas pilotillo (de menor tamaño) que al llenarse de aire produce el arrastre del paracaídas principal, sacándole de la bolsa y poniéndole en condiciones de que el aire pueda penetrar en el mismo.El paracaidista, en un salto, debe enfrentarse con los siguientes problemas: salida, descenso, toma de tierra. La posición de salida es diferente en el salto automático que en el manual. La existencia de cinta extractora y la diferente modalidad y resultados a conseguir condicionan aquélla. Además las características de la puerta y del avión impondrán, también, sus condicionamientos. En la automática se debe tender a salir de manera que el cuerpo se mantenga en una posición próxima a la vertical, para evitar que por desplazamientos hacia la horizontal se produzca, en el momento de la apertura, el "tironazo" sobre el paracaidista. Por otra parte, una inadecuada salida puede dar lugar al enrollamiento de los cordones con las dificultades que de ello se derivan. La salida, en la apertura manual, es función primordialmente del retardo y grado de estabilidad que se desee obtener. Si el retardo es mínimo, la postura de salida será próxima a la vertical, ligeramente arqueado hacia atrás. Para retardos máximos, se adoptan posturas que producen el frenado del cuerpo, favoreciendo la estabilidad, de manera que se logre mantener una velocidad aproximada a los 4550 m/seg. El cuerpo humano puede soportar esfuerzos de hasta 600-700 Kg. y, por tanto, la apertura debe realizarse sin llegar a alcanzar estas cifras para evitar la posibilidad de accidentes mortales. En un avión marchando a 300 Km/h. el esfuerzo en el primer segundo es de 1.248 Kg. y en el segundo de 624. De aquí se desprende la conveniencia de evitar aperturas inmediatas que podrían dar lugar a la muerte del paracaidista.Una vez se ha salido del avión, lo primero que ha de realizarse es la verificación de campana para comprobar que ésta se ha abierto adecuadamente y no existe enrollamiento de cordones. Con respecto a la campana, los principales accidentes que se pueden producir son: la vela romana, el pulpo y cordón (o cordones) por encima de la misma. Los dos primeros se deben a que, habiéndose rebasado la velocidad crítica de apertura del paracaídas, no se realiza aquélla. En la vela romana se produce una especie de chimenea cilíndrica y el paracaídas, extendido en toda su longitud, permanece sin abrir. En el segundo, la campana adopta la forma de la cabeza de un pulpo, no llenándose la totalidad de la misma y siendo la velocidad de descenso muy superior a la tolerable. En ambos casos, el paracaidista debe abrir inmediatamente el paracaídas auxiliar. El cordón (o cordones) por encima de la campana hace que ésta quede partida en mayor o menor grado, con la consiguiente pérdida de capacidad y aumento de la velocidad de descenso. En ocasiones puede corregirse y en otras es imprescindible la apertura del paracaídas auxiliar. Los enrollamientos se producen por diversas causas, pero fundamentalmente son debidos a salidas defectuosas. Si se produce enrollamiento debe el paracaidista replegarse sobre sí mismo para favorecer el desenrollamiento, estando pendiente del final del mismo para, actuando sobre los cordones, impedir que se realice, por inercia, en sentido contrario. De no verificar la campana puede el paracaidista no enterarse de la existencia de la vela romana o el pulpo.Durante el descenso, la principal dificultad es el balanceo originado, en su mayor parte, por el viento reinante, dependiendo la amplitud y corrección del mismo, en cierto modo, del tipo de paracaídas. Conviene corregirlo, sin que para ello se puedan dar reglas fijas.La toma de tierra es la hora de la verdad del salto. La mayoría de los accidentes se producen en ella por exceso de velocidad, balanceo, o toma incorrecta.M. GARCIA DE POLAVIEJA.
BIBL.: Paracaidistas del Ejército de Tierra, "Rev. Boina Negra"; ESCUELA MILITAR DE PARACAIDISTAS, Reglamento.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.