Panarabismo
Categoria:
Cultura
El movimiento panarabista puede entenderse como la tendencia a la unidad entre los pueblos arabófonos, con la particularidad de que el árabe dialectal o vulgar es diferente en cada territorio. La lengua que podríamos denominar panárabe es la clásica, que en su versión moderna se emplea en los medios de información, universidades, conferencias, etc. Esta lengua, que hablan unos 80 millones de personas -y utilizan en su liturgia unos 400 millones de musulmanes-, es uno de los lazos de unión de los pueblos árabes, lo que permite al menos el diálogo entre los mismos, enraizados en una cultura común, que ha servido de bandera en el camino hacia el p. (v. ÁRABES II, 1). Primer jalón en este camino es el descubrimiento, por los árabes de Egipto, de la cultura occidental, con motivo de la llegada de los franceses a este país (1797). A partir de entonces, los árabes comienzan a tomar conciencia de sí mismos y se inicia la Nahda o resurgir de los pueblos árabes. En Egipto precisamente se ponen las bases del nacionalismo árabe, entonces frente a los turcos (1801), y más tarde frente a los ingleses, desde la ocupación por éstos de Egipto (1882; v. EGIPTO VI, 3).Tras una larga etapa de lucha nacionalista, que desemboca en la independencia política de los pueblos árabes (Egipto desde 1923, y los demás después de la II Guerra mundial; v. COLONIALISMO III), el movimiento panarabista adquiere forma jurídica con la creación de la Liga Árabe (v.; 1945), integrada en un principio por Arabia Saudí, Egipto, Iraq, Jordania, Líbano, Siria y Yemen. La finalidad de este p. es unir a los pueblos árabes, con una misma lengua, cultura y religión, frente a las apetencias imperialistas. Factor básico material de esta unión es la posesión de un 60% aprox. de las reservas mundiales de petróleo. El p., al igual que el panafricanismo (v.), pretende oponerse a cualquier forma de colonialismo, pero las divisiones entre sus miembros y elementos de todo tipo entorpecen el camino del p.Países como Marruecos y Túnez, que se unieron a la Liga Árabe en 1958, o como Argelia, que lo hizo en 1962, es decir, los pueblos del Magrib (v.), están lejos de las aspiraciones panarabistas defendidas por Nassér (v.) y sus continuadores en Egipto. El p. magribí no se identifica con el nasserismo (v.) ni acepta el liderazgo egipcio en el movimiento panarabista. Sus problemas y los de otros países de la Liga Árabe son distintos. La división de Palestina entre árabes y judíos y la creación del Estado de Israel en 1948, con el subsiguiente conflicto árabe-israelí, no les afecta directamente; sin embargo, la presencia israelí en Oriente Medio (v.) ha dado lugar al nacimiento de un cierto panislamismo dentro del p. político. El panislamismo manifiesta una clara tendencia antijudía, que ha penetrado en la Liga Árabe y cuya expresión jurídica es la Asoc. Mundial Islámica, fundada en 1948 y que pretende oponerse al sionismo (v.) en Oriente Medio. Pero tampoco el panislamismo ha podrio reforzar los lazos panarabistas, por la división religiosa de los musulmanes: sunníes y chiles (v. ISLAMISMO). E incluso en la lucha contra Israel no hay unidad de criterios en los medios a emplear.En el plano de las realizaciones, Nasser pretendió hacer de Egipto el núcleo de la unión panárabe, proyecto que en 1958 secundaron Siria y Yemen al integrarse, como Estados federados, en la República Árabe Unida (RAU). Por su parte, Iraq y Jordania habían constituido una Federación árabe, disuelta en 1958. En 1961 se concluye de hecho la RAU, pero Egipto sigue conservando este nombre, como expresión de que no renuncia al p. bajo su liderazgo, Esta misma línea ha continuado alSádát, sucesor de Nasser en Egipto y de su política neutralista y panarabista, que ha dado como fruto la Federación de Repúblicas Árabes (1972), constituida por Egipto, Libia y Siria (unos 42 millones de personas). Sin embargo, no se vislumbra un acercamiento eficiente de todos los árabes para que pueda hablarse de p. como un hecho. El p., en cuanto a formación de una sola nación de todos los árabes, ha sido expuesto en varias obras por M. °Aflaq (n. 1910), fundador del partido político sirio Baas.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: Además de la citada en los artículos a los que se ha remitido en el texto, 1. M. AHMED, The Intellectual origins of Egiptian Nationalism, Londres 1960; 1. BAULIN, The Arab Role in África, Harmondsworth 1962; T. MESTRE, África como conflicto, Madrid 1968, 281-331’ M. BERGER, El mundo árabe actual, Buenos Aires 1965; R. P. RAICHER DE SCHAPIRE, Nacionalismos e imperialismos en el Cercano Oriente, Montevideo 1967.
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