Panamericanismo HIST.
Categoria:
Historia
El vocablo panamericanismo aparece hacia 1889, pero eI primer esbozo de una idea panamericana es anterior. Una formulación del p. se efectúa en la doctrina Monroe (v.), que no es otra cosa que un intento norteamericano de evitar que otras potencias europeas suplantasen a España en su disuelto imperio americano. Para ello, James Monroe, presidente de los EE. UU (1817-25), comienza por reconocer la independencia de los nuevos Estados sudamericanos (1822) y expone su? doctrina (1823) con respecto a América: 1) los continentes americanos no son territorios coloniales de las potencias europeas; 2) los EE. UU. consideran como agresión contra ellos cualquier intervención europea contra las Repúblicas sudamericanas. En resumen, la doctrina Monroe establece el principio de "América para los americanos", que bien podría interpretarse como "América para los norteamericanos", si se examinan detenidamente las relaciones interamericanas. Además de excluir toda intervención extraamericana, la doctrina Monroe, aunque no lo declara explícitamente, entrega a los EE. UU. el monopolio de la política americana. Esta doctrina es la base del p. que los EE. UU. han querido implantar y contra el que se han rebelado frecuentemente los pueblos iberoamericanos (desde el río Bravo a la Tierra del Fuego). Una de las consecuencias más inmediatas de la doctrina Monroe es la política aislacionista con respecto a Europa que permitió a los EE. UU. intervenir en América sin que los europeos lo obstaculicen, tanto a través de la diplomacia del dólar como con la llamada política del big stick (garrote).Pero la idea de p. en el continente iberoamericano siempre ha sido distinta. La concreta Simón Bolívar (v.) en la Carta de Jamaica (1815) y en el congreso de Panamá (1826), a fin de lograr la unión política de las Repúblicas independientes, sobre la base de un sistema federal. Este p. federal, auspiciado por Bolívar y boicoteado por los EE. UU., ha tenido éxito, excepto parcialmente al constituirse la Gran Colombia (v. COLOMBIA III, 10) y en América Central (v. AMÉRICA CENTRAL II, 6) con la República Federal de Centroamérica. La idea bolivariana de p., del que se excluye a los EE. UU., se ha resucitado repetidas veces sin éxito.Desde 1933, en que el presidente Franklin D. Roosevelt (v.) instaura su política de buena vecindad, al mismo tiempo que legaliza el intervencionismo americano, el p. apoyado por los EE. UU. ha tenido una acogida más favorable entre las élites del continente iberoamericano. pero continúa siendo impopular. La masa, el pueblo, que poco o nada se ha beneficiado de la diplomacia del dólar, ha manifestado en diversas ocasiones su animadversión hacia. lo que se ha dado en llamar inexactamente imperialismo yanqui. Por ello, tal p. parece inviable, a menos que EE. UU. renuncie al papel de interesado y exigente socio protector que está representando en América, y a menos también que deje de cobrar tan elevados intereses -no sólo económicos, sino también políticos y sociales- a sus inversiones. Lo que no quieren los pueblos al sur del río Bravo es hipotecar su independencia política, ni están conformes con un p. que supone la continua intromisión norteamericana en sus asuntos, no ya a nivel de Estado, sino a través de las empresas multinacionales que controlan la mayoría de los recursos y negocios e intervienen en la política interna.Un paso importante en el p. ha sido la creación en 1948 de la Organización de Estados Americanos (v. OEA), cuya fórmula jurídica nada tiene que ver con el federalismo político, pues la OEA se concibe y se estructura como una simple alianza, a nivel regional, dentro del marco de las Naciones Unidas, con objeto de conseguir pacíficamente el arreglo de sus diferencias, mantener la seguridad en el continente y lograr la cooperación de sus miembros en todos los órdenes, sobre la base de una común ideología democrática. Antecedente de esta institución es la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas (1890), resultado de la I Conferencia Internacional Americana (1889); precedentes del p. que encarna la OEA son: el I Congreso Americano celebrado en Lima (diciembre 1847-marzo 1848), al que asistieron representantes de Bolivia, Chile, Ecuador, Nueva Granada (Colombia) y Perú, que trataron de la defensa mutua de los territorios; el Congreso Continental de Repúblicas Latinoamericanas (1856), en el que estuvieron representadas Chile, Ecuador y Perú; el II Congreso Americano (Lima, noviembre 1864-marzo 1865), donde los representantes de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, Perú y Venezuela trataron de la mutua defensa de suindependencia y del arreglo pacífico de sus diferencias; y las Conferencias Int. Americanas, que desde 1906 se denominan Conferencias Panamericanas. La OEA, que se origina en la IX Conferencia Panamericana (Bogotá 1948), tampoco ha podido evitar el paternalismo norteamericano. Su Secretaría Permanente, la Unión Panamericana, tiene su sede en Washington, y Washington o la Casa Blanca ejerce gran influencia en esta organización, que es, hasta el momento, la expresión más acabada de un cierto p., en el que se intentan conjugar los intereses de los dos continentes americanos.El triunfo de la revolución cubana en 1959 ha supuesto una grave fisura en este p. de ideología democrática, expresamente declarada en la X Conferencia Panamericana (Caracas 1954). Expulsada de la OEA, Cuba (II Conferencia de Punta del Este, 1962), este país pretende un p. de ideología marxista por medio de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), creada en 1967, en la conferencia tricontinental de La Habana, con asistencia de 27 delegaciones de Iberoamérica, que han aprobado la "estrategia dinámica" o lucha armada revolucionaria de Fidel Castro para extender el castrismo (v.) por el continente iberoamericano.Con la introducción de esta nueva ideología, el p. se ha hecho más inviable, no obstante los esfuerzos por conseguir una mayor solidaridad a través de diversos organismos y acuerdos: Alianza para el Progreso (v.), Asoc. Latinoamericana de Libre Comercio (v. ALALC), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (CEPAL), Asoc. Interamericana de Educación (AIDE), etc. Tal solidaridad, plasmada en múltiples instituciones, es lo que podríamos denominar p. cooperativo y que, en menor escala, ha obtenido resultados más fructíferos en América Central con la creación en 1951 de la Organización de Estados de Centroamérica (v. ODECA), cuyo fin último es la integración política, a diferencia de la OEA, cuyos ideales panamericanistas se reducen a un esfuerzo por mejorar las relaciones interamericanas, y sin que ello implique el aislacionismo en relación con el resto del mundo. En la III Conferencia de Punta del Este (1967) se vislumbra ya un cierto interés de los jefes de Estado sudamericanos por la integración, al recomendar al menos una mayor integración económica.CARLOS- R. EGUÍA.
BIBL.: Además de la citada en las voces a las que se ha remitido en el texto, J. J. CAICEDO CASTILLA, El panamericanismo, Buenos Aires 1961; A. AGUILAR MONTEVERDE, El panamericanismo. De la doctrina Monroe a la doctrina Johnson, México 1965; D. URIBE, Panamericanismo democrático, Bogotá 1958; S. FLAGG BEMis, La diplomacia de los Estados Unidos en la América Latina, México 1944; E. VENTURA COROMINAs, Historia de las conferencias interamericanas, Buenos Aires 1959; 1. C. MACEDO SOARES, Conceitos de solidaridade continental, Río de Janeiro 1959.
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