Panamá (país) IV. Historia de la Iglesia HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
Evangelización. Como en toda América, la evangelización panameña siguió el mismo ritmo de la vida civil y política, adelantándosele en las regiones más inaccesibles y menos cultas. Comenzada la evangelización en la costa atlántica junto a la actual frontera con Colombia, con el nombre de Santa María la Antigua del Darién para el poblado y la sede episcopal primera del continente (desde 1513), pronto se trasladó ésta al Pacífico, al fundarse la ciudad de P. en 1519. El obispo, dominico, Vicente de Peraza llevó a P. a algunos dominicos. La importancia de la ciudad y del puerto creció con la conquista del Perú y de Chile, aunque sus condiciones sanitarias y los ataques de los corsarios la disminuyeran. Con todo, la evangelización no avanzó mucho por estar la sede episcopal vacante largo tiempo por muerte o traslado de sus titulares, de los que varios no llegaron a la ciudad. Trabajaron en la región franciscanos, mercedarios, jesuitas y luego, desde el S. XVIl, agustinos, hermanos de San Juan de Dios y capuchinos. Pero fuera de la ciudad de Nombre de Dios, se dejó abandonada la costa atlántica de la actual República, lo mismo que la oriental del Pacífico, zonas que sólo lentamente se fueron civilizando y evangelizando. La documentación sobre P. abunda bastante, porque interesaba mucho a la corona lo relacionado con aquel paso vital, y porque eran muchos los que pasaban por allí, dentro de los números relativamente elevados pero absolutamente más bien pequeños de los emigrantes, funcionarios, soldados, etc., de aquel tiempo. Dos relaciones de 1607 y 1640 nos informan con detalle de todo lo referente a la ciudad y a su comarca, la actual República. Y puede percibirse el progreso, interrumpido poco después por los corsarios. Los cuatro conventos de 1607 son seis en 1640. La catedral ha sido reconstruida, lo mismo que las demás iglesias y conventos. La ciudad, que reunía al principio 850 españoles armados en los alardes, es la tercera parte en 1607: 495 vecinos, con otros 53 extranjeros: hay negros y mulatos; los indios en los alrededores y luego más lejos, pero en cifras elevadas. En 1640 se calculan 8.000 almas de confesión en 750 casas. De 1606 a 20 jun. 1638, se bautizaron en la catedral (única parroquia) 13.158 personas contando los adultos. En los primeros 28 años en que se ganó el Perú, murieron en P. 40.000 españoles, según Antonio de Herrera, por su clima y epidemias. Adrián de Santo Tomás, dominico, en entradas al Guayma y al Darién fundó varios pueblos de indios bautizando a centenares de ellos durante aquellos últimos años. En los seis conventos de Santo Domingo, San Francisco, La Merced, La Compañía de Jesús, los Agustinos y los Hermanos de San Juan de Dios, había un número grande de sacerdotes, que en parte se explica por tratarse de casas de tránsito para las expediciones de misioneros de las respectivas órdenes, y su administración.Con la independencia de España, P. pasó a ser un departamento colombiano hasta su independencia, el 3 nov. 1903. Por ello su historia eclesiástica siguió las vicisitudes de Colombia, que fueron bastante movidas durante algunos años. En su vida nacional plena, aunque los gobiernos panameños hayan sido oficialmente menos católicos quelos colombianos, y que la construcción del canal, y luego su estatuto particular, dependiente de los Estados Unidos, hayan atraído allí a habitantes de diversas religiones o de ninguna, la Iglesia ha podido desarrollar su labor con bastante libertad y continuidad, a pesar de la escasez de medios. Incluso las misiones entre los amerindios del Darién o entre los habitantes de Bocas del Toro, a cargo los primeros de los claretianos y los segundos de los paúles americanos, han podido desarrollarse con algún éxito. Los últimos cuidan también de la Zona del Canal.Situación posterior. Las circunstancias especiales de P. con un canal interoceánico de tal categoría, perteneciente a una potencia mundial de mayoría protestante, han creado condiciones religiosas difíciles y en constante evolución, para un país pequeño, de escasa población entonces (no llegaba a 300.000 hab.) y de pocos elementos propios católicos. Por eso se da con frecuencia gran ignorancia religiosa, explicada en parte por la escasez del clero. Hay zonas extremas especialmente en el Darién, apenas visitadas por los misioneros, donde aún se conservan algunos miles de indios paganos. Sin embargo, la Iglesia ha ido organizándose, llamando a más misioneros y sacerdotes, multiplicando escuelas, colegios, centros benéficos o sociales. Se inauguró la Univ. Católica Nuestra Señora de La Antigua en mayo 1965, con varios centenares de estudiantes. Hay nuevo seminario dirigido por los paúles, nuevas iglesias, colegios y escuelas con miles de alumnos. En 1958 se celebraron en P. misiones populares en 286 centros durante un mes. Se celebraron o legitimaron 25.092 matrimonios y hubo alrededor de 800.000 comuniones. El presidente de la República, Ernesto de La Guardia leyó la consagración a los Sagrados Corazones de Jesús y María ante 26.000 asistentes.En las relaciones entre la Iglesia y el Estado, rige la separación mutua, con respeto y cierta cooperación en determinadas materias. Existe nunciatura apostólica y embajador ante la Santa Sede. Hay libertad de cultos, y la religión católica es la de la mayoría. El Estado ayudó al Seminario y las misiones entre los indios. Las escuelas privadas siguen el programa oficial. Hay cierto favor al matrimonio eclesiástico.Historia de las diócesis. La historia fundacional de la archidiócesis de P. es muy compleja, como lo fue su vida civil en los primeros lustros. Se erigió como diócesis con el nombre de Santa María de la Antigua del Darién el 9 sept. 1513 por León X con el franciscano Juan de Quevedo como primer obispo. Murió éste en Barcelona en 1518, sin haber extendido el auto de erección de la diócesis. Se nombró sucesor en el consistorio de 5 dic. 1520 al dominico Vicente de Peraza, quien firmó el auto de erección de la diócesis el 1 dic. 1521. Fray Agustín de Carbajal, que tomó posesión en 1608, instituyó el colegio de S. Agustín como seminario tridentino. Fray Francisco de la Cámara, dominico, proveyó de algunas cátedras a la ciudad, y celebró en agosto de 1620 un sínodo diocesano, el primero de los de aquella diócesis, cuyas actas se enviaron al Consejo de Indias. Derribó la catedral vieja y comenzó la nueva en su lugar.P. fue tomada e incendiada por Henry Morgan en 1671, y trasladada al emplazamiento actual en 1673, según se había ya pensado antes. Hubo que abandonar la catedral, cuatro iglesias y dos oratorios, y se volvió a construir de nuevo toda la ciudad. Se pudo salvar el magnífico altar de caoba, hoy en la iglesia de S. José y la imagen de Nuestra Señora de la capilla de la Merced. Todos estos altibajos influyeron naturalmente en la historia religiosa, con prosperidad y ruina, construcciones y destrucciones. La Real Audiencia fue fundada y suprimida varias veces. La catedral comenzó a construirse en 1690; se interrumpieron las obras y por fin pudo bendecirse en 1762 y ser consagrada en 1796. En 1749 se fundó la Univ. de San Javier, que duró poco por la expulsión de los jesuitas. Además de la catedral, con sus dos torres gemelas del S. XVul, son interesantes las iglesias de S. Francisco, S. Ana, la Merced, y las modernas del Carmen y del Corazón de María. Valiosa la Iglesia de Natá, lo mismo que diversas ruinas de Portobelo.P. fue declarada arzobispado el 29 nov. 1925. Ese día se desmembraba de ella el vicariato apostólico de Darién. El 6 mar. 1955 se erigió la diócesis de David; el 21 jul. 1962 la de Chitré; el 17 oct. 1962 la prelatura nullius de Bocas del Toro; el 13 jul. 1963, la diócesis de Santiago de Veraguas; y el 15 dic. 1988 la diócesis de Colón.LEÓN LOPETEGUI.
BIBL.: Relaciones históricas y geográficas de América Central, pról. J. ZARAGOZA, Madrid 1908 (comprende la Relación histórica y geográjica de la provincia de Panamá, por J. REQUEIO SALCEDO, 1640, y la Descripción de Panamá y su provincia, sacada de la Relación que por mandado del Consejo hizo y embió aquella audiencia, 1607); R. PÉREZ, Historia de la Compañía de Jesús en Colombia y Centroamérica, 3 vol. Valladolid 1896-98; G. ROZAS v ARRIETA, Historv of the Bishops of Panama, Panamá 1929; Annuario Pontificio 1992.
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