Panamá (país) V. Lengua y Literatura LIT.
Categoria:
Literatura
Peculiaridades lingüísticas del panameño. El lenguaje panameño ha seguido en su desarrollo las mismas leyes que rigen para la evolución de las lenguas cuyo tronco común es el español. La gramática castellana le ha dado normas a las cuales se ha ceñido de una manera lo suficientemente estricta para conservar la estructura que le es propia, y lo suficientemente amplia para incrementar su léxico con la creación de nuevas voces, o con términos provenientes de otros idiomas.La posición de P., como vía de paso, ha ejercido su influjo en el lenguaje panameño que cuenta con una serie de vocablos y giros extranjeros, especialmente ingleses. No obstante, en la mayoría de los casos, tales maneras de decir se acomodan al habla corriente y se les imprime el sello de la lengua hispana. Los verbos ingleses, p. ej., toman las formas españolas así to park (estacionar) hace "parquear"; y, si son derivados de sustantivos, siguen la misma ley, de shop (tienda), se hace "chopear" (ir de tiendas); de brake (freno), se hace "brequear" (frenar). A veces, hay giros directamente traducidos del inglés, tales como "tómalo suave" (con calma) de take it easy.Las peculiaridades fonéticas más comunes son el cambio de r por 1 (aporismar da apolismar); h por j (halar da jalar); h por ,g cuando sigue ue (hueco da güeco); h por g seguido de ¡te (abuelo da agüelo). Los cambios morfológicos más corrientes son la pérdida de la d inicial o intervocálica: (atar por dilatar; ahijao por ahijado, y el cambio de e en hiato por i: menudiar por menudear; qui hay por que hay. Las lenguas aborígenes no han tenido influencia en el lenguaje panameño, aunque algunas voces provenientes de aquéllas se hallen en el léxico corriente. Chicha, chicheme, chilate, tamal, ullama y churú son las más usadas.Literatura. La primera noticia sobre el istmo de P., llamado también Castilla del Oro, aparece en las Cartas de Colón, las cuales constituyeron el primer documento que recoge la visión de un europeo frente a una Humanidad distinta. Propiamente no existe una literatura panameña en la época virreinal. Esto se explica: Castilla del Oro no es tenida como un sitio de asiento, sino como una parada en medio del camino; carece de las maravillas de México y Perú, y no es un lugar apropiado para el desarrollo de la imaginación. Tampoco llega al Istmo un poeta capaz de reflejar con categoría literaria la lucha con una desconocida tribu salvaje. No obstante, desde los primeros tiempos aparece, al lado delconquistador, el cronista, que es a la vez actor de los hechos. Fundada P. (1519), aparecen crónicas, relaciones, historias, que se refieren en todo o en parte a Castilla del Oro, documentos éstos que siguen las líneas de los modelos hispanos. En cuanto a la poesía, es de suponer que la popular existiría, manifestada, como era costumbre, en epigramas, coplas, letrillas y romances. Se conoce uno de éstos, que se atribuye al poeta satírico Rosas de Oquendo, en el que cuenta sus peripecias en nombre de Dios. Paulatinamente, P. afianza su cultura gracias a los esfuerzos docentes de las órdenes religiosas. En el S. XVn ya se conoce el Quijote y nace un gran panameño, Fernando de Ribera, que destaca como pintor, teólogo y poeta.Durante la precaria situación de la dependencia de Colombia, el pensamiento panameño se muestra vigoroso en Justo Arosemena, Ponce Aguilera, Gil Colunje, Manuel Gamboa y otros. Hay también poetas sensibles a todas las corrientes literarias. Unos son románticos; otros se sienten atraídos por el nuevo estilo creado por Darío. En un principio, no hay un concepto claro de lo que es el modernismo (v.), aun cuando el término comience a emplearse con frecuencia. Poco a poco, el nuevo movimiento literario se impone. Contribuyen a ello los periódicos y revistas, que presentan a un público ávido, producciones de Catulle Mendes, traducciones de D’Annunzio, colaboraciones de modernistas hispanoamericanos y los trabajos de la primera generación modernista panameña.Al advenir la República, son pocos los que quedan de este primer grupo modernista, pero las revistas continúan. La literatura de esos primeros 15 años de vida independiente se presenta a través de periódicos y revistas, y es casi enteramente obra de los poetas. Ello se debe a que ese momento, el más propicio para las exaltaciones líricas, corresponde a la hora cumbre de la poesía en Hispanoamérica. Pasada esta etapa, muchos poetas acomodan el modernismo a la realidad presente; se alejan un tanto de los temas extraños y se acercan a lo nacional para cantarlo con emoción y orgullo. El representante más sobresaliente de este grupo es Ricardo Miró (1883-1940), el principal poeta panameño, y el más inspirado intérprete de ese sentimiento que liga al terruño. Algunos autores, siguiendo sus huellas, encuentran en lo nacional, en sus aspectos localista, urbano, rural, nativista, tipicista, la mejor fuente de inspiración. Sin embargo, ya en 1929, Rogelio Sinán (seudónimo de Bernardo Domínguez Alba, n. 1904) marca el nuevo rumbo en la poesía, con su libro Onda, publicado en Roma, que abre el camino al vanguardismo (v.). Las contribuciones de Sinán y de otros poetas han fortalecido y vitalizado la nueva corriente hasta el punto de que la actual poesía panameña se desenvuelve dentro de sus cánones.De la necesidad de organizar el nuevo Estado, surge una literatura que versa sobre cuestiones más trascendentes. Esta literatura de ideas que abarca los campos de la educación, economía, derecho, filología, historia, crítica literaria y musical y folklore, mantuvo su predominio hasta la tercera década del presente siglo. El ensayo reaparece más tarde, encauzado hacia la historia, sociología, política, Derecho internacional, literatura, crítica literaria, semántica, folklore, filosofía y pedagogía, con el digno propósito de afirmar la personalidad panameña como nación.Los modernistas introdujeron el cuento, pero el género no se cultivó en forma continuada; mas los cambios, las transformaciones, los problemas que hacían más compleja la vida panameña, ofrecieron condiciones para que no solamente el cuento, sino también la novela, fructificara de una manera plena. Los primeros cuentos son de carácter costumbrista, y otros también de tendencia exótica y sexual; en seguida aparece el cuento regionalista que,por sus cualidades de forma y contenido, ocupa un lugar preponderante dentro de la literatura panameña. Luego, el’ cuento urbano lleno de agudas observaciones y notas humorísticas. En una forma u otra, el cuento, aun cuando a veces muestre los aspectos menos gratos del vivir cotidiano, constituye un manifiesto anhelo de reafirmar lo panameño.La novela de base histórica es la que primero se presenta con mayor relieve. La creación del Premio Nacional de Literatura ha constituido un fuerte estímulo para los novelistas. Surgen desde entonces novelas de todos los tipos: históricas, psicológicas, urbanas, de costumbres, de carácter social y de inspiración campesina. Algunas son completamente modernas en su estructura, otras siguen los moldes tradicionales. Unas son evocaciones de la época de la conquista o del periodo de dependencia de Colombia; otras enfocan problemas relativos a la cuestión del canal, muestran visiones de la vida urbana, o bien dirigen su atención al campo. Algunas incluso han tenido repercusiones interamericanas, pero, a pesar de ello, todavía no se ha dado la gran novela panameña que pueda colocarse al lado de las más grandes manifestaciones de la novelística hispanoamericana.L. AGUILERA DE SANTOS.
BIBL.: R. MIRÓ, Orígenes de la Literatura novelesca en Panamá, "Rev. Lotería", 151, junio 1968; ÍD, Noticia acerca de la Literatura novelesca en Panamá, "Rev. Lotería", 154, septiembre 1968; ÍD, Indice de la poesía panameña contemporánea, Panamá 1944; ÍD, Literatura panameña de la República, "Rev. Lotería", 57; R. SINÁN, Poesía en Panamd, "Rev. Lotería", 60, noviembre 1960; L. AGUILERA, El panameño visto a través de su lenguaje, Buenos Aires 1946.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.