Palomino de Castro, Acisclo Antonio
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Biografía GER
Pintor de la escuela madrileña (v.). Teórico, crítico y biógrafo de artistas. El más fecundo fresquista del barroco decorativo español. N. en Bujalance (Córdoba) el 1 dic. 1655, hijo de Bernabé Palomino de Parra y Catalina de Castro (la confusa grafía del apellido materno en la partida de nacimiento de P. ha llevado a muchos a leer "Velasco" en lugar de "de Castro", de ahí que se le cite indistintamente con uno u otro para el segundo apellido). Se formó en Córdoba y estudió Gramática, Filosofía, Teología y Derecho. Durante algún tiempo, se dedicó también a leer libros de Matemáticas, pero su inclinación al Arte hace que desde muy pronto se dedique a la pintura; sin embargo, no abandona sus estudios humanísticos y recibe las órdenes menores. Mientras tanto, progresa en el estudio de la pintura, alentado y guiado por su primer maestro, Valdés Leal (v.), y más tarde por Juan de Alfaro, artista muy influyente en la corte, quien le anima a trasladarse a Madrid, adonde llega ca. 1678.Allí es reconocido y estimado por los pintores más importantes, como luan Carreño (v.) y Claudio Coello (v.), con el cual colabora en la decoración del cuarto de la reina, mereciendo la aprobación real y el título de pintor del rey (1688), aunque sin sueldo al principio. Contrae matrimonio con Catalina Bárbara Pérez. En 1690 interviene en la decoración de la villa para recibir a la nueva esposa de Carlos II. Fue amigo y colaborador de Lucas Jordán (v.), cuando éste llegó a la corte para pintar las bóvedas de El Escorial (P. estaba encargado de sugerirle los temas de las decoraciones); la influencia del italiano fue decisiva en su arte. Mientras realizaba la decoración del Paular cayó enfermo, en 1725 murió su esposa y se ordenó sacerdote, pero poco le habría de durar este estado, pues al año siguiente le llegó la muerte en Madrid; fue enterrado el 13 de agosto.Desarrolló una fecunda labor pictórica en Madrid, Valencia, Salamanca, Córdoba, Granada, Sevilla y Cuenca. Lo más destacable son sus enormes pinturas murales en las que, siguiendo un orden cronológico, podemos ver la evolución de su estilo: la decoración de la capilla del Ayuntamiento de Madrid, en un barroco nacional, preocupado más por lo ornamental; es el estilo propio del reinado de Carlos II. Ca. 1697 a 1701 pinta los inmortales frescos valencianos: la bóveda de la iglesia de los Santos f uanes, desgraciadamente perdida en la Guerra civil de 1936-39, obra maestra del barroco decorativo español, y la cúpula de la iglesia de la Virgen de los Desamparados. Aquí su estilo ha evolucionado al contacto con Lucas Jordán; tiene un aire más europeo, más italiano. En 1705 decora el medio punto de la iglesia de S. Esteban de Salamanca con el Triunfo de la Iglesia, donde se advierte un barroquismo más sosegado con alguna influencia francesa. En sus últimas decoraciones anuncia ya el rococó como en la magnífica bóveda del sagrario de la cariuia de Granada (1712) y en las bóvedas y pechinas del monasterio del Paular (1723). Pintó además numerosos cuadros de altar representantes de la tradición barroca madrileña como la Inmaculada del Prado, el Sueño de José (iglesia de los Jerónimos, Madrid), los Desposorios de la Virgen (museo de Valladolid), la Adoración de los Reyes (Museo de Córdoba), etc.El sentido espectacular de sus composiciones y perspectivas en las decoraciones murales conserva siempre una ordenación geométrica debida a la base matemática adquirida en su juventud. Así mismo su formación humanística y teológica se deja sentir en los asuntos de sus composiciones, que suelen ser alegorías, glorias, visiones místicas y toda la temática religiosa característica del barroco español. El dibujo es correcto, el colorido conjunto y las figuras revelan una preocupación por el estudio anatómico. Su longevidad le permitió vivir casi todas las fases del barroco español; por ello y por su sensibilidad artística se puede decir que su gran mérito en cuanto pintor es el haber evolucionado al compás de las fases barrocas de su tiempo, captando toda innovación e incorporándola a su estilo. La influencia de su magisterio se prolongó hasta la segunda mitad del S. XVtii. Entre sus discípulos se cuentan una serie de pintores oscuros de los que se tienen pocas noticias: Juan Bautista Simó, Dionisio Vida¡, Juan Delgado, Jerónimo Antonio de Ezquerra y fray Francisco Morales. Tuvo además una hermana, Francisca, y un sobrino, Juan Bernardo, que también pintaron, aunque no siguieron tan de cerca su estilo.Pero la mayor gloria de P. dentro de la pintura española está en haber sido el primer historiador y teorizador del arte hispánico al escribir el Museo pictórico y escala óptica, obra compuesta de tres libros; el primero, publicado en 1715, es una teoría de la pintura en el que expone con método sencillo los elementos del arte pictórico; en el segundo da una serie de reglas para la práctica apoyando sus afirmaciones con citas de otros autores; el tercero lo titula El Parnaso español pintoresco y laureado con las vidas de los pintores y estatuarios eminentes españoles y en él presenta las vidas de los artistas más destacados de los S. XV-XVIl. Hasta 1724 no publica estos dos últimos reunidos en un volumen. El libro de las vidas fue el que más éxito tuvo, dentro y fuera de España, pues, aparte de otras ediciones aparecidas después, ya en 1739 se publicó un compendio en inglés en Londres y otro en francés editado en París en 1749. Varios libros más, en relación con la obra, se editaron posteriormente. Ha sido y es libro de consulta indispensable para todo estudioso del arte español de la época. Aparte de algunos errores en datos e imprecisiones en fechas, es preciso destacar el valor de esta obra como documento vivo, por la riqueza de noticias y pormenores, así como por la amenidad de sus anécdotas. Para escribir esta obra utilizó, además de la tradición oral viva aún en los talleres y escuelas, libros y manuscritos hoy perdidos, los libros del P. Sigüenza, Carducho, Pacheco y otros tratados menores.C. DE CASTRO SANZ.
BIBL.: A. A. PALOMINO, El Museo pictórico, Madrid 1715-24, reed. 1947; E. LAFUENTE FERRAR[, Breve historia de la pintura española, 4 ed. Madrid 1943; A. E. _PÉREZ SÁNCHEZ, Notas sobre Palomino pintor, "Archivo Español de Arte", XLV,179 (1972) 251-270; E. M. APARICIO, Palomino, su arte y su tiempo, Valencia 1966; R. AGUILAR, Nuevos datos para la biografía de Palomino, Bujalance 1958; 1. A. GAYA NuÑo, Vida de A. Palomino, Córdoba 1956.
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