Palmira (siria) I. Arqueologia.
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Varios
Actualmente Tadmor, oasis de Siria, a 165 Km. al E de Emesa y a 250 de Damasco. Su importancia histórica se debe a la excelente situación estratégica entre el Mediterráneo y el Éufrates, por lo que fue centro de una activa ruta caravanera con Oriente.Se conservan impresionantes ruinas arqueológicas de P. El recinto amurallado de Zenobia, con bastiones cada 37 m.; otra muralla más antigua; el campamento de Diocleciano; la columnata transversal; restos del templo de Allat; gran columnata entre los pórticos; tetrapylos y arco monumental; baños de Diocleciano; ágora con cuatro pórticos; el llamado serrallo, el teatro y el senado; en la parte oeste casas distribuidas en calles perpendiculares a la gran columnata; basílicas bizantinas; santuario de Bel; fuente de agua potable; campamento romano. Las necrópolis rodeando la ciudad con tumbas en torre o en casa (sepulcros de lamblica, Elahbel, Atenatan, Marona e hipogeo de los tres hermanos, estelas con relieves e inscripciones, etc.).El judío español Benjamín de Tudela visitó la juderíade P. en 1172; los viajes se repitieron en el S. XVII, y en el XVIII la publicación de Dawkins y Wood divulgó las ruinas de la ciudad y facilitó el desciframiento del alfabeto por el abate Barthélemy y la edición del Viaje de Volney. En nuestro siglo, los franceses investigaron y excavaron, aunque gran parte de las ruinas están aún por estudiar. Los más recientes trabajos son los de H. Seyrig en el ágora, en 1940. Los materiales se hallan en el museo de Damasco y en el monográfico de P. Entre los más importantes se encuentran las inscripciones con escritura derivada del arameo y semejante a la de los manuscritos del mar Muerto; la más antigua es del 44 a. C. y utiliza la era de los Seléucidas (1 oct. 312 a. C.); el más notable texto administrativo es el tarif; la lengua se parece al nabateo.Nacida Tadmor alrededor de las fuentes, como un oasis, P. no fue concebida ni realizada urbanísticamente de modo sistemático; las aglomeraciones estuvieron en la plaza oval y en el santuario de Bel; creció un tanto anárquicamente, sobre todo en el s. II con Adriano, y en el III con Alejandro Severo. y sus descendientes, de cuya época son el arco monumental y el teatro y el campamento y los baños restaurados por Diocleciano. El templo más importante era el de Bel, de tipo romano corintio, pero sobre uno semítico con temenos (o recinto exterior) cuadrangular y la cella o vivienda del dios al fondo, abriéndose la puerta, excepcionalmente, por uno de los lados largos, con portal ricamente decorado. Las tumbas se marcaban por una estela con el nombre del difunto, muchas veces figurado en relieve; además de la individual había sepulturas en forma de torre, en forma de casa e hipogeos, todas ellas colectivas, y las últimas relacionadas con modelos fenicios y egipcios. La escultura muestra la confluencia de elementos orientales y occidentales, con fuerte aspecto provincial y acusado hieratismo; las figuras se presentan frontalmente, de medio cuerpo o enteras, solas o con otras, pero sin que parezcan, en este caso, participar en una acción común; los temas son religiosos o funerarios, o simplemente el retrato funerario con un gesto donde se refleja la inmovilidad de lo eterno. Los mejores relieves proceden de la exedra de Maqqai, y como modelo de retrato el de Saada, hijo de Rami, que seguramente se labró como sustituto del difunto; el conjunto más accesible se guarda en el museo del Louvre.P. era uno de tantos núcleos del arte greco-oriental, como han demostrado las excavaciones de Dura-Europos (v.); su singularidad consiste en que pasó de simple oasis arameo y árabe a capital del desierto sirio y luego de todo el Oriente, con grandes pórticos y columnatas, templos y tumbas.A. BELTRÁN MARTÍNEZ.
BIBL.: H. DAWKINS-WOOD, les ruines de Palinyre, Londres 1753; A. BARTHéLEmv, Réflexions sur Calphabet et la languedont on sercait autre/ois á Pabnyre, París 1754; I. STARCXR, Palmyre, París 1952.
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