Paleólogos, Dinastía HIST.
Categoria:
Historia
Origen. La familia de los P. pertenecía a la aristocracia bizantina, y desde finales del S. X1 muchos de sus miembros estuvieron vinculados al Imperio como caudillos militares o emparentados con las dinastías reinantes. Andrónico P., jefe de la familia, por su matrimonio con una nieta del emperador Andrónico I se unió a la dinastía de los Comnenos (v.). Fue elevado a la dignidad de gran doméstico y designado gobernador de Tesalónica, en los últimos tiempos del reinado de la dinastía de los Láscaris (120461), con los emperadores Juan III Vatatcés y Teodoro II Láscaris. Su hijo Miguel (n. 1225), futuro Emperador, era gobernador de Serres y Melnic; inteligente, hábil y astuto, desde muy joven fue admitido en palacio, y Juan III le hizo casar con su nieta Teodora. Fue uno de los mejores generales del Emperador, quien sentía un gran afecto por él, y le nombró condestable y gobernador de Bitinia. El heredero de Juan III, Teodoro II, en cambio, manifestó hacia él gran hostilidad y frecuentes amenazas, declarando públicamente que había de sacarle los ojos. Miguel, temiendo por su vida, se refugió en la corte del sultán de Iconio (1256). Al año siguiente fue llamado por Teodoro, pese a su rencor hacia los P., para dirigir una campaña contra el déspota del Epiro, dándole cartas de seguridad y restableciéndole en sus funciones y privilegios. Volvió a Nicea y tomó el mando de las tropas imperiales,A la muerte de Teodoro II Láscaris, el Imperio quedó bajo la regencia de su favorito Jorge Muralón, durante la minoría del heredero Juan IV, niño de seis años, que reinó durante cuatro años (m. 1258). Miguel, con el que comienza el reinado de la dinastía de los P. (1261-1453), usurpó el trono ayudado por sus mercenarios y fue proclamado basileus en Maquesia por sus tropas (1 dic. 1258), al mes siguiente fue coronado en Nicea por el patriarca Arsenio, junto con su esposa, Teodora, y se comprometió a velar por el pequeño Juan Láscaris bajo solemne juramento, que no cumplió, pues envió al príncipe a una fortaleza del Bósforo. Más tarde, sabiendo que aún se le consideraba un usurpador, para afirmar su autoridad llegó al crimen político, y ordenó encarcelar y cegar al desgraciado príncipe Juan (1261). Miguel, ayudado por tropas cumanas y selyucíes, hizo frente a una coalición, otorgó privilegios a Génova, parecidos a los de Venecia en el Imperio latino de Constantinopla, y fue tomada sin lucha Constantinopla por el césar Alejo Strategopoulos (25 jul. 1261), finalizando así el Imperio latino (v.). Miguel entró en la ciudad (15 ag. 1261) y fue coronado Emperador de Bizancio en la Iglesia de Santa Sofía.En el reinado de Miguel VIII P. (1261-82), el Imperio volvió a tener gran potencia, pero también grandes debilidades. Los búlgaros y servios ocupaban el norte de los Balcanes. Tesalia y el Epiro, gobernados por griegos, seguían independientes. Los latinos continuaban en Grecia, con el apoyo de Occidente, especialmente de Carlos de Anjou. Para hacerles frente, Miguel buscó la amistad de Venecia, de los tártaros de la Horda de Oro (v.) y de los mamelucos de Egipto; con estas alianzas persiguió la completa restauración del Imperio en todas las regiones balcánicas. El segundo objetivo de su política exterior fue impedir la restauración del Imperio latino en Constantinopla, practicando una política de unidad religiosa. Para lograr sus deseos, aprovechó los desacuerdos entre los Papas y Sicilia, mientras que los reyes sicilianos intentaban conseguir la ayuda de los países balcánicos. Carlos de Anjou dirigió todos sus esfuerzos para realizar los proyectos de los Hohenstaufen, pretendiendo restablecer a Balduino II en Constantinopla. La insistencia del de Anjou (v. ANJOU, CASA DE) obligó a Miguel a una serie de alianzas y relaciones diplomáticas con S. Luis de Francia, Alfonso X el Sabio, Esteban de Hungría, y el papa Gregorio X, quien había comunicado a Miguel su deseo de unión de las Iglesias, exigiendo del clero griego el reconocimiento de la primacía de derecho y de hecho delPapado, la promesa de unión y la conmemoración del Papa en la litúrgia.Se proclamó la unión nominal de la Iglesia ortodoxa con la católica romana en la cuarta sesión del Conc. de Lyon (6 jul. 1274; v.). La oposición de los griegos a secundar la unión y la muerte de Gregorio X (6 en. 1276) suscitaron de nuevo en Occidente la idea de restaurar el Imperio latino, que no se logró por falta de unidad entre los distintos Estados. Miguel, aliado de Pedro III de Aragón (v.), veía con satisfacción cómo el aragonés era proclamado rey de Sicilia en agosto de 1282, con lo que se despejaba el peligro occidental contra la capital del Imperio. Algunos meses después murió el emperador Miguel (1282). Su política interior fue favorable a la nobleza, frente a la política democrática de los Láscaris. Concertó matrimonios entre sus familiares y las familias nobles del Imperio, para atraérselas. Y, come los Comnenos y los Angelos, distribuyó los cargos más importantes entre sus familiares. Mantener el ejército y las relaciones diplomáticas exigía numerosos gastos, por lo que la ruina económica del Imperio se aceleraba, al mismo tiempo que se oprimía a la población civil con impuestos. Mientras la corte era más brillante y rica, la población se empobrecía, dominada por la miseria, creándose una falsa imagen de la grandeza bizantina restaurada. En 1272 el emperador Miguel asoció al trono a su hijo mayor, Andrónico, de 16 años, y le desposó con una hija de Esteban V de Hungría. A éste dejó un Imperio debilitado y empobrecido. Con Andrónico 11 (1282-1328) empezó una larga etapa de decadencia bizantina, acentuada por la presión de servios, búlgaros y otomanos.Decadencia del Imperio. Los P. heredaron la dignidad imperial por el sistema de Emperador asociado. El Imperio se feudaliza. El S. XIV fue la época de la aristocracia, del predominio del latifundio y de la descentralización administrativa; evolución socio-económica e institucional que arruinó al Estado. Las concesiones en feudo se hicieron hereditarias y se debilitaron las fuerzas militares, sustituidas por mercenarios. Andrónico III (1328-41) difícilmente se mantuvo en el trono. El empuje turco era cada vez mayor. Los servios recuperaron casi todas sus posesiones. El Imperio, con su hijo y sucesor Juan V (1341-91), quedó reducido a Salónica, CalcÍDica, Tesalia, parte del Peloponeso, las islas del nordeste del Egeo, la capital y sus alrededores. La dinastía de los P. estuvo supeditada al predominio de los turcos otomanos hasta 1402, en que Tamerlán (v.) venció al sultán Bayaceto en Angora, prolongando la agonía de Bizancio.El emperador Manuel II (1391-1425) restableció el dominio bizantino desde 1402, reforzando el Estado y buscando alianzas con los turcos (v.). Se hizo vasallo de Murad II (1421-25). A su muerte, al año siguiente de su pacto con el turco (m. 1425), repartió su exiguo territorio entre sus hijos: Constantinopla y sus alrededores, con eltítulo de Emperador, al primogénito, Juan VIII P. (142548), y las restantes posesiones en el mar Negro y Peloponeso serían administradas interdependientemente por los hermanos del Emperador. Los turcos tomaron Tesalónica (1430), defendida por los venecianos. Las Cruzadas organizadas a Oriente no eran suficientes. En tiempos de Constantino XI P. (1449-53), hermano y sucesor de Juan VIII, el sultán otomano Muhammad II (1451-81) preparó la conquista de la ciudad de Constantinopla (v.), ya rodeada de posesiones turcas. El asedio de la capital por las tropas turcas duró dos meses. La defendían siete mil guerreros, en una tercera parte latinos, frente a las tropas otomanas muy superiores en número. El asalto final tuvo lugar el 29 mayo 1453, quedando la ciudad en poder de los turcos. El último Emperador de Bizancio (v.) murió heroicamente en la defensa, y Muhammad II se proclamó sucesor suyo.V. t.: BIZANCIO I, 10-11.C. TORRES DELGADO.
BIBL.: G. WALTER, La ruina de Bizancio, Barcelona 1963; CH. DIEHL, Constantinople au Moyen Age, "Rev. des Études Balkaniquesu, 1 (1934-35) 441-445; G. KOLIAS, Constantin Paléologue, le dernier détenseur de Constantinople, en Le Cinq-Centiéme Anniversaire de la prise de Constantinople. L’Hellénisme Contemporain, Atenas 1953 (fascículo fuera de serie); C. CHAPMAN, Michel Paléologue, restaurateur de I’Empire Byzantin, 1261-82, París 1926; L. BRÉHIER, Vida y muerte de Bizancio, México 1956; S. RUNCIMAN, The lall ot Constantinople 1453, Cambridge 1969.
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