Paleolítico I. Estudio General. HIST.
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Historia
Del gr. palaios (antiguo) y lithos (piedra). Se da el nombre de P. o Edad Antigua de la Piedra al primer periodo de la aurora de la Humanidad o época de la piedra tallada. Cronológicamente, comprende desde la aparición de los primeros vestigios humanos hasta los comienzos de la época posglaciar (en el 8000 a. C.). Abarca todo el Cuaternario (v.; Villafranquiense y Pleistoceno). Es una etapa de recolectores y cazadores nómadas. En el P. no existe agricultura, ganadería, cerámica ni aprovechamiento de los metales. El hombre vive parásito y depredador de la Naturaleza, busca el alimento que se ofrece espontáneamente en lucha perpetua contra el medio ambiente, disputándose la comida con los animales. Las oscilaciones climáticas (glaciares e interglaciares y sus correspondientes periodos fluviales en África), la Geología (formación de terrazas marítimas y fluviales, loess...) y la valoración de la fauna y de la flora presentes en los lugares ocupados por el hombre primitivo son valiosas ayudas en el estudio del P.Industria. Los instrumentos empleados, junto con los escasos restos óseos, nos guían en la periodización cultural. Se ha supuesto que el hombre en su primera existencia usó los huesos y defensas de animales (industria osteodontoquerática defendida por Dart), hipótesis viable pero difícil de evidenciar. Igualmente, utilizó la madera y otras materias, pero los utensilios documentados son los fabricados con piedra (industria lítica) y hueso (industria ósea). Entre las piedras, se prefirió el sílex (v.) y la cuarcita de grano fino y compacto, aunque se emplearon también otras piedras como las volcánicas, ofita, diorita... o calizas resistentes. Se trabajaban por percusión (piedra contra piedra), utilizando guijarros o extrayendo trozos de pedernal -núcleo- que tras golpes hábiles formaban un útil. Las lascas del tallado se aprovechaban (retocadas o no) para otros instrumentos. Técnicas y objetos se perfeccionan con el paso del tiempo. Aparecen percutores más blandos (hueso o madera) y se introduce un tercer elemento entre el percutor y el núcleo (percusión indirecta). Los retoques por presión y la obtención de hojas largas dan paso a una industria más fina y hábil, en los últimos tiempos del P. El progreso técnico encaminado a lograr una vida más cómoda y a hacer la caza más propiciatoria, está íntimamente ligado al progreso humano. La industria ósea (hueso, asta, marfil) alcanza su plenitud en los últimos estadios.Fuego. Su uso debió de ser accidental. Está documentado en numerosos yacimientos. El fuego artifical, por frotamiento, es uno de los inventos más trascendentales. Aparte de sus aplicaciones domésticas (luz, calor, cocina) sirvió de defensa contra las fieras y fue un valioso auxiliar en el trabajo de las materias primas.Periodización. Atendiendo a la técnica y al desarrollo de la industria, el P. se divide en tres grandes etapas: inferior (más antiguo), medio y superior. Dentro de estas divisiones, se admiten distintos niveles o estadios industriales y cronológicos, diferentes in cada lugar geográfico, pero manteniendo cierta unidad. La base de estas divisiones se inició en los últimos años del S. XIX por Lartet y G. deMortillet, a los que se unen nombres como los de Dechelette, Commont, Piette y especialmente el abate Breuil y Peyrony. No puede considerarse a Europa como la cuna de la Humanidad (¿es África?) pero son sus yacimientos, principalmente los franceses, los que han servido de prototipos para la periodización y nomenclatura general, expuesta a constantes revisiones ante el progreso de la Prehistoria.Paleolítico inferior. Se caracteriza por la escasa especialización de la industria lítica y por la exigua industria ósea. Es seguro el uso de la madera y es probable el empleo artificial del fuego. Falta absolutamente el arte. Cronológicamente, es el más extenso. Comienza a partir del Villafranquiense (hace más de 2 millones de años, según las tendencias modernas) y termina en la última fase del Pleistoceno medio (fines del interglaciar Riss-Würm e interpluvial Gambliense). La fauna europea mejor conocida: Machairodus (tigre con colmillos), Elephas meridionalis, Elephas antiquus, Elephas tragontheri (diversos tipos de elefantes), Rhinoceros etruscus, Rhinoceros mercki (rinocerontes), Hippopotamus major... y animales más pequeños, base de las especies actuales.Industria lítica. Según la técnica, se distinguen tres tipos de instrumentos (útiles y armas): a) guijarros tallados por golpes sencillos ’(pebble culture o pebble tools), monofaciales (chopper) o bifaciales (chopping tools), abundantes en Asia y África, aunque se extienden por todo el mundo incluso dentro de culturas más evolucionadas. b) Grandes útiles tallados a partir de un núcleo (monofaciales o bifaciales), conocidos con el nombre de hachas de mano. Las grandes hachas bifaciales son el utillaje más importante de esta etapa, sobre todo en Occidente. e) Lascas procedentes del tallado de las grandes piezas. En un principio es posible que se emplearan sin modificar. A medida que evolucionan, se complica su obtención y se independizan de las bifaces; preconizando el mundo del P. medio. En un mismo yacimiento, pueden coexistir bifaces y lascas en el utillaje pero en algunos lugares, p. ej., Asia, existe una industria con predominio absoluto de lascas. En Europa, el problema de si corresponden a facies culturales distintas a técnicas diferentes es muy discutido.Periodización y nomenclatura. Hace algunos años y por este orden, Prechelense, Chelense, Achelense y Musteriense, se dividía en cuatro periodos el P. inferior. Hoy, ante nuevos avances, el Prechelense ha desaparecido y el Musteriense forma el P. medio. El Chelense tiende a sustituirse por el nombre de Abbevilliense, con las mismas características. A la cultura de los guijarros le siguen los periodos Chelense (v.) y Achelense (v.), que son dos grandes subdivisiones del mundo de los bifaces. En algunos yacimientos, el Achelense culmina con el Micoquiense de bifaces muy pequeñas, triangulares o cordiformes. El nombre de Clactoniense se da a la industria de lascas primitivas que deriva en el Tayaciense y se perfecciona en el Levalloisiense (v. MUSTERIENSE), base del utillaje posterior.Antropología. Dentro del P. inferior se distinguen los siguientes grupos de homínidos: a) Australopithecus de África. Se le atribuye la supuesta industria osteodontoquerática, el uso del fuego y la pebble culture. Estas suposiciones no son aceptables por todos los prehistoriádores. b) Prezijanthropus de Oldoway (Homo habilis del prof. Leakey), acompañado de útiles de la pebble culture. c) Pitecanthropus de Asia (entre ellos el Sinanthropus pekinensis), África oriental y del Norte (Homo de Rabaty Homo mauritanicus), considerados como Homo erectus, más evolucionado que el habilis (se ha querido incluir en este grupo el Homo heilderbergensis). Todos están asociados a industrias del Achelense antiguo, es decir, formarían un grupo que se extendió por los tres continentes con una industria desde los guijarros tallados a las piezas bifaciales. En Europa corresponden a este periodo los grupos humanos preneanderthales (v. NEANDERTHAL) y presapiens (C. Cro-Magnon), con rasgos más próximos a las razas posteriores que a los pitecantropinos.Extensión geográfica. Abarca toda la superficie terrestre excepto América, con una homogeneidad de culturas que evolucionan lentamente. Los yacimientos más importantes: Chukutien (China); Oldoway (Tanganica); terrazas del Somme (Francia); del Támesis (Inglaterra); del Manzanares (Madrid), del Tajo (Toledo), etc. Torralba (Soria), es otro de los grandes yacimientos españoles, así como la Cueva del Castillo (v.) en Santander.Vida material y espiritual. El hábitat puede ser en cueva o abrigos y en las terrazas fluviales o lacustres en rústicas chozas. La economía debió de basarse principalmente en la recolección de frutos, raíces, moluscos, pequeños animales, aves... reforzada con la caza y la pesca cuando fuera factible. El hombre del P. inferior fue más herbívoro que carnicero. La cinegética de las piezas pequeñas, más abundante que la de los grandes animales, al igual que la pesca, debió de ser muy rudimentaria (trampas, ojeos...). Cáscaras, calabazas, conchas, pieles, cráneos... sirvieron de recipientes. Poco o nada sabemos de la vida espiritual; algunos hallazgos de cráneos o mandíbulas aislados hacen pensar en un culto a estos huesos. Es posible la existencia de cierta antropofagia bien determinada en el periodo siguiente.Paleolítico medio. Está determinado por la aparición de la raza Neanderthal (Homo neanderthalensis u Homo sapiens primigenius). La industria lítica es más especializada que en el periodo anterior, la ósea aumenta considerablemente. No se conoce el arte pero es seguro el uso de materiales colorantes (bióxido de manganeso). Cronológicamente, comienza en el último estadio del interglaciar Rias-Würm y se desarrolla durante la fase Würm I y II (en África interpluvial correspondiente y primera parte del Gambliense). En años aproximados entre 70.000 y 40.000.Fauna. La cálida se sustituye progresivamente por especies frías que perduran durante toda la glaciación, junto con animales indiferentes al clima o especies que se han ido adaptando.Industria lítica. Persiste el tallado de la piedra y los retoques. Los útiles bifaces son más pequeños que los del P. inferior. La técnica Levalloisiense progresa; las lascas, con plano preparado, se obtienen a partir de un núcleo en forma de tortuga. Entre los instrumentos hay bifaces, puntas triangulares, raspadores, raederas, denticulados, esferoides, formas buriloides... Bifaces y puntas debieron de enmangarse para obtener armas arrojadizas, dardos o lanzas. En general, toda la industria del P. Medio es muy homogénea, aunque se tengan en cuenta las diferencias geográficas y la determinación que impone en el trabajo la calidad de la materia.Periodización. Está formado por un único periodo, el Musteriense, que evidencia un mundo creado por una raza nueva. Estudios recientes abogan por la denominación Mustero-Levalloisiense para indicar las tendencias técnicas del trabajo de la piedra. Fuera de Europa, el Musteriense se sustituye por otros nombres que afectan a una industria comparable a la europea, que evoluciona en formas diferentes. Imaginarnos un solo hogar de invención puede resultar peligroso y hemos de pensar que la etapa de aprendizaje, al igual que las técnicas de bifaces y lascas, se había dado simultáneamente.Antropología. En esta etapa se puede hablar de una identidad de raza y cultura en la universalidad del mundo antiguo. Los neanderthales se extienden por Europa, Asia, África y quizá Australia.Vida material y espiritual. La rigurosidad climática impone un hábitat, generalmente en cuevas (v.). La especialización del utillaje perfecciona los métodos cinegéticos y la preparación de pieles, madera, hueso..., que mejoran la economía y el género de vida.Las inhumaciones deliberadas en enterramientos preparados e incluso rodeados de ofrendas de animales nos hablan de su creencia en el más allá. Algunos animales debieron de considerarse como tótem, según se ve en los cofres de piedra destinados a guardar huesos y cráneos de oso en la región del Váttis (Suiza). Debió de existir la antropofagia, tal vez con carácter ritual.Paleolítico superior. Se caracteriza por la desaparición de los neanderthales y la presencia de una nueva raza sapiens evolucionada o Cro-Magnon (v.). La industria, lítica u ósea, está formada por instrumentos plenamente especializados. Estamos seguros del trabajo de las fibras vegetales, pero la mayor novedad estriba en la aparición del arte (v. ARTE RUPESTRE). Cronológicamente, coincide con la última mitad de la glaciación Würm (entre el 40 ó 35000 y el 8000 a. C.). Finaliza con la llegada del posglaciar u Holoceno, cuando los hielos desaparecen y se restringe la fauna fría.Fauna. Corresponde a especies frías como Elephas primigenius (mamut o elefante lanudo), Rhinoceros tichorinus (rinoceronte lanudo de narices tabicadas), Hyaena spelaea (hiena de las cavernas), Ursus spelaeus, Bos primigenius. Equus, antílope y sobre todo Rangifer tartindus o reno, junto a especies anteriores.Industria lítica. Predominan los útiles laminares (leptolíticos), que tienden a disminuir de tamaño hasta culminar en piezas microlíticas (menores de 2,5 cm.), que debieron de enmangarse en hueso, asta o madera. Los útiles más definidos son raspadores, buriles, perforadores, cuchillos, hojas y puntas diversas de diferentes tipos, pero cuya importancia está desplazada por la industria ósea.Industria ósea. El material óseo alcanza su apogeo con la preparación de armas, útiles u objetos de adorno (azagayas, propulsores, agujas, punzones, arpones, bastones perforados, etc.).Periodización y nomenclatura. Se divide en Auriñaciense (v.), Solutrense (v.) y Magdaleniense (v.), periodos tradicionales que siguen conservándose con algunas modificaciones. La etapa Auriñaciense se considera un conjunto cultural con dos corrientes paralelas, independientes, de marcada diferencia regional y distinto utillaje, con influencias recíprocas del Musteriense avanzado en donde deben entrar en contacto las antiguas y las nuevas gentes.Se denomina a esta etapa Auriñaco-Perigordiense o Gravetiense. Otra innovación es la tendencia a incluir dentro del P. superior otras culturas que tradicionalmente se incluían en el Mesolítico (v.), como, p. ej., el Aziliense (v.).Antropología. Son numerosos los hallazgos afines a la raza de Cro-Magnon, prototipo del hombre del P. superior. Algunos antropólogos tienden a una diversificación de razas, precedentes de las actuales, análogas a la de Cro-Magnon pero con variantes que se agrupan dentro de las llamadas razas de Chancelade, Grimaldi y Combe Capelle (v.).Extensión geográfica. Comprende principalmente Europa occidental. La periodización de sus yacimientos no puede aplicarse a otras áreas geográficas, aunque existan analogías que no siempre son sincrónicas. Del P. superior de Europa oriental y de Asia no hay buena información, a excepción de los yacimientos del Próximo Oriente (el Emirense es una de las fases principales). En África persisten durante largo tiempo las tradiciones anteriores. En el Norte, el Ateriense se extiende desde Marruecos al oasis de Khárga. Contemporáneo al Magdaleniense se desarrolla en el Nordeste y en el Sahara el Capsiense (v.) e IberoMauritánico y, en Egipto, el Sebiliense. En América es segura la existencia del P. superior con una cronología que oscila entre 10.000 y 12.000 años a. C. (v. II).Vida material. Una de las características principales del P. superior es el desarrollo de las estructuras de habitación. La cueva, eligiendo la entrada como morada y, a veces, con una protección artificial, sigue ocupando un lugar importante pero también aparecen chozas o tiendas de planta oval o rectangular, cavadas en el suelo, protegidas con empalizadas y cubiertas con pieles o ramajes. La perfección del utillaje redunda en beneficios económicos, mejoramiento de la caza y la pesca, así como el vestido por la utilización de agujas y fibras, tendones o pelos de animales a modo de hilo. Se supone que a partir del Solutrense se usa el arco.Vida espiritual. Es mucho más compleja que en periodos anteriores, como lo demuestra la aparición de enterramientos en los propios hogares, la presencia de ofrendas, el ajuar y los adornos del difunto. También hay enterramientos secundarios con los huesos teñidos de ocre. Es difícil saber la religión exacta de estos primeros tiempos; sin duda se relaciona íntimamente con el arte. Es posible la existencia de ritos de iniciación, danzas y hechiceros. Las cuevas con arte son consideradas como santuarios. Es presumible un culto a la fecundidad (venus del P.) y un gusto estético manifiesto en el arte mueble y en el parietal.V. t.: Continentes, países, periodos, culturas, cuevas por sus nombres, etc.M. R. LUCAS PELLICER.
BIBL.: M. ALMAGRO, Manual de Prehistoria, en Historia Universal Espasa-Calpe, Madrid 1960; J. G. D. CLARK, La Préhistoire de I’humanité, París 1962; H. ALIMEN, Atlas de Préhistoire, París 1965; K. P. OAKLEY, Framework for dating fossil man, Londres 1964; A. LEROI-GOURHAN y oTRos, La Préhistoire, París 1969; F. BORDES, L’ére paléolithique, París 1960 (existe traducción española de J. M. GóMEz TABANERA, El mundo del hombre cuaternario, Madrid 1968, pero se recomienda la versión original); L. PERICOT y J. MALUQUER, La humanidad prehistórica, Madrid 1970; J. MARINGER, Los dioses de la Prehistoria, Barcelona 1962; A. LEROI-GOURHAN, Les Religions de la Préhistoire, París 1964.
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