Oviedo I. Geografía. Provincia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Dentro del concierto económico nacional, la provincia de O., de 10.565 Km2 de superficie, desempeña un puesto importante. Ocupa el quinto lugar por el volumen de su renta (cerca del 4%), de su población (1.030.719 hab. en 1970) y de la producción industrial, y el 15 en relación con la renta por hab. Más de la mitad de la producción hullera (alrededor de 70%) y de la producción siderúrgica del país (58,6% de la producción de arrabio y 41,6% de la de acero en 1967) se unen a una riqueza ganadera de resonancia nacional. Las actividades minero-industriales dominan, y así en 1967 éstas superan más de tres veces el valor de las agrarias (la participación del sector secundario en la estructura de la producción neta provincial es de 49,5%); la población activa fabril representa un 38,3% frente a un 36,0% de la agricultura y un 24,5% de los servicios (1964).El medio físico y el poblamiento. Por su pertenencia a la España atlántica, posee una atmósfera templada y húmeda, que tiñe de verde un paisaje variado, aunque casi siempre montañoso. Desde la divisoria cantábrica, señoreada por los Picos de Europa y las montañas del interior (por encima de los 2.000 m. en las cumbres), se pasa a un surco prelitoral o Cuenca de O. a la que siguen las sierras prelitorales, que se asoman hacia el mar dejando apenas una estrecha plataforma litoral. Solamente al O los materiales paleozoicos que forman las estructuras pertenecen a las pizarras y cuarcitas del Cámbrico y el Silúrico; en el resto, dominan las calizas carboníferas que confieren al relieve mayor majestad y un extraordinarioíndice de carstificación. Los ríos, desde el Eo y el Navia occidentales, hasta el Narcea y el Sella centro-orientales, cortan las estructuras de forma impetuosa y siguen por lo general una trayectoria transversal S-N.La población se halla muy desigualmente repartida; se condensa en las regiones industriales y de rica agricultura y ganadería, en tanto que en las zonas de alta y media montaña es muy escasa. La alta montaña es la zona de bosques de tipo alpino y de ricos pastos de verano. Las comarcas centrales comprenden la zona minera drenada por el Narcea y el Nalón, con pequeñas ciudades industriales y poblados mineros, así como la Cuenca de O., agrícola y ganadera, salvo en el cinturón fabril de la capital. La Planicie litoral es la faja de tierras más fértiles, de ricas praderas y pomaradas, de huertas y ricos frutales cerca de los puertos pesqueros, y una actividad industrial casi exclusiva de Avilés y Gijón (v.).Las actividades económicas. El sector agrario se caracteriza por el predominio de lo ganadero y lo forestal, en tanto que lo específicamente agrícola ocupa un segundo plano. La ganadería vacuna, en sus vertientes lechera, cárnica y de recría, está representada por cerca de 400.000 cabezas; una densa red de ferias y mercados culmina en el gran centro ganadero de Pola de Siero; la industrialización de la leche radica en varios puntos de la provincia. Menos importantes son los recursos procedentes del bosque (cerca de 350.000 Ha. ocupadas por coníferas y frondosas, las primeras en continua expansión repobladora por causa de la demanda industrial) y del mar (menos del 3% de la pesca litoral española). Aparte los recursos hidroeléctricos (1.512,5 millones de Kw de potencia instalada), el carbón está en la base de la personalidad económica. El comienzo de la explotación se remonta al S. XVIci, pero hasta fines del XIX no comienza con intensidad. La evolución ha sido de tendencia ascendente, pero irregular; en las últimas décadas hay que señalar el paso de 5 millones de t. en 1940 a 7,5 en 1957, 7.185.235 t. en 1965 y 6.712.400 t. en 1967. Aunque en un plano económico inferior, otros dos minerales se sitúan a la cabeza nacional: el caolín y el espato-flúor; los minerales de hierro (en la costa central sobre todo), cobre, cinc, mercurio y manganeso ofrecen perspectivas inferiores; la siderurgia se alimenta del mineral nacional -vizcaíno, andaluz, etc- y se halla potenciada por la cercanía de los riquísimos yacimientos leoneses (cotos Vivaldi y Wagner).La estructura siderúrgica opone las factorías tradicionales a las actuales. Entre mediados del S. XIX y principios del actual, se crearon tres plantas, una costera y las otras a pie de carbón; así, en 1957 la producción de lingote de hierro fue de 242.000 t. (25% de la nacional)y la de acero de 187.407 (el 14%). En esa misma fecha, la siderurgia avilesina comienza su aportación al mercado, y en 1961 se crea la nueva sociedad gijonesa; en 1967 Ensidesa produjo 1.200.000 t. de acero y algo más de laminados; y en la misma fecha Uninsa rondaba el medio millón de ambos productos. íntimamente enlazada con las producciones anteriores se halla la química, con fabricaciones de ácidos nítrico y sulfúrico, alquitranes, amoniaco, benzoles, brea, explosivos, etc. En fin, la metalurgia pesada cuenta también con producciones de cobre (Lugones), cinc (Arnao y San Juan de Nieva, en la ría avilesina). Sorprende, sin embargo, el escaso desarrollo de la metalurgia de transformación, que sólo está representada en la ciudad de Gijón.Otro ángulo deficiente de la economía es la infraestructura. A pesar de los últimos esfuerzos, existe un desfase entre el volumen de actividad y la red de transportes; éstos han intervenido en obstaculizar el proceso de reconversión que requiere la provincia. La red de carreteras central, cuyos defectos culminan en el gollete de estrangulamiento de Pajares, está en fase de resolverse mediante la ejecución de una autopista; las comunicaciones E-O son medianas, sobre todo en los tramos costeros. La comunicación con Castilla se establece también por medio de ferrocarril (Jtenfe, línea de 1,67 m.); sobre esta vía, N-S, se empalman una serie de ramales que sirven toda la región central. A su vez, existen cuatro compañías de vía estrecha, que explotan líneas interprovinciales (ferrocarril a Bilbao, con trasbordo en Santander) y provinciales, sobre todo carboneras.El panorama tampoco es muy favorable en lo que respecta a los puertos: Gijón-Musel, Avilés y San Esteban de Pravia. Sólo el tráfico de los dos primeros suma un tonelaje de entradas y salidas superior al de Bilbao e incluso al de Barcelona; el transporte pesado y la importancia del carbón, que en el Musel sigue siendo bastante fuerte (3.313.000 t. en 1967), explican esta primacía asturiana en los puertos norteños. Pero si el Musel se halla en proceso de expansión (5.138.000 t. en 1967), Avilés tiene un puerto difícilmente mejorable e incapaz para satisfacer las necesidades de la ciudad y su región, a pesar del fuerte movimiento que realiza; respecto al último, el problema de los aterramientos hace que en parte del año el tráfico carbonero se vea limitado o incluso interrumpido. Los desequilibrios provinciales se manifiestan finalmente en la red urbana. La capital, O., a pesar de su función centralizadora, no posee dinamismo suficiente para potenciar orgánicamente los restantes centros urbanos: Avilés-Gijón en la costa; y las ciudades decadentes de la cuenca minera, Sama-Mieres.M. FERRER REGALES.
BIBL.: M. FERRER, La ganadería astur-cántabra, Oviedo 1964; L. ADARO, 175 años de la siderometalurgia asturiana, Gijón 1968; M. FERRER, La industria de la España cantábrica, Bilbao 1968 (con recopilación bibliográfica).
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