Óvidos
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1. Introducción. La oveja ha constituido, junto con el caballo, el animal doméstico más típico de España. Aprovecha terrenos sobre los que no pueden vivir otras especies y proporciona productos -carne, leche, lana, pieles, estiércol- de gran interés. Por su gran poder de adaptación a medios pobres y calurosos, las razas ovinas pueblan, desde tiempos prehistóricos, el centro y sur de la Península, la España seca, habiendo mantenido la raza merina española la supremacía mundial hasta el S. XVIII; supremacía lanígera que después pasó a merinos de otros países. La gran mayoría de razas de carne proceden del Reino Unido y Francia, siendo Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Uruguay los principales abastecedores de canales ovinas del mercado mundial. El conjunto productor de pieles, de origen asiático, tiene hoy su principal representación en la URSS, con rebaños karakul de gran calidad y cantidad. El ovino de leche, que se desenvuelve a orillas del mar Báltico (frisón, mulschaf), en Cerdeña (sarda) y en España (churra, manchega) tiene especial interés con la raza Awasi de Israel.En España, la oveja ha ido unida a la lucha planteada entre la Agricultura y la Ganadería, vinculada ésta al Honrado Concejo de la Mesta, que regulaba la trashumancia ovina. El ganado ovino ha ido evolucionando en España, pasando de los grandes rebaños de merinos de 5 a 10.000 cabezas a conjuntos menos numerosos de 2 a 3.000 unidades, con una explotación más racional y empleándose en ellos, en muchas ocasiones, los cruces, tendentes a mejorar con razas exóticas, especialmente con los merinos precoces, de mayor rendimiento cárnico. Hoy, además, se produce un tipo de corderos de gusto europeo, con peso entre 25 y 30 Kg. y con canales mejor terminadas, frente a la típica "carne de cosecha", corderos de abril a junio y de 15 a 20 Kg. por cabeza, de hace pocos años.El censo mundial ovino sobrepasa los 1.000 millones de cabezas, figurando Europa a la cabeza con más de 250 millones. El censo español gira alrededor de los 1518 millones de cabezas, con franca tendencia a la estabulación y a su especialización en carne y leche, mientras se halla en crisis la producción lanígera.2. Razas españolas. España posee numerosas razas ovinas de las tres aptitudes: lana, carne y leche. La subespecie española más famosa, la raza merina, es la reina de la lana y constituyó durante mucho tiempo una gran ayuda a la política mundial de nuestro país. Más tarde, por presiones y tratados, pasó a Francia, Alemania y otros países y en la actualidad Australia, Argentina, Rusia y la República Sudafricana tienen grandes rebaños de muy alta calidad, figurando a la cabeza, sin discusión, Australia. Originaria de la península Ibérica, fue mejorada con la lana fina de las ovejas traÍDas por los benimerines. Hasta hace poco tiempo, los registros laneros procuraban seleccionar el peso y la densidad del vellón (la finura de fibra es excelente) hasta que la invasión de las fibras sintéticas ha hecho bajar enormemente el interés por la lana. Animal más bien pequeño, cóncavo en sus perfiles, de extremidades acortadas, de extenso vellón, puebla Extremadura, Andalucía, Ávila y Segovia. Se selecciona en una explotación oficial al norte de la provincia de Córdoba, ya que el rebaño que sostiene la Estación Pecuaria de Badajoz es de merino precoz, para el que existe Libro Genealógico. Desde hace no pocos años muchos ganaderos han cruzado sus rebaños con merinos precoces de Francia, Portugal y Alemania, al objeto de aumentar sus características cárnicas.Los ovinos del Norte de España, de perfil recto y aptitud lechera y lana larga y basta, forman dos razas: churra y lacha. La segunda, buena lechera, pero más abandonada, se selecciona por la Diputación de Navarra y posee cara y extremidades negras, abarcando su área Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra. La churra puebla Galicia, Asturias, otras zonas del Norte y, especialmente, Tierra de Campos (Palencia, León, Valladolid y Zamora) y una zona de Sevilla (Lebrija). Tiene hocico, pezuñas y orla negra alrededor de los ojos y actualmente, con la obra de selección realizada por veterinarios de Palencia, León y Valladolid, se encuentran muchas individualidades con más de 200 1. de leche de producción en cuatro a seis meses de lactación, periodo corto propio de todas las razas españolas. Ha sido cruzada con la sarda y es una magnífica raza como productora de leche y de magníficos corderos lechales.Los ovinos convexos están representados por las razas castellana, talaverana, aragonesa, segureñq y manchega. Son de menor interés, por su doble o triple aptitud, la castellana, la talaverana y la segureña, todas de perfil convexo o arqueado, mochas y de orejas grandes y caÍDas, con lana entrefina de 27 a 32 [.. La castellana se encuentra en Valladolid, Burgos, Soria, etc., y es de triple aptitud, aunque hoy está muy cruzada con razas exóticas. La segureña, del Valle del Segura, Murcia, Alicante y Almería, produce una carne exquisita y está adaptada a terrenos muy pobres. La aragonesa y la manchega tienen gran interés, tanto por su número como por adaptarse perfectamente a la estabulación. La aragonesa, con una subraza Maella en Caspe (Teruel), puebla todo Aragón, es de tamaño mediano y no se ordeña, pero es extraordinariamente rústica. La manchega es grande, larga, de buena carne (aunque algo menos selecta que la de Aragón), muy lechera (150-200 1. en seis meses) y produce el famoso queso de su nombre. Ambas razas se han adaptado perfectamente a la estabulación permanente y, cruzadas con las razas texel y landschaf, producen corderos de gran calidad. Cuando se desea aumentar la producción láctea en la manchega se la cruza con la milschaf alemana. Podemos decir que, lo mismo que en el vacuno de carne el charolés se utiliza para mejorar el vacuno indígena en casi todas las provincias españolas, en el ovino la raza landschaf o merino precoz alemán proporciona muy buenos resultados. También se usan la texel (para estabulación), charmoise (zonas pobres), berrichona, caras negras inglesas, sarda (leche) o karakul, ésta ya plenamente adaptadaa España a través de su Centro de Selección de Valdepeñas (Ciudad Real) en su variedad negra.3. Reproduccióñ. La duración del ciclo estral en la oveja es de 16 a 21 días, aunque el celo verdadero se produce 12-24 h. antes de finalizar dicho ciclo. El celo se inicia a los 4-10 meses de edad, momento en el que es preciso llevar a cabo la separación de sexos. En el macho hay que observar y distinguir la libido y el poder fecundante y es preciso controlar, en el semen, el número y la vitalidad de los espermatozoides. En las hembras estabuladas el celo se presenta cada 20 días y en los rebaños se dan 5-7 celos/año. La época de la cubrición influye mucho en el desarrollo posterior de la cría, siendo los más corrientes en primavera, verano y otoño, lo que depende del sistema de explotación y de la ecología de la zona. La gestación dura aproximadamente cinco meses.La fertilidad máxima, que varía por muchas causas, se alcanza en el morueco a los 2-3 años, decreciendo a partir de los cuatro. Los partos dobles se ven muy influenciados por la raza y la edad más apropiada para cubrir a las hembras es’ entre el año y los cinco años. El parto se produce en los medios ganaderos españoles en pleno campo, siendo hoy una técnica interesantísima la concentración de la paridera, realizada en España siguiendo fundamentalmente la técnica del Dr. Tomás Pérez García. En régimen extensivo, un merino pesa al nacer 3,2 a 3,8 Kg. y aumenta diariamente unos 250 g. (G. Aparicio), para llegar a los seis meses, a pesar, como término medio, 27 y 24 Kg., según sean machos o hembras.El periodo de lactancia dura, en general, unos 5-8 meses, siendo imprescindible la toma de la primera leche calostral. La composición media de la leche de oveja es de 6,3% de grasa y 5,5% de proteínas. El destete deberá realizarse de manera gradual y progresiva, siendo para la recría la hierba de prado de buena calidad el mejor y más económico alimento.4. Sistemas de explotación. Tres son los clásicos sistemas de explotación: 1) extensivo, con el redileo, aprovechando pastos en varias provincias por lo general (trashumancia), con el mastín como guardián, en las dehesas extremeñas y andaluzas y especialmente utilizado con la raza merina; 2) el semiextensivo, clásico en Castilla, León, Aragón y La Mancha, con refugios de noche y aprovechamientos diurnos a diente, hoy a veces con verduras, heniles, pajares y silos como complemento de alimentación en épocas deficitarias de alimentos en el campo; y 3) la estabulación permanente, que se va imponiendo para ovejas manchegas y aragonesas cruzadas con machos fleischaf o landschaf, viviendo los animales permanentemente en el aprisco, alimentados a pesebre, con limpieza mecánica y altos índices de fecundidad y crecimiento de los corderos.Sistema extensivo. Es la forma clásica en España, dentro de un tipo a veces ambiental y con la trashumancia como práctica más fija, en un constante devenir de los rebaños de norte a sur y viceversa. Pero el sistema pastoril decrece conforme avanza la técnica, pasándose a sistemas estantes o semiextensivos. En el sistema extensivo a veces ni existen albergues ni se suministra a las ovejas alimentación suplementaria, hallándose el rebaño a merced de las condiciones ecológicas sin ventaja alguna más que la de aprovechar campos más o menos improductivos y alejados de las ciudades. En España la oveja es el animal de pastoreo por excelencia, el que aprovecha hierbas, rastrojeras, dehesas, eriales y laderas no cultivables y, en general, pastos pobres que sostienen, por lo general, no más de una oveja por hectárea. Pero, siendo una especie que come a ras del suelo, sus dientes han influido bastante en la erosión de los suelos. En el pastoreo o "careo" el rebaño es manejado por un pastor con su perro conductor, con un máximo de 200 cabezas en las zonas donde existen normalmente linderos; en las de Extremadura y Andalucía pueden manejarse 2.500 cabezas.Con este sistema ultraextensivo, el hombre busca el abonado directo de las tierras mediante las deyecciones sólidas y líquidas de los ovinos. Las ovejas se alojan en unas redes de esparto o madera, sostenidas por unas estacas clavadas al terreno: el redil o majada. El rebaño permanece majadeando en el mismo lugar de uno a tres días consecutivos, tras lo que el redil se muda a otro lugar. En días muy crudos los ovinos se alojan en apriscos. Según Thaer, para el abonado por redileo de una Ha. en una noche se precisan 7.000 ovejas. Este método se usa en dehesas quebradas y de difíciles comunicaciones, donde la llevada del estiércol sería antieconómica. El frío, la lluvia, la nieve y las heladas son grandes enemigos del majadeo, pues los animales al final registran no pequeñas pérdidas en carne, leche y lana. Sin embargo, el sistema aún es necesario en muchas fincas. El estiércol de oveja tiene un valor excepcional, dada su riqueza en nitrógeno.Sistema semiextensivo. Este sistema mixto, con alimentación supletoria al regresar los animales al atardecer al aprisco, es más racional y se va imponiendo en España. Con ello el ganado come los días que no encuentra nada en el campo y además se resguarda de las inclemencias. Produce abundante estiércol y se facilita la selección. Los subproductos agrícolas e industriales tienen, con este sistema, gran aplicación.Estabulación permanente. Este sistema consiste en recluir a las ovejas en un moderno aprisco, en el que son alimentadas, logrando niveles de alta producción, con ahorro de mano de obra y racionalización de todas las operaciones. Es el sistema del futuro para producción de carne y leche.Cada oveja precisa 1 m2 de superficie cubierta, aparte de un amplio parque colectivo, donde se instalan los comederos, que se llenan mediante un tractor que a su vez limpia mecánicamente los albergues, para lo que se precisan amplias puertas (4 m. de anchura). Se precisan: abundante cama de paja; agua potable corriente; paredes de tapia, mampostería o madera y tejado de fibrocemento o teja; abundantes comederos (cada oveja precisa 0,30 m. de longitud) y, aparte, cajones con mezcla mineral. El Dr. Romagosa postula departamentos para 200 ovejas, aunque estimamos que pueden ser de 250. Para la cama se usará paja de cereales, a razón de 100 g. por cabeza y día, la mitad en el parque y la mitad en la zona cubierta. Dos días por semana se añadirán 30 g. por m2 de piso de superfosfato de cal al 18%, lo que mantiene la cama seca y ejerce gran poder desinfectante y antiparasitario. De la mezcla mineral se administrarán como mínimo 4-8 g. por cabeza y día. Habrá separación por sexos y edades y de ovejas gestantes y en lactación. Retirada frecuente de estiércol (al año, cada oveja produce 1,5 t. de estiércol). Un día por semana todo el local y el ganado se rociarán con agua y malatión al 2%o. Cada tres meses se hará el corte de pezuñas. Para la alimentación se emplearán subproductos de la región, como orujos de uva o de aceituna, forrajes de alfalfa, leguminosas, etc. Una ración típica para una oveja adulta es: alfalfa (2 Kg.), orujo de uva mezclado al 10% (1,5 Kg.); ensilaje de maíz (1,5 Kg.) y 150 g. de pienso concentrado, dando dos comidas por día.Son útiles y anexos importantes, además de los boxes, comederos y bebederos, los rastrillos para alimentosverdes, paritorios, locales para moruecos, enfermería y lazareto, estercolero, baños, silos, heniles, pajares, almacén de piensos, almacén para lana, quesería, vivienda para pastores, perrera, etc.5. Selección. La selección en el ganado lanar se realiza siguiendo las mismas bases generales que en las demás especies: conformación o caracteres físicos; caracteres funcionales o fisiológicos; genealogía y pruebas de progenie. Estos caracteres varían mucho, dependiendo de que los animales produzcan esencialmente carne, leche, lana o piel, pero en general responde a este esquema: animales bien aplomados, de dorso recto, grupa ancha y larga, tronco desarrollado, por lo general acornes y tendiendo a la hipermetría (hembras de más de 60 Kg. de peso). Biotipológicamente corresponden: tipo anabólico o asimilativo en los de carne; ortosténico o normal en los de lana y de gran rusticidad y alternante en los de leche.Los caracteres funcionales a tener en cuenta son: índice de fecundidad y maternal, control sanitario, control del semen en los moruecos, control de crecimiento y velocidad de desarrollo y de peso vivo a su envío al mercado; índice de conversión de piensos y control de la canal, determinando los rendimientos total, neto, útil y comercial. En el ovino de lana, además, como controles específicos, los datos del vellón y de la fibra lanosa. Y en la raza karakul, fotografía del recién nacido y estudio completo de caracteres de la piel. En los ovinos de leche, como controles específicos, la cantidad y calidad de leche.Necesitamos conocer en el rebaño de selección (un 20% del total de ovinos de lana explotados) la genealogía ascendente, ramas colaterales y, finalmente, la descendencia, para ver cómo transmite a sus hijos sus caracteres el reproductor. Hoy van siendo esenciales, como en otras especies, las pruebas de progenie, para conocer exactamente el valor de un semental mediante el control de un determinado número de hijos en un rebaño oficial. Hay que eliminar los animales no rentables, por lo que la reposición es consecuencia del desecho (20°,’o anual del rebaño) por vejez, bajos índices de fecundidad o maternal, conformaciones defectuosas, anomalías dentarias, enfermedades crónicas, etc6. Producción de carne. La carne de ovino es la única, junto a la de conejo, actualmente competitiva en las áreas supranacionales. Producen la carne más económicamente que los broilers, y los corderos de tipo europeo, de 25 a 30 Kg. de peso vivo, son animales ideales para producir en España, país que debe pensar en la exportación, principalmente a Francia y Argelia, pues no hay que olvidar que el MCE es importador de canales congeladas de Australia, Nueva Zelanda y Argentina, países con consumo de carne ovina por habitante y año superior a 50 Kg., mientras que los países europeos oscilan de 2 a 20. Su excelente bouquet, baja proporción en carnes duras, facilidad de troceado, el debatido problema del colesterol y su rápido cocinado dan gran interés a la carne ovina. Pero los lanares españoles siguen padeciendo el atraso en las técnicas ganaderas, los viejos canales de comercialización, las penurias alimenticias, la escasez de prados artificiales, no permitiendo todo ello el aumento de la fertilidad en las ovejas y la obtención del tipo de corderos exigido en el mercado extranjero y de forma continua.En la producción de carne inciden una serie de factores: 1) raza, factor decisivo, pues las hay desde las muy especializadas (southdown) hasta las ambientales (maella), tendiéndose en España a las razas de doble aptitud sobre predios agrícolas mejorados; 2) individualidad; 3) edad, factor clave, exigiendo hoy los mercados animales jóvenes y magros, de 3 meses y 25-30 Kg., mientras que en las explotaciones a pastoreo los corderos de 5-8 meses no pesan más de 20 Kg. y con canal peor conformada; 4) alimentación; 5) neutralización sexual, que no es práctica usual en los rebaños ovinos, ya que hoy se pierden corderos de 3 meses y, por tanto, aún inmaduros sexualmente, pues el engrasamiento de adultos tiene hoy escasa importancia.El estudio de la canal es el punto final clave en el ovino de carne. En las regiones de primera categoría se incluyen la pierna y la chuleta de lomo; en las de segunda, espalda y chuleta de pecho; en las de tercera, pescuezo, pecho y espalda. En la cuarta, el sebo. Es fundamental en la canal el estudio de su conformación: cabeza y cuello reducidos, cuerpo corto y ancho, extremidades acortadas, costillares arqueados y línea dorsal muy ancha y corta, con extremidades en forma de U. Es preciso un engrasamiento correcto, no abundante; el "grano" de la carne, el color, olor, sabor, consistencia y distribución de la grasa complementan la calidad, ratificada en concursos o pruebas de palatabilidad. Aparte de esta valoración de la canal, hay una serie de medidas de especial interés, como el espesor de grasa dorsal (hoy determinada en vivo por ultrasonidos), longitud de la canal y de la pierna y anchura y espesor del músculo largo dorsal o longissimus dorsi.7. Producción de leche. Las ovejas españolas sólo la producen durante 4-6 meses, no habiéndose implantado el control lechero hasta hace pocos años en manchega y churra. En rebaños especializados se exige ordeño mecánico, control lechero, apriscos modelo, etc. El ordeño manual será a fondo, con "repaso" posterior, en un local tranquilo e higiénico, ordeñando por un lado del animal y sobre cántaros limpios y de boca estrecha. El control se recomienda hacerlo tres veces por oveja durante los 100 días de duración normal de la lactación.En cuanto a la producción lechera, baste señalar que las normas reguladoras del Libro Genealógico y comprobación de rendimientos de la oveja manchega exigen, para que el animal sea de mérito, una producción mínima de 150 1. por lactación; y, para el ingreso en el Libro Genealógico, 75 1. en la segunda lactación en 150 días (animales mayores de 18 meses). Como máximos excepcionales indicaremos que algunas ovejas awasi y milschaf se acercan a los 1.000 1. en una lactación.8. Producción de lana. La mayoría de los ovinos tienen su cuerpo revestido de lana -el vellón-, siendo los planos costales y la espalda las zonas que producen la mejor calidad. La producción de lana mundial es de unos 2.000 millones de Kg.; en España, unos 10 millones de Kg. de lana sucia.El vellón (v. LANA) consta de: filamentos pilosos amedulados o lana verdadera, fibras lanosas atípicas (garras y pelos muertos), suarda y materias exógenas. La garra y el pelo muerto, propios de vellones de mala calidad, poseen médula. Las materias exógenas son las que adquiere el vellón al contacto con el medio ambiente (marcas de pez o alquitrán, tierra o arena, restos de vegetales y de excrementos). La suarda es el producto de secreción de las glándulas sebáceas y sudoríparas de la piel del ovino y que impregna los filamentos pilosos, llamándose cera o grasa de la lana; su principal componente es la lanolina y su color, en los buenos vellones, debe ser blanco.En el vellón se considerará: 1) disposición: los "surcos", "costuras" o hendiduras son más manifiestos en los vellones poco densos, de mala calidad; al abrir un vellón hallamos agrupaciones de fibras que forman un "cúmulo"que, a su vez, consta de hacecillos de 50-60 filamentos, llamados "mechas"; 2) forma: cuadrada o rectangular (la idónea), cónica (lanas entrefinas) y puntiaguda (lanas bastas); 3) extensión, según la proporción del cuerpo que recubra; 4) densidad, o filamentos de lana por unidad de superficie, que varía de 28 a 88 por mmz, desde los vellones abiertos a los densos; 5) uniformidad: en toda la superficie corporal, hecho prácticamente imposible; 6) rendimiento al lavado (40% en merino); 7) peso, que varía en España desde los 0,7 Kg. en Teruel hasta 3,5 Kg. en Badajoz (y hasta los 12-15 en Australia). La composición de la fibra lanosa revela una escleroproteína similar a la queratina, entrando en su composición el azufre en proporción del 2-5%. Está integrada por una molécula proteica muy compleja, formada de más de 11 aminoácidos, entre los que destaca la cistina.Las propiedades textiles de la lana la hacen muy interesante para la industria textil, poseyendo estas características: 1) finura de la fibra, en micras, que es determinada preferentemente por la raza: merino español trashumante, 12-14 1, hasta churro y lacho, de aptitudes lecheras y 40-60 w. Por la finura lanosa se clasifican las lanas en extrafinas (12-20 w), finas (20-25 w), entrefinas (25-30 g) y bastas (más de 30 w); 2) ondulación o rizado, admitiéndose correlación entre finura y rizo y variando las ondulaciones por cm. según las razas entre 0 y 15 rizos; 3) resistencia, que se mide, en gramos, en los eriodinamómetros; influyendo la raza, finura de la fibra, ecología y alimentación (G. Aparicio); 4) extensibilidad o propiedad de adquirir mayor longitud; 5) higroscopicidad o cualidad de la fibra de retener agua (del 6 al 60%); 6) longitud, en cm., siendo en general largas las bastas y cortas las finas (4-15 cm.), no siendo las primeras (20-50 cm.) útiles para la industria textil; 7) color y tonalidad.En la producción de lana intervienen una serie de factores que el hombre ha ido modificando: disposición de los folículos, constitución de la fibra lanosa, acción de las glándulas accesorias y raza, así como factores individuales. Entre los exógenos, alimentación, luz y humedad.El vellón se esquila una vez al año (en España de abril a julio), consiguiéndose dos finalidades: higiénica y económica. El esquileo puede realizarse a mano, con tijeras especiales, logrando esquilar un hombre en un día de ’15 a 30 cabezas; o bien con máquinas fijas o móviles, esquilando un operario de 80 a 100 animales por día. Los vellones se enrollarán adecuadamente y se almacenarán en locales secos, ventilados, en pilas sobre tarimas de madera y separadas de las paredes.Las lanas se clasifican de formas diversas según los países, pero teniendo siempre el carácter finura como base principal. En España hay oficialmente 14 tipos (8 blancas y 6 negras), según una clasificación antigua y poco científica.9. Producción de piel. La raza karakul es la única de los ovinos que produce pieles de calidad. Su hegemonía la posee hoy Rusia, y en España la antigua Dirección General de Ganadería creó su Centro de Selección en Valdepeñas (Ciudad Real).Los caracteres del rizo se pierden a los 4-6 días del nacimiento, por lo que el sacrificio de los corderos se impone a las 24 h. El ganado adulto no posee características de especialización y su vellón, ya sin rizos, es de primerísima calidad. Únicamente la cola, con grandes bolsas, es carácter muy típico de la raza.La valoración de la piel del cordero recién nacido, que es la útil, ha de tener en cuenta los caracteres de la misma y la forma y disposición de los rizos. El pelo en la piel será duro, uniforme (de rizo sólido), con piel fina, Ielástica y compacta, lo que dará un pelo fino y denso. El rizo puede presentar formas diversas, con diferente cotización: tubo, onda normal, costilla, onda elevada, judía, pluma y espejo. La valoración se hace por la forma del rizo, la uniformidad exterior, el brillo, la distribución del rizo y la constitución de la piel.V. t.: GANADERÍA; RUMIANTES.R. SARAZÁ ORTIZ.
BIBL.: T. L. BYWATER y W. T. ROWLANDS, Cría, explotación y enfermedades de las ovejas, Zaragoza 1970; CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO AGRARIO DEL EBRO, Aspectos diversos de la producción de carne ovina, Zaragoza 1970; R. DíAZ MONTILLA, Ganado lanar, Barcelona 1955; J. FERNÁNDEZ CARMONA y 1. GÁLVEZ MORROS, Ovinos de carne en estabulación, Barcelona 1969; M. B. HELMAN, Ovinotecnia, Buenos Aires 1964; E. M. JUERGENSON, Prácticas aprobadas en la explotación del ganado lanar, México 1967; J. LAHAYE, 1. MARQ y A. LEROY, Les ovins, Gembloux s. a.; I. L. MASON, The Sheep Breeds of the Mediterranean, Edimburgo 1967; J. A. ROMAGOSA VILÁ, Ganado lanar, Salamanca 1968; M. L. RYDER y S. K. STEPHENSON, Wool growth, Londres 1968; C. R. W. SPEDDING, Producción ovina, León 1968.
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