Oton I de Alemania, el Grande
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Biografía GER
N. el 23 oct. 912, en lugar desconocido, y era hijo del sajón Liudolfinger (v.) que más tarde fue rey con el nombre de Enrique I, y de su esposa Matilde (v.), de la estirpe de Widukind. O. es el único rey romano-alemán de la Edad Media, a quien se aplica, desde el 962 hasta hoy, el atributo de el Grande. El y su padre tuvieron el mérito de haber formado definitivamente el Imperio romano germánico, que salió del gran Imperio carolingio. Por mérito de O. este Imperio obtuvo la primacía entre los sucesivos carolingios y así lo mantendría hasta el S. XIII.Continuidad política. El cambio de gobierno de Enrique a O. no significó ninguna ruptura, porque éste siguió la política de su padre. En el reinado de Enrique, los sajones obtuvieron preponderancia en el Imperio. Sajonia (v.) fue el centro del país. Enrique había respetado el rango de los duques, pero como sucesor del rey de los francos orientales pidió el reconocimiento de los pueblos de Alemania del Sur y de Lorena. Había defendido la existencia del Imperio oriental contra las invasiones de los eslavos aliados con los húngaros. Lo que Enrique había conseguido con una postura defensiva, su hijo iba a engrandecerlo con una activa expansión, con una institución duradera.Desde el principio, O. se sintió sucesor de Carlomagno, de Luis el Germánico y de Arnulfo de Carintia. Su coronación como rey de Germania en el trono de Carlomagno en Aquisgrán, el 7 ag. 936, fue por inclinación hacia las ideas de Franconia y str tradición. La fe en la fuerza saludable de la raza había disminuido bajo los últimos reyes de Franconia; en su lugar existía la idea de un rey que dirige el ejército y sobresale por su valor y autonomía en las guerras. En este sentido no había herencia, sino "elección" del rey, sólidamente establecida por primera vez en el 936, con la designación por el antecesor, el juramento de los grandes, la unción espiritual, la coronación (v.), la subida al trono y, finalmente, el banquete de la coronación.La autoridad personal del rey y el respeto a su poder jurídico y organizador constituyeron el fundamento del Imperio. Aparte se notó una reanimación de la ley que chocó con las ideas del Derecho feudal. De esta divergencia surgieron fricciones con los condes en la primeraépoca de su reinado. El descontento por el reparto de cargos provocó la rebelión, en el 937, primero separadamente en Sajonia y Franconia, y, después de un fracaso en Baviera, conjuntamente. Lorena, envuelta muchas veces en las divergencias de Franconia occidental, fue el centro más importante de la resistencia en unión con Luis IV de Francia. Después de una victoria sobre los duques Gisélbert de Lorena y Eberhard de Franconia, O. entró en Francia y se hizo rendir homenaje en Attigny por los adversarios del rey Luis IV, sobre todo por el conde Hugo el Grande. En el 941 se reconcilió con su hermano Enrique y probablemente también con su madre.En la segunda ola de descontento, otra vez los miembros de la familia real encabezaron la rebelión. Liudolfo, hijo del primer matrimonio de O. con la princesa inglesa Edigtha (m. 946), no estuvo conforme con la boda de su padre con Adelaida, la viuda del rey Lotario de Italia, porque temió por su sucesión al trono y se unió, como duque de Suabia, con el yerno de O., el duque Conrado de Lorena. Existía además una rivalidad con el duque Enrique de Baviera desarrollada en las guerras italianas de 951-952; el duque estaba en esta ocasión al lado del hermano del rey. La invasión de los húngaros (954) obligó a los rebeldes a renunciar a su actitud. En el 955 se produjo un cambio. La victoria sobre los húngaros no fue el motivo, pero pudo ser señal de superioridad del reino.Predominio imperial. Desde el encuentro en Visé (942), O. intervino varias veces como protector de los carolingios (v.) en las divergencias de Franconia occidental y ayudó en el "cisma de Reims", en el sínodo de Ingelheim (948), a que se reconociese el candidato de Luis IV de Francia. En Borgoña, en el 940, O. había tomado bajo su protección a Conrado, el heredero de Rodolfo II de Borgoña, que había sido amenazado por Hugo de Italia. También su poderoso adversario, el margrave Berengario II de Ivrea, pidió la protección de O., pero tuvo que sentir su mano severa, cuando intentó intervenir en la sucesión de Hugo de Italia (948). En la frontera danesa, O. fundó los obispados de Ripen, Schleswig y Aarhus (antes del 948), incorporados al arzobispado de HamburgoBremen. Entre el Elba-Saale y el Oder, Hermann en el norte y el margrave Gero en el sur representaron - la aprobación del gobierno real. También se manifestaron aquí la expansión y la seguridad de las fronteras en forma de misión cristiana. Los obispados de Brandeburgo y Havelberg habían sido fundados en el 948; un poco más tarde el de Oldenburgo (Holstein); después del 955, los obispados meridionales de Zeitz, Meissen y Merseburgo, porque en esta zona hubo paz tan sólo cuando fueron vencidos los húngaros, aunque el duque Boleslao I de Bohemia había fracasado ya en el 950.Todas las fundaciones de obispados, entre ellos el de Praga, iniciado por O., fueron resultado del gobierno centralista del rey, característica de la política eclesiástica de O. A la monarquía de derecho, que había superado definitivamente los poderes de los duques, faltaba todavía una compacta administración que no estuviese expuesta a tendencias feudales de independencia. El episcopado del reino estaba llamado a desempeñar este papel, ya que Enrique I y O. habían sostenido la soberanía de todos los obispados. Los candidatos a obispos procedían de la capilla de la corte. Se les transfirieron derechos estatales que estuvieron por encima de los principios carolingios, se les encargaron trabajos mundanos y su elección estuvo a disposición del rey, igualándose así los poderes eclesiásticos y gubernamentales. Esta idea no era nueva, pero se transformaron las iglesias dependientes del rey en un sistema eclesiástico gubernamental; se estableció el orden temporal como fundamento del orden espiritual, cuidando uno del otro; el dignatario eclesiástico quedaba a disposición del rey. El hermano menor de O., el arzobispo Brun de Colonia, era el prototipo de este nuevo ideal de obispo.La coronación en Roma como Emperador (962) fue el punto inicial de la restauración del Imperio. Significativo para su concepto del Imperio (v.) era que la corona no le había sido concedida por el papa Juan XII, sino que su poder ordenador existente ya desde hacía mucho tiempo y sus éxitos en la cristianización, que llevaron al potestas imperii en el sentido carolingio, fueron reconocidos por una ceremonia, que según el modelo carolingio debía celebrarse en Roma. La meta del Imperio no era el dominio del mundo, sino una forma determinada del gran reino de Franconia oriental. Con la consolidación del sucesor oriental de los carolingios, se traspasó también el derecho a la corona a todos los sucesores.Su único hijo, Otón II (v.), fue elegido rey romano en el 961 y coronado Emperador cuando aún vivía el padre. El motivo exterior para el viaje de O. a Roma fue el apuro político del Papa. De este favor surgió, según la costumbre carolingio, la protección del Emperador sobre’ la Iglesia. O. confirmó los derechos del patrimonio Sancti Petri y acentuó su derecho de recibir una promesa de fidelidad del Papa elegido antes de la consagración (Pactum Ottonianum). Cuando Juan XII se negó (fue sustituido por un sínodo romano en el 963) se completó esta ley por el juramento de los romanos de no querer elegir jamás a un Papa sin el consentimiento del Emperador. Así, políticamente, el Papado estaba unido al Imperio, pero sin perder sus derechos. Esto se demostró en la demarcación de la provincia eclesiástica de Magdeburgo comenzada en el 955 y que no fue fundada hasta el 968.Según deseos de O., Magdeburgo debía ser la metrópoli de todos los pueblos eslavos situados al E del Elba y Saale; Adalberto, que fue más tarde arzobispo de Magdeburgo, había emprendido en 961-962 un viaje misionero, sin éxito alguno, a la región de Kiev, y el margrave Gero había obligado en el 963 a Mieszko, un duque polaco, a reconocer la supremacía del Imperio y a pagar tributo. Pero como Mieszko se había convertido al cristianismo, el papa Juan XII no reconoció la soberanía de Magdeburgo sobre el obispado de Posmania. El desigual punto de vista quedó sin resolver, porque la misión y la expansión del Imperio no coincidieron. Del 966 hasta el 972, O. estuvo por tercera vez en Italia. En la lucha entre Bizancio y los sarracenos, O. buscó la influencia en Italia del Sur, pero solamente consiguió la rendición de Capua y Venevento. Con Bizancio (v.) había reconciliación, a causa de la sucesión del emperador Juan Tzimiscés por Nicéforo (969). Otón II se casó en el 972 con la sobrina del Emperador de Bizancio, llamada Teofanía. La Pascua de Resurrección del 973 la celebró O. en Quedlimburgo; fue la última demostración de su autoridad. Embajadores rusos, húngaras, búlgaros, bizantinos y beneventinos estuvieron al lado de daneses, bohemios y polacos; un poco más tarde apareció también una legación de los Fatimíes. Solamente los contactos con Abderramán III en 950-956 no habían continuado. O. murió poco después, el 7 mayo 973, en Memleben; según su propio deseo, fue enterrado al lado de su primera esposa, en la catedral de Magdeburgo.V. t.: GERMÁNICO, IMPERIO;SACRO IMPERIO ROMANO GERMÁNICO.ODILD ENGELS.
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