Oro II. Economía. ECON.
Categoria:
Economía
La presencia del o. en la historia humana se remonta a los tiempos más antiguos, pues los hallazgos arqueológicos han demostrado que se empleaba ya como motivo de adorno en los objetos prehistóricos. Dentro del grupo de los metales preciosos, el o. es, sin duda, el de mayor importancia, porque ha constituido en todas las épocas un símbolo de riqueza y poder, pero su trascendencia no reside tanto en sus cualidades intrínsecas como en haber sido utilizado por todas las civilizaciones como medio de cambio y medida de valor.La explotación del o., aunque ya se conocía y realizaba muchos siglos antes de nuestra Era, no adquirió importancia hasta la civilización romana, que aprovechó sus conquistas militares y su dominio sobre numerosas provincias para establecer importantes explotaciones mineras en aquellas regiones donde abundaba el precioso metal. El comienzo de la metalurgia en la Edad Media impulsó extraordinariamente las explotaciones auríferas y, ya en el de la Edad Moderna, el descubrimiento de América y el aprovechamiento de sus ricos placeres estimularon el conocimiento de nuevas técnicas para beneficiar el o. e hicieron posible un periodo de abundancia del metal en Europa.A partir de ese acontecimiento histórico y durante los tres siglos siguientes, la producción de o. fue aumentando constantemente, aunque en proporciones moderadas. Pero en 1848, como consecuencia de los importantes descubrimientos efectuados en California y Australia y de los progresos técnicos del S. XIX, la producción de o. se incrementó de un modo extraordinario. La industria aurífera adquiere así a partir del último decenio del siglopasado un rápido e importante desarrollo, pasando desde el legendario buscador individual de o. en los placeres hasta las modernas técnicas de extracción que requieren cuantiosas inversiones y, por tanto, la explotación de los yacimientos por parte de grandes empresas.El descenso experimentado en los últimos años por la producción de o. en los países del mundo occidental parece confirmar el pronóstico de algunos autores que prevén una paulatina disminución en el volumen de las extracciones de este metal, aunque la recuperación observada en la producción de la República Sudafricana, que alcanzó en 1968 su máximo nivel, ha permitido que la producción total mundial (con excepción de la Unión Soviética, los países del Este de Europa, China Continental y Corea del Norte) de dicho año superara a la de 1967, si bien todavía se mantiene inferior a la de los años 1965 y 1966. Además, las expectativas productoras de la República Sudafricana son optimistas, ya que durante 1968 comenzó la explotación de tres nuevas minas, que produjeron 860.000 onzas finas. Por otra parte, el incremento de la producción de o. en el mundo puede verse favorecido por el descubrimiento de nuevos yacimientos, o bien por nuevas técnicas que mejoren los métodos de obtención utilizados actualmente. No obstante, hay un factor de gran trascendencia para el rendimiento de las explotaciones auríferas: el coste de la mano de obra. En efecto, el constante aumento que en los últimos años han experimentado las remuneraciones de los trabajadores de las minas ha originado un notable descenso relativo en los beneficios de las minas de reciente puesta en explotación (aunque al haber aumentado la producción han aumentado también los beneficios en valores absolutos) y ha obligado al cierre de minas marginales que no resultaba rentable mantener activas. Sin embargo, la decisión del gobierno de la República Sudafricana de subvencionar a aquellas minas que funcionen con pérdidas puede contrarrestar el efecto negativo que en el volumen de producción tiene el incremento del coste de la mano de obra.Tras el descenso experimentado en 1967, la producción mundial de o. (exceptuando los países del bloque comunista) mostró una ligera recuperación en 1968; ya que aumentó en 250.000 onzas, situándose en los 40,4 millones de onzas, lo que representa un valor estimado de 1.415 millones de dólares.El 77% del total producido en el mundo no socialista lo obtuvo la República Sudafricana, que extrajo 31.169.000 onzas finas. El resto de la producción mundial se obtuvo por Canadá (2.688.000 onzas), Estados Unidos (1.533.000 onzas), Australia (815.000 onzas), Ghana (727.000 onzas), Japón (614.000 onzas), Islas Filipinas (500.000 onzas), Colombia (240.000 onzas) y México (145.000 onzas); la producción global del resto de los países fue de 1.989.000 onzas. No se conoce con exactitud el valor de la producción de la Unión Soviética, pero no parece exagerado situarlo entre los 500 y 600 millones de dólares anuales. Los yacimientos auríferos más importantes están situados en la República Sudafricana, región del Transvaal, y en la Unión Soviética.En 1967 se obtuvieron en España 14 Kg. de o., cifra de muy escasa importancia. La mayor parte de la producción se obtiene en las minas de Rodalquilar, en la zona de Almería.La producción de o. en Iberoamérica tiene cierta trascendencia, pues en 1967 se extrajo el 2,5% de la producción mundial. Los países iberoamericanos que mayor producción alcanzaron en dicho año fueron Colombia, que produjo 8.030 Kg.; México, 5.699; Nicaragua, 5.527; Brasil, 5.350 y Perú, 2.972.El comercio internacional del o. tiene una gran importancia, realizándose compras y ventas entre las autoridades monetarias de los distintos países tanto para reforzar sus reservas como para su utilización en la industria y joyería. Pero además de las transacciones directas entre las naciones, los mercados de Zurich, Londres y París constituyen centros internacionales de compra y venta de o. tanto por los particulares (en una gran parte con fines especulativos) como por los países. La República Sudafricana es el principal país suministrador mundial de o., ya que exporta (salvo en los dos últimos años, en que la crisis del o. le hizo detener totalmente sus ventas) gran parte de su producción. La Unión Soviética vendía también toda su producción, pero a partir de 1966 canceló sus ventas al exterior. Estados Unidos vendió durante el primer trimestre de 1968 por valor de 1.300 millones de dólares, de los cuales Gran Bretaña compró 900 millones, Italia 184 millones, Holanda 49 millones, Bélgica 25 millones y Suiza 25 millones.Las aplicaciones del o. son numerosas. El principal consumidor es la joyería, que absorbe las tres cuartas partes de la producción total. También tiene aplicacion en la industria y en la odontología.R. MARTÍNEZ CORTIÑA.
BIBL.: C. F. IONES y G. S. DARKENWALD, Geografía económica, 6 ed. México 1962; G. W. SHANAHAM, América del Sur, Barcelona 1950; C. CASE EARL, D. R. BERGSMARK, Geografía general, Barcelona 1952.
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