Oriente Extremo GEOG.
Categoria:
Geografía
La denominación de Extremo Oriente u Oriente Extremo hace referencia más que a una región geográfica a una construcción puramente conceptual, surgida en el mundo europeo occidental como un medio para describir la situación de los imperios coloniales del S. XIX y, posteriormente, para dividir de alguna manera el mundo de las nuevas nacionalidades surgidas a partir de la I Guerra mundial.O. E., como Próximo Oriente y Oriente Medio, no es entidad geográfica, sino geopolítica, susceptible de interpretaciones y fluctuaciones convencionales, y utilizable sólo por los europeos. Europa se interesó siempre por este mundo lejano y subyugante al que llegaron los embajadores de Grecia y Roma y que continuó atrayendo a Papas y Emperadores, a misioneros y comerciantes que, en la Edad Media, intentaron repetidamente tomar contacto con el O. E. Lo consiguieron en la Edad Moderna portugueses, españoles, franceses, holandeses, ingleses y rusos. A mediados del S. XIX dos guerras, la del opio (v.) chino-británica y la sostenida posteriormente entre China e Inglaterra y Francia, abrieron en O. E. nuevos establecimientos comerciales (Canton, Shangai, Tientsin, Wuhu, etc.). Hoy quedan, como únicos enclaves que recuerdan una movida etapa histórica, la isla de Hong Kong (v.), colonia británica desde 1841 y que con la península de Kowloon y los Nuevos Territorios ocupa una extensión de 1.000 Km2, sobre la que viven casi cuatro millones de hombres; Macao (v.), provincia portuguesa de ultramar, con 16 Km2 y 170.000 hab., y la Administración Fiduciaria ejercida por los EE. UU. sobre las islas de RyuKyu (v.), extendidas entre Formosa y Japón.O. E. comprende el borde oriental de Asia, desde Manchuria y Hokkaidó hasta Conchinchina, e incluye en el mismo concepto no sólo las costas y archipiélagos, sino también los mares que se extienden desde el Japón a Singapur y que han constituido para O. E. un medio de relaciones y de intercambios de toda índole, jugando un papel equivalente al del Mediterráneo para Europa. Frente a la relativa simplicidad de la fachada pacífica americana, O. E. presenta un relieve complejo en el que se encajan llanuras por las que discurren algunos de los ríos más importantes del mundo por su longitud y caudal (el Amur, el Hwang Ho, el Yang Tse-Kiang, el Si Kiang y el Mekong son ríos extremo-orientales); mesetas que constituyen quizá el tipo de relieve más difundido; cadenas montañosas divididas a menudo en pequeñas unidades morfoestructurales; guirnaldas insulares que desde las Aleutianas a Insulindia forman arcos que presentan su convexidad hacia el océano y que, a pesar de las profundidades alcanzadas por algunos de los mares interiores (el del Japón llega a los 3.000 m.), están en algunos tramos separadas del continente apenas por una película de agua (Norte del mar de Ojotsk, Sur del Japón, Sur de Formosa).Como es natural, un territorio de esta extensión, que se alarga aprox. entre los 10 y los 50° de lat. N, ha de presentar diferencias climáticas marcadas; no puede perderse de vista que en el continente africano, p. ej., en una amplitud latitudinal mucho menor, se pasa del bosque ecuatorial al desierto. Sin embargo, en el caso de O. E., por agrupar una serie de países monzónicos, y pese a los 4.500 Km. que separan el río Amur de Cochinchina, se encuentran más caracteres comunes que diferenciadores: lluvias abundantes en verano, y menos abundantes, pero siempre suficientes para mantener la agricultura, todo el año (prácticamente, excepto en China septentrional y Manchuria, no hay estación seca); y temperaturas de verano muy regulares (Saigón y Mukden, a una distancia de 32° de lat., tienen en el mes de julio 2,5° de diferencia). De noviembre a febrero, en cambio, cuando el anticiclón siberiano alcanza su mayor extensión y se produce el monzón de invierno, las temperaturas se diferencian tajantemente en función de la latitud: Mukden tiene como media del mes más frío -13,6°; Saigón, en cambio, 26°.Lógicamente, estas condiciones climáticas favorecen una vegetación rica y variada: el bosque tropical húmedo llega hasta los 25° de lat., a partir de los cuales aparecen ya especies capaces de tolerar heladas suaves. Más al N se mezclan los árboles de hojas caducas, enormemente variados, con árboles de hoja perenne. En el límite de la taiga, coníferas boreales muy vigorosas, que llegan h,9gta el S de Sajalín y Hokkaidó; siempre una extraña mezcla de especies, con caracteres meridionales y septentrionales; las coníferas crecen junto al mar a 17° del Ecuador; el bambú se encuentra todavía en la zona central del Japón.Un carácter equivalente tiene la agricultura: el arroz se cultiva en Manchuria y Hokkaidó, el trigo en Fukien. Los cultivos se realizan con una atención inexplicable fuera de. O. E.: los paisajes agrícolas cuidadosamente aterrazados para mantener mejor la tierra vegetal; la conservación de la fertilidad del suelo; el transporte de este suelo fértil para abrir nuevos campos de cultivo; la posibilidad de mantener en la tierra dos y hasta tres cosechas simultáneas, escalonando la siembra apropiadamente; la existencia de "criaderos" de arroz que ahorran, en la primera parte del desarrollo de la planta, las nueve décimas partes del espacio que ocupará después de trasplantada, y que hacen posible el aprovechamiento de la tierra que quedó disponible. Cada una de estas facetas supone la existencia de una población rural muy numerosa (la elevada densidad de población rural y la abundancia de grandes urbes es característica de los países de O. E.) que ha transformado con su trabajo constante y minucioso, a través de milenios, el paisaje natural y que se ha visto sometida en muchas ocasiones a los más violentos desastres originados por la sequía o por las inundaciones: las diferencias de caudal de los grandes ríos chinos especialmente dejan sin riego los arrozales o arrasan miles de Km2 provocando hambres y desastres de toda especie. Todavía hoy la construcción de diques y canales es, junto con la creación de la "Muralla Verde" que detenga el viento helado de Siberia, una de las mayores preocupaciones de China.M. SOLÁNS CASTRO.
BIBL.: P. GOUROU, La tierra y e! hombre en Extremo Oriente, Bilbao 1967.
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