Orientación Pedagógica II. Orientación Escolar. EDUC.
Categoria:
Educación
Se podría describir la o. e. como aquella que pretende ayudar a resolver las cuestiones que se pueden plantear los alumnos, referentes a elecciones de cursos apropiados, de asignaturas que cubran sus necesidades, etc., siempre dentro de los límites de la escuela; o bien, se podría definir en pocas palabras y siguiendo el concepto del prof. García Hoz, como "un proceso por el cual se encamina a un sujeto a la carrera y cursos de estudio que debe seguir" (v. García Hoz, Principios de Pedagogía sistemática, 2 ed. Madrid 1963, 186).1. Integración de la orientación escolar en la escuela. Siendo la o. e. parte de todo el proceso educativo, es evidente que no será algo independiente de la escuela (v.), sino que deberá estar íntimamente unida a ella para conseguir toda su eficacia. Los servicios de o. e. pueden formar un departamento dentro del centro de enseñanza, y deberá gozar del apoyo de todo eJ conjunto de profesores y directivos de la institución escolar. Sin ayuda eficaz por parte de éstos, será difícil que los servicios tratados se desarrollen plenamente.Esto plantea un serio problema: el de compenetrar al staff (personal) escolar con los servicios de orientación. El conocimiento de las funciones, métodos y procedimientos de la o. determina en gran medida la actitud que presenten los profesores del colegio hacia los orientadores y su trabajo. Así, el modo de obtener esta ayuda tan necesaria será el de hacerles ver lo esencial de los servicios que se prestan. El apoyo incondicional del staff se puede obtener a través de una planeada combinación de procedimientos. Primeramente, todos los profesores pueden ser invitados a participar en el estudio de las necesidades del individuo, que son la base de la o. Más tarde, un grupo de profesores podrá participar en la evaluación de los datos obtenidos a través de las técnicas empleadas. También, el plan de organización de los servicios puede ser revisado y aprobado por ellos mismos, e incluso los más interesados tendrán la oportunidad de participar de un modo más activo en todo el trabajo. Como se puede suponer, son muchos los medios que se pueden emplear para interesar a todo el complejo escolar en los servicios de o. Todos ellos serán métodos capaces de motivar suficientemente la creación de un interés del que se desprenderá la situación de ayuda y aceptación necesaria, como se decía más arriba, para la eficacia total del esfuerzo que, en vistas a la o., se pueda llevar a cabo.2. Los consejeros en la orientación escolar. Uno de los principales problemas de la o. e. es, como en todos los campos pedagógicos, el del personal que la llevará a cabo. Como ya se ha visto, será toda la plantilla del centro la que participe de una manera u otra en el proceso de o., y, por ello, cada uno deberá tener una misión específica que cumplir. Sin duda, la mayor o menor necesidad de especialistas en este campo dependerá de la complejidad del sistema escolar que tratemos.Cuatro soluciones se pueden dar a la cuestión del personal encargado: a) La primera será aquella en que los servicios de o. e. son llevados a cabo por una serie de administrativos y profesores que, a la vez, tienen otros deberes y, por tanto, sin tiempo ni personal específicamente entrenado para llevar a la práctica el trabajo. b) Una segunda solución sería el que la o. e. la llevaran a cabo unos profesores especialmente seleccionados, a los que se les eximiera de dar clase durante un cierto tiempo cada día, tiempo que dedican a estos servicios. Esta figura se podría denominar con el nombre de profesor-consejero. c) En tercer lugar, la o. la llevarían unos consejeros que dedicaran toda su actividad a los servicios. Según esto, el consejero sería un verdadero especialista. d) Por último, cabría hacer una síntesis de las dos últimas posibilidades señaladas, donde se tendría uno o varios especialistas dedicados exclusivamente a la actividad orientadora, los cuales serían a la vez coordinadores de todo eJ programa, teniendo como personal a profesoresconsejeros.Es evidente que los cuatro planes tienen unos méritos, así como ciertas cosas negativas, pero deben ser juzgados en términos de las necesidades que presentan los centros educativos y la sociedad. Según esto, el criterio que puede ser ~ más oportuno para aplicar localmente uno de estos sistemas podría ser: 1) ¿lleva a cabo los objetivos buscados?; 2) ¿asegura una continuidad en la valoración y adaptación?La primera posibilidad, a la que nos referíamos más arriba, es apta para centros poco desarrollados, de pocos alumnos o de no demasiados medios económicos para tener un personal con mayor cualificación. Sin duda, conforme el centro educativo se fuera desarrollando, este plan podría desembocar con gran facilidad en aquel que llamábamos profesor-consejero, que tiene matices ciertamente diversos. La ventaja de este último radica en que ayuda, tanto al consejero como al alumno, a familiarizarse con la situación de la clase, lo cual facilitará las actividades de o. e. y el establecimiento de buenas relaciones. Sin embargo, las desventajas son patentes: este plan tiende a establecer entre consejero y estudiante la forma más autoritaria de relación profesor-alumno, lo que irá contra la permisión que se debe dar en toda situación de consejo. El doble papel del profesor (profesor y consejero) puede crear en el alumno un cierto sentimiento de que sus problemas son vistos parcialmente, sobre todo si coinciden en la misma persona el consejero y el profesor que explica aquella materia en la que el alumno encuentra mayores dificultades.En el tercer caso, es decir, el del orientador que dedica toda su actividad a ello, se encuentran también muchas ventajas: la especialización y profesionalización que pueden tener los servicios, la continuidad con la que se pueden llevar adelante, el poderse dedicar un mayor tiempo a la investigación, junto con otras muchas. Ahora bien, también presenta sus puntos débiles, que en este caso sería fundamentalmente el problema del establecimiento de relaciones entre los profesores y el consejero, ya que éste debe ganarse la confianza de aquéllos, todo lo cual tiene el peligro de quitar al orientador un tiempo que debería dedicar al contacto con los alumnos.Estas tres primeras soluciones van más encaminadas hacia los sistemas escolares pequeños más o menos desarrollados; pero la cuarta solución se dirige hacia los grandes sistemas escolares, pues se necesitan bastantes medios para que pueda funcionar. De todas formas, parece que en esta combinación desaparecen las dificultades, al menos en su mayor parte, considerando ambos planes separadamente.3. Funciones de las personas que intervienen en el proceso de orientación escolar. Resumiendo lo que se ha visto anteriormente, las personas que intervienen en el proceso de o. e. serían: el profesor y el consejero. Además, se podría hablar de una tercera figura que, a partir de ahora, denominaremos administrador, que son aquellas personas que ejercen una supervisión de los servicios de o. e., y concretados en un sistema escolar, serían la cumbre de la administración, es decir, los superintendentes, sus asistentes y los directores de la escuela. Estos administradores juegan un importante papel, desde el momento que los servicios de o. e. se consideran inmersos dentro de la escuela.Generalmente, el administrador no interviene directamente en las actividades de o. e., ya que tienen un especialista que dirige todos los servicios. Sin embargo, es de gran ayuda en el caso de que cumpla tres requisitos: a) Estar relacionado o relacionados con los servicios de o. e. en sus contactos con otros miembros del staff y con los estudiantes, es decir, deberán reconocer la importancia del individuo y la ayuda que se debe dar a éste para que pueda desarrollar, lo más posible, su personalidad. b) Tener unos conocimientos básicos de los procedimientos y principios de los servicios de o. e., ya que sólo a través de estos conocimientos será como puedan contribuir plenamente en este programa. c) Estar dispuestos a prestar toda la cooperación necesaria a los especialistas que dirigen el programa, cooperación que es condición sine qua non para la efectividad.Ahora bien, este apoyo por parte del administrador no debe sobrevalorarse, pues, aunque si bien en su ausencia es difícil que existan unos buenos servicios, sus funciones son, casi sólo, actividades administrativas, tales como mantener una cierta disciplina u otra serie de servicios, algo rutinarios, que no serían adecuados para que los realizaran directamente los especialistas. (Cfr. J. A.Humphreys y a A. E. Traxler, Guidance Service, Chicago 1954, 392 ss.; G. E. Smith, Counseling in the Secondary School, Nueva York 1955, 148 ss.).Los consejeros especialistas, como ya se ha dicho antes, son los que llevarán fundamentalmente la dirección de los servicios de o. e., ya que esto requiere conocer todo su mecanismo, los métodos, procedimientos y técnicas, el ser habilidoso en las relaciones humanas, el tener tiempo libre para otras ocupaciones, requisitos que se encuentran, casi siempre, sólo en este tipo de personas. Muchas son sus funciones dentro de este campo. Se podría enfocar el problema bajo el punto de vista de las competencias que tiene en la función de o. e.: interpretará y usará de las informaciones recogidas, tanto relativas al fondo del alumno, como aquellas de tipo más externo; intervendrá activamente en el programa de continuidad; organizará todos los servicios. Además, y enfocando la cuestión desde un ángulo algo más externo, encontramos que deberá hacer asequible al staff el uso de la información que pueda obtener a través de los contactos con los padres, y a la sociedad en general a entender mejor a los adolescentes y sus problemas; hará estudios periódicos de los varios aspectos de la vida de la sociedad, tales como: a) socioeconómicos, étnicos y religiosos; b) servicios de la sociedad para los jóvenes en los campos de recreo, la salud, y otros; c) oportunidades de empleo y condiciones para la colocación. En todas estas funciones, estará auxiliado por los profesores-consejeros, ya que la función de éstos es la de ayudar a aquéllos y sustituirles en caso de ausencia. (Cfr. H. B. McDaniel, Guidance in the Modern School, 4 ed. Nueva York 1958, 339 ss.).Por último, tratamos la figura del profesor (v.). A veces han sido mal valorados en el campo de los servicios de o. e., y se les ha intentado dejar un poco al margen. Es cierto que su preparación está dirigida hacia la enseñanza, concretada en una o dos materias. Sin embargo, es un elemento eficacísimo dentro del programa total de o. Por su estrecho contacto con los alumnos, puede ser una fuente importante de recolección de datos, ya que tiene las mejores posibilidades para observar la conducta de sus alumnos. No sólo esto, sino que también puede guiar a los alumnos a lo largo de las clases, haciendo hincapié, p. ej., en las implicaciones vocacionales del problema que explica, o siguiendo otros métodos. Además, todo profesor tiene libertad para hablar con sus alumnos; de aquí que, si conoce algo de las técnicas de la entrevista, podrá obtener datos que luego transmitirá a los consejeros.4. Actitudes posibles en elorientador. La o. e. es un proceso de ayuda y se realiza fundamentalmente a través del contacto personal, del trato de persona a persona, lo que implica el nacimiento de una actitud en ambós. Desde el punto de vista del orientador, se han venido dando tres actitudes diferentes, que se pueden denominar: directiva, no directiva o permisiva, y ecléctica. Estas actitudes aparecen, como se desprende de lo dicho, en el proceso de la entrevista, que es la técnica de mayor importancia en todo el programa de o. e.La actitud directiva se caracteriza porque el orientador está en un plano superior, autoritario, frente al cliente, que oye y acepta las soluciones dadas por aquél. Esta postura ayuda poco a la formación del cliente, puesto que no es capaz de formarle en la libertad y propia responsabilidad que, después de salir de la entrevista o proceso de éstas, deberá ejercitar en las otras muchas encrucijadas que le presente la vida.La actitud no directiva consistiría en ponerse a la altura del cliente y dejarle que exprese todo aquello que tiene en su interior, ante un clima de comprensión por parte del orientador.Nos detendremos más en la actitud ecléctica, que es la que está más relacionada y se exige de modo preferente en la o. e., ya que la directiva estaría más dirigida hacia los problemas puramente técnicos de la o. profesional (v. III), y la no directiva se encuadraría mejor en el campo psiquiátrico de la o. personal. La actitud ecléctica consistiría en un compendio de puntos tomados, y estructurados, de las dos actitudes vistas anteriormente. La corriente ecléctica sería directiva en el sentido de que pone especial énfasis en un proceso y una relación del consejero con el alumno, en la que aquél insiste para que el proceso de pensamiento del estudiante esté dirigido hacia un fin determinado. Así, el consejero es directivo con respecto al proceso (directivo en el sentido de que su papel es guiar al cliente a través del examen de datos, conclusiones de tests y hacer planes), pero es no directivo en cuanto a la relación con el cliente como persona y en relación a los fines y soluciones conseguidas por aquél.El eclecticismo no es un confusionismo de supuestos, ni un fracaso para diferenciar entre autoridades; no es necesariamente rechazar toda situación de consejo como sistemáticamente estructurada. Se reconoce, como algo de sentido común, que las diferencias entre los individuos y sus problemas son tan grandes, que excluyen la posibilidad de que una sola estructuración o unas determinadas técnicas tengan eficacia universal. Tanto la persona como la sociedad son complejas, y la interacción de ambas da como resultado una infinita variedad de problemas, hasta el punto de que dos individuos con el mismo problema difieren entre ellos en multitud de rasgos.Cabe aclarar, por último, que la mera adopción de actitudes hacia la o. e. no dará el éxito a un consejero. El éxito se relaciona con la adquisición de técnicas y procedimientos, descubriendo, a través de la experiencia, cuáles deben ser utilizadas en cada caso. El verdadero consejero deberá estructurar una situación diversa para cada uno de sus alumnos, manteniendo la separación emocional y la vigilancia intelectual requeridas, para aceptar y analizar los datos de cada problema, estando preparado a contribuir con sus mejores conocimientos y su mayor intuición sensitiva al esfuerzo de pensamiento con el estudiante, buscando la solución para su dificultad.5. El proceso y las técnicas de la orientación escolar. La o. e. es un proceso que debe durar desde la entrada del niño en la escuela primaria hasta que salga al mundo profesional. Es un proceso largo y, por tanto, las técnicas y los métodos que se pueden emplear son muchos. Todas estas técnicas irán dirigidas a la formación del sujeto para que sea capaz, en un momento determinado, de elegir por sí solo aquello que más le conviene, si bien antes habrá mediado toda esa labor que se venía haciendo con el alumno desde que dio sus primeros pasos escolares. Como se puede observar, estamos inmersos en la escuela: fuera de ella eT difícil que se dé una verdadera o. e., siendo como es una parte del proceso educativo, proceso del que son principales partícipes la familia y la escuela, y separando lo uno de lo otro romperíamos el todo que hace verdaderamente eficaz el esfuerzo.El proceso de o. e. cuenta con diferentes fases, y llega a sus puntos álgidos en los momentos en que el individuo se encuentra con las encrucijadas en las que debe decidirse por alguna rama, asignatura o carrera. Dentro de estas fases, es doctrina común mencionar dos que abarcan todo el proceso: la entrevista y las técnicas objetivas y de observación. Dentro de la entrevista queda incluida la decisión, es decir, la elección a la que se dirige primordialmente la o. e.1) La entrevista. Sin entrevista es difícil que haya verdadera o.; se podrá conocer al sujeto a través de las técnicas objetivas que más adelante se estudiarán, pero, si falta el trato personal, se perderán cantidad de detalles, necesarios para la buena marcha del proceso. La entrevista, más que una técnica de la o. e., será el vehículo del proceso, por medio del cual la relación cara a cara del consejero con el alumno se hace posible. La efectividad de la o. e., por tanto, está inevitablemente condicionada por la habilidad del consejero como entrevistador; y, según esto, la buena preparación del consejero en este terreno es necesaria, si se quiere realmente servir al sujeto.La entrevista podríamos definirla como una conversación con un propósito. El elemento fundamental que encontramos en esta definición, además del hecho de ser conversación, que implica ya un trato personal, es el tener un propósito perfectamente determinado. Por tanto, antes de comenzar la entrevista se deberán tener muy claros los objetivos que se quieren conseguir. Esta toma de conciencia de lo que se persigue no se podrá llevar a cabo en el curso mismo de la entrevista, sino que de antemano habrá que tenerlo perfectamente fijado. De este modo, aparece clara la necesidad de preparar un plan de la entrevista, de estructurar adecuadamente este instrumento.Dentro de esta estructuración, los pasos fundamentales serían: a) el establecimiento de la relación inicial; b) exposición del problema por parte del alumno, a petición del consejero; c) profundización en la cuestión, por parte del orientador, buscando las distintas implicaciones que el problema pueda tener; d) invitar al alumno para que acuda a posteriores entrevistas, donde, en base a lo ya conocido, se pueda ir ayudando a solucionar la cuestión.A lo largo de estas entrevistas iremos conociendo las opiniones subjetivas, lo que el sujeto piensa de sí mismo. Irán descubriéndose factores de rendimiento, incapacidades especiales, actitudes frente a los profesores y régimen escolar, deseos, ambiciones, aficiones, amistades, género de vida extraescolar. Todos estos datos son absolutamente necesarios para la o. e. del alumno (v.). Con lo dicho hasta el momento, queda suficientemente claro el carácter central que tiene la entrevista dentro del proceso que estudiamos.2) Técnicas objetivas y de observación. Las entrevistas se apoyarán en unas técnicas complementarias de conocimiento objetivo de los diversos rasgos del alumno. Estas técnicas objetivas tienen su importancia como complemento, pero no se les podrá dar nunca un lugar de preferencia en la o. e. Las técnicas a las que nos referimos son los tests y los cuestionarios.En toda o. e. debe incluirse un programa completo de tests, en el que queden comprendidos instrumentos dirigidos a medir las habilidades, aptitudes, intereses e inteligencia del estudiante, junto con otros, más especializados, que miden el tropismo de la personalidad (v.) y la adaptación (v.).Se reconocen casi universalmente dos tipos de programas de tests: uno, general, que se aplica a todos los estudiantes; y otro, suplementario, de tests especiales, que hacen sólo determinados alumnos. El programa general debe poseer los mismos o similares tests para todos los años que el alumno permanezca en la escuela, con lo que se determina su progreso. Un buen programa de este tipo incluye los siguientes tests: de aptitud escolar, de habilidad, de ejecución, y de intereses. En el caso de que en algún lugar, por las razones que fueran, sólo se pudiese aplicar un tipo de test, se escoge el de aptitudes escolares, que tiene un uso más extensivo para el trabajo de o. e.Complemento de este programa general es el suplementario, que comprende tres tipos de tests: de ejecución y aptitud personal, de aptitudes específicas, y de medida de las cualidades personales. Todos ellos son de aplicación individual, y deben ser escogidos, entre los existentes, los que más convengan para cada caso concreto.Además de estos instrumentos, hay también algún test (v.) de personalidad, aunque no siempre hace falta su aplicación, a no ser que existan algunos datos confusos después de realizadas algunas entrevistas, o bien que el criterio del orientador lo considere oportuno.Todos los datos obtenidos a través de estos medios psicotécnicos, en las entrevistas, y en la observación directa se agrupan en el expediente personal de cada alumno, para que los conocimientos que poco a poco se vayan poseyendo perduren, ordenados de una manera sistemática, para cuando llegue el momento de la elección concreta.V.I..- ADAPTACIÓN; CONDUCTA II; DIAGNÓSTICO Y PRONÓSTICO II.JAVIER DE ALBA.
BIBL.: R. GAL, La orientación escolar, 2 ed. Buenos Aires 1958; A. I. IONES, Principios de orientación, Buenos Aires 1964; R. H. KNAPP, orientación del escolar, Madrid 1966; G. LUTTE, Orientación escolar y profesional, Madrid 1969; L. E. MOSER y R. S. MOSER, Asesoramiento y orientación, Buenos Aires 1968A. E. TRAXLER, Techniques of Guidance, Nueva York 1964; J. WARTERS, Techniques of Counseling, 2 ed. Nueva York 1964; A. ANASTASI, Tests psicológicos, Madrid 1966; O. F. OTERO y D. ISAACS, Dirección y organización de centros educativos, Pamplona 1970.
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