Orientación Pedagógica III. Orientación y Formacion Profesional. EDUC.
Categoria:
Educación
Aclaración de conceptos. Ante todo, conviene explicar el contenido de cada uno de estos conceptos y el porqué de su íntima relación. Las exigencias de un plan ajustado de enseñanzas (v. ESTUDIO II) no se ven agotadas por la delimitación de los conocimientos necesarios para el desarrollo de las distintas tareas profesionales o sociales del trabajador, sino que necesita, además, su adecuación a las necesidades de cada sociedad. Esto, en el doble sentido de educar a cada profesional del modo más apto para que desarrolle su personalidad, y de que, en su conjunto, los trabajadores se capaciten suficientemente para ocupar los puestos de trabajo existentes en la comunidad. De aquí nacen las conexiones y mutuos contactos que existen entre las instituciones de f. y o. p.La f. p. sería tanto como "la adquisición de conocimientos y destrezas en orden a la plasmación de una personalidad, especialmente apta para el ejercicio de una actividad socialmente útil llamada profesión" (l. Sánchez Jiménez, La orientación escolar y profesional en la enseñanza laboral, "Educadores" 32, marzo-abril 1965, 307). La "formación" (v.) se debe distinguir de la enseñanza (v.); la enseñanza profesional sería el trabajo de aprendizaje que realiza un individuo para lograr su mejor capacitación en la práctica de una cierta actividad del mundo del trabajo. Según esto, la diferencia queda clara: la f. implica completar la personalidad del hombre para el trabajo; para esta función no sólo precisa destrezas y aprendizaje técnico, sino también formación ética, social, humana y, ante todo, moral.Junto a estos conceptos, encontramos el de o. p., que se podría describir como la práctica de las técnicas de la Psicología aplicada (v.) encaminadas a la exploración de las aptitudes (v.) y diagnóstico de la personalidad individual (v. PSICODIAGNÓSTICO), estudiada en su desarrollo, para el mejor aprovechamiento de la enseñanza, acertada elección de profesión y más armoniosa adaptación a la vida profesional y social, o bien, definirse como "el proceso de ayuda a un individuo para elegir y prepararse a una profesión o trabajo determinado" (V. García Hoz, Problemas pedagógicos de la orientación, "Bordón" 9091, febrero-marzo 1960, 93).Como se, puede observar, o. y f. p. se engloban mutuamente, hasta unificarse en un solo concepto. Ese prepararse al que alude la definición de o. p. que se acaba de dar no es otra cosa que el formarse adecuadamente para el desarrollo de una tarea dentro del marco de la sociedad.La orientación y la formación profesional como proceso de carácter personal. La f. es obra de toda una vida. El individuo comienza a formarse desde que es consciente de sus actos; y esta formación va dirigida a un pleno desarrollo de todos los aspectos de su personalidad (v.), entre los que se encuentra la situación más adecuada dentro del mundo del trabajo. Cada vez es más diáfano que la o. no debe limitarse a un momento de la vida de un sujeto. Es verdad que, con frecuencia, se limita a ello, pero no se puede aceptar ni justificar. La o. son muchos momentos, pero éstos no son sólo múltiples, ni siquiera sucesivos, sino que están enlazados los unos con los otros sin solución de continuidad. La buena solución de un momento crítico está íntimamente relacionada con la correcta solución del proceso anterior. La eficacia del consejo depende no sólo de lo que en el momento de la consulta se haga, sino de la experiencia y f. previa del sujeto y de la sociedad.La o. es sólo una, aunque tenga distintos aspectos según los problemas que en cada momento se traten. Es un proceso único, formativo de la personalidad total. De aquí que, si bien se habla de o. escolar (v. II), profesional y personal, los tres conceptos están íntimamente relacionados y dirigidos a que la persona encuentre el marco más adecuado para ella dentro de la sociedad en la que tiene que vivir y desarrollarse Los estudios académicos se proyectan hacia una profesión determinada; la preparación específica que se da a la persona a lo largo de su vida le hace ir adquiriendo determinados conocimientos y hábitos, que antes no tenía, y que le hacen más apto para un determinado tipo de trabajo. Por otro lado, vemos que toda persona tiene otros problemas, fuera de las áreas escolar o profesional, pero que por estar fuera de ellas no dejan de influir de una manera determinante, lo cual implica que su solución es necesaria para la buena adaptación. De todo lo dicho se desprende la íntima unidad existente entre las áreas profesional, escolar y personal de toda o. Ahora bien, este proceso de o. y f. p. debe tener un carácter personal e individualizado.1 La o. p. no consiste en coordinar dos objetos: el hombre y la profesión. No se trata de estudiar las necesidades que existen en una sociedad determinada y formar, profesionalmente, hombres capaces de llevarlas a cabo; se trata, más bien, de ver qué cualidades, aptitudes, habilidades e intereses tiene un sujeto determinado, y buscarle la profesión en la cual se pueda encontrar más adaptado, previa f. p. encaminada al desarrollo de esas cualidades ya, potencialmente, existentes en el sujeto. El orientador no manipula una cosa, sino que orienta a una persona. Por ello, ha de estudiar a la persona y la profesión del modo más objetivo posible. El orientador ayuda a la persona; las técnicas utilizadas para el conocimiento más profundo de los factores que influyen no suplantan la personalidad del sujeto, sino que posibilitan una mejor decisión. Todo lo dicho pone en evidencia que la o. está en función del individuo orientado, se basa fundamentalmente en su forma de ser, y le prepara para que tome la dirección que más le convenga. Esto hace que la o. y f. p. sean algo personal y distinto para cada sujeto. El uso de unos esquemas prefabricados no contribuyen al éxito, sino que éste viene dado de una programación individual que se apoye en las características de cada caso concreto.El trabajo en la orientación profesional. Según lo expuesto, "la labor de orientación es fundamentalmente educativa, y por eso es, inevitablemente, un proceso. Es el proceso de perfeccionamiento de una persona en su personalidad en tanto que suya y para mejor disponer de sí mismo respecto al mundo del trabajo" (M. Yela, Síntesis, evaluación y conclusiones del seminario, Actas del I Seminario Iberoamericano de orientación escolar y profesional, "Bol. de la AIOEP" 15, 1967).El proceso de o. comprende, por tanto, dos aspectos complementarios: el estudio del sujeto y las profesiones por un lado, y por otro la f. p. del individuo para que asuma personalmente los resultados de este estudio y sea capaz de utilizarlos para su mejor incorporación al mundo del trabajo. Esta labor se lleva a cabo a través de distintas técnicas.a) El examen del sujeto. En primer lugar, se debe tener un conocimiento profundo de la inteligencia (v.), aptitudes, intereses, personalidad y tendencias profesionales del individuo. Para conocer estos datos, se emplean diversos tests y técnicas psicométricas, que se estudian en otras voces de esta Enciclopedia (V. TEST PSICOLÓGICO; PRUEBAS MENTALES; APTITUD).b) El estudio de las profesiones. Se engloba dentro de una ciencia denominada profesiografía, que es la determinación de las tareas que comprende el trabajo y de las capacidades de conocimiento, habilidades y responsabilidades pertinentes al trabajador para una buena realización, y que diferencia ese trabajo de todos los demás. Este estudio se extiende sobre múltiples detalles. Dado que aquí no se trata de analizarlo, sino más bien de ver las repercusiones que tiene en la o. p., basta observar un esquema general. Se debe tener clara una unidad descriptiva del oficio, que comprenda: definición; definición del trabajo, incluyendo los materiales, herramientas o máquinas utilizadas; naturaleza del trabajo, incluyendo los estudios de los movimientos y de las condiciones de ejecución; condiciones físicas del trabajo y posibles riesgos: condiciones climatológicas, sensoriales, higiénicas, mecánicas y de seguridad; condiciones ético-sociales y posibles riesgos: responsabilidad material, daños a terceros, riesgos morales; condiciones de empleo: f. p. requerida, duración, horarios, lugares de trabajo, modo de remuneración, perspectivas de la profesión. Junto a esto se deben estudiar las diferentes exigencias profesionales: relativas al estado civil, físicas, conocimientos requeridos, sensoriales y motores, en cuestiones de lengua, intelectuales, en cuanto a la personalidad.Para el orientador, un análisis del trabajo así realizado tiene un carácter eminentemente informativo, pues, con los resultados de éste, los diferentes organismos realizan recensiones descriptivas de los varios puestos de trabajo que pueden ser objeto de consulta.La formación profesional del sujeto. Con todos los datos ya conocidos, se puede llevar a cabo esta formación, adecuada a las condiciones y necesidades de cada persona. Normalmente, y dejando a un lado los conocimientos que vaya adquiriendo y las aptitudes que vaya perfeccionando en los diversos cursos que siga dentro de las escuelas profesionales, un factor fundamental para la completa f., cara a un conocimiento más profundo de sí mismo y del mundo del trabajo, que capacite al sujeto para una elección adecuada, es el de la información concreta sobre las ocupaciones. Esta información consiste en dar al sujeto los datos antes vistos, sobre las profesiones que, a juicio del orientador, son las que se adecuan mejor a sus características personales, para hacerle tomar verdadera conciencia, y, a través de ese mayor conocimiento, conseguir que adopte, de un modo más libre y responsable, la decisión más oportuna.Como se ha podido observar, la conexión que engloba los conceptos o. p. y f. p. hace que estén íntimamente ligadas dentro del proceso de ayuda, caracterizado por las técnicas estudiadas, que lleva al sujeto a elegir una profesión en la que se encuentre plenamente adaptado.V. t.: CAPACIDAD II; DIAGNÓSTICO Y PRONÓSTICO II.JAVIER DE ALBA.
BIBL.: A. GEMELLI, La orientación profesional, Madrid 1959; E. MIRA Y LÓPEZ, Manual de orientación profesional, 5 ed. Buenos Aires 1959; R. GARCÍA DE HARO, Régimen jurídico de formación profesional en el Derecho español, Madrid 1965; J. IBÁÑEZ GIL, Método de orientación profesional preuniversitaria, 3 ed. Madrid 1965; G. LUTTE, orientación escolar y profesional, Madrid 1969; F. MARTINELL, Las Escuelas Familiares Agrarias, Madrid 1971.
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