Oporto (porto) II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Las primeras noticias escritas referentes a O. se inician con la llegada de las legiones romanas a la desembocadura del Duero, donde fundaron una ciudad a la que llamaron Cale o Portus Cale, del que deriva el nombre de Portugal. Por su magnífica situación, a orillas del Duero y a sólo 5 Km. del Atlántico, y por la riqueza de la comarca circundante, los romanos construyeron la vía Olisipo-Bracara, que atravesaba la ciudad, cuyo florecimiento impulsó. Tras un periodo de ocupación sueva, la ciudad fue conquistada por el rey visigodo Teodorico II (456), ocupación que quedó afianzada cuando Leovigildo incorporó la totalidad del reino suevo a su corona (585). Pocos años después se estableció en la ciudad una sede obispal.La prosperidad lograda por O. bajo romanos y visigodos se vio truncada en el s. viit con la llegada de los musulmanes. Durante más de dos siglos la ciudad fue campo de batalla. Los musulmanes la ocuparon por primera vez en el 716 y, posteriormente, en el 997, a las órdenes de Almanzor. En este intermedio fue recuperada por Alfonso I de León y repoblada por Alfonso III. Por fin, en los primeros años del s. xi, pasó definitivamente a manos cristianas, constituyendo un condado dependiente de León y convirtiéndose en cuna de la nación portuguesa y punto de arranque de su obra reconquistadora. A la muerte de Alfonso VI de Castilla (v.) su hija Teresa, viuda del conde Enrique de Portugal, elevó el condado a la categoría de reino 1120), eligiendo a O. como capital del nuevo Estado, denominado desde 1128 Portugalia. Se incia entonces el segundo renacimiento de O., que llegó a ser una de las primeras ciudades mercantiles de Europa. El comercio marítimo con la Hansa y con el Mediterráneo, y las construcciones navieras fueron los principales factores de un engrandecimiento cuya expresión son las nuevas murallas levantadas entre 1336 y 1374, de las que sólo subsisten actualmente escasos restos.O. intervino de forma activa en la mayor parte de los conflictos políticos portugueses. En apoyo del maestre de Avis, futuro luan I, y unida al partido nacional, colaboró en la derrota de las escuadras españolas que asediaban Lisboa; en 1580 apoyó la candidatura del prior de Crato a la corona portuguesa frente a Felipe II; y en 1640 intervino en las revueltas de Lisboa enviando a la capital un contingente de sus hombres. También registran los anales de O. varias sublevaciones contra el Gobierno central, aunque siempre por motivos económicos; sirvan de ejemplo las de 1628 y 1661, como protesta frente a los impuestos opresivos que sus comerciantes se veían obligados a soportar, y la de 1756-57, contra el monopolio del vino concedido por el marqués de Pombal a la Compañía del Alto Duero. Durante la invasión francesa, O. fue ocupada y convertida en cuartel general de los ejércitos franceses por el mariscal Soult.Importante núcleo liberal en el s. XIX, O. inició la revolución de 1820, y sus calles fueron escenario de las luchas entre liberales y absolutistas. Tras el golpe de Estado del príncipe Miguel, los liberales hicieron de O. un baluarte del constitucionalismo. Por fin, asediada por los absolutistas durante más de un año (julio 1832-agosto 1833), los miguelistas hubieron de rendirse. Este prolongado asedio fue un golpe para su comercio, su principal fuente de ingresos; sin embargo, la ciudad se rehízo pronto, recuperando en el último cuarto del siglo su ritmo de vida tradicional. El carácter liberal de los habitantes de O. se manifestó de nuevo durante el reinado de María Gloria, hija de Pedro I de Brasil; en 1894, al declararse su guarnición en favor del régimen republicano; en 1919, cuando al ser erigida capital por Paiva Couceiros, líder del movimiento realista, sus ciudadanos volvieron a manifestar su adhesión a la República; y, por último, el 7 febr. 1927, al alzarse su guarnición contra la dictadura militar del general Carmona, lo que determinó su asedio durante siete días y la capitulación de los constitucionalistas. Su actitud hostil al régimen tuvo como uno de sus resultados inmediatos la clausura de la Facultad de Letras de su Universidad en el tercer decenio de nuestro. siglo. Actualmente, la ciudad conserva su importancia comercial, pese a estar cegado su antiguo puerto por un gran banco de arena, que sólo permite la entrada a barcos de poco calado. El puerto para los grandes buques se encuentra en Leixóes, a 5 Km. de O. Junto al comercio y a sus antiguas bodegas, una moderna industria de manufacturas de algodón, conservera y fundiciones contribuyen a mantener su tradicional actividad.M. VILAPLANA MONTES.
BIBL.: V. la de PORTUGAL IV-V.
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