Oligarquía II. Ley de las Oligarquías. DER.
Categoria:
Derecho
Introducción. La ciencia política de inspiración liberal ha venido denunciando los peligros del poder monárquico o autocrático; diversos autores modernos, y con ellos muchos sociólogos contemporáneos, han puesto de relieve los peligros y males de un poder supuestamente democrático que acaba degenerando en oligárquico. La democracia (v.) o gobierno de la mayoría puede ser directa, cuando mandan todos los miembros de grupo, y representativa, cuando, por ser muy grande el grupo, no es posible la participación de todos y han de mandar unos pocos, pero debidamente elegidos por los demás ciudadanos. Los sociólogos antes mencionados, analizando el funcionamiento de las democracias modernas; han formulado la llamada ley de bronce de las o., que dice así: a) la democracia representativa pura es algo muy difícil de lograr; b) más aún, en ella hay una clara tendencia al establecimiento y endurecimiento de minorías propensas a abusar del poder que han obtenido democráticamente.La ley de bronce de las oligarquías. Loss de los estudios en este sentido se deben a Gaetano Mosca y Vilfredo Pareto. En Mosca encontramos la aguda observación de que siempre -el tirano se apoya en una minoría, que domina a la mayoría porque aquélla está organizada y ésta no. Escribe también que, en las formas electivas, los representantes se eligen a sí mismo por los electores o por sus amigos. Finalmente, hay lo que 61 llama la ley de inercia de las minorías: los que están en el poder no quieren abandonarlo. Sobre Pareto, nos remitimos al art. ÉLITES; bástenos recordar aquí que, según el gran escritor italiano, la historia es siempre una lucha entre élites, entre minorías; la masa nunca, o muy raramente, es protagonista de la lucha política.Estudiando, no grupos aristocráticos o autocráticos, sino de corte democrático (sindicatos y socialdemocracia alemana), Roberts Michels formula la ley mencionada. Según él se impone la conclusión de que la democracia, al tratar de realizarse en los grandes grupos... no lo consigue nunca de hecho. Todo grupo numeroso ha de regirse por el principio de representación, y aquí surge lo que ya vio Rousseau: los ingleses, escribía en el Contrato social, son libres mientras eligen a sus representantes; luego, quedan sometidos a ellos, quedan alienados. Esto mismo apunta Michels, quien añade que, en ese proceso, el equipo de representantes se escinde de la mayoría y se convierte en una minoría consolidada, en una verdadera o.; como se ve, se trata de una aplicación de la ley de inercia formulada por Mosca.Pero quizá lo más sutil del análisis de Michels es lo que 61 llama la metamorfosis psicológica del poder, es decir, la profunda transformación que en las intenciones y actos de los oligarcas se produce cuando pasan a ocupar los puestos de dominación. Inicialmente, muchos de ellos llevan buenos propósitos de realizar un programa, mejorar la situación del grupo y de sus representados. Al no lograrlo, lo lógico (en una lógica altruista) sería dimitir; pero no, cambia su psicología y todo se convierte en el deseo de no volver abajo. Unido a esto hay que contar con otros fenómenos: el tratar de eludir todo control (de la representatividad a la o.), su identificación con el grupo, de tal suerte que cuando se ataca a éste, se dan por ofendidos y, a la inversa, cuando se les critica aducen que se está atacando al grupo.Muchos escritores, como los esposos Webb, V. L. Allen, Lipset, M. Djilas, Mahieu, etc., han comprobado hechos análogos en los sindicatos y partidos políticos ingleses y norteamericanos, en la burocracia de los países socialistas, en las grandes empresas, e incluso en las grandes asociaciones deportivas, etc. Algo parecido han señalado A. Andrieux y 1. Lignon en una investigación reciente sobre los obreros franceses (cfr. ¿Existe conciencia de clase obrera?, Madrid 1967). Finalmente, la percepción más o menos clara de la realidad de ese fenómeno lleva a los representados a menudo a desentenderse del problema de las elecciones, dando lugar a la llamada "curva de participación" descrita por W. E. Moore (Cambio social, México 1966, 101): al implantarse un sistema representativo en un grupo, votan muchos de sus miembros; más tarde, puede incluso aumentarse la participación, pero muy pronto se inicia la abstención y la indiferencia, descendiendo la curva, sin que -salvo momentos excepcionales- vuelva a alcanzar su cota máxima y las proporciones iniciales.La ley de bronce de las o. no tiene que conducir neceseriamente a abominar de la democracia; pero sí a no confiar demasiado en ella y a tomar toda clase de garantías para paliar sus aspectos negativos, precisamente "en defensa de la libertad".V. t.: ÉLITES;GOBIERNO III.A. PERPINÁ RODRÍGUEZ.
BIBL.: J. BURNHAM, Los maquiavelistas, defensores de la libertad, Buenos Aires 1945; G. MOSCA, Elementi di Scienze política, Bar¡ 1939; V. PARETO, Traité de Sociologie générale, II, París 1919; R. MICHELS, Los partidos políticos, Buenos Aires 1969.
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