Oligarquía I. Derecho Político. POLÍTICA
Categoria:
Política
Desde la tipificación de formas de gobierno (v.) realizada por Platón y Aristóteles, se define a la o. como el gobierno de unos pocos en beneficio suyo y no del bien común. En otras palabras, se produce una situación de o. cuando un grupo, que previamente ostentaba una posición de fuerza y privilegio, consigue hacerse además con el poder político para así conseguir mejor sus intereses privados aunque sea a costa del bienestar colectivo. Ese grupo oligárquico puede estar caracterizado por factores familiares, racionales, culturales, económicos, etc.; dada la importancia que tiene la economía para el establecimiento o asentamiento de las fuerzas sociales, especialmente en la sociedad contemporánea estructurada en gran parte sobre la base de las relaciones de producción, se puede definir más concretamente la o. -y así tiende a hacerlo la ciencia política moderna- como aquella situación de tensiones de mando, en la que el poder está en manos de un grupo que previamente detenta una situación de privilegio económico. Dejando, pues, aparte otras épocas históricas y limitándonos a la moderna hay que reconocer que, desgraciadamente, dentro del Estado liberal de Derecho son perfectamente posibles situaciones en las que el desequilibrio económico sea un hecho. Este desequilibrio se traduce en una situación económica ventajosa para ciertos grupos de ciudadanos. De ahí que se piense, con toda razón, que una de las principales misiones del Estado moderno es la de reequilibrar esa situación, evitando con la fuerza del poder político que las tensiones del desequilibrio lleguen al paroxismo. Pero esta misión, realmente elemental, deja de cumplirse en aquellos casos, que son las situaciones oligárquicas, en que el poder político se encuentra al servicio del poder económico. En tales supuestos, el desequilibrio previo aumenta hasta hacerse insoportable.
De hecho, las manifestaciones de una situación oligárquica se producen de dos maneras: bien instalándose en el poder, de modo abierto, un grupo financiero potente; bien actuando sobre el poder los centros oligárquicos mediante los llamados grupos de presión (v. GRUPOS SOCIALES II). Estos grupos, cuya funcionalidad en la mecánica de poderes moderna es de un interés muy grande, constituyen la concreción máxima de esfuerzos para lograr que el rumbo del poder político sea en el que a cada sector interesa. Aparece así el grupo de presión como un cauce de acceso al poder.Los grupos de presión aumentan de importancia cuando disminuye la de otros cauces de acceso al poder: Dada la estructura política contemporánea, especial importancia tienen al respecto los partidos políticos (v.), los cuales presentan contra aquellos grupos la doble ventaja de la publicidad y la universalidad. Esta relación inversa entre los conceptos grupo de presión y partidos políticos ha sido vista por todos los sociólogos y los tratadistas de Derecho político, entre los que destaca Max Weber, quien en un breve y luminoso capítulo titulado Los que gobiernan el Gobierno ya estableció la ecuación siguiente: Grupos de presión= 1/Partidos políticos, de donde se deduce que la fuerza de los grupos de presión tiende a infinito cuando la fuerza de los partidos políticos tiende a cero. Es importante, desde luego, que quede claro que las magnitudes que aquí juegan son magnitudes de fuerza de los grupos y fuerza de los partidos, no del número de grupos y número de partidos, como lo prueba el hecho de que en los países en que los partidos son demasiado numerosos su eficacia es pequeña, y otro tanto sucede en los países en que los partidos carecen de un auténtico enraizamiento ideológico. Por lo que se refiere a los estados de inspiración ideológica colectivista, en los que por definición el poder económico forma una cosa con el poder político, la situación de o. se produce igualmente al orientar el poder en beneficio del propio partido, que encarna al Estado, y de sus cuadros burocráticos.Conviene señalar que la situación oligárquica se produce no cuando hay relaciones entre el poder político y el económico, sino cuando aquél cae en manos de éste (o viceversa). No hay por eso o. cuando el poder económico deja sentir su influencia, si se trata de una influencia controlada por los otros resortes del poder y de esa forma garantizada su ordenación al bienestar común. Ni tampoco por el simple hecho de que el Estado intervenga en la economía: como acabamos de decir, una de las principales funciones del poder político es reequilibrar situaciones sociales de privilegio económico, lo que obviamente conduce a tomar algunas medidas económicas y a una cierta fusión entre poder político y económico. Pero ello no tiene por qué degenerar en una situación oligárquica -que es precisamente lo que quiere combatir- a no ser que se caiga en una posición partidista, como antes apuntábamos, que no respete la iniciativa privada.V. t.: PLUTOCRACIA; ÉLITES; GRUPOS SOCIALES II; PARTIDOS POLÍTICOS.J. L. GONZÁLEZ-BERENGUER.
BIBL.: M. GARCIA PELAYo, Derecho constitucional, Madrid 1955; M. PRELOT, Institutions politiques et Droit constitutionnel, París 1963.
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