Número II. Sagrada Escritura. REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Las cifras en n. que aparecen en la Biblia pueden tener un valor real o convencional. Para su recta interpretación es, por tanto, necesario averiguar cuál es la mente del autor del libro en cada caso. Y antes de ello se impone a veces una tarea de crítica textual, ya que, aunque algunas veces los n. se escribían deletreados, generalmente se usaban signos convencionales, que eran, por lo común, las letras del alfabeto, cada una de las cuales tenía un valor (las diez primeras del 1 al 10, a continuación del 10 al 20, y por fin las primeras centenas); así es posible el error en la transcripción de algunas letras parecidas: p. ej., en 2 Sam 24,13 se lee siete (G), y en su paralelo 1 Par 21,12 tres (Z).Una vez constatada, hasta donde sea posible, la buena trascripción del texto, hay que tener en cuenta, en cuanto al valor del n., que la diferencia entre n. real y n. convencional no es en la Biblia tan neta como para nosotros. Se dan, a menudo, aproximaciones o "números redondos" que, para los hebreos, lo mismo que para los semitas en general, entraban dentro de lo "real". Tan - erróneo sería, por tanto, entenderlos siempre al pie de la letra como negarles, por ser aproximativos, todo valor real. La posición media es la que debe seguir una exégesis prudente. Lo mismo en el caso de los n. exagerados, por ejemplo, el n. de prisioneros capturados en las diversas campañas, los 603.550 combatientes tensados (Num 1,46), cantidad sin duda imposible, etc.; estas cantidades hiperbólicas, lo mismo que el resto de las hipérboles, no afectan a la historicidad sustancial de la narración (v. BIBLIA V).Del n. redondo se pasa fácilmente al uso convencional del n.; y de aquí, puesto que ya lo que interesa no es tanto la cifra como su significado, al empleo simbólico. Por el contexto general de la Biblia y por la luz que arrojan las literaturas semitas contemporáneas, se ha llegado a precisar con bastante aproximación el significado de ciertas cifras que se repiten a menudo. Iremos describiendo las más importantes, incluyendo en cada apartado el valor convencional y simbólico, si existe, tanto del n. como de sus múltiplos u submúltiplos, y advirtiendo que la significación es posible y hasta probable, pero no siempre necesaria.Dos. Suele significar "algunos", "tinos pocos": "Dos días, un mes o un año" (Num 9,22), "en dos días nos volverá la vida" (Os 6,2). En cambio, "doble" quiere decir "mucho", "sobreabundantemente": "doble castigo" (ls 40,2), "vergüenza doble" (Is 61,7), pagar al doble, restituir al doble" (Ier 16,18; Zach 9,12).Tres. Puede indicar perfección o énfasis, sobre todo en frases o palabras que se repiten tres veces: "Templo de Yahwéh, Templo de Yahwéh, Templo de Yahwéh" (Ier 7,4), "tierra, tierra, tierra, escucha" (Ier 22,29), "Santo, Santo, Santo, Yahwéh Sebaot" (Is 6,3: la santidad superlativa), la bendición triple (Num 6,24-26). En el N. T. el tres está consagrado por la revelación de la Trinidad, de la que depende el carácter ternario de la fórmula bautismal (Mt 28,19) y de la bendición apostólica (2 Cor 13,13; etcétera). Estas fórmulas ternarias son muy abundantes en S. Pablo (cfr. Rom 1,4; 1 Cor 2,10-16; Gal 4,6; Philp 2,1; Eph 4,4-6 etc.).Cuatro. Impuesto por las cuatro partes del horizonte geográfico (los cuatro puntos cardinales: delante, detrás, derecha e izquierda cfr. Is 11,12), de donde proceden los "cuatro vientos" (cfr. Zach 6,1:5), indica "la totalidad o plenitud": venir o recoger "de los cuatro vientos"= ="de todas partes" (Ez 37,9; Dan 7,2). En el Paraíso hay un río que luego se parte en cuatro (Gen 2,10), es decir, allí se encuentra toda el agua que produce la riqueza agrícola (la conocida entonces) del mundo. El trono de Dios reposa sobre "cuatro vivientes" (Ez 1,5; Apc 4,6), como sobre una plenitud creada. Igualmente es n. de totalidad los cuatro azotes de Ez 14,21, las cuatro bienaventuranzas y las cuatro maldiciones de Lc 6, 20-26 (Mt 5,1-10 trae ocho bienaventuranzas, es decir, el doble, superabundancia, de cuatro).Cinco. A menudo es solamente un m. redondo, aproximado, sugerido-por los dedos de la mano: porción de Benjamín "cinco veces mayor" (Gen 43,34), "cinco mil hombres" (Mt 14,21), "cinco pajarillos por dos ases" (Lc 12,6). Como se ve, el significado es a veces de cantidad reducida, moderada (los dedos de una sola mano, en oposición a 10) y a veces considerable. Su valor mnemotécnico puede tal vez explicar el n. de animales prescritos en algunos sacrificios (Num 7,17).Siete. Uno de los n. más frecuentes e importantes de la Biblia y el n. sagrado por excelencia, por su relación con el sábado (v.). Su sentido es el de una cantidad considerable, de una serie perfecta, cerrada, suficiente. Como tal, se le podría considerar como la suma de dos n. que ya indican cada uno perfección o plenitud (3+4), pero lo más probable es que su uso y su valor provenga de los días de la semana (que a su vez corresponden a las cuatro fases del ciclo lunar), y concretamente del "día séptimo", día de descanso sagrado, porque Dios lo santificó al descansar en 61 de la obra de creación del mundo (Gen 1,1-2; Ex 20,11; 31,15). Su significado es, pues, el de un todo acabado, independientemente de que sea grande o pequeño, y un todo que responde a la idea divina. A partir de esa santificación especial, el siete regula la ordenación cíclica del tiempo sagrado: ante todo, la semana (advirtiendo que la creación en seis días rematados por un séptimo que consagra formalmente el n. siete, es a su vez una narración didáctica sugerida por la sacralidad previa del siete), el "año sabático", es decir, cada año séptimo, en que se debe dejar descansar la tierra, manumitir los esclavos, etc. (Ex 21,2-6; Lev 25,1-7; Dt 15,12-15), el año jubilar o del jubileo, el año siguiente a la serie de siete semanas de años (7X7: el año 50<> o Pentecostés), destinado sobre todo a la recuperación de las tierras vendidas por sus antiguos propietarios (Lev 25,8-16; Num 36,4; etc.). Entra igualmente y por la misma razón en el ritual sagrado como cifra de una serie completa: los siete animales que hay que inmolar (Num 28,11; Ex 45,23), las siete aspersiones con la sangre (Lev 4,6.17; Num 19,11), el candelabro de los siete brazos (Ex 25,31-37), que simbolizan la plenitud de luz de Dios.En todos estos casos, aparte su simbolismo, el siete tiene un sentido real (P. ej., el año sabático es realmente el séptimo, etc.). Pero el sentido convencional es el mismo en otros muchos casos que no se deben tomar como n. real o exacto; junto al ciclo sagrado de los tiempos, está el uso profético del siete (y múltiplos) para anunciar la salvación de Israel, que tendrá lugar al cabo de 70 años (10 semanas de años) según Ier 25-11, y que Dan 9,2.24 interpreta, en tono apocalíptico, como 70 semanas de años (o 10 jubileos de 49 años), que indican "un tiempo completo y querido por Dios" alérgico a toda precisión de cronología real; al lado del n. real de animales y objetos (como el candelabro), tenemos seres y objetos sagrados con el siete de "serie plena": los siete ángeles que están ante la Gloria del Señor (Tob 13,15), la piedra única que tiene siete ojos (Zach 3,9), símbolo de la presencia vigilante de Dios, lo mismo que el candelabro de siete lámparas, símbolo de. los siete ojos de Yahwéh que observan toda la tierra (Zach 4,2.10).En este mismo contexto profético y apocalíptico está el uso amplísimo del siete en el Apocalipsis: siete candeleros de oro, siete estrellas que son los siete ángeles de las siete Iglesias (Apc 1,12.16.20; 3,1; 8,2), siete antorchas de fuego ante el trono (4,5), libro sellado con siete sellos (5,1), el Cordero con siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios (5,6), siete trompetas (8,2), siete truenos (10,3), siete plagas y siete copas (15,1.7), bestia de siete cabezas (17,3), etc.; en este uso septenerario se ha de ver en general el modo divino de obrar, que es acabado, y también el despliegue total de las fuerzas enemigas de Dios. Finalmente, constatamos el uso redaccional del siete: p. ej., la genealogía (v. GENEALOGÍA n) de Jesús se reparte en tres series de 14 (2X7) generaciones cada una (Mt 1,17), que, por supuesto, no hay que tomar literalmente.De este valor sagrado procede el empleo extensísimo del siete para cálculos de uso vulgar, con sentido redondo de cifra "suficiente o bastante": el justo cae siete veces (Prov 24,16), Caín será vengado siete veces (Gen 4,15), siete demonios expulsados por Jesús de la Magdalena (Mc 16,9), siete hermanos casados sucesivamente con la misma mujer (Mt 22,25), siete espíritus (Mt 12,45) que, con el primero, simbolizan el estado de perdición total del poseso, las siete veces que Pedro cree suficiente perdonar (Mt 18,21); á su vez, las siete veces tienen un superlativo que, frente al sentido de "bastante", significa "indefinidamente, siempre": Lamec será vengado 77 veces (Gen 4,24); no bastan siete, hay que perdonar 77 ó 70 veces siete (Mt 18,22). Este sentido sagrado influyó también en algunas instituciones reales del N. T.: los siete diáconos (Act 6,1-6), las 14 (2x7) obras de misericordia.En las especulaciones apocalípticas se conoce también el uso de la mitad del siete (31 expreso o equivalente), como medida de tiempo que, por tanto, significa un tiempo "menor", "relativamente corto": la persecución durará tres años y medio (Dan 7,25) o media semana de años (Dan 9,27), que luego se hacen tiempo-tipo de duración de persecución: 42 meses o 1.260 días (tres años y medio) de persecución (Apc 11,2-3), de permanencia de la mujer en el desierto (Apc 12,6.14), de actuación de la bestia (Apc 13,5), y también de calamidad: tres años y seis meses de sequía en tiempo de Elías (Lc 4,25).Ocho. Finalmente, el siete más uno indica plenitud superabundante (también explicado, en el mismo sentido, como el doble de cuatro): las ocho bienaventuranzas; del mismo modo, si la duración normal de la vida del hombre es "70 años", "si somos fuertes", esto es, en casos excepcionales, llega a 80 (diez más) (Ps 90,10). Como contrapartida, el siete menos uno (seis) expresa la carencia de perfección: independientemente de valores de Gematría (sistema de interpretación de los números a través de las letras), diversamente interpretados y nunca seguros, tal parece ser el sentido obvio de la cifra 666 para designar a la bestia (Apc 13,18); repetido tres veces, indica la imperfección o malicia elevada al colmo.Diez. Es a menudo un n. redondo de "cantidad grande": 10 veces fue cambiado el sueldo de Jacob (Gen 31,7), tentado Dios por su pueblo (Num 14,22), insultado Job (Iob 19,3). Su valor mnemotécnico -los dedos de las manos-, y por tanto, didáctico, pudo influir en los diez Mandamientos (Ex 34,28) y plagas de Egipto (Ex 7,14 ss.).Doce. Sugerido por los meses del año, es también un n. sagrado: el servicio del culto se dividía lógicamente en 12 turnos, uno por mes. De aquí tal vez influye en el n. de los Patriarcas y de las tribus de Israel (Ex 24,4; etc.). Sobre la base dé las tribus, es el n. real de ciertos sacrificios (Num 7,3 ss.), de los panes de la proposición (Ley 24,5) y, como la Iglesia es el nuevo Israel, de sus Columnas, los Apóstoles elegidos por Jesús, que a menudo se llaman simplemente "Los Doce" (Mt 10,1; 26,14; Act 6,2; etc.); y, de aquí, el n. simbólico de la Iglesia del cielo: medidas y disposición de la Nueva Jerusalén (Apc 21,12.14.16.20), 144.000 salvados= 12.000 X 12 (por cada tribu) (Apc 7,4 ss.; 14,1 ss.), 12 estrellas de la corona de la Mujer (Apc 12,1), que también pueden designar las 12 constelaciones. Múltiplos del 12 son las 24 clases sacerdotales (1 Par 24), las 48 ciudades (Num 35,7), los 72 ancianos (6 por tribu; cfr. Num 11,24).Cuarenta. N. redondo de los años de una generación; eso dura la peregrinación por el desierto (Num 14,34), la tranquilidad después de la misión de cada juez (Idc 3,11; 5,31; etc.), el reinado de David (2 Sam 5,4), etc. Si son días, es un periodo largo, de duración imprecisa, traducible por "muchos": el diluvio (Gen 7,4), Moisés en el Sinaí (Ex 24,18). Símbolo de los 40 años del desierto son los 40 días del viaje de Elías (1. Reg 19,8) y del ayuno de Jesús ’(Me 1,13), ambos en el desierto, simbolismo que, por otro lado, no implica nada en contra de la exactitud material del n.Otros números. Cantidad elevada indican el 60 (Cant 3,7) y el 100 (Lev 26,8; Mt 19,29), e "incontable" el 1.000 (Ex 20,6; Ps 90,4) y mucho más el 10.000 (Lev 26,8).En cuanto a la edad de los Patriarcas (Gen 5,1), y sin descartar valores de Gematría, cuyo sentido se nos escapa, pero que es claro, p. ej., en Henoc, de vida más corta, pero "perfecta": 365 años, n. de los días del año solar (Gen 5,21-24), se ha de eliminar una cronología real; parecen simbolizar que la edad del hombre decrece con el progreso del pecado en el mundo, pues una vida larga es una bendición de Dios (Prv 10,27).M. REVUELTA SAÑUDO.
BIBL.: P. BONGI, Mysticae numerorum significationis liben, Bérgamo 1585; A. HELLER, Biblische Zahlensymbolik, 2 ed. Stuttgart 1951; P. GRELOT, Números, en Enc. Bibl. V, 561-562; fD, Números, en Vocabulario de Teología bíblica, 529-532; 1. DE FRAINE, Números, en Diccionario de la Biblia, Barcelona 1963, 1347-1349; S. BARTINA, Gematría, en Enc. Bibl. 111,746-748.
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