Nomadismo
Categoria:
Cultura
Se denomina n. al modo de vida de algunas poblaciones, o sectores de una determinada sociedad, consistente en desplazarse de modo habitual o de acuerdo con determinadas pautas culturales, generalmente en estrecha relación. con sus necesidades de alimentación, trasladando la residencia de un lugar a otro. Se puede dar el n. de modo constante efectuando dicho traslado siempre que se produzca la existencia de una situación carencial de alimentos, sobre todo de pastos para el ganado, sin más rumbo o dirección que el marcado por la búsqueda de alimentación. O, también, se encuentra otro tipo de n., llamado estacional, o semi-nomadismo, consistente en el cambio de residencia de acuerdo con las estaciones del año y cuyo fin es que el grupo se beneficie de la pesca, caza o pastos que aparecen por temporadas; así, durante una parte del año estas sociedades tienen una residencia fija y otras viven en régimen de trashumancia. El n. se diferencia de las migraciones (v.) en que estas últimas no constituyen un modo de vida, sino que consisten en movimientos de población circunstanciales.Ciertas profesiones, aun en las sociedades desarrolladas, requieren la adopción de un modo de vida muy cercano al n.; p. ej., buhoneros, feriantes, artistas circenses, etc. Sin embargo, la actividad con la que el n. está más íntimamente ligado es la del pastoreo.El campamento, que trasladan en cada desplazamiento, es la forma más típica de vivienda de los pueblos nómadas. Los semi-nómadas, además del campamento, suelen tener una residencia fija á donde regresan temporalmente, o una serie de viviendas, más o menos provisionales, en donde morarán de acuerdo con sus necesidades (tal podría ser el caso de los vaqueiros de alzada en Asturias).Durante mucho tiempo, sobre todo debido a la influencia de los evolucionistas del s. xlx, se ha considerado al n. como una etapa intermedia entre los pueblos cazadores y recolectores, y los pueblos agricultores, antecedente necesario para la formación de los centros urbanos y, por ello, eslabón en la marcha hasta los estados actuales de civilización (v. EVOLUCIóN III). Pero esta teoría ha decaído especialmente debido a los estudios e investigaciones aportados por el antropólogo alemán E. Hahn, sobre la base de que el n. pastoril no es un estadio precursor de la agricultura. Este mismo autor afirma sus teorías citando un gran número de culturas agrícolas sin animales domésticos, de las que se pueden observar numerosos ejemplos en las sociedades y culturas de la América precolombina.Las sociedades de pastores nómadas no constituyen, según Hahn, un tipo especial de desarrollo, sino que proceden de una de las dos ramas en las que se dividió la agricultura primitiva: la horticultura, o cultivo de azada, y el cultivo de arado. Los pastores fueron históricamente cultivadores de azada que empezaron a criar animales domésticos. En este punto se ha producido una doble división. Por un lado, los que han hecho predominar la agricultura sobre la domesticación de animales y derivaron hacia la agricultura de arado. Y, por otro, la tendencia contraria en la que la ganadería se sobrepuso a la agricultura. Con el aumento del ganado y el agotamiento de los pastos, las poblaciones que habían optado por este sistema se vieron impulsadas a la forma de vida nómada o seminómada por la necesidad de adaptarse a la existencia de alimentos para sus rebaños (v. PRIMITIVOS, PUEBLOS; HISTÓRICO-CULTURAL, ESCUELA ETNOLÓGICA).En las estepas de Asia Central, con prolongaciones hacia la parte del Centro de Europa, aparecieron sociedades de pastores fuertemente estratificadas y con cierta complejidad social que consiguieron un alto grado de poder militar, pero que fueron aniquiladas o evolucionaron hacia las formas sociales y culturales de los pueblos con los que entraron en relación, o, incluso, llegaron a dominar.Al árabe Ibn Jaldun (v.) se debe uno de los primeros estudios sobre las relaciones entre los centros urbanos y el campo. Comparó la vida tribal con la urbana y ofreció una teoría del conflicto -en términos que se acercan mucho a los modernos- entre los habitantes sedentarios de la ciudad y las tribus nómadas; para explicar de este modo la expansión y decadencia de las ciudades árabes.En los países tropicales y ecuatoriales, el agotamiento rápido de las tierras al ser roto su equilibrio ecológico por roturarlas o por cualquier otra trasformación necesaria para su puesta en cultivo, hace que sus habitantes, generalmente no poseedores de los conocimientos tecnológicos necesarios para remediar estos inconvenientes, se vean impelidos a ir trasladando sus poblados según van agotando las tierras que han cultivado. Históricamente, esta faceta de las regiones tropicales ha supuesto un obstáculo para la aparición de culturas más complejas y avanzadas, dado que no era posible la existencia de una concentración urbana. Se especula sobre la posibilidad de que la desaparición de la civilización maya (v.) se deba a este factor.El n., como todo régimen de trashumancia, preocupa en la actualidad a los gobiernos. En los países en que aún subsiste, supone la existencia de un tipo de población especial, de difícil integración social, con los consiguientes problemas y tensiones. Por otro lado, el n. es un obstáculo para la creación de las debidas asistencias educacionales, sanitarias, administrativas, etc., que la vida moderna exige. Por todo esto, los diversos Estados tienden a fijar a este tipo de poblaciones, y a procurar que cambien su forma de vida nómada.J. MAESTRE ALFONSO.
BIBL.: H. KREBS, Geografía hunaana, Barcelona 1950, 84-85, 198,199; A. PALERM, Introducción a la Teoría etnológica, México 1967, 216-220; UNIÓN PANAMERICANA, Guía para la clasificación de los datos culturales, Washington, 1963, 15; M. J. HERSKOVITS, Antropología económica, México 1954; 355-357; T. B. BOTTOMORE, Introducción a la Sociología, Barcelona 1967, 90; SAMUEL LILLEV, Hombres, máquinas e historia, Madrid 1965, 21-25.
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