Nolde, Emil
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Biografía GER
Pintor alemán, procedente de familia danesa, n. en Nolde, Schlewig, el 7 ag. 1867, m. en Seebüll el 15 abr. 1956. Había estudiado talla en madera en la escuela de esta especialidad de Flensburgo, y pintura en la Escuela de Artes y Oficios de Karlsruhe. En 1892 es nombrado profesor de dibujo del Museo de Oficios e industrias de Saint Gall, y desde esa fecha reside sucesivamente en Munich, París y Copenhague, perfeccionando su formación. Comienza como impresionista, pero más o menos a partir de 1904, cuando sustituye su verdadero nombre de Emil Hansen por el de Emil N., adoptando el nombre de su ciudad natal, se aparta de dicha norma para dejar paso a su verdadera personalidad, ya netamente expresionista, rica en colores violentos y gesticulaciones deformes. En 1906 se afilia al grupo Die Brücke (v. EXPRESIONISMO II), pero demasiado independiente para formar parte de ningún equipo, por muy afín que fuera a su estética, lo abandona en 1907. Se afinca en la isla de Alsen, y allí, a partir de 1909, comienza su sorprendente serie de cuadros religiosos, el primero de todos La última Cena, más José contando sus sueños, La Pentecostés, etc., así como de temas de oscura mitología, como El guerrero y su esposa. Otra serie religiosa, la personalísima de la Vida de S. María Egipcíaca, fue expuesta por el artista, en 1912, en una colectiva de Der Blaue Reiter.En 1914 se incorpora a la expedición científica KülzLehar, con la que recorre, en dicho año y el siguiente, Rusia, Siberia, China y Japón, no sin asomarse a la Polinesia. Los propósitos de N. al hacer este largo viaje, son principalmente, los de sorprender a pueblos vetustos y primitivos en toda su inocencia. Continúa pintando, y en 1927 realiza una sensacional exposición en Dresde. En 1931 publica Vida privada, el primer tomo de sus memorias, y en 1932, el segundo, Años de lucha. Llegados los nazis al poder, N. atraviesa pésimos años, muy singularmente el de 1937. Calificado su arte de degenerado, recibe la prohibición de seguir pintando, lo que, por otra parte, se ve favorecido por un bombardeo aliado que durante la guerra de 1939-45 destruye su estudio. Al acabar la contienda, 1.052 cuadros de N. en museos y colecciones alemanes habían sido confiscados, vendidos al extranjero y no siempre identificables. Una mínima satisfacción para el anciano y magnífico artista fue que en 1946, el Gobierno de Schlewig-Holstein le nombrara titular de una cátedra de pintura. Y N. continúa pintando y enseñando hasta su muerte.En cuanto a la definición de su obra, es difícil intentarla si no se hace ante sus cuadros o ante buenas reproducciones en color, ya que, en N., el color lo es todo; un todo que se revuelve contra el espectador, incluso contra el autor, actuando como una especie de magia en rebeldía, inmensamente hiriente y agresiva. Ningún lauve francés ha gozado de semejante arbitrariedad cromática, ni de tanta libertad de expresión; ninguno ha podido sobrepasar las líneas y contornos,, cuando existen, con la rotundidad de N. Nadie ha tratado los cielos en rojo o las olas marinas en negro como él lo ha hecho, ni nadie, a no ser Munch (v.), obtuvo semejante partido de la expresividad atribuida a un rostro humano. En lo que se refiere a libertad de gesto, búsqueda principalísima del expresionismo alemán, nadie acaso ha llegado tan lejos como N. en sus experiencias, ayudadas, como parece obvio añadir, por técnicas que no siempre son las del óleo. Como buena parte de los alemanes de su generación, ha hecho uso abundante del aguafuerte y de la litografía, pero también de la acuarela que, en sus manos, lejos de tender a la blandura y suavidad características de esta técnica, se hace tan violentamente expresiva como el óleo. En cuanto a la significación y meollo de su pintura, son demasiado complejos para sintetizarlos en dos palabras. N., de familia campesina, conservó siempre algo de misticismo popular y primitivo que le llevaba a narrar del modo más directo y exento de circunloquios plásticos. De aquí su afán por sorprender actitudes igualmente primitivas en los pueblos extremoorientales y su cuidado por evadir temáticas urbanas y cultas. Fue un gran creador, un colorista sin igual y uno de los máximospintores de un siglo que acaso no ha llegado a entender que su grandeza no es inferior a la de Rouault (v.).J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: KLEE, SAUERLANDT, SCHIEFLER y OTROS, Festscllrilt tflr Emil Nolde zum 60 Geburstag, Dresde 1927; P. F. SCHMIDT, Emil Nolde, Leipzig 1929; H. HAFTMANN, Emil Nolde, Colonia 1963.
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