Nilo I. Río. GEOG.
Categoria:
Geografía
Situado en África, es tributario del mar Mediterráneo. En su trascurso recorre Uganda, Sudán y Egipto, con una longitud de 6.397 Km., lo que le convierte en el segundo del mundo después del Misisipí. Sin embargo, por su caudal ocupa el tercer lugar, detrás del Congo y del Níger. Es navegable en sus cinco sextas partes, para embarcaciones de pequeño calado. Su cuenca se calcula que ocupa una superficie de 2.867.000 Kmz. Desde su nacimiento, sigue la dirección S-N, y, aunque con algunas sinuosidades, su desembocadura en delta (v. II) se sitúa casi en el mismo meridiano que el lago Alberto, es decir, su trazado es S-N.Es un río alógeno (en gran parte de su recorrido se debe a los aportes que recibe dé la cabecera y del macizo etiópico) y tanto él como sus tributarios arrancan desde los trópicos un enorme caudal del que solamente llega al mar una pequeña parte, excepto en la época de lluvias, ya que la evaporación y los regadíos adyacentes absorben gran cantidad de agua. De las seis cataratas, que en realidad no son más que saltos de agua de proporciones medias, cinco se hallan en territorio sudanés, con pocas posibilidades de utilización como vía fluvial, mientras que la sexta, en Egipto, ha sido aprovechada para montar en ella la primera presa de Asuán.Tradicionalmente, se ha dividido en cuatro partes bien diferenciadas. El N. Superior, que abarca desde las fuentes en el lago Victoria (v.), siendo la principal la del Kasumo (en su curso inferior se denomina Kagera), hasta la confluencia con el N. Azul en Jartum (v.). Es la región donde recibe á todos sus tributarios, excepto el Atbara, que no es de corriente continua. A pártir del lago Alberto (Uganda) se denomina ya Bahr-al-Yabal o Alto N., que va a parar al lago N., en el que confluye también el Barh el-Gazel; desde allí (N. Blanco propiamente dicho) sigue descendiendo hasta llegar a Jartum, donde se le une el N. Azul, proveniente de los Alpes abisinios y cargado de sus característicos limos. El N. Medio se extiende desde Jartum hasta Asuán, ya en Egipto. Atraviesa, sin otros afluentes que el Atbara, una región árida en la que el valle no es más que una hendidura en la meseta desierta; su llanura aluvial está cerrada a ambos lados por escarpaduras desnudas de cierta altura. Su longitud en este tramo es de 1.800 Km., y se caracteriza por las cataratas. Se numeran de N a S, de modo que la primera o sexta comienza a 82 Km. de Jartum; la quinta, a 45 Km. de Berber; la cuarta, entre Abu Hamed y Dongola; la tercera, en Kerma; y la segunda, en Wadi Halfa. Ya en territorio egipcio, en Asuán, se encuentra la primera. El N. Inferior se extiende desde Asuán hasta el delta. Es una vía navegable en cuyo extremo inferior se encuentra la ciudad de El Cairo. Está repleto de canalizaciones que sirven para regar todo el valle y la depresión de Fayum.Los terrenos que atraviesa desde Jartum hasta Asuán descansan en un lecho de rocas cristalinas, de gneis, pizarras micáceas anfibolitas y de granito rojo. De aquí la formación de rápidos y saltos de agua. Sin embargo, al Norte de Edfú (1dfu) los terrenos son calcáreos, con escarpaduras cortadas a pico y que estrechan el valle. La anchura de éste suele oscilar entre los 8 y 30 Km. Los terrenos aluviales, en el bajo valle del N., alcanzan una profundidad de 10-12 m.Desde el punto de vista socioeconómico, el N. tiene una enorme trascendencia, pues la fertilidad de su cuenca está en relación directa con las crecidas anuales y el consiguiente riego obligado de miles de hectáreas. Su mecanismo, bien estudiado en la actualidad, proviene de su gran extensión en latitud. El N. Blanco recoge en Uganda los máximos de lluvia de primavera y verano, de modo que sus aguas claras representan el 83% en el mes de mayo en Asuán. Son las primeras en llegar a Egipto. cuando el nivel comienza a subir, pero no significan allí, en el periodo de aguas altas, más que el 10% del caudal total en el mes de septiembre. Por el contrario, el N. Azul, llegado de las montañas etíopes, no representa más que el 17% del caudal del estiaje, pero sus aguas, cargadas de limos rojos, que resultan de la alteración de los basaltos, se crecen bruscamente, llegan a Egipto en julio, contienen el recorrido de las aguas del N. Blanco y suponen el 68% del caudal de las aguas altas en el mes de septiembre. El Atbara, que no aporta nada en la época del estiaje, contiene el 22% del caudal en aguas altas de Asuán.La aportación combinada de aguas tan lejanas explica lo que se llama la crecida del N., que ocurre en Egipto durante el periodo más seco y cálido del año. Durante mucho tiempo, parecieron milagrosas, hasta el punto de que el río fue divinizado. En Asuán, las aguas comienzan a subir a partir de la tercera semana de junio. La subida se anuncia por la llegada de las verdes aguas del N. Blanco. Toma amplitud cuando aparecen en agosto las rojas aguas del Atbara y el N. Azul, produciéndose el nivel más alto en la mitad de septiembre. Las aguas bajan a partir de fin de mes, volviendo el río a su cauce normal a mediados de noviembre. El estiaje más pronunciado se sitúa a comienzos de junio. Las aguas se desplazan desde Asuán hasta el delta en seis o doce horas. El limo fertilizante durante la crecida es de 1.600 g/m3, lo que equivale a unos 100 millones de t., que depositan en las tierras bajas con un espesor de 1 mm. anual. Se compone esencialmente de bicarbonato cálcico y magnésico y de sal.Para prever no solamente los efectos mecánicos de las crecidas, sino también el déficit de la época de estiaje, Egipto construyó en Asuán en 1902, con capital inglés, una presa que cumpliera estos fines. Sin embargo, en 1970, y con capital soviético, se concluyó una enorme presa, a 8 Km. de la primera. De características colosales, posee una capacidad de 130.000 millones de m3, contenida por un muro de unos 4.827 m. de largo por 110 m. de alto. El enorme lago a que ha dado lugar (lago Nasser) se interna unos 170 Km. en el interior del Sudán. Del total anterior, 30.000 millones de m3 se destinan a regadío y otro tanto para contener las crecidas del N. Una central eléctrica producirá 2.100 Mgw. anuales.J. M. LOZANO MALDONADO.
BIBL.: A. B. MOUNTJOY y C. EMBLETON, Africa. A neu, geographical survey, Washington 1967; P. BIROT y J. DRESCH, La Mediterranée et le Moyen Orient, II, París 1956.
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