Nigeria I. Geografia. GEOG.
Categoria:
Geografía
Estado del África occidental con 923.768 Kmz de superficie y una población de 66 millones de hab. (1970), se halla situado sobre la cuenca inferior del Níger y su afluente el Benué. Limita al N con la República del Níger; al E, con las de Chad y Camerún; al O, con Dahomey; al S se abre el océano Atlántico.Se resuelve en un bloque central, el macizo de los, que se eleva hasta 1.780 m. de altitud; una serie de llanuras, que se extienden por el bajo Níger y el Benué; y las montañas de altitud media que, por el E y por el O, separan a N. de Camerún y Dahomey. El macizo de los desempeña el papel de nudo de dispersión hidrográfica hacia los afluentes del Níger (Sokoto, Benué), el lago Chad o el propio Níger (v.). Éste, que ha dado nombre al país, y su afluente el Benué dibujan en su configuración una Y, entre cuyos brazos quedan encerrados el macizo de los y las zonas meseteñas que lo rodean. A partir de la confluencia del Níger y el Benué, la zona de montañas medias cede ante la llanura, cada vez más amplia, que se prolonga hacia el mar entre las montañas del Camerún, al E, y las mesetas de la región occidental nigeriana al O.Desde el punto de vista morfológico, se distinguen en N. dos grandes conjuntos: una región montañosa prolongada en los aledaños saharianos, y la tierra llana, flanqueada por las montañas de las regiones occidentales y orientales ya citadas que se adentran en el mar por el delta del Níger. La mayor parte del territorio está formado por materiales graníticos, que emergen entre masas de sedimentos terrígenos que colmatan las depresiones interiores y los valles de los ríos; todo ello intensamente arrasado y salpicado por afloramientos volcánicos.La parte oriental del macizo de los constituye la plataforma de Bauchi, región granítica elevada en bloque hasta unos 1.000 m. de altitud que desciende bruscamente sobre el valle del Benué al S por una serie de rupturas escalonadas, mientras que el macizo bascula hacia el N y NO, perdiéndose por debajo de los sedimentos continentales de las regiones subdesértidas del Sokoto. Por eso la red fluvial más amplia es la que corre hacia el NO en dirección al Sokoto, y hacia el NE en dirección al lago Chad (v.). En su mayoría se trata de ríos espasmódicos y torrenciales, pero ponen de manifiesto la existencia de una tectónica vertiente que ha levantado esta parte central de N., que vista desde el fondo de los valles del Benué y del Níger aparece como un frente escarpado de muy difícil acceso.La llanura está formada en realidad por dos zonas: de una parte la depresión que bordea por el S al macizo de los y que siguen hasta su confluencia el Níger y el Benué; de otra, el bajo Níger con su gran delta. El Níger y el Benué confluyen en una zona de no mucha altitud, pero áspera y de relieve accidentado. Desde el Lokoja y a lo largo de 100 Km. hacia el S, el Níger corre profundamente encajado en los materiales graníticos que forman el último apéndice del macizo montañoso de la región occidental de N. Esta depresión surmontana dominada de forma abrupta por el macizo de los, con desniveles de hasta 1.000 m., constituye una de las zonas más difíciles para la vida. Se trata de auténticas fosas tectónicas, como la de Bida y la del propio Benué, donde el bosque ecuatorial se haya ampliamente representado y donde se encuentran también los reductos de las poblaciones más primitivas. La parte meridional de la llanura ofrece caracteres completamente distintos; desde Onitsha hasta Calabar se extiende una baja llanura apenas elevada unos pocos metros sobre el nivel del mar; es el resultado de la colmatación del golfo de Biafra por los aportes del Níger. A ambos lados del río, la llanura es pantanosa, y con una red hidrográfica muy densa formada en parte por las innumerables bocas del río y en parte por escorrentías ocasionales que desaguan en las innumerables lagunas del litoral.Las regiones montañosas del E y el O ofrecen caracteres completamente distintos. Las mayores alturas del país se encuentran en la frontera oriental con Camerún. Se trata de macizos montañosos aislados que sólo en raras ocasiones forman alineaciones continuas, siendo lo más frecuente la existencia de grandes conos volcánicos separados por macizos graníticos. En el ángulo sudoriental del país, frente a la isla de Fernando Poo, se alza el pico del Camerún con 4.070 m., cono volcánico que es la mayor elevación de toda el África occidental. A partir de aquí y en dirección NE, siempre en la frontera con Camerún, se levantan los montes de Manenguba (2.250 metros), Bambuto (2.670 m.), Vogel (2.052 m.), Mandara, etc. Estos bloques montañosos caen bruscamente sobre la llanura formando el escarpe meridional de la fosa del Benué. En el otro extremo del país, la región occidental está constituida en su mayor parte por mesetas, también graníticas, de unos 500 m. de altitud media, que se prolongan sin apenas variaciones topográficas hacia el interior del continente. Es aquí donde se conservan las principales huellas de la evolución morfológica que permiten deducir la existencia de varias superficies de erosión superpuestas. Por eso, a diferencia de lo que sucede en las otras regiones montañosas del país, la parte occidental adopta la forma topográfica de una altiplanicie con meseta, apenas retocada por la erosión reciente.2. Clima. Las dos grandes regiones morfológicas apuntadas vuelven a perfilarse de nuevo, cuando se estudian los hechos humanos y económicos, ya que en muy pocas partes del mundo se encontrará una adecuación tan perfecta entre condiciones físicas, especialmente climáticas, y modos de vida. Desde el punto de vista térmico, apenas cabe decir otra cosa sino que se trata de un clima uniformemente cálido. En la desembocadura del Níger, abril es el mes más frío, con 24,4° de temperatura media, y agosto el más cálido, con 26,6°. Esta escasísima amplitud térmica es la que corresponde a un clima de tipo ecuatorial. Pero a medida que se penetra hacia el interior, las amplitudes son cada vez mayores: Lagos, en la costa del golfo de Benin, tiene una amplitud de 3,5°, mientras que en Sokoto, junto al río del mismo nombre, en las proximidades del desierto, registra 5° de amplitud térmica, y Kano, algo más al S que Sokoto, pero a mayor altitud, acusa 7,5° de amplitud. Todo esto hace que se puedan distinguir varias zonas climáticas paralelas a la costa y caracterizadas por la mayor amplitud térmica a medida que se avanza hacia el interior del’ continente, sin que en ningún momento las temperaturas mínimas desciendan de 20°.Pero lo que da mayor originalidad al clima nigeriano es el régimen pluviométrico y la intensidad de las precipitaciones. Se pasa muy rápidamente de un clima húmedo, con más de 3.600 mm. de lluvia en la costa, a otro francamente semiárido en las regiones septentrionales. Lagos recibe todavía 2.100 mm. de lluvia anual, pero Ibadán, algo más al N, solamente 1.400, y Sokoto menos de 600. El régimen pluviométrico depende del paso del sol sobre el cenit. Junio suele ser el más lluvioso en las regiones meridionales, con cerca de 500 mm. A medida que el sol se desplaza hacia el N arrastra consigo la zona de bajas presiones y se ocasionan lluvias cada vez más al interior. Dos veces al año, coincidiendo con el paso del sol sobre el cenit, primero en su avance hacia el N, y luego en su regreso hacia el S, se registran las lluvias más abundantes. De esta forma, las zonas litorales sufren dos estaciones lluviosas, distanciadas entre sí unos dos meses, mientras que en las regiones septentrionales las dos estaciones lluviosas dejan entre sí menores intervalos de tiempo, con lo cual no se distingue más que una sola estación húmeda, tanto más corta cuanto más al N se encuentra la región de que se trata.De ahí la sucesión de zonas climáticas y de vegetación dispuestas de S a N, de manera que la costa nigeriana, desde Lagos a Port Harcourt, goza de un clima ecuatorial que se trasforma conforme se avanza hacia el N hasta convertirse, en la región del NE, próxima al lago Chad, en un clima de tipo saheliano como preludio de las regiones subdesérticas. A todo esto se añade el efecto monzón producido por la alternancia estacional de altas y bajas presiones, que reinan sobre el África occidental. De esta manera, a las lluvias con convección antes explicadas se suman las producidas por los vientos húmedos que llegan desde el SE durante los meses de verano. Estas lluvias de carácter monzónico se ven muy influenciadas en su intensidad y repartición por los accidentes topográficos, lo cual explica algunas de las irregularidades pluviométricas ya citadas.3. Vegetación. Lógicamente, la vegetación reproduce esta zonación climática, de manera que se pasa, de una forma bastante rápida, desde las regiones de bosque ecuatorial a las zonas de bosque degradado de las mesetas que bordean el macizo de los, al bosque en galería del Benué y del Níger medio, y a las sabanas de la región de Kano. En las regiones deltaicas, y en las zonas de costa baja en torno a Lagos, Port Harcourt, Calabar, etc., se extiende la marisma de manglares que dificulta enormemente los asentamientos de la población.Pero la floración vegetal se ve en este caso muy influenciada por la naturaleza de los suelos. La mayor parte de la cobertera edáfica está constituida por suelos degradados, preferentemente hacia fases lateríticas y de pseudopozol como consecuencia del intenso lavado a que se ve sometido el suelo en un medio predominantemente silíceo. Todo ello dificulta enormemente la agricultura y es la causa de que una vez talado el bosque primario se produzcan grandes calveros que difícilmente vuelven a soportar vegetación arbórea. En las regiones septentrionales más secas se forman suelos esqueléticos y de costras ferríticas o salinas que constituyen también otro inconveniente para su cultivo. De ahí las irregularidades que se observan en el cubrimiento vegetal, donde al lado de los manglares litorales aparecen sin solución de continuidad masas forestales de bosque primario, zonas de vegetación degradada constituidas por arbustos que reciben el nombre de bikoro, así como sabanas tropicales, bosques en galería, etc.4. Red fluvial. El Níger es la gran arteria fluvial de la región, y con su afluente el Benué constituye la única red fluvial jerarquizada del país. A pesar de su gran longitud, el Níger sólo lleva un caudal importante en el último tramo de su curso. Por otra parte, atraviesa una zona de altiplanicies y mesetas que frecuentemente le obligan a formar rápidos que impiden la navegación. Lo contrario sucede con el Benué, que corre por una fosa tectónica densamente poblada de vegetación, en la que el río es la principal vía de penetración.A partir del macizo de los y como consecuencia del basculamiento de dicho bloque hacia el N, se ha desarrollado una amplia red fluvial que corre hacia el lago Chad y hacia el Sokoto. La red del Chad está organizada por el río Komadugu, cuyo curso alto se dispersa en multitud de pequeños afluentes, como el Kano, el Katagum, el Bunga, el Adegiu, cte., que muchas veces no son sino nombres locales aplicados a diferentes tramos de un mismo río. La mayoría de estos cursos fluviales son de carácter torrencial y se aprecian únicamente en la época de lluvias. Aunque sus cabeceras se encuentren muy al S, sus aguas casi nunca llegan al lago Chad y, en cambio, son frecuentes las inundaciones, las variaciones de curso, cte., debido a la enorme cantidad de materiales detríticos que arrastran. Lo mismo puede decirse de la red del Sokoto, algunos de cuyos afluentes, más bien vadis,proceden de los montes Begezane, al S del macizo de Air, en pleno Sahara.5. Población. La mayoría de la población es de religión musulmana. Este hecho no deja de ser interesante por cuanto el islamismo ha penetrado en N. a través de la franja sudanesa que desde el Nilo se extiende hasta el Atlántico. Con el islamismo han llegado toda suerte de influencias culturales, étnicas y comerciales. El Sahara ha sido de hecho un gran foso que ha separado las civilizaciones mediterráneas de los pueblos ecuatoriales; pero a través de la franja sudanesa las culturas orientales han llegado hasta el golfo de Guinea. Por eso N. es un mosaico de pueblos y civilizaciones, de modos de vida y de culturas, que se han superpuesto unos a otros, desplazándose mutuamente o yuxtaponiéndose sin llegar a una convivencia total. El concepto de raza es aquí muy confuso y cuando se utiliza es con referencia a un determinado estadio en la evolución cultural, más que por caracteres étnicos. No obstante, cabe distinguir poblaciones blancas con mayor o menor porcentaje de sangre negra, poblaciones francamente negras y gentes pertenecientes a muy diversos mestizajes, no sólo de blancos y negros sino etíopes, amarillos, etc.La unidad nacional es algo que está lejos de ser firme. Los actuales límites nacionales no son sino el resultado de la circunscripción colonial británica que desde principios del s. xix se estableció en las tierras del Níger a partir de las regiones meridionales, y por la acción de la Real Compañía del Níger (Royal Niger Company), más preocupada por la explotación de los recursos del territorio que de su colonización. La penetración hacia el N se hizo muy lentamente. Kano se ocupó en 1903, y todavía en los años veinte las tropas coloniales británicas tenían que emplearse a fondo en la región montañosa de Jos.Otro aspecto importante de N. es su configuración social. La falta de unidad nacional no es sino el reflejo de una situación política derivada de clases dominadoras y pueblos dominados. En general, los del Norte, de raza blanca o con un alto porcentaje de sangre blanca, musulmanes, cultos, conocedores de las técnicas agrarias y pasto cales, constituyen las clases dominantes del país; son los 1hausas, los fulanis, los kanouris, etc. Al S, sobre las regiones boscosas del Benué y del bajo Níger, viven los pueblos tradicionalmente sometidos. Son depredadores, desconocedores de la ganadería y practicantes de una agricultura itinerante, de rozas por fuego, que viven en aldeas de casas construidas con ramas y barro, asentadas en los claros del bosque. Son los yorubas, que habitan la región occidental del país, y los ibos, que pueblan la región oriental, al S del Benué, en Biafra.La densidad de población es muy irregular. No existe una auténtica jerarquía urbana. En torno a cada gran ciudad se organiza la vida de una extensa región, que casi siempre coincide con distritos tribales. Las zonas más densamente pobladas se encuentran al S, en la región oriental entre el Níger y la frontera con Camerún; en la región occidental al N de Lagos, en la zona más extensamente urbanizada, y por último al N del país, en la región de Kano. En medio quedan grandes áreas semidespobladas que son precisamente las zonas ocupadas por el bosque ecuatorial.La colonización inglesa estableció circunscripciones administrativas que constituyeron la base del nuevo Estado nigeriano. Éste se estructuraba en el momento de su independencia sobre la base de una federación formada por tres grandes regiones: el Norte, cuya capital era Kaduna (173.849 hab. en 1969), la región oriental con capital en Enugu (160.567), y la región occidental con capital en Ibadán (727.565). En 1966, al abolirse el estatuto federal, se estableció una división que comprende 12 provincias, pero geográficamente sigue válida la división del país en las tres primeras regiones.El fenómeno demográfico más interesante de N estriba en la importancia de la población urbana. Desde principios del s. XX, el fenómeno urbano comenzó a manifestarse con mayor intensidad que en ninguna otra parte del África occidental. El ritmo de crecimientq urbano solamente se puede comparar al de las grandes metrópolis europeas. Lagos, la capital de la nación, tenía 394.000 habitantes en 1950. Diez años más tarde, en 1960, alcanzaba los 650.000, y 849.749 en 1969. Lo mismo sucede con las otras grandes ciudades. Ibadán, 727.565 hab.; Kano, 342.610; Ogbomosho, 370.963; Oshogbo, 242.336; Ilorin, 241.849; Port Harcourt, 208.237; etc. En menos de 25 años, todas las ciudades han duplicado su población. El hecho no puede explicarse más que por la fuerte inmigración a partir de las zonas de bosques y de las áreas subdesérticas del Norte.Para que este fenómeno se haya producido ha sido necesario un profundísimo cambio en las estructuras económicas del país. Los pueblos del Norte, los hausas, eran tradicionalmente comerciantes, que recibían sus mercancías de los nómadas que recorrían la franja saheliana, adentrándose en el desierto siguiendo el vaivén de las lluvias, y entrando en contacto con otros nómadas. La aparición de las nacionalidades, con la creación de fronteras, ha roto en muchas ocasiones el modo de vida tradicional, lo mismo de los nómadas que de los comerciantes. En las zonas boscosas del Sur, los nuevos sistemas de explotación forestal y los yacimientos de petróleo han producido el mismo efecto. La consecuencia es que, a partir de 1960, si bien se afirmó la unidad nacional, se rompieron los modos y ritmos de vida tradicionales obligando a una gran masa de población a emigrar hacia las ciudades.Todas las ciudades antes citadas y otras muchas, con censo de población inferior a los 100.000 hab., son el resultado de la yuxtaposición de pequeños núcleos de inmigrados cuyo nivel de vida es bajísimo. Las ciudades semejan por su fisonomía un mosaico de abigarrados contrastes, donde junto al centro de gestión administrativa, de aspecto y funcionalidad europeos, se encuentran toda clase de pequeñas aldeas trasplantadas desde el bosque ecuatorial o desde las estepas al área urbana. Las ciudades carecen casi siempre de la mayor parte de las funciones urbanas atribuidas a las ciudades europeas. Los distintos pueblos, razas, civilizaciones y culturas que se aglomeran en N. se reflejan en el cuadro fisonómico de las ciudades, donde cada barriada corresponde casi siempre a una unidad étnica o tribal. Por eso, las grandes ciudades nigerianas tienen una extensión enorme y su plano es anárquico, excepto en las áreas urbanizadas por europeos.El crecimiento urbano es también consecuencia de la importancia del crecimiento vegetativo. Al no haber cambiado sustancialmente la concepción tribal de las personas inmigradas a las grandes ciudades resulta que en éstas son frecuentes entre las poblaciones inmigradas las tasas de natalidad superiores al 40%o, mientras que las tasas de mortalidad descendían muy rápidamente como consecuencia de la mejor atención sanitaria de dichas poblaciones. Así el crecimiento anual de la población de N. supera ampliamente el 2,5% anual, siendo éste uno de los crecimientos vegetativos mayores en todo el África occidental.6. Economía. Los modos de vida tradicionales consistían fundamentalmente en la agricultura y la ganadería. Entre los primeros cabe citar los sistemas de cultivos sobre cenizas, cultivos itinerantes, etc. En ocasiones se practicaba una agricultura semiintensiva en torno a las aldeas, con campos de propiedad individual y colectivos y no faltaban casos de cultivos intensivos, resultado de influencias culturales muy diversas, como en, las regionesorientales del país, pobladas por ibos, donde se cultivaba el maíz, la mandioca, el arroz, etc., con técnicas muy semejantes a las del Asia monzónica. La superficie dedicada a la agricultura abarca 21.795.000 Ha., es decir, el 23,6% de la extensión del territorio. Cultivos de exportación son: el cacao (segundo país del mundo), la palma de aceite, el cacahuete, el algodón, la banana, el coco, el tabaco, etc. El 34,2% del territorio está cubierto de bosque.La ganadería era casi siempre trashumante, especialmente en el Norte, donde los rebaños de bóvidos seguían con gran precisión el ritmo de las lluvias estacionales. Estos pueblos de pastores solían tener cierta preeminencia política, cultural y económica sobre los pueblos sedentarios de agricultores. La cabaña nacional se componía en 1967-68 de: 11,4 millones de bovinos, 7,8 millones de ovinos, 23,2 millones de caprinos, etc. Todo este cuadro socioeconómico está sufriendo una profunda trasformación, y N. comienza a verse como un "país nuevo" con las mismas posibilidades de futuro que otros países tropicales de gran densidad de población y con abundantes recursos minerales como son el petróleo, el gas natural, el carbón, el estaño, la columbita y el oro.La industria es moderna y ya numerosa, además de variada: textil, del tabaco, metalúrgica, del cemento, alimentaria, etc. La pesca se practica tanto en la costa como en las aguas internas, con un total de 59.000 t. de pescado (1964), de las que 30.000 corresponden a capturas en los lagos. Además de la navegación fluvial, las comunicaciones se facilitan a través de 3.505 Km. de ferrocarril y 89.377 de carreteras, de los que sólo estaban asfaltados 15.028 en 1962.7. División político-administrativa. N. se divide en los siguientes Estados, cuyas capitales se indican entre paréntesis: Norte-Oeste (Sokoto), Norte-Central (Kaduna), Kano (Kano), Norte-Este (Maiduguri), Benvé-Plantean (los), Kwara (Ilorin), Lagos (Lagos), Sur-Este (Calabar), Rivers (Port Harcourt), Central-Este (Enugu), Medio-Oeste (Benin) y Oeste (Ibadán).A. HIGUERAS ARNAL , J. A. PLANA CASTELLVÍ.
BIBL.: H. LAROCHE, La Nigeria, París 1962; A. SECK y A. MONDIANNAGNi, L’A/rique occidentale, París 1967.
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