Neurología MEDICINA
Categoria:
Medicina
Es la rama de la Medicina que estudia y trata las enfermedades del sistema nervioso central (cerebro, encéfalo y médula espinal) y de los nervios periféricos (V. NERVIOSO, SISTEMA).Dada la importancia de las enfermedades neurológicas, se hizo necesaria su separación de la Medicina interna para constituir un sector propio. Hay que diferenciar la N. de la Psiquiatría (v.), ramas totalmente distintas, ya que la primera se ocupa de las enfermedades orgánicas producidas por diferentes agentes, bien sean infecciosos tumorales, inflamatorios, degenerativos; mientras que la Psiquiatría estudia las enfermedades mentales y trastornos de la conducta en el hombre.Recuerdo histórico. Desde Hipócrates (v.) se vienen estudiando las enfermedades del sistema nervioso; posteriormente, cuando las escuelas anatómicas alcanzaron un mayor desarrollo, aumentaron los conocimientos sobre aquél, pero no fue sino hasta el siglo pasado cuando, con el estudio histopatológico de células y fibras nerviosas, adquirió más auge la N.Dos escuelas neurológicas tienen vital importancia para el desarrollo de la N.: la del Hospital Nacional, Queen Square, y la Escuela francesa de Charcot (v.) y Déjerine. Entre 1870 y 1920, los conocimientos clínicos, que son básicos en la actualidad, fueron expresados en los trabajos de lackson, Gowers, Ferrier y Horsley; sus observaciones, deducciones y descripciones de las enfermedades son tan pertinentes en la actualidad como cuando se escribieron. La disciplina de observación, registro cuidadoso de los antecedentes de la enfermedad y exploración repetida y minuciosa del paciente, siguen siendo un ejemplo para el médico actual.Métodos de diagnóstico. Para completar el diagnóstico neurológico, existen procedimientos que ayudan con datos importantes. Las radiografías de cráneo evidencian calcificaciones anormales; destrucciones de la "silla turca" cuando hay hipertensión endocraneal; desplazamiento de la glándula pineal, que en ocasiones, y sobre todo en los ancianos, aparece calcificada; aumento del tamaño del cráneo en las hidrocefalias; etc. El electroencefalograma (v. ELECTROENCEFALOGRAFíA) indica si existen focos irritativos del cerebro, que pueden ser originados por tumores; también aparecen alteraciones importantes en las epilepsias (v.). De todos los medios diagnósticos, el más importante y definitivo es la arteriografía, ideada por Egas Moniz (v.) en 1927; consiste esta técnica en inyectar un contraste por la arteria carótida y hacer una radiografía en el momento justo en que el contraste pasa por los vasos del cerebro; de esta manera las arterias quedan perfectamente dibujadas y en el caso de que exista algún tumor o lesión cerebral aparecen rechazadas de sus posiciones habituales. La neumoencefalografía o ventriculograf ía, ideada por W. Dandy en 1918, consiste en rellenar los ventrículos del cerebro con aire que se inyecta mediante punción lumbar; en el caso de desplazamiento ventricular a uno u otro lado de la línea media, orientará diagnósticamente acerca de la posición del tumor o proceso expansivo endocraneal.Patología. El estudio de los pares craneales es fundamental en N.; comenzando por el estudio del fondo del ojo, dato importantísimo cuando existe hipertensión cerebral, por presentar la pupila un edema y borrosidad característicos. La parálisis de los nervios que se encargan de la motilidad ocular puede ser determinada por tumores o encefalitis. El nervio trigémino, encargado de inervar la sensibilidad de la cara y parte del cráneo, puede afectarse produciendo dolores muy agudos en los territorios frontal, maxilar superior o maxilar inferior de un lado de la cara (neuralgia del trigémino). Cuando un tumor comprime el trigémino en el interior del cráneo, se producen zonas de anestesia en la hemicara afecta. El facial es el nervio encargado de la mímica y puede lesionarse por infecciones, virus o agentes físicos, dando lugar a la parálisis facial de un lado de la cara. También puede existir lesión del nervio encargado de la audición -auditivo- produciéndose sordera y ruidos de oídos; asimismo pueden lesionarse los nervios encargados de la fonación y de los movimientos de la lengua. El estudio de las lesiones de los nervios craneales dará al médico una idea clara del padecimiento neurológico del enfermo. La motilidad de brazos y piernas, la sensibilidad, los reflejos cuando faltan o están alterados, son signos inequívocos de lesión en el sistema nervioso.Las enfermedades que pueden afectar a la médula espinal son determinantes de inflamaciones, degeneraciones y hasta destrucciones del tejido nervioso. Entre las más importantes son de señalar: la tabes (v.) dorsal, que consiste en una lesión sifilítica de los cordones posteriores de la médula. La enfermedad de Friedrich, que es una esclerosis de la región posterior y lateral de la médula; produce ataxia o dificultad para mantenerse en pie, temblor, palabra lenta y deformación en columna y pie. La esclerosis en placas, enfermedad probablemente infecciosa, que consiste en la formación de placas de esclerosis que afectan por igual a la sustancia gris y a la blanca; suele producir temblor en los movimientos oculares (nistagmus) y en los intencionales, además de palabra lentay escandida. La siringomielia, que se caracteriza por una degeneración de la sustancia gris (gliosis), eliminándose este tejido neoformado para dejar cavidades; produce atrofias en manos, analgesia y conservación de la sensibilidad táctil y profunda (v. TACTO), y pérdida de fuerza total en las extremidades inferiores. La esclerosis lateral amiotrófica, que consiste en la inflamación crónica de las astas anteriores de la médula y esclerosis en los cordones anterolaterales; origina atrofia de la mano (mano en garra), paraplejía espástica o imposibilidad de mover ambas piernas y, al final, parálisis respiratoria. La poliomielitis anterior aguda, epidémica o parálisis infantil, que es una enfermedad infecciosa, contagiosa y epidémica. Tiene un periodo de fiebre alta preparalítico, un segundo periodo paralítico, con pérdida de fuerza y atrofia de brazos y piernas, y un periodo de regresión que mejora el cuadro (v. POLIOMIELITIS). La parálisis ascendente aguda de Landry, síndrome cuya causa puede ser inflamatoria o degenerativa, y que consiste en una parálisis que comienza en los miembros inferiores y va ascendiendo a los superiores; al afectarse el bulbo se producirá una parálisis respiratoria.Existen también una serie de afecciones que abarcan todo el sistema nervioso (encéfalo y médula) como las encefalitis y encefalomielitis, cuya causa suele ser una infección por virus neurótropos. Sus síntomas clínicos más importantes son: fiebre alta, letargia, parálisis de los movimientos oculares y estado infeccioso; son contagiosas o se presentan como una epidemia, producen temblor o trastornos para la marcha, cursan con alteración del líquido cefalorraquídeo y suelen tener una evolución rara con síntomas inesperados, apareciendo con frecuencia signos meníngeos, como rigidez de nuca y de columna. Las enfermedades que afectan al cerebro pueden ser producidas por tumores, lesiones vasculares o inflamatorias (v. CEREBRO Y ENCÉFALO). Los síndromes extrapiramidales se producen por lesión o alteración del sistema extrapiramidal, encargado de los movimientos finos y combinados del organismo, por lo que estos enfermos no tienen capacidad para los movimientos ordenados (comer, coser, peinarse, etc.), ni para mantenerse en pie o caminar sin tambalearse. La enfermedad de Parkinson se produce por lesiones del sistema extrapiramidal y de los núcleos lenticulares del tálamo; da lugar a temblor cuando el individuo está en reposo y los miembros están rígidos.Actualmente la N. va muy unida a la Neurocirugía (v.), pues si el neurólogo tiene la capacidad de diagnóstico el neurocirujano es el encargado del tratamiento quirúrgico, por lo que ambas especialidades se complementan.V. t.: NERVIOSO, SISTEMA; NEUROCIRUGíA.J. L. PANIAGUA LÓPEZ.
BIBL.: L. BRAiN, Diseases of the Nervous System, 6 ed. Oxford 1962; J. F. FULTON, Fisiología del sistema nervioso, México 1952; B. S. EPSTEIN, Afecciones de la columna vertebral y de la médula espinal, 2 ed. Barcelona 1965; F. M. FORSTER, Terapéutica moderna en Neurología, Buenos Aires 1960.
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