Navarra, Reino de HIST.
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Historia
1. Navarra antigua. N. parece topónimo híbrido de nava-arri, es decir, "tierra llana rodeada de montes", paisaje que conviene a la actual N. media o pamplonesa. Ptolomeo cita a los navaros, gente procedente de las Galias e instalada en Pamplona, donde se sumó a pobladores vascones preexistentes. Se elogia la bravura de estas gentes. Estrabón los tiene por inhumanos; se cita su idolatría y la afición a augurios. Las primeras notas históricas datan del s. III a. C., durante las Guerras púnicas (v.), en que los vascones ayudaron a Aníbal. Tras el triunfo de Roma, los navaros vencidos, aunque. sometidos, mantuvieron cierta independencia. En el s. I les evangelizó S. Saturnino, obispo de Toulouse, quien dejó con ellos a su discípulo Honesto, a su vez catequizador de S. Fermín (v.), hijo de un senador de Pamplona y su primer obispo, martirizado en Amiens.Estos primitivos navarros se extendían hasta Cantabria, Álava y Bureba en los primeros siglos de la Era cristiana; constituían una sociedad rural diseminada en caseríos por varios valles, dependientes de un Consejo de ancianos para asuntos de interés comunal. Pero su independencia tradicional terminó en el 467 al dominarles Eurico, rey visigodo; sublevados de nuevo, Leovigildo obligó a parte de ellos a emigrar hacia Aquitania; seguía la rebeldía bajo Recaredo, y sólo Suintila logró sujetarles breve tiempo. Wamba, atacado por navarros, perdió Cantabria; durante 40 años, aquéllos, libres de la ley visigoda, vivieron en relativa paz.2. Navarra y los musulmanes. La invasión musulmana hizo de N. presa fácil para musulmanes y francos; Rodrigo estaba reprimiendo una sublevación vasca cuando llegaron los musulmanes, que ocuparon Pamplona entre 716 y 719, pero sólo Uqba (734-738) instaló allí una guarnición; en el 755, Yúsuf al-Fihri redujo de nuevo Pamplona; entonces se inician relaciones políticas y familiares entre señores vascos pamploneses y los Banu-Qasi (v.), descendientes de visigodos islamizados, señores en Tarazona y Borja. En el 788, Abderramán I necesita volver a reducir a los navarros; 10 años antes Carlomagno había fracasado en su deseo de anexionarse Pamplona y había demolido sus muros, en vísperas de la derrota de Roncesvalles (v.), prueba de lo poco que confiaba en su fidelidad. En el 799, es asesinado en Pamplona el gobernador musulmán Mutarrif, de la familia Banu-Qasi, y reconoce la jefatura de Velasco al-Glashki (el Gascón), atacado en el 816 por el emir de Córdoba; el gascón estaba aliado con Alfonso II de Asturias; murieron muchos cristianos en Orón, junto a Pancorbo, y el general cordobés se retiró. Contra el jefe gascón de Pamplona se sublevaron vascos de Iñigo I Arista de Pamplona y los tudelanos Banu Qasi de Muza 11; en el 824, los condes Eblo y Aznar, con ayuda de los de Tudela, ocuparon Pamplona. Esta ciudad es, pues, principado independiente. que procura liberarse de gascones y francos y mantiene relaciones variadas con Córdoba, según las que tienen los Banu Qasi del Ebro (V. CÓRDOBA, EMIRATO Y CALIFATO DE).3. La dinastía Iñiga. Un Iñigo I, tal vez el llamado Arista, fue padre de Iñigo II y Fortún; muerto aquél hacia el 785, su viuda casó con Musa ibn-Fortún ibnQasi, y le dio un hijo, Musa ibn-Musa, hermano uterino de los dos anteriores hijos. Iñigo II era dueño de Pamplona hacia 810-820, polígamo al modo musulmán, padre de Assona, a la que casó con Musa ibn-Musa, su medio tío, y de dos hijos, García Iñiguez y Galindo Iñiguez. Cuando en el 842 Musa ibn-Musa, gobernador de Tudela, se sublevó contra Córdoba, Abderramán II envió al general Harith ibn-Bazi, que le derrotó en Borja y cogió preso al hijo del sublevado, Lope ibn-Musa; el gobernador Musa, ayudado por su medio sobrino García Iñiguez, aprisionó en una emboscada a Harith junto al Ebro, desacato que obligó a Córdoba en el 842 al saqueo dePamplona personalmente por el emir y a una batalla en el 843, en la que fueron derrotados los rebeldes aliados, heridos’ Íñigo II y su hijo Galindo, y muerto Fortún Iñiguez, cuya cabeza llevaron a Córdoba; Musa huyó ocultándose. Pidió Pamplona paz a Córdoba con una comisión de 60 personas encabezadas por Velasco Garcés, hijo tal vez de García Iñiguez; pero en el 844 todavía una tercera incursión musulmana se impuso para acabar con los rebeldes vascones. Paralítico Iñigo II tras la batalla, regentó la tierra García Iñiguez hasta el 851, en que murió el padre. García Iñiguez había casado en tanto con varias mujeres: una fue Oria, hija de Musa ibn-Musa, madre de Musa Garcés; otra tuvo una hija que casó con Mutarif ibn-Musa; otro hijo fue Velasco, y otro Fortún Garcés I, que reinó en Pamplona. Durante la invalidez de Iñigo II, en el 850 volvió a sublevarse Musa ibn-Musa, y ayudado por Pamplona atacó Tudela y las tierras de Tarazona y Borja, a lo que replicó Córdoba con el general Abbas ibn al-Walid al-Tabli, que obligó a Musa a someterse y enviar en rehén a Córdoba a su hijo Ismail. Desde entonces Musa ibn-Musa, tío, cuñado y suegro a la vez de García Íñiguez I, fue fiel a Córdoba, le ayudó contra el ataque normando a Sevilla en el 844, envió juramento de homenaje a Muhammad I en el 852, vivió en paz con sus parientes de Pamplona, y ensanchó su tierra a costa de Aragón y Cerdaña cristianos, y Santaver y Guadalajara beréberes. Por ello luchó contra los gascones en el 851; éstos atacaron Albelda, y Musa recibió varios lanzazos en su cota, pero a pesar de sus heridas triunfó (es la verdadera batalla de Clavijo; v.); la victoria le dio prestigio, se convirtió en el tercer rey de España, junto al de Asturias y Córdoba. Luego, en el 855 atacó ayudando a Córdoba en tierras de Álava y Castilla, y en el 862 falleció octogenario al volver a Tudela herido por su yerno Izrak ibn-Mentil de Guadalajara; dejó su tierra a su hijo Lope.4. El reino de Pamplona desde el 852 al 862. García Iñiguez I. En el 859, al octavo año de reinar, fue invadido el territorio por piratas escandinavos; los normandos llegaron hasta Pamplona y capturaron al rey, rescatado por 70.000 dinares, parcialmente pagados con algunos de sus hijos en rehenes. Para esta liberación, pactó con Ordoño I de Asturias, que había iniciado en el 850 la reconquista de tierras musulmanas. En previsión de ofensivas asturvasconas, el emir Muhammad I atacó en el 860 a García Iñiguez I, menos poderoso que el asturiano, ocupándole Caparroso, Falces y Milagro; cayó preso el hijo del pamplonés, Fortún Garcés, llamado el Tuerto por los musulmanes, que permaneció preso en Córdoba 22 años. García Iñiguez debió de morir poco después de su derrota y antes del regreso de su hijo cautivo. Éste, Fortún Garcés I, antes de su cautiverio, había tenido varios hijos: Iñigo, Aznar, Velasco, Lope y Oneca; ésta, nacida hacia el 835, casó con un primo suyo llamado Aznar Sánchez, y de ella fueron hijos Sancho, Sancha y Toda; al ir al cautiverio, su hija Oneca, ya viuda, le acompañó a Córdoba, donde casó con el hijo del emir; en Córdoba se la llamó Durr, la Perla, y fue madre en el 864 de Muhammad, quien en el 891, de 27 años, acabó trágicamente, naciendo tres semanas después un hijo póstumo tenido de otra esclava vascona y que fue Abderramán III. Oneca, convertida al Islam, quedó en Córdoba al regresar su padre del cautiverio.5. Surge la rama’ Jimena. Contemporáneo de Fortún Garcés 1 fue García Jiménez, casado en primeras nupcias con una Oneca de la que nacieron Iñigo y Sancha. Este hijo, Iñigo Garcés I, casó con Jimena Velázquez, hija de Velasco Fortuñones y, por tanto, nieta de Fortún Garcés I.Parece que Iñigo Garcés fue rey durante la cautividad de Fortún Garcés I en Córdoba. Pero García Jiménez casó en segundas nupcias con Dadildis, hermana de Raimundo I, conde de Pallars, de la que nacieron Jimeno y Sancho Garcés, hijos que casaron con otras dos nietas de Fortún Garcés I (Sancha y Toda Aznárez, hija de Oneca Fortuñones y de su primo Aznar Sánchez). En este estrecho parentesco de tres nietas de Fortún Garcés I con tres hijos de García Jiménez, surgió el tránsito de la dinastía pamplonesa, de la Íñiga a la Jimena. Al regresar del cautiverio Fortún Garcés I, fue depuesto y tal vez ejecutado fñigo Garcés I, y los tres hijos que éste tenía (Jimeno, Fortún y Sancho, casados con otras tantas hijas de Lope ibn-Musa) huyeron desde Pamplona a Córdoba. Los hijos del segundo matrimonio de García Jiménez, con más suerte, como casados con nietas de Fortún Garcés I, iniciaron la nueva dinastía. El casado con Toda Aznárez, Sancho Garcés I, sucedió a Fortún Garcés I en el 905, comenzando la nueva dinastía Jimena. Sus hijos por línea paterna son de la nueva dinastía, pero por la materna pertenecen a la antigua.6. El reino de Pamplona. Sancho Garcés I (905-925) inicia la historia propia del reino pamplonés. En el 905, con la protesta de sus hermanos mayores, se apodera de Pamplona y encierra a Fortún Garcés I en un monasterio. Su personalidad la acusa el propio califato cordobés, que activa las expediciones contra Pamplona, pues ha iniciado una política antimusulmana: ha derrotado en el 907, en batalla campal, a Lope ibn-Muhammad de Tudela, y en el 914 se ha enfrentado con al-Tawil, reyezuelo de Huesca. Confederado con Ordoño II de León, reconquista parte de Rioja (tierras de Calahorra, Nájera y Viguera), anexionadas a los pocos años al reino de Pamplona. Pero luego, junto con el leonés, es derrotado en el 920 en Valdejunquera por Abderramán III (v.). En el 924 erige el monasterio de San Martín de Albelda. Extiende su gobierno al condado de Aragón (v. ARAGÓN I) como tutor de Andregoto Galíndez, esposa de su sucesor García Sánchez. Además de éste, tuvo varias hijas: Oneca, mujer de Alfonso IV de León; Sancha, casada sucesivamente con Ordoño II de León, Álvaro Harramelliz de Álava y el conde Fernán González; Urraca, mujer de Ramiro II de León; Velasquita, mujer de Muño Velaz, conde de Álava, y luego de Bernardo, conde de Ribagorza, y finalmente de Fortún Galíndez; y Orbita.García Sánchez 1 (925-970) comienza su reinado bajo la tutoría de su tío Jimeno Garcés, hermano del rey difunto; pero en el 933 su primo hermano Abderramán III impone la de su madre, Toda Aznárez. Esta alianza pamplonesa con Córdoba contrasta con la intransigencia de León y es prueba del carácter acomodaticio del rey pamplonés y de su madre, que buscan en la paz con Córdoba ayuda militar para sus planes dinásticos. Participa con Ordoño II en la conquista de Nájera y Viguera en el 923, recibiendo el pamplonés el título de rey de Viguera; toma parte en la liga antimusulmana encabezada por Ramiro II de León y en la victoria cristiana de Simancas en el 939, en la que persigue a los musulmanes hasta tierras de Medinaceli. En el 951, participa, al morir Ramiro II de León, en el intento de derrocar a su sucesor Ordoño III, en beneficio de su medio hermano Sancho I el Craso, nieto de Toda Aznárez, la madre del pamplonés. Por buscar ayuda para el Craso, Toda y García Sánchez van a Córdoba, a la vez que el rey se cura de su obesidad. En campaña contra el conde castellano Fernán González (v.) cae éste prisionero del pamplonés en el 960, pero la hermana de éste, Urraca, libera al castellano de su prisión en Pamplona al año siguientey casa con él. Desde entonces, Castilla y N. mantienen paz mutua, y los pamploneses inician cierto distanciamiento de la política peninsular. El rey pamplonés casa primero con Andregoto Galíndez, condesa de Aragón y madre del heredero Sancho Garcés II, pero repudiada Andregoto por consanguinidad, casa con Teresa, infanta de León, de la que nace Ramiro Garcés; el padre, al fallecer, deja a este segundo hijo Viguera, sede de una nueva dinastía regia.Sancho Garcés II Abarca (970-994) era conde de Aragón y gobernaba esta tierra bajo el feudo de su padre y la tutoría de Fortún Jiménez; luego gobernó Pamplona y Aragón unidos en su persona, mientras su hermanastro Ramiro iniciaba un reino en Viguera. El pamplonés estaba en paz con los musulmanes, pero la alianza con castellanos y leoneses le obligaron a participar en varias expediciones poco afortunadas: tal en el 973 la de San Esteban de Gormaz, donde triunfó Gálib; en el mismo año también vencían los moros a Ramiro de Viguera en Estercuel. Nueva derrota sufrió el pamplonés en Rueda, en el 981. Tras esta experiencia, mantuvo buen trato con el califato y hasta casó a una hija suya que los cordobeses llamaron Abda la Vascona, con Almanzor, árbitro del califato de Hixem II; el hijo, Abderramán Sanchuelo, así apellidado en recuerdo de su abuelo pamplonés, fue declarado heredero de Hixem II; en el 992, el abuelo visitó en Córdoba a la hija y al nieto. Sancho Garcés II colaboró en la erección de San Andrés de Cirueña en el 972, y en la fundación de Covarrubias en el 978 por el castellano García Fernández. Casó con Urraca Fernández, hija del conde castellano Fernán González; de ella nació el sucesor García Sánchez II, Ramiro, muerto en vida del padre, y Gonzalo, que heredó el condado de Aragón, en dependencia con Pamplona.García Sánchez II (994-1004) en su breve reinado colaboró con el conde Sancho García de Castilla en las campañas contra Almanzor (v.), por lo que en septiembre del 1000 fueron saqueadas algunas tierras navarras tras una incursión contra Zaragoza; en una segunda entrada contra N., el caudillo musulmán no pasó de San Millán de la Cogolla, que arrasó, retirándose a Medinaceli, donde falleció. El rey de Pamplona casó con Jimena Fernández, hija de un matrimonio leonés, Fernando Vermúdez y Elvira; de sus hijos, Sancho Garcés heredó el reino, y Urraca casó con Alfonso V de León (v.).7. Apogeo de Pamplona. Sancho Garcés III (100435), apodado el Mayor, marca el apogeo del reino de Pamplona (v. SANCHO III DE NAVARRA). Es político con ideas propias y capacidad para realizarlas. Su gestión se resume en reunificar a los cristianos peninsulares bajo su hegemonía, aceptar cambios culturales inspirados ya en musulmanes ya en carolingios, e imponer un nuevo concepto de la realeza. Su coyuntura fue la de reinar en plena disolución del califato cordobés, lo que le desembarazó de luchas contra musulmanes y le centró en la política de los reinos cristianos. De Zamora a Barcelona se extendió su mando, ya sobre tierra propia, ya sobre tierra infeudada. Su modesto territorio pamplonés con el anejo de Aragón se acreció con la Rioja hacia 1009 y con Ribagorza hacia 1019 (v. SOBRARSE Y RIBAGORZA, CONDADO DE). Tras ayudar a su tío el conde Sancho Guillermo de Gascuña en la anexión de las tierras de habla vasca dependientes de Toulouse, el tío en 1023 reconoció su vasallaje respecto del sobrino; ayudó al conde de Barcelona Berenguer Ramón I el Curvo en su lucha contra Ermesinda, su madre, y al fin del reinado también Barcelona le rindió vasallaje (v. BARCELONA, CONDADO DE).La acción principal del pamplonés se centró en Castilla; protector del infante castellano García, al ser éste asesinado en 1028 por los Vela, Sancho Garcés III se apoderó de Castilla (v. CASTILLA I) y, merced a la ayuda prestada a Vermudo III de León contra ciertos rebeldes, también éste le reconoció vasallaje por ciertas tierras. A la unidad peninsular cristiana añadió novedades culturales importantes desde la adopción para documentos de nueva escritura, la visigótica redonda, a la implantación de la primera moneda cristiana, que acuñó en Nájera y extendió a todo su territorio; moneda de vellón inspirada en módulos carolingios, muestra de europeidad del rey. La disciplina religiosa le llevó a implantar en los monasterios la regla benedictina, pero no es cierto que patrocinara la reforma cluniacense. También tuvo ideas propias sobre la realeza: fue el primero que se consideró rey por la gracia de Dios, creó una curia palatina análoga a la franca, extendió por su tierra la administración militar de los honores y sus señores; unificó, pues, las tierras al modo europeo, bajo su hegemonía. Casó con Munia Sánchez, hija del conde de Castilla Sancho García; había tenido antes un hijo natural con Sancha de Aibar, llamado Ramiro. Su primogénito legítimo, García de Nájera, le heredó; a los demás hijos cedió territorios en calidad de condados, sujetos al reino de Pamplona; uno de ellos, Fernando I, al morir Vermudo III en 1037, heredó el trono de León y comenzó a llamarse rey de Castilla; Gonzalo, heredero en Sobrarbe y Ribagorza, pronto se insubordinó; Ramiro, el hijo natural, que había heredado en Aragón sólo, se intituló "casi rey". Así que la aparición de reinos independientes no es obra del pamplonés, sino de sus herederos.García Sánchez III (1035-54) es conocido por el de Nájera, pues residió frecuentemente en esta ciudad, corte de reyes engrandecida por su predecesor y padre; allí fundó García el monasterio de Santa María la Real (1052), panteón de la familia. Pero su reinado inicia la decadencia del reino pamplonés; pese a su dilatado territorio -provincias vascas, Castilla la Vieja y Bureba-, el auge de los reinos contiguos prefiguró el cierre de la posible expansión pamplonesa hacia el S en territorio musulmán. García Sánchez III se vio mezclado en luchas contra sus hermanos: ayudó a Fernando I en su litigio contra el leonés Vermudo III, asistiendo a la batalla de Támara en 1037; luchó contra su hermano Ramiro I de Aragón, que aspiraba a ensanchar su tierra en la canal de Berdún y río Aragón, y en 1043 en Tafalla venció al aragonés. Dedicado a extender la tierra, conquistó en el Ebro la vieja ciudad de Calahorra en 1045, a la que trasladó la sede episcopal de Nájera. En lo religioso, protegió a los cluniacenses; fue amigo de S. Odilón (v.), abad de Cluny. De su mujer Estefanía de Barcelona, hija de Berenguer Ramón I el Curvo y de Sancha, con la que casó en 1038 en Barcelona, tuvo cuatro hijos y cuatro hijas: Sancho de Peñalén, que le sucedió en el reino; Ramón el Fratricida; Ramiro, refugiado en Castilla; Fernando; Urraca, que casó con García Ordóñez, conde de Nájera; Ermesinda, mujer de Fortún Sánchez de Yárnoz; limena; y Mayor. Entre sus hijos ilegítimos, Sancho fue padre de Ramiro Sánchez y abuelo de García Ramírez el Restaurador, futuro rey de Pamplona tras la muerte de Alfonso I de Aragón.Sancho Garcés IV (1054-76) se llama de Peñalén en memoria del lugar de su asesinato. Rey desde la batalla de Atapuerca, en que murió su padre derrotado por su hermano Fernando 1 de Castilla, buscó ayuda en Ramiro 1 de Aragón para seguir la guerra, aunque luego cesó la alianza al confederarse el pamplonés con Moctadir, rey musulmán de Zaragoza, frente al aragonés. Nuevamente Castilla, bajo Sancho II, intentó invadir tierras pamplonesas y, en 1067, se enfrentó a pamploneses y aragoneses en Viana, en la llamada guerra de los tres Sanchos; derrotados los castellanos, repasaron el Ebro; pero Aragón dejó la alianza porque los moros de Huesca iniciaban ataques. Con el nuevo cambio de alianzas, Sancho de Peñalén impuso parias a Moctadir de Zaragoza en 1069-73 y le ayudó contra el aragonés Sancho Ramírez, que recorría tierras oscenses; pero Castilla, que hasta entonces cobraba parias de Moctadir, declaró la guerra a su rival pamplonés, y Alfonso VI invadió la Rioja (v. ALFONSO VI DE CASTILLA). Un partido pamplonés encabezado por los hermanos del rey, Ramón y Ermesinda, de acuerdo con el castellano, despeñó al rey en Pañalén, arrojándole al río Aragón, cerca de Villafranca; pero los asesinos, repudiados por los navarros, huyeron, él a Zaragoza y ella a Castilla. Interesa la actitud de Sancho de Peñalén en política religiosa: sin simpatías hacia los cluniacenses, desdobló prelacías y abadiados en PamplonaLeyre y Nájera-La Cogolla; no quiso aceptar el rito romano. Su esposa fue la francesa Placencia, con quien casó hacia 1068, madre de dos hijos, llamados ambos García y que al morir el padre estaban en manos castellanas. Por ello los navarros prefirieron aceptar por rey a Sancho Ramírez V, rey de Aragón, en tanto Alfonso VI de Castilla se anexionaba la Rioja.8. La dinastía aragonesa. De 1076 a 1134 fueron reyes de Pamplona los de Aragón (v. ARAGÓN II). Sancho Ramírez V (1076-94) sucedió a su primo hermano por deseo de los navarros; entró en el reino por Ujué y llegó a Pamplona, pero no pudo evitar las anexiones riojanas que realizó Castilla. Al fin, Alfonso VI y el aragonés pactaron un modus vivendi, y hasta Aragón ayudó a Alfonso VI en 1086 enviándole al infante Pedro Sánchez a la batalla de Sagrajas contra los almorávides (v. ZALACA). Introdujo el aragonés en N. el rito romano; en 1083, nombraba obispo de Pamplona al francés Pedro de Roda, y abad de Leyre a otro francés llamado Raimundo, y ambos cooperaron en el cambio de liturgia, así como en difundir la regla agustiniana en catedrales, y la cluniacense en abadías. De su primer matrimonio tuvo Sancho Ramírez a Pedro I, su heredero; de un segundo matrimonio con Felicia de Roucy nacieron Fernando, muerto pronto, Alfonso I y Ramiro II, que sucesivamente fueron reyes de Aragón.Pedro 1 (1094-1104), nacido hacia 1068, fue un gran político y hombre valeroso; una dolencia le llevó hasta Palermo en 1091 para visitarse con médicos árabes. Rey desde junio de 1094, en que murió su padre cercando Huesca, dedicó la mayor parte de su esfuerzo a problemas propios del reino aragonés, especialmente la reconquista en el Cinca y expediciones al Mediterráneo levantino; repobló en N. Santacara y Caparroso (1102). Falleció en expedición al valle de Arán, en 1104. Casado con Inés de Aquitania, sus hijos le premurieron y no se sabe la descendencia de su segunda mujer, Berta.Alfonso 1 (1104-34), medio hermano del precedente, fue el rey Batallador que duplicó la extensión de su Estado patrimonial y participó activamente en la política de Castilla y del mediodía de Francia (v. ALFONSO I DE ARAGÓN). Vista su gestión como rey de N., suprimió la cuña musulmana de las Cinco Villas entre navarros y aragoneses, venció a Mostain II, que deseaba compensar esta pérdida en la batalla de Valtierra en 1110, benefició a N. con sus conquistas en el valle medio del Ebro; y así, ocupada Tudela en 1119 y otros pueblos al S del río, el Batallador los entregó en señorío junto con Tudela a su primo Rotrou de Perche; esta zona, mediante hábil política, se mantuvo luego respetada de castellanos y aragoneses. Por lo demás, en esa época en que domina la idea de Reconquista (v.), N., carente de frontera musulmana, se vio libre de esta empresa. Del matrimonio de Alfonso I con Urraca de Castilla no hubo prole, así que, al morir en septiembre de 1134, dejó en su extraño testamento el reino a las órdenes militares de Tierra Santa; desacatado por los nobles como irreal, los navarros aprovecharon la ocasión para recuperar dinastía e independencia propias.9. Restauración de la dinastía Nájera. García Ramírez (1134-50) se llama por ello el Restaurador; era hijo de Ramiro Sánchez, señor de Monzón, y de Cristina, hija del Cid, y nieto de Sancho y bisnieto de García Sánchez III el de Nájera. Su política se basó en mantener la independencia ante Castilla y Aragón; la Santa Sede no le reconoció por rey sino por duque de pamploneses o navarros. Al principio, según acuerdo de Vadoluengo (1134), García Ramírez gobernó en nombre del rey de Aragón Ramiro II, pero en seguida se pasó al vasallaje de Alfonso VII de Castilla. Poco duró esta situación, porque castellanos y aragoneses firmaron en Carrión un reparto del reino navarro en 1140; pero Castilla pronto cesó en su recelo y hasta se pactó el matrimonio de Sancho el Deseado, hijo del castellano, con Blanca, hija del navarro. Seguía la lucha entre Pamplona y Aragón en 1143, y Pamplona evitó ayudas castellanas a los aragoneses pactando el reyel matrimonio con Urraca, hija ilegítima del castellano. Luchó el de Pamplona contra el príncipe Ramón Berenguer IV (v.), terminando en paz estable que loaron Alfonso VII y el papa Eugenio III. Esta alianza peninsular, afirmada en Zamora en 1150, planteó la cruzada conjunta contra los almohades (v.); pero en tanto, en noviembre de ese año falleció el rey navarro en Lorca de Estella. Casado con Margarita de Perche, sobrina del conde Rotrou, señor de Tudela, tuvo de ella a su sucesor Sancho el Sabio, a Blanca, que fue reina de Castilla, y a Margarita, que casó con Roger II de Sicilia; de su segunda esposa, Urraca de Castilla, nació Sancha, que casó con Gastón de Bearne.Sancho Garcés VI (1150-94), llamado el Sabio, es el primer rey que se intitula de N.; su reinado lo llenan las luchas contra castellanos por la posesión de la Rioja, la repoblación de Álava y Guipúzcoa, la repoblación cisterciense del país y la política administrativa. Las dificultades con Castilla fueron muchas y sólo a mitad de 1153 ambos reinos firmaron paces en Soria y el matrimonio del navarro con Sancha, hija del Emperador castellano, en 1157. En 1158, Sancho III de Castilla dejaba al navarro Artajona y otros enclaves, causa de roces entre ambos reinos; y en la minoría de edad de Alfonso VIII el navarro recuperó la vieja frontera con Castilla en los montes de Oca más una tregua de 10 años. N. en tanto luchó contra Aragón; la paz de 1163, reafirmada en 1168 por el tratado de San Adrián de Sangüesa, acabó en pacto de reparto de cuanto ocupasen en Albarracín al señor de Murcia, el rey Lobo. También terminaron definitivamente las disputas con Castilla a propósito de la Rioja, por laudo de Enrique II de Inglaterra que la dio a Castilla en 1179. Esta relativa paz permitió al navarro repoblar Álava y Guipúzcoa, otorgar numerosos fueros municipales, como el de San Sebastián y el de Vitoria. Moría el rey en 1194; casado con Sancha de Castilla en’ 1157, tuvo a Sancho el Fuerte, sucesor en el reino; Fernando, muerto en 1207; Ramiro, obispo de Pamplona; Berenguela, que casó con Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra; Constanza, que murió soltera; y Blanca, que casó con Teobaldo, conde de Champaña, y madre del futuro réy navarro Teobaldo I.Sancho VII (1194-1234), llamado el Fuerte, es figura semilegendaria y anovelada, pues sus relaciones con musulmanes y un retiro voluntario de varios años en Tudela le dan perfil original. Estaba en Francia luchando con su cuñado Ricardo Corazón de León cuando supo la muerte de su padre. Ya en N., al principio mantuvo buenas relaciones con Castilla y hasta marchó en ayuda de Alfonso VIII, llegando tarde a la derrota sufrida por los cristianos en Alarcos, de lo que surgieron desavenencias del castellano con el navarro y el leonés, y Sancho el Fuerte devastó la tierra de Soria y Almazán, hasta que pactó en Ágreda en 1196 (v. ALFONSO VIII DE CASTILLA). Rasgo novelesco tiene su ida a África en 1198-1200 para ayudar a Miramamolín, príncipe de los creyentes, así como la leyenda de sus amores con la hija del caudillo musulmán. Aprovechando esta ausencia, Alfonso VIII ocupó Álava, que con Guipúzcoa se anexionaron los castellanos, que las necesitaban para relacionarse con Gascuña, dote de Leonor de Inglaterra al casar con el rey de Castilla. Se firmó la paz en 1207, en Guadalajara; y en 1212 el navarro participó en la cruzada antialmohade y en la batalla de las Navas de Tolosa (v.), donde se sitúa la legendaria conquista de las cadenas que figuran en el escudo de N. Intervino además Sancho el Fuerte en Francia, donde le reconocieron vasallaje Tartaix, Agramunt y Ostabat; pactó alianza con Juan Sin Tierra en Chinon (1202). Sus relaciones amistosas con Aragón le llevaron a prestar dineros a Pedro II y a Jaime I, sobre hipotecas de castillos fronterizos; pasó tropas navarras por Aragón para sus campañas en Albarracín, y culminó la armonía en el pacto de mutuo prohijamiento con Jaime I, firmado en Tudela en 1231. Impuso paz entre los bandos de Pamplona, promulgó numerosos fueros y cartas pueblas y, para defender la frontera del Ebro, edificó Viana en 1219; en Roncesvalles fundó el hospital, donde le enterraron en 1234.10. La dinastía de Champaña. Teobaldo I (1234-53) inicia una nueva dinastía de reyes navarros. Era sobrino del difunto Sancho VII, como hijo de la hermana de éste, Blanca, que había casado con el conde Teobaldo III de Champaña. Era hombre inconstante, imprevisor, buen trovador y gran legislador; en 1237 se escribieron los fueros tradicionales navarros. Marchó cruzado a Tierra Santa en 1239, sin obtener grandes éxitos, pero al menos visitó los Santos Lugares. El reino padeció un entredicho dictado por el obispo de Pamplona Pedro Ximénez, relacionado con la peregrinación expiatoria del rey a Roma en 1250; también tuvo que solventar ruidosos sucesos de la judería de Tudela. De su tercera esposa, Margarita de Borbón, nació Teobaldo II, que heredó de pocos años N. y los condados de Champaña y Brie.Teobaldo II (1253-70) inició el reinado bajo la protección de Jaime 1 de Aragón (v.) y la regencia de su madre,Margarita; firmó con los aragoneses los tratados de Tudela y Monteagudo en 1253 y 1254, respectivamente, que implicaban protección frente a Alfonso X de Castilla (v.), quien apetecía tierras navarras, donde se refugiaban exiliados como Diego López de Haro, señor de Vizcaya. Pero también pactó paz con Castilla en Soria (1256). Teobaldo II no tuvo hijos de su esposa Isabel de Francia, hija de Luis IX de Francia (v.), por lo que consideró heredero a su hermano Enrique y para éste pactó matrimonio en 1269 con Blanca, sobrina de Luis IX. Asistió Teobaldo II a la desventurada cruzada de Luis IX en 1270 dejando el gobierno a Enrique; aquel mismo año fallecía en Trápani.Enrique I (1270-74) juró los fueros navarros y fue ungido rey en 1271. Tuvo nuevas dificultades con Alfonso X de Castilla, que volvió a intervenir en N., tras firmar el navarro el tratado de Bonlieu en 1273 con Eduardo I de Inglaterra (v.), que equivalía a una unión de ambos Estados. Casó con Blanca de Artois, y muerto en accidente el primogénito Teobaldo, le heredó, al fallecer en 1274, su hija Juana 1, que luego casó con Felipe IV de Francia (v.).11. La dinastía de Francia. Juana I (1274-1305) tenía dos años de edad al heredar el trono; su madre reunió Cortes, que nombraron gobernador general del reino a Pedro Sánchez de Monteagudo, señor de Cascante. Desposada con el Delfín de Francia, el padre de éste, Felipe III, envió para gobernar N. a Eustaqui de Beaumarchais. Los bandos de Pamplona provocaron la terrible guerra de la Navarrería en 1276. En 1284 se efectuó el matrimonio de Juana 1 y Felipe IV, rey también de Francia desde 1285, el cual intervino frecuentemente en la política castellana. Los hijos del regio matrimonio, Luis, Felipe y Carlos, fueron sucesivamente reyes de N.Luis I el Testarudo (1305-16) fue coronado en 1307 en Pamplona, pero apenas permaneció en N. En su tiempo se padecieron guerrillas fronterizas con los aragoneses. De su segunda mujer, Clemencia, nació póstumo Juan I (1316), muerto a los ocho días de su nacimiento. Pese a no existir en N. ley sálica que daba el trono a su hermana Juana le sucedió su tío Felipe II el Largo (1316-21), que ni siquiera pisó N. para jurar los fueros, y fue a París una comisión navarra para tomarle juramento. Le sucedió su hermano Carlos I el Calvo (132128), último rey de la casa de Francia.12. La dinastía Evreux. Muerto sin hijos Carlos I, le sucedió su sobrina Juana II (1328-49), hija de Luis I, casada con Felipe de Évreux, que fue Felipe III el Noble, fallecido en 1343, el cual dejó la regencia a su viuda durante la minoría del hijo Carlos II el Malo (1349-87), personaje inquieto e iracundo; tenía 17 años al comenzar a reinar. Casado con Juana, hija de Juan II de Francia, se enemistó con el suegro al reivindicar Champaña y Brie y más tarde Borgoña, siendo derrotado en Cocherel (1364), pérdida compensada con la ocupación amistosa de Álava, Guipúzcoa y la Rioja a los castellanos; con éstos firmó la paz de Briones en 1379. Su primogénito, Carlos III el Noble (1387-1425), fue un rey que engrandeció N. Casó con Leonor de Trastámara, hija de Enrique II de Castilla, en 1375; fue mediador entre castellanos y aragoneses; arregló las reclamaciones con Francia renunciando a sus pretensiones a cambio del ducado de Nemours; entregó Cherburgo, que tenía dada por los ingleses desde 1393. En relación con Aragón, mantuvo buenas relaciones y ayudó a Fernando I en su guerra contra el pretendiente Jaime de Urgel.13. La dinastía Trastámara. Al morir Carlos III en 1425, termina la dinastía Évreux en el reino navarro. La hija del difunto, Blanca (1425-41), había casado con Juan de Aragón, de la casa Trastámara (v.), y éste tomó el título de rey. Juan II (1441-79) reinó como consorte hasta la muerte en 1441 de su esposa; en 1423 las Cortes navarras habían reconocido por heredero al príncipe Carlos de Viana, y, al morir la reina titular, el esposo y el hijo plantearon sus respectivas aspiraciones al trono, dividiendo a los navarros en dos bandos, el beamontés, partidario del príncipe, y el agramontés, partidario del padre; vencidos éstos en la batalla de Aibar de 1451, la lucha se mantuvo incluso tras morir el príncipe Carlos en 1461 (V., JUAN II DE ARAGÓN Y NAVARRA). Reinó así Juan II hasta su muerte en 1479, en que heredó N. su hija Leonor, que en 1434 había casado con Gastón IV de Foix. Leonor (1464-79) ocupó sola el trono navarro pocos días, pues hasta morir su padre le obedeció ciegamente en su gobierno; su marido, Gastón de Foix, al frente del bando agramontés, ocupó la mayor parte de las ciudades navarras, fracasando las concordias de Tafalla y Olite en 1469 y 1471 respectivamente; pero la muerte de Gastón acercó en 1472 a la reina y su padre, por lo que los beamonteses iniciaron tratos con Fernando el Católico: éste, su hermanastra Leonor y Juan II se entrevistaron en Vitoria en 1476 para resolver el problema de la sucesión navarra, pero fracasó el propósito. Gastón, hijo de Leonor, falleció en 1468. Por ello heredó N. el hijo de éste Francisco Febo (1479-83), de 12 años, bajo la regencia de su madre, Magdalena, hermana de Luis XI de Francia (v.); se reanudó la lucha civil, pese a un acuerdo de turno en los cargos, entre los dos bandos, firmado en 1480; mientras se discutía el matrimonio del rey entre Fernando el Católico (V. FERNANDO II DE ARAGóN) y Luis XI, murió Francisco en Bearne, sucediéndole su hermana Catalina (1483-1512), a quien disputó el trono su tío Juan de Foix, basándose en la ley sálica. Se intentó casarla con el infante Juan, primogénito de los Reyes Católicos, bien visto por parte de los navarros; pero fracasó y casó la reina con Juan de Labrit o Albret en 1486, cuyo padre, Amán, cuidó del gobierno de N. Así comenzó en 1494 la guerra civil en N. acaudillada por el conde de Lerín, y desterrado éste a Andalucía para garantía de la paz, Fernando el Católico pretendió quedarse con las posesiones de este conde en N., suscitando de nuevo la alianza del de Lerín con los reyes navarros en 1500. La francofilia de los reyes navarros obligaron a Fernando el Católico a pedir fortalezas navarras en garantía de que Juan y Catalina no permitirían el tránsito de tropas francesas mientras durase el conflicto franco-castellano; negada tal garantía, el duque de Alba y el conde de Lerín invadieron N. en 1512 y los reyes huyeron a Lumbier y luego a Francia. Diego Fernández de Córdoba, como virrey, juró los fueros navarros en Pamplona y fue aclamado rey Fernando el Católico. En 1515 éste unía N. a Castilla, anexión aprobada en las Cortes de Burgos del mismo año.14. Estructura socio-económica. Un panorama socioeconómico de N. en la Edad Media descubre la existencia de una población no muy densa, que se cifra para los s. xiv y xv en 80.000 y 105.000 hab. aprox., distribuidos en un ecumene dominado por la explotación agrícola; de ahí muy pocas concentraciones urbanas y gran número de caseríos aislados diseminados por unos 60 valles, salvo en la comarca del Ebro, y agrupados a efectos administrativos en seis merindades: Ultra Puertos, Pamplona. Estella, Sangüesa, Tudela y Olite, esta última creada a principios del s. XV. En las agrupaciones municipales, se desarrolló vida propia administrativa desde el s. XII, reflejada en cartas pueblas y fueros locales quegarantizan las libertades locales de los pobladores: alcaldes y jurados cuidan de la cosa pública, y se les nombra en elecciones hechas, en las iglesias, que luego aceptan el sistema de insaculación de nombres para evitar altercados; los jurados dictan sus paramientos u ordenanzas para el mejor gobierno, y para defensa de intereses comunes con otros municipios surgen a veces las hermandades.Los navarros etnológicamente vascos sufren pérdida paulatina de su lengua euskera, primero en el valle y luego en la cuenca; el fenómeno es muy antiguo; al refugiarse el vasco en la montaña deja paso paulatino al latín vulgar y al romance navarro-aragonés, y por ello no es extraño que el fuero general de N. se redacte en 1,330 en castellano, la lengua habitual de los habitantes de la ciudad de Pamplona. Las gentes de N. se componían de un núcleo indígena y otro ajeno al país integrado por francos, mudéjares y judíos. Los navarros estaban ordenados en tres estamentos sociales: clero, nobles y pueblo. Clero y nobles eran los privilegiados. Entre los segundos, dominaban los hijosdalgo o infanzones, cuyo número tendía a aumentar por sucesivas concesiones reales; no fue raro conceder estado nobiliario a toda una villa. El rey fomenta la aparición de nobles de abarca que opone a los de linaje. Los nobles de linaje más importantes se llaman ricoshombres y les siguen en la escala social los caballeros. Están afincados en general a una casa-palacio llamada cabo de armería. Hasta Carlos III de N. no surgen los títulos nobiliarios y los grandes cargos militares; entre éstos los de condestable y mariscal son los principales y se asignan a las casas de Beaumont y N.Dominan numéricamente las clases populares, que son las obligadas al pago de tributos (aparte de los subsidios extraordinarios llamados cuarteles); los de origen extranjero se llaman francos, con privilegios que garantizan su asentamiento en N. con motivo de las peregrinaciones a Santiago (v. CAMINO DE SANTIAGO); los ruanos son en general comerciantes radicados en villas; la gran masa se compone de labradores pecheros conocidos como collazos, que proceden de la primitiva servidumbre agrícola del país. Hay además, como elementos extraños, grupos de moros o mudéjares agrupados en aljamas y afincados en morerías, al igual que los judíos se refugian en juderías. Estos últimos no gozan de simpatía social, y viven sobre todo en Pamplona, Tudela, Corella y Cascante, dedicados al comercio en tiendas alquiladas al rey; son recaudadores de contribuciones, lo que aumenta el odio popular; alguno sobresale en la medicina. También hay en el país grupos marginados como los agotes o gafos, originariamente leprosos; al llegar el s. XV apenas existen en N. esclavos, pues se ha facilitado mucho su libertad.La mayor parte del país vive de la agricultura y de la explotación de productos naturales. Se cultiva y cosecha bastante vino y trigo; no tanto cebada, mijo, avena, habas, alubias y aceite; en los numerosos bosques del país abunda la madera, que se gasta en consumo local, y apenas tiene exportación. Este predominio agrícola conforma la sociedad navarra medieval, de fisonomía aristocrática, dominada por los ricoshombres grandes terratenientes, cabecera de una doble sociedad natural de parientes y allegados agricultores.Salvo las ferrerías, apenas hay vida industrial: se laboreaban salinas y canteras. El comercio se circunscribía a unas cuantas villas, especialmente a lo largo del camino de Santiago; el resto del país vivía de sus recursos naturales en una economía cerrada. En las villas donde había oficios, generalmente desempeñados por francos, se agrupaban en calles por especialidades (ferreros, zapateros, esparteros, alfagemes o barberos, etc.). La moneda era escasa y por ende tenía gran poder adquisitivo; de ahí los pagos de emolumentos en oficios civiles y militares parte en metálico y parte en especie. Toda esta población, en general muy bien organizada, si se compara con la de otros reinos medievales peninsulares, se sometía a una hacienda muy perfeccionada; los reyes percibían en toda N. sus derechos reales (monedaje, almudí, sello, novenas, ruedas, sal, sayonias, aduanas, lezdas, telonia, sisantenas, etc.), ciertos derechos feudales sobre sus bienes patrimoniales, las alcabalas sobre las rentas, y los cuarteles, o subsidios extraordinarios que votaban las Cortes. Judíos y moros estaban sujetos a impuestos especiales como el de la pimienta o los dos dineros en vez de la vela del castillo, o la aldaca, que es el lomo de cada carnero sacrificado, y la azofra, consistente en vendimiar y llevar al lagar las uvas de cristianos. Esta organización hacendística estaba muy bien controlada por la Cámara de Comptos, fundada en 1364 por Carlos II de N.A. CANELLAS LÓPEZ.
BIBL.: T. XIMÉNEZ DE EMBÚN, Ensayo histórico acerca de los orígenes de Aragón y Navarra, Zaragoza 1878; J. YANGUAS MIRANDA, Historia compendiada del reino de Navarra, San Sebastián 1832; J. DE MORET, Annales del reino de Navarra, Pamplona 1684; J. REGLÁ, Navarra. Reinados de Carlos Il el Malo (1332-87) y Carlos III el Noble (1361-1425), en HE XIV, 1966; J. M. LACARRA, Historia de. Navarra, 3 vol., Pamplona 1972; A. UBIETO, Monarcas navarros olvidados. Los reyes de Viguera, "Hispania" 38, Madrid 1950; fD, Doña Andregoto Galíndez, reina de Pamplona y condesa de Aragón, Zaragoza 1952; J. PÉREZ DE URBEL, Relaciones entre los reyes de Navarra y los condes de Castilla en el siglo X, Pamplona 1945; J. M. LACARRA, Textos navarros del códice de Roda, en Estudios de Edad Media de la corona de Aragón, I, Zaragoza 1952; J. PÉREZ DE URBEL, Navarra, en HE VI, 1956 (hasta la muerte de Sancho el Mayor); C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, Problemas de la historia navarra del siglo IX, "Cuadernos de Historia de España" 25-26, Buenos Aires 1957, 5-82; A. UBIETO, Colección diplomática de Pedro 1 de Aragón y Navarra, Zaragoza 1951 (historia navarro-aragonesa de 1085 a 1104); C. CLAVERíA, Historia del reino de Navarra, Pamplona 1971.
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