Musteriense
Categoria:
Cultura
Se conoce con este nombre una serie de industrias de amplia cronología con una evolución técnica y tipológica común que arranca del Paleolítico (v.) inferior y pervive en las industrias leptolíticas del Paleolítico superior. Se extiende por toda la superficie del mundo antiguo y está ligado a una raza única y bien caracterizada, la de Neanderthal (v.). Esta identidad entre raza y cultura, a pesar de las peculiaridades entre las industrias m., puede ser suficiente para individualizar esta etapa del Paleolítico inferior y superior. Este hiatus entre ambas épocas se conoce con el nombre de Paleolítico medio, siendo su civilización más característica el m. Estratigráficamente se sitúa entre el achelense (v.) final y el auriñaco-perigordiense (v. AURIÑACIENSE). Cronológicamente se inicia en el curso del último interglaciar Riss-Würm y prosigue en las dos primeras fases de la glaciación Würm. Recibe su nombre del abrigo rocoso de Le Moustier (Dordoña), cuyas excavaciones se iniciaron en el s. xix. Otros yacimientos franceses -La Quina (Charente), La Ferrassie (Dordoña), etc. se han hecho clásicos en el estudio del m. El abate H. Breuil, D. Peyrony... y en la actualidad F. Bordes son los prehistoriadores que más han destacado en el estudio y clasificación de este complejo mundo m.Características. Aparte de la homogeneidad racial, los caracteres comunes son: tendencia a especializar y multiplicar el utillaje lítico a base de industrias sobre lascas, abandonando progresivamente la industria sobre núcleos; incremento de la industria ósea sin alcanzar el auge del Paleolítico superior; por último, uno de los caracteres más importantes en oposición al Paleolítico inferior es la aparición de unos testimonios espirituales, rudimentarios, pero preciosos en la evolución progresiva de la Humanidad.1) Industria lítica. La materia preferida es el sílex (v.). Se talla por percusión directa con un percutor de madera, y se logran los retoques por compresión. Las lascas cortas y gruesas se extraen de núcleos de talla media o pequeña. Para las alargadas y más perfectas se prepara especialmente el núcleo (técnica levalloisiense). El tipo de trabajo así como el de algunos útiles era conocido con anterioridad, pero el m. aligera el utillaje y mejora su utilidad, a la vez que crea una serie de instrumentos específicos para funciones determinadas. Puntas y raederas son tal vez los más característicos. No obstante, consideramos como típicos: a) el bifaz (hacha de mano), triangular, oval o cordiforme, de menor tamaño y mejor trabajado que en el achelense, b) La punta, sobre lasca, con una cara lisa y plana, con bordes retocados y bulbo de percusión rebajado. Tiende a ser triangular. Excepcionalmente puede medir 10 cm. (seis de tamaño medio). Se utilizarían enmangadas como puntas de lanza o dardo. c) La raedera, caracterizada por una lasca con una cara lisa y uno de sus bordes arqueado y cuidadosamente retocado en toda su extensión. Su tamaño varía entre 5 y 17 cm. Debió de emplearse para descuartizar animales, preparación de pieles y trabajo en madera. d) Denticulados, o lascas con los contornos dentados. Todos estos útiles sufren modificaciones a lo largo del m. y junto a ellos aparecen discos, a veces retocados, y otros objetos sobre lascas tales como perforadores, raspadores, piezas con escotaduras e incluso instrumentos con un incipiente pedúnculo que facilitan el enmangue. Las llamadas bolas o esferoides calcáreos o de sílex han servido unas veces como percutores o machacadores y otras como armas arrojadizas, utilizadas en la caza.2) Industria ósea. No está muy desarrollada, pero se halla patente en una serie de puntas y esquirlas, a veces muy aguzadas, obtenidas de extremidades inferiores o húmeros de animales tales como el bisonte o el caballo, y también de falanges de reno. Ciertas puntas óseas se emplearon para retocar las lascas. Cornamentas de ciervos, debidamente preparadas, se utilizarían a modo de puñales. Los documentos sobre el empleo de la madera son excepcionales.Problemática entre el musteriense y el levalloisiense. A pesar de la. aparente homogeneidad, la larga cronología del m. y las divergencias de ciertos tipos regionales plantean numerosos problemas que afectan a la clasificación y cronología evolutiva del m. y a la consideración de si en realidad es la única civilización del Paleolítico medio o, por el contrario, existen otras culturas diferentes. H. Breuil, según el yacimiento de Levallois-Perret, junto a París, distinguió la industria levalloisiense caracterizada por la obtención de lascas a partir de un núcleo preparado y facetado que les da una forma preconcebida, alargada, con bordes paralelos, verdaderas láminas, generalmente sin retoques y con un tamaño que oscila entre 10 y 15 cm. Deriva de la industria clactoniense, se da independiente desde el achelense y continúa evolucionando durante el m., pudiendo establecerse siete periodos diferentes, de acuerdo con su evolución y posición cronológica. Esta autonomía fue revisada por F. Bordes, para quien no existe tal independencia. M. y levalloisiense constituyen una sola corriente técnica y el llamado "índice de Levallois" o norma seguida en el plano de percusión se encuentra en ambas industrias, con una diferencia más bien cuantitativa que cualitativa. Evidentemente, en un mismo nivel pueden coexistir ambas industrias; sin embargo, en algunos yacimientos, la morfología de las piezas y el aspecto económico inclinan a pensar en dos culturas diferentes.Gran parte del auténtico levalloisiense procede de hábitats al aire libre, mientras que el m. procede de cuevas. Se ha pensado en facies estivales e invernales de una misma cultura, conjetura dudosa si tenemos en cuenta la potencia de ocupación de algunos niveles del m. A pesar de estas objeciones, Bordes sigue opinando que el problema es sólo estadístico y que la diferencia entre el plano de percusión, preparado o no, puede atribuirse a causas secundarias más que a una auténtica diferenciación cultural y cronológica. Ante estos problemas no solucionados ha surgido la denominación "levalloiso-m., que abarca toda la complejidad técnica del Paleolítico medio europeo.Clasificación del musteriense. Las subdivisiones difieren según los prehistoriadores y la localización geográfica. En términos generales, de acuerdo con una secuencia cronológica y climática, se puede distinguir: a) musteriense antiguo, ligado a la fauna de clima cálido del interglaciar Riss-Würm (m. cálido) o su equivalente nórdico Saale-Vístula. Su industria, sin formas características, está trabajada en lascas de pequeñas dimensiones carentes de retoques. Por su localización geográfica, se llama m. de tipo Weimar. b) Musteriense clásico de cuevas(m. típico de Peyrony identificado en las capas B y 1 de Le Moustier), asociado a un clima de fauna fría (m. frío) y ligado a los comienzos de la glaciación Würm. Se corresponde con el m. tipo de la Quina-Ferrassie, en la clasificación de Bordes. c) Musteriense evolucionado o final, que llega hasta los comienzos del Paleolítico superior, con una intensificación del clima frío y la aparición del reno. Se corresponde con el m. de tradición achelense identificado por D. Peyrony en las capas F, G y H de Le Moustier y en el yacimiento de Combe Capelle (v.), con una industria de tradiciones achelenses con puntas, limaces (puntas alargadas en forma de hojas) y otros prototipos que preconizan el auriñaciense (puntas del Abri-Audi).Esta evolución simplista es muy difícil de mantener, especialmente en Francia, donde coexisten varios tipos de m., tanto en cuevas como en abrigos o loess, con una evolución sincrónica que no está determinada por las condiciones climáticas o por el medio geográfico. F. Bordes ha revisado el m. francés y ha establecido la clasificación siguiente: 1) musteriense típico. Parece derivar de la industria del nivel cuatro de La Micoque, con técnica levalloisiense. Se caracteriza por un número escaso de bifacies y abundancia de raederas (25 ó 55% del conjunto); las puntas están bien representadas y, en menor cantidad, existen láminas con dorso rebajado, escotaduras y denticulados. Se extiende durante los primeros estadios de la glaciación Würm.2) Musteriense tipo Quina-Ferrassie, llamado también charentiense (identificado con el m. típico de Peyrony). Deriva de la industria recogida en el nivel tres de La Micoque. Se caracteriza por un fuerte porcentaje de raederas de distintos tipos (50 a 80%), raspadores que tienden a formas carenadas y en hocico. Los bifacies son raros y escasean los denticulados. El lascado levalloisiense es excepcional aunque en el tipo Ferrassie, simple facies del tipo Quina, se emplea esta técnica con una diferencia sensible en el utillaje, como consecuencia de las lascas largas y planas. Cronológicamente coincide con el anterior. El tipo Quina parece extenderse hacia Siria, mientras que el tipo Ferrassie está relacionado en sus tradiciones con el m. norteafricano y de Europa central, en especial con el yacimiento de Ehringsdorf.3) Musteriense con denticulados. Se desconocen sus tradiciones y se caracteriza por la escasez de raederas (5 a 25%) y de otros útiles como bifacies, puntas, etc., contrastando con la abundancia de piezas denticuladas (35 a 50%) o con muescas. La técnica empleada puede ser o no levalloisiense. Coincide cronológicamente con los anteriores, siendo destacable el heého de que en el m. de tipo Quina los denticulados tienden a incrementarse hacia el final de la industria.4) Musteriense de tradición achelense. Se subdivide en dos fases: a) Con numerosos bifacies (8 a 40%), que recuerdan tipos achelenses evolucionados con modificaciones en el talón. Abundancia de raederas (20 a 40%), puntas de distintos tipos, denticulados y otros útiles muy próximos a los tipos del Paleolítico superior (buriles, raspadores, etc.) y puntas de dorso rebajado sobre lascas cuadrangulares (tipo Abri-Audi). La técnica empleada puede ser levalloisiense. b) Pocas bifacies (2 a 8%) de talla menor y poco cuidadas. Escasez de raederas (4 a 10%). Desarrollo de piezas denticuladas y de dorso rebajado sobre lascas alargadas muy evolucionadas que se aproximan a la industria de Chátelperron. Se prolonga hasta traspasar el último estadio del Würm. Estas cuatro líneas del complejo m., de distinto origen, pueden aceptarse para la Europa occidental, desarrollándose paralelamente y sin interferencias.Los problemas que se plantean al pensar que hombres con industrias diferentes han vivido muy próximos y que otros, alejados geográficamente, presentan cierta unidad, tienen difícil solución, en especial teniendo en cuenta los posibles intercambios y la homogeneidad racial, aunque no existe seguridad respecto al hombre del m. con denticulados y del m. de tradición achelense. En España el m. todavía no está lo suficientemente estudiado para establecer clasificaciones bien definidas. En la zona cantábrica existe un m. en cuevas que forma unidad geográfica con el noroeste de Francia (p. ej., en la cueva del Castillo, v.), mientras que en las terrazas del Manzanares existe un m. al aire libre muy evolucionado y tardío, con tradiciones técnico-culturales diferentes, destacando en el Manzanares las puntas bifaciales tenuifoliadas. Se extiende por el Norte, Centro y Levante.Cronología y fauna. Aparece en el interglaciar RissWürm (en África interpluvial gambliense) y alcanza su apogeo en el Würm I y II, llegando a traspasar hasta el interestadio II-III. En líneas generales abarca más de 50.000 años. La climatología influye en la fauna. Cálida en los comienzos (bóvidos, équidos, cervus elaphus, hippopotamus major, elephas antiquus y rhinoceros Mercki), que desaparece progresivamente con la llegada del Würm y se refugia en las zonas meridionales, en contraste con la fauna fría de los países septentrionales que se impone paulatinamente (rhinoceros tichorhinus, elephas primigenius, bisontes y rangifer tarundus). El rhinoceros Mercki es el animal que mejor resistió las trasformaciones, junto con otros felinos que se adaptan a la vida en cuevas.Extensión geográfica. Abarca todo el antiguo mundo euroasiático hasta los límites del Indo y de Pamir. Abunda en Francia y en la península Ibérica. En Italia, como en España, existe gran contraste de zonas geográficas, con un m. coetáneo a un auriñaciense temprano, posible origen del solutrense. En África, concretamente en Marruecos, parece tardío y de larga duración, muy próximo al de las industrias europeas y al del Oriente Medio.M. R. LUCAS PELLICER.
BIBL.: Además de la citada en PALEOLíTICO, D. PEYRONY, Le Moustier, ses gisements, ses industries..., "Rev. Anthropologique" 40, 1-3 y 4-6 (1930) 48-76 y 155-176; F. BORDES y M. BOURLON, Le compléxe Moustérien: Moustérien, Levalloisien et Tayacien, "L’Anthropologie", 55, París 1951, 1-23; íD, Moustérien Cultures in France..., "Science", 134, 3.482 (1961) 803-810; F. JORDÁ, La Cova Negra de Bellús, "Archivo de Prehistoria Levantina", Valencia 1945; J. M. SOLER, El yacimiento de la cueva del Cochino, Villena, Valencia 1956; M. ALMAGRO, Prehistoria, en Manual de Historia Universal, 1, Madrid 1960.
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