Música VI. Ediciones Musicales. MÚSICA
Categoria:
Música
Al principio de su historia, las firmas editoras de m. operaban no sólo como difusoras, sino también como impresoras y libreras. En no poca medida, a causa de esta pluralidad de funciones, el artista creador de los periodos barroco y clásico es un auténtico "perseguidor de editores": cuando, como en el caso de un Vivaldi (patrocinado la mayor parte de su vida por el holandés La Céne), un compositor conseguía el favor de una editorial con vistas a la publicación de sus creaciones, podía afirmar que su carrera había llegado a la cima. El periodo romántico cambia radicalmente este estado de cosas, en parte por las ideas de exaltación del artista como individualidad propias de la época, en parte también por la separación de las funciones del editor, el impresor y el distribuidor a las que se hizo referencia anteriormente. Se produce así el fenómeno de que las distintas editoras musicales rivalizan en cuanto a la exélusividad y cotización de los compositores incluidos en sus catálogos: si Breitkopf & Hürtel presume de publicar las obras de Liszt y Wagner, Artaria tiene la exclusiva de Schubert y Beethoven, Ricordi la de Verdi y Boosey & Hawkes es la única editorial autorizada para la difusión de las composiciones de Schumann.Históricamente, las editoriales más antiguas se ubican en Italia. Tanto Petrucci como Scotto tienen su origen aproximado hacia 1480 y son, por tanto, anteriores a la célebre firma Antiquus de Roma, fundada hacia 1550. Junto con ésta, las editoriales musicales más famosas de los s. xvi y xvil fueron la Petrejus, de Nuremberg, especializada en las obras de compositores protestantes (Ockeghem, Isaac), Tallis y Byrd, de Londres, dirigida por los ilustres compositores del mismo nombre, Schóf fer, de Maguncia, que al lado de Pierre Attaingnant fue la primera de estas instituciones en emplear caracteres móviles, Susato, de Amberes, y sin duda la más conocida de todas, La Céne, de Amsterdam, editora de las obras más relevantes de los grandes músicos barrocos europeos. La primera editorial musical española data de 1510 y fue montada en Barcelona por el alemán Johannes Rosenbach; el primer editor español fue Francisco Díaz Romano y fundó la editorial de su nombre en Valencia en 1535.Citaremos ahora las más importantes editoriales musicales de los dos últimos siglos, examinándolas brevemente.Fundada a finales del XVIII, la firma Simrock fue una de las más prestigiosas de Alemania, y en sus anales figuran las primeras ediciones de la Sonata Kreutzer de Beethoven, así como varias piezas pianísticas de este autor; Fritz August Simrock, nieto del fundador, editó la mayor parte de las obras de Brahms y Dvorák, y a su muerte, acaecida en 1901, la empresa pasó a ser una sociedad limitada. Universal Edition nació en Viena en 1901; se trata, por tanto, de una compañía relativamente joven: su director, Emil Hertzka, ha especializado a la editora en la publicación de obras contemporáneas y en sus catálogos figuran la mayor parte de las obras de Bruckner, Mahler, Schónberg, Berg, Webern y Bartok. A partir de la II Guerra mundial, los intereses de Universal en Inglaterra fueron atendidos por la firma Boosey & Hawkes, establecida en Londres en 1816, empresa dedicada casi desde sus orígenes, a la m. italiana (Rossin¡, Bellini, Donizetti, Verdi), aunque en los últimos años haya publicado toda la obra de Britten y Stravinsky. Ricordi (Milán-Buenos Aires), dirigida desde 1919 por Valcarenghi y Clausetti, ha publicado en primera instancia la mayor parte de las composiciones de Verdi y Boito y todas las de Puccini. Mitrofan Petrovich Belayev (18361904) fue el único editor musical ruso de importancia reconocida, llegando su influencia al punto de poder establecer una delegación de su editorial en Leixig: Borodin, Musorgski, Rimski, Liadov, Chaikovski y Scriabin formaron la base de su catálogo. Finalmente, mencionaremos las importantes ediciones críticas de Peters (obra de Bach), Kalmus (Beethoven, Berlioz) y Eulenburg (Mahler, Richard Strauss), así como a Lundquist, especializada en las partituras de autores escandinavos (Sibelius, Nilsen).J. L. PÉREZ DE ARTEAGA.
BIBL.: No aplica.
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