Música Ligera MÚSICA
Categoria:
Música
Entre fines del pasado siglo y los primeros años del actual, comienza a cuajar en un espléndido florecimiento la música de los negros norteamericanos. Spirituals, blues, y, fundamentalmente el jazz (v.), en el que confluyen diversas corrientes musicales negras anteriores, demuestran un formidable poder expansivo y a partir de una serie de elementos de origen europeo, perfectamente fundidos en la personalidad creadora negra, se extienden rápidamente por todo el mundo. Sus intérpretes -creadores al mismo tiempo- ponen de manifiesto esta capacidad musical en improvisaciones fabulosas y deslumbran a compositores y público. Es el caso de Sidney Bechet, quien, en 1919, hace decir a Ernest Ansermet: "Su forma esclaviza, es brusca, áspera, con una terminación abrupta y despiadada como la del 2° Concierto de Brandeburgo de Bach".El jazz se convierte rápidamente en la música nacional norteamericana -lo que no deja de ser paradójico si se considera la discriminación racial- y extiende su influencia desde Debussy a Stravinsky o Ravel. Ahora bien el problema de la influencia del jazz en la música culta, ampliamente debatido, parece se soluciona hoy en la idea de que fue más bien de tipo episódico y circunstancial, quizá por la imperfecta comprensión que de él tuvieron los compositores, y que el jazz, en nuestros días, se encuentra en una especie de encrucijada cuya salida aún no se vislumbra con claridad. Pero si en el campo de la música culta su efecto fue más bien de pura cohetería, en cambio asistimos hoy a unas incalculables consecuencias en el mundo de la llamada "música ligera", que reconoce su origen -en gran parte de sus variedades y subvariedades- en el jazz.M.l. ha existido siempre. Canciones de Haydn, minuetos y danzas de Mozart o Beethoven, landler de Schubert, los famosos valses de Johan Strauss, pueden ser incluidos sin esfuerzo en este apartado, en contraposición a obras muy distintas de estos compositores, y su gracia y maestría formal no son obstáculo para su inclusión en capítulos menores o "ligeros". Pero aun cuando fuera m. l. tenía, a diferencia de la popular, de características muy distintas, un autor conocido y un público determinado que, en realidad, era el mismo al que se destinaban las composiciones cultas. Este público, con una formación musical y cultural relativamente exigentes, hacía que ’estas obras menores tuvieran una dignidad formal que permitía fueran incluidas en el repertorio de los grandes intérpretes. Caso de María Malibrán y Paulina Viardot, dos de las más grandes cantantes de fines del pasado siglo que, no obstante, inclúyen en su repertorio las canciones de Yradier, el autor de La paloma. Esto hace pensar un poco. ¿Incluirían alguna vez en su repertorio Plácido Domingo o Montserrat Caballé una canción de los Beatles?La m. l. surge de una serie de necesidades de tipo social que fundamentalmente podríamos reducir al baile y la expresión o "verbalización" sentimental. En cuanto al baile, esta vieja actividad humana tan importante en las sociedades primitivas y que en las más evolucionadas se relega, por lo general, a los individuos más jóvenes, vemos ha proporcionado ocasión -ya desde los comienzos- para la creación de formas ligeras: los ya dichos minuetos, valses, etc. (y piénsese que la "sinfonía", estariquísima forma musical, tiene una de sus fuentes en las antiguas suites de danzas). En ellas, el ritmo, soporte de la danza, adquiere gran importancia. Por lo que respecta a la "expresión o verbalización sentimental", la hallamos en la llamada "canción melódica", con temas fijos dichos en formas y esquemas igualmente fijos, sin posibilidad de sorpresa -que resultaría molesta, por cuanto el hombre, como se ha dicho, prefiere "reconocer a conocer"-, en ella viene a cumplirse lo que se ha llamado un "ritual de socialización": el individuo se reconoce en los temas compartidos con el grupo, con el que se identifica a través de la canción -aun cuando esto sea negado en algunos casos y se considere como una falsa identificación, realizada sólo a nivel subjetivo y no real u objetivo, y de aquí, dicen, la radical "inmoralidad" de esta música, puesto que produce una frustración profunda. La importancia de la letra es básica. Aunque también aquí caben distintas posiciones, desde la más negativa, mantenida por Frank Zappa, el creador del agresivo conjunto The Mothers of Invention, para quien sólo escuchan la letra quienes son incapaces de escuchar la música. En realidad, aquí subyace el concepto de la música abstracta, en contraposición al de la música dramática, en la que música y texto se funden indisolublemente, es decir, no se narra ni se comenta ni se ilustra, sino que se expresa un sentimiento en otro lenguaje. Y también es indudable que existe el oyente para quien la música es mero vehículo de la letra.Característica necesaria hasta ahora en el mundo de la m. l. actual era su constante renovación. La parvedad de la materia musical y literaria, su intensa difusión, facilita el rápido desgaste, y de aquí la necesidad de renovación constante. Se trata de un producto perecedero que atrae por la sorpresa de la novedad aparente. Por otra parte, en el mundo de la m. l. actual influyen una serie de factores extramusicales que casi piden, para el estudio de la misma, un análisis de tipo sociológico. Lo que en realidad ya se viene haciendo. La m. l. actual es uno más de los fenómenos de la llamada cultura de masas en la que interviene la gran industria. Todo lo que rodea el lanzamiento de intérpretes y discos sufre un proceso de tipo industrial y mercantil que lo condiciona, y la necesidad de atender, de llegar a una audiencia masiva, hace que música y letra se empobrezcan gradualmente a fin de lograr esquemas lo más simples posibles.En el campo de la m. l. podríamos encontrar un esfuerzo en diversas naciones por hallar formas de expresión propias, como ocurrió en el terreno de la música culta con el movimiento de las escuelas nacionalistas. Así, es evidente la personalidad del estilo ligero francés, italiano -con su fuerte acento melódico, tan dentro de su gran tradición-, el español -generalmente basado en un popularismo de tipo andaluz- o el portugués, con sus fados. Sin olvidar la espléndida y rica aportación iberoamericana. Ahora bien, en estos momentos la influencia anglosajona parece ser determinante, hasta el punto de teñir con sus creaciones gran parte de la m. l. universal y, además, con la facultad de incorporarse y asimilar ritmos ajenos -así, la bossa-nova brasileña-. Esta m. l. creada en Inglaterra y Estados Unidos reconoce sus fuentes principales, como decíamos, en el jazz, sin perjuicio, repetimos, de su capacidad de incorporación de las más diversas formas -así, se habla de Bach, y de otros compositores barrocos-. Característica destacable en la misma es su cualidad de "lenguaje", característica dicha explícitamente por sus seguidores, quienes encuentran en el mundo de la m.l. la representación de su forma de ser y pensar, atribuyendo el papel de líderes a sus más destacados creadores e intérpretes. Es lo ocurrido, en principio, con Elvis Presley, quien lanzó una serie de modas y costumbres y, más tarde, y en forma quizá más definitiva, con los Beatles, Rolling Stones y Joan Baez o Bob Dylan.A propósito de esto, convendría observar el hecho de que, ciertamente, en muchos casos, los jóvenes se reúnen para escuchar o hacer música -ya no se trata de baile exclusivamente, y en los grandes auditorios norteamericanos el baile viene a ser cuestión secundaria-, con lo que se insiste en su aspecto de "música de celebración", "ocasión colectiva de carácter ritual", según observan J. L. Simons y Barry Winograd. El interés y el consumo por esta música ha crecido vertiginosamente, y es experiencia común la de que los adolescentes y los muy jóvenes realicen toda su vida con esta música como fondo. La identificación entre fuente y audiencia viene dada en el carácter de las letras, que en muchos casos han alterado el esquema tradicional, y en el hecho que se cita de que, contrariamente a épocas anteriores, sus representantes más destacados han logrado imponer sus criterios a los comerciales. Esta música, insisten, ha vuelto a revitalizar la creación colectiva, resucitado el tipo del creador-intérprete, que ya surge con el jazz, y, en sus grupos más importantes, entra en relación con la música electrónica (v.). Muchos de sus creadores reconocen su deuda con compositores cultos; Frank Zappa declara explícitamente su admiración por Edgar Varése, y a propósito de los Beatles se habla de Vaughan Williams, Charles Ives y del interés de MacCarthey por Stockhausen. Los constantes ensayos que estos grupos hacen en las grabaciones en estudio, aparte de la necesidad de hallar nuevos efectos a que nos referíamos antes -necesidad "comercial"-, nacen también de un deseo y un afán real de investigación, de tanteo y búsqueda de posibilidades inéditas.Si hacemos un rápido recorrido cronológico por esta música ligera anglosajona podemos ver que la irrupción del jazz data de los años 20; el jazz, que nace y se desarrolla en su primer momento en Nueva Orleáns, conoce un nuevo esplendor en Chicago a partir de los ya dichos 20, y desde allí inunda Europa. Es el momento de las enormes orquestas de baile en las que el jazz, poco a poco, se comercializa y empieza a perder flexibilidad y frescor. Como reacción, surge el rhythm and blues, más duro, en el que se unen el jazz y la vieja tradición del blues sureño, en sus modalidades de country blues, nostálgico y sentimental, y city blues más amargo y duro, creación de los negros del Sur emigrados a las ciudades industriales del Norte. De la unión del rhythm and blues con la canción country o hillbilly surge el rock and roll, del que se deriva el beat o pop, que recorre toda la década de los 60. Para el rock and roll se da como fecha simbólica de nacimiento la grabación, en abril de 1954, por Bill Haley y el grupo The Comets, del tema Rock around the clock, aun cuando, como siempre ocurre en estos casos, este tipo de música venía gestándose con anterioridad. En estos momentos, tras la liquidación del grupo de los Beatles, máximos representantes del beat o pop, parece ser hay una actitud de tanteos, de búsquedas, y una nueva irrupción del rock and rol¡ propiamente dicho, con el regreso de algunos de sus antiguos ídolos.M. J. MORALES BLÁZQUEZ.
BIBL.: R. U. KAISER, El mundo de la música pop, Barcelona 1972; VARIOS, La música beat, Buenos Aires 1970; 1 SIERRA I FABRA, 1952-72. Historia de la música pop (de los Beatles a hoy), Barcelona 1972; D. MYRUS, Baladas, blues y el big beat, México 1970.
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