Música II. Teoria de la Música. MÚSICA
Categoria:
Música
El compositor configura sonidos, que constituyen el elemento material de la m. El sonido (v.) es la sensación producida por el movimiento vibratorio de los cuerpos con frecuencias comprendidas entre 16 y 20.000 herz. El análisis acústico de los tonos de los instrumentos utilizados en el arte musical muestra su carácter compuesto de un fundamental y una serie de armónicos que participan con número eintensidad variable según el instrumento. Este hecho, que había puesto de manifiesto Helmoltz a través de unas experiencias clásicas en la ciencia acústica, ha sido formulado por J. B. Fourier (v.) en un célebre teorema.Normalmente se reconocen en los sonidos tres cualidades: tono, intensidad y timbre. La primera permite distinguir unos de otros por su grado de agudeza o gravedad. Depende, por tanto, de la mayor o menor frecuencia. La intensidad deriva de la amplitud del movimiento vibratorio y hace posible el matiz. El timbre parece que tiene su origen en la diversa composición de los armónicos concomitantes con el fundamental, lo que origina la diferente impresión auditiva causada por el mismo sonido emitido por las distintos instrumentos. A estas cualidades habría que añadir la de duración, propia de todos los movimientos: su control voluntario motiva los valores temporales de los sonidos, de tanta importancia en este arte (V. ACÚSTICA II; AFINACIÓN; ESTÉTICA III; RITMO; SONIDO II).La representación gráfica de estas propiedades de los sonidos cristaliza en la formación de los sistemas de notación (V. NOTACIÓN MUSICAL). Los compositores han procurado encontrar los signos más apropiados para fijar sus creaciones sonoras. Por sus preciosas virtualidades representativas, el método europeo ha alcanzado una justa universalidad (v. SOLFEO).Se denomina intervalo a la relación entre las frecuencias de dos sonidos. Se representa con una fracción que tiene por numerador la cifra correspondiente a la del más agudo y por denominador la del grave. Nuestro oído advierte la igualdad de los intervalos formados por sonidos de diferentes entonaciones, pero de idéntica relación. Este hecho se refleja en el empleo de un mismo quebrado para la expresión abstracta de todos los intervalos del mismo tipo. Así, p. ej., 2/1 designará de una manera general a todos los casos en que el sonido agudo tenga doble número de vibraciones que el grave. Los intervalos utilizados en la práctica musical son bastante limitados. Desde la Antigüedad se clasifican en dos grupos: consonantes y disonantes. Los primeros están representados por fracciones más sencillas y próximas a la unidad. Los tratadistas pitagóricos sólo admitieran tres: 2/1, 3/2, 4/3. Los polifonistas medievales ampliaron este número con cuatro nuevos intervalos que fueron evaluados y justificados por el tratadista español del s. xv Ramos de Pareja (v.): 5/4, 6/5, 5/3 y 8/5. Los restantes fueron considerados disonantes. Aunque haya evolucionado mucho la práctica de unos y otros, la división definitiva establecida por Ramos de Pareja se ha conservado hasta nuestros días (v. ESTÉTICA III).Como se deduce de la definición del tono, el número posible de sonidos es muy elevado. Sin embargo, cada pueblo ha seleccionado un conjunto muy limitado. Su ordenación constituye la escala musical propia de cada sistema. La europea deriva de la diatónica griega y se funda en el uso de siete sonidos comprendidos dentro del intervalo 2/1, que se denomina por esto octava. Esta se divide, pues, en siete intervalos menores, cinco de ellos llamados tonos y dos semitonos. Los primeros son de tres clases: tres mayores y dos menores, representados respectivamente por los quebrados 9/8 y 10/9. El semitono es algo mayor que la mitad del tono y responde a la fracción 16/15. Esta primitiva escala fue enriquecida posteriormente con la división, primero sencilla y luego doble, de cada tono en dos semitonos, lo que dio lugar a la aparición de nuevos sonidos intermedios considerados como alteración de los precedentes. Nuestra escala quedó así integrada por 31 sonidos en el ámbito de la octava: siete naturales o diatónicos, siete sostenidos, siete bemoles, cinco doble sostenidos y cinco doble bemoles. Las dificultades presentadas por esta multiplicación sonora en diversos instrumentos motivó la simplificación de su realización práctica en la denominada escala temperada igual de tonos y semitonos, que reducía a 12 sonidos reales los 31 anteriormente enumerados.Desde la Antigüedad grecolatina, el compositor europeo ha elegido una determinada nota, denominada tónica, para que sirva de base de la melodía y de la disposición armónica: la función de las restantes queda precisada en relación con ella. En consecuencia, aparte de su valor absoluto, cada sonido tiene el derivado de su posición en el sistema tonal: el cambio de tónica modifica, por tanto, la significación relativa de todas las notas de la escala. La ordenación de las mismas puede hacerse de diversas maneras. Surge así el concepto de modo. Los griegos tuvieron siete diatónicos, resultantes de las distintas posiciones de los dos semitonos de dicha escala. En el canto gregoriano se redujeron a cuatro auténticos, a los que se añadieron cuatro plagales, más por razones de ámbito melódico que por motivos modales. En el Renacimiento, a pesar de que Glareano, Zarlino y Salinas mostraron la legitimidad de la doctrina antigua, se acentúa la tendencia a la absorción de las escalas modales restantes por la de do y la, denominadas respectivamente mayor y menor. En el s. xvlli era ya práctica corriente. Los sostenidos y bemoles permiten verificar estos modos sobre tónicas diferentes: se deduce así el concepto de tono de transportación. En nuestro siglo estas nociones de modalidad y tonalidad han entrado en crisis, si bien todavía están muy difundidas. Tras el empleo simultáneo de varias tónicas (pol¡tonalidad), se ha pasado a la atonalidad (v.).La sistematización simultánea de los sonidos se hace también de acuerdo con un principio de ordenación. En los orígenes medievales de la polifonía se partía de un canto dado, con relación al cual y nota contra nota se disponían los sonidos de la voz o voces añadidas. Deriva de aquí el término contrapunto (v.). Más tarde la evolución de esta práctica cristalizó en el concepto armónico de acorde, resultante de la estructura de las conjunciones sonoras como superposición de terceras a partir de la nota más grave que se denomina fundamental. El acorde está constituido al menos por tres notas. Del número de terceras utilizadas y de la diferente naturaleza de éstas derivan las diversas especies. Las notas irreductibles a la ordenación de terceras se justificaron como un medio de enriquecer la armonía y se llamaron notas extrañas al acorde. La difusión del cromatismo motivó la posibilidad de alteración de los acordes diatónicos, con lo que se consiguió una sugestiva variedad de matices, ampliada por las tituladas notas añadidas y disonantes. Sin embargo, la excesiva tensión a que fue sometida la noción clásica del acorde terminó produciendo en nuestro siglo la misma crisis que la observada en el concepto de tonalidad, con el que estaba muy relacionada (v. ARMONÍA).La ordenación rítmica de la duración de los sonidos se ha basado en la repetición de grupos elementales definidos por una determinada disposición de notas largas y breves. Las fórmulas estereotipadas proceden de la métrica poética y de la danza, pero los compositores han tendido a la creación de nuevos tipos. Del fraccionamiento o concentración de los valores primarios de larga y breve se llegó a la multiplicidad actual de las figuras utilizadas. Para conseguir una lectura más fácilde la partitura polifónica se separaron los grupos rítmicos por líneas divisorias, lo que determinó la aparición del compás (v. RITMO).Se denomina tema a un conjunto de sonidos rítmicamente ordenados con personalidad y significación musical precisa. Normalmente en cada obra se utiliza un número limitado de motivos que se exponen, desarrollan, varían y repiten a través de periodos, frases, etc. delimitados por los reposos cadenciales. La disposición configurativa propia de cada partitura constituye su forma característica (V. ESTÉTICA III; GÉNEROS MUSICALES; COMPOSICIÓN MUSICAL). En nuestro tiempo ha evolucionado considerablemente el concepto de técnica musical (v. III) y de estructura de la composición (V. ALEATORIA, MÚSICA; ATONALIDAD; CONCRETA, MÚSICA; DODECAFONISMO; MELODÍA; MORFOLOGÍA III; SERIALISMO; POSTSERIALISMO).F. J. LEU TELLO.
BIBL.: V. la de ESTÉTICA III.
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