Museo y Museologia HIST.
Categoria:
Historia
1. Evolución histórica del concepto de museo y fechas de creación de los más importantes. El desarrollo de las raíces etimológicas de los vocablos "museo" (del lat. museum, . y éste del gr. mouseion, de mousa, nombre de las deidades protectoras de las ciencias y artes) y "museología" (del gr. mouseion, y logos, ciencia) nos conduce hacia el mundo clásico y obliga a examinar su concepto originario, así como a discurrir sobre su distinto contenido, según lugares y circunstancias. Son más de dos’ mil años de peripecia histórica los que separan y a la vez unen al mouseion ateniense con la expresión actual de "museo".En Beocia, sobre la colina del Hélicon, existía un templo dedicado a las musas, que albergaba el tesoro ofrendado a las divinidades titulares y era denominado mouseion en razón de su rito cultual. La conjunción del lugar, en que se guardaban objetos valiosos, y del genio protector de las ciencias y artes liberales han determinado la supervivencia del vocablo a través del tiempo y del espacio, con parecido contenido. Así es curioso comprobar cómo el Diccionario de la Lengua Española (18 ed. Madrid 1956) todavía recoge como segunda acepción vigente de la palabra museo la de "lugar en que se guardan objetos notables pertenecientes a las ciencias y artes". Como antecedentes de singular interés del concepto museo está el haber designado Ptolomeo II Filadelfo (304-247) con la palabra museion a un centro de Alejandría, que era un verdadero complejo cultural. Reunía más de 14.000 alumnos, una biblioteca con 70.000 volúmenes, observatorio astronómico, anfiteatro y jardines (botánico y zoológico).Asimismo se considera conveniente reseñar otra palabra de origen clásico que ha llegado hasta nosotros como sinónimo de museo, "pinacoteca" (del lat. pinacotheca, y éste del gr. pinacotece; de pinax, cuadro, y teke, depósito; de titenai, poner). Su uso se circunscribe a museos de pintura debido a que así se denominaba el ala de los Propileos de la Acrópolis de Atenas, decorada con pinturas de Polignoto inspiradas en la Ilíada y Odisea de Homero, según cuenta el viajero y geógrafo griego Pausanias.Con la caída del Imperio romano parece haberse relegado al olvido el uso de la palabra museo. Acaso el distinto concepto de templo cristiano abierto al público, en contraposición al antiguo recinto cerrado dedicado al culto de las divinidades, pudiera ser la causa; y aunque no se emplee dicho término durante la Edad Media, las iglesias de toda la cristiandad mantienen subyacente el germen cultural del clásico mouseion. No sólo albergan estos templos el tesoro oferente del pueblo devoto, sinoque lo acrecientan con encargos hechos ex profeso y permiten su contemplación a los fieles. En este sentido, los templos cristianos de la Edad Media pueden ser considerados museos. Atención merece también el hecho de que fueran las colecciones vaticanas las únicas que se abrieran al público, aunque sólo una vez al año, el Viernes Santo, y de que fuera un papa, Sixto IV, el que en 1471 trasladara las colecciones lateranenses al Capitolio y las cediera a la ciudad de Roma con el nombre de Antiquarium; colecciones que han servido de base al actual museo Capitolino, título que recoge el nombre histórico de su emplazamiento.La aportación de la Iglesia en el ámbito cultural museológico pasa con frecuencia inadvertida, pero es especialmente valiosa por haber servido de nexo entre culturas distantes, por haber sido el crisol donde se fundieron nuevos modos de expresión humana y haber iniciado el camino por el que las colecciones más importantes del mundo se trasformaran de privadas en públicas. Todas las colecciones se consideraron bien privado y troncal, aun las reales hasta fines del s. xviii, debido a la gran influencia que ejerció en Europa el concepto germánico del derecho de propiedad. Es entonces cuando las monarquías europeas comienzan a ceder parte de sus colecciones para que sean expuestas al público y más tarde, en el s. xix, se deslinda lo que es bien patrimonial de la corona y lo que es propiamente bien familiar de quien ostenta su representación. Una de las primeras colecciones reales que se abrió al público fue la instalada en el palacio de Luxemburgo, en París, en 1753. La misma tendencia se observa en los particulares, que con frecuencia legan sus colecciones a la nación. Tal es el caso del médico y naturalista inglés Sloane, cuyo legado sirvió de base para crear el British Museum (v.). Estos centros culturales públicos reciben diversos nombres según el gusto del fundador (Galerías, Gabinetes, Academias, Institutos, etc.), pero, al pasar a propiedad estatal, muchos comienzan a denominarse genéricamente "museos" y, acaso por el sustrato potencial de la palabra originaria, se tiende a considerarlos templos o lugares sagrados del arte.La trasformación social, que tales hechos evidencia, se debe a diversas causas y circunstancias, entre las que cabría citar: el cambio de mentalidad operado en las minorías intelectuales europeas por el espíritu de la Ilustración y de la Revolución francesa así como el desarrollo de las ciencias históricas, que lleva a los estudiosos a valorar los vestigios antiguos como testimonio fehaciente de las culturales pretéritas y, en consecuencia, estimar los objetos como documentos históricos. Por otro lado, habría que ponderar en qué medida la creación de numerosos m. estatales pudiera ser consecuencia obligada de las hondas repercusiones producidas en la conservación de los bienes culturales de cada nación por las leyes desamortizadoras dictadas sobre el patrimonio eclesiástico durante este periodo.Fechas de creación de algunos de los más importantes museos: 1757: Británico, Londres; 1765: Ermitage (v.), Leningrado; 1782: Vaticano, Roma; 1801: Louvre (v.), París (cerrado poco después y abierto de nuevo en 1870); 1818: Nacional, Río de Janeiro; 1819: Nacional del Prado (v.), Madrid; 1825: National Gallery (v.), Londres; 1826: de la Plata, Buenos Aires; 1828: Kaiser FriedrichMuseum, Berlín; 1830: Nacional, Santiago de Chile; 1833: Uffizi (v.), Florencia; 1836: Pinacoteca Antigua, Munich; 1846: Victoria & Albert Museum, Londres; 1846: Smithsonian Institution (v.), Washington; 1858: de El Cairo, Egipto; 1867: Arqueológico Nacional, Madrid; 1870: Metropolitano (v.), Nueva York; a partir de 1910 se instaura el Museo Nacional Antropológico (v.) de México, museo modelo en su género. Para otros museos, v. artículos de países; y para España, artículos de provincias.Al alborear el s. XX se percibe un deseo de superar el concepto decimonónico de museo, dando lugar a una mayor preocupación docente e investigadora en estas instituciones. La legislación promulgada en España sobre museo (1901) podría servir de testimonio y de ejemplo. Su vigencia hoy es plena en cuanto se refiere a exigencia de sistematización científica de los fondos museales y a coordinación de funciones didácticas del museo con centros de instrucción nacionales, a todos los niveles. Impulso decisivo para el desarrollo científico y técnico de los museos fue la creación por la Soc. de Naciones del Office International des Musées dentro del Inst. Int. de Cooperación Intelectual, que organizó numerosas conferencias de estudio sobre problemas museísticos, una de ellas celebrada en Madrid (1934); y la fundación de la rev. "Mouseion". Merced a ello, una nueva ciencia, la museología, hace su aparición en el frondoso árbol de la cultura humana, y junto a ella se desarrolla una nueva técnica, la museografía, como expresión de sus conocimientos.La II Guerra mundial cortó estos fructíferos trabajos internacionales, pero poco después de terminarse se constituyó la ONU y se creó el Consejo Int. de Museos (ICOM), como organismo de la UNESCO. Asumió el trabajo asignado a la antigua Oficina Int. de Museos y prosiguió la publicación de su revista, bajo el nombre latino "Museum", en ed. bilingüe (francés e inglés), con resúmenes en español y ruso.2. Definición de museo. Museología y Museografía. En los estatutos del ICOM (art. 3 y 4) se define el concepto de museo. Estos artículos fueron revisados y modificados en la VIII Asamblea General, celebrada en Alemania (1968). De conformidad con ellos, se reconoce como museo toda institución permanente, que conserva y expone colecciones de objetos de carácter cultural o científico, para fines de estudio, educación y deleite. Entran en esta definición: a) las salas permanentes de exposición de bibliotecas y archivos; b) los monumentos históricos,-sus partes o dependencias, tales como los tesoros de instituciones religiosas, lugares históricos, arqueológicos o naturales, si se hallan abiertos oficialmente al público; c) los jardines botánicos y zoológicos, acuarios, viveros y otras instituciones que muestran ejemplares vivos; y d) los parques naturales.Museología y Museografía. La confusión que sobre ambos conceptos aparece en numerosas publicaciones nos induce a trascribir la definición de cada una, según texto publicado, en francés e inglés, por el "Bol. de Noticias" del ICOM (vol. 23, n° 1, 1970). Museología es la ciencia del museo; estudia la historia y razón de ser de los m., su función en la sociedad, sus peculiares sistemas de investigación, educación y organización, relación que guarda con el medio ambiente físico y clasificación de los diferentes tipos de museos. Museografía es la técnica que expresa los conocimientos museológicos en el museo. Trata especialmente sobre la arquitectura y ordenamiento de las instalaciones científicas de los museos.3. Misión del museo. Como se desprende de la definición internacional vigente, son varias las funciones que debe realizar el museo para responder a lo que de él se espera en nuestro tiempo. Podrían resumirse así: a) conservar toda manifestación de actividad humana; b) investigar este patrimonio cultural; c) educar a la Humanidad; d) entretener el ocio del hombre.En un principio, la labor de conservación en los museos se redujo a la recogida de objetos valiosos para evitar su pérdida. De ahí la imagen de museo-almacén o museopanteón llegada a nosotros. Sin embargo, este símil se ha trocado en nuestros días por el de museo-laboratorio, debido al avance experimentado en la conservación. Esta función implica tres estadios: preservación, conservación y restauración; esta última sólo debe emplearse en casos estrictamente necesarios. Todo objeto que ingresa en un museo debe ser sometido a examen para conocer su estado, interesando también distinguir el ejemplar verdadero del falso. Para ello es preciso fotografiarle, hacer macrofotografías de detalles, analizar pigmentos y llegar a la identificación de materiales por rayos X, infrarrojos y espectros electrónicos. La fotografía científica pone al servicio de los objetos todas las fuentes de radiaciones y amplía notablemente nuestras facultades personales de percepción. Además, se exige como medios de preservación generales un estudio del clima (temperatura y humedad), efectos de la luz (natural y artificial) y eliminación de polvo, humos y bacterias.Dentro de las medidas de conservación podrían reseñarse también los aparatos de control de seguridad, tanto para robo, como para incendio. Los medios actuales permiten reducir el riesgo de pérdidas a un mínimo tanto por ciento al detectar electrónicamente el más leve indicio de alteración ambiental. Asimismo, a todo objeto que ingresa en el m. debe asignársele un número y ser inscrito en el registro general, base del inventario y de los catálogos topográficos, sistemáticos y monográficos, indispensables para la ubicación, identificación y catalogación de la pieza.La prioridad dada en el enunciado a la conservación no significa que la investigación sea minusvalorada, pues es la piedra angular del museo; sin ella, la conservación no tendría el rigor científico que hoy tiene. Gracias a hombres de la talla de L. Pasteur (v.) y W. C. Róntgen, el patrimonio cultural de la Humanidad puede conservarse mejor en los m. La conservación, en su cúspide científica, se funda en la Física y la Química aplicadas, por cuanto estas ciencias ponen de relieve lo imperceptible, lo invisible, lo que no alcanza a ver el ojo humano. El microscopio electrónico penetra y descubre la entraña misma de la materia.Mas si es importante la aportación de la investigación en el campo de la conservación de los bienes culturales, más lo es si cabe el desarrollo de la investigación como función específica del museo. Se ha dicho que los directores de museos tienen la llave de la investigación en su mano y es exacto; pero, ¿cómo se utiliza esa llave?, ¿de qué forma debe realizarse hoy este trabajo en un museo?, ¿qué problemas científicos deben ser tratados en el museo o, casi podríamos afirmar, exclusivamente en el museo?, ¿cuáles son las características de la investigación museológica en relación con las que verifican otras instituciones? La base de toda investigación museológica radica en el análisis descriptivo del objeto y en la identificación correcta del mismo. Siempre la investigación en el m. ha partido del objeto, pero la metodología ha evolucionado en el s. xx, y el trabajo de catalogación museal debe realizarse mediante el análisis morfológico del objeto, el estudio de su génesis y el conocimiento de su función en relación con un medio determinado.El empleo sistemático de estos tres métodos complementarios de investigación proporcionará al museólogo un conocimiento del más alto interés científico sobre los objetos confiados a su custodia y le permitirá redactar el catálogo crítico de las colecciones. Este trabajo es la llave que abre científicamente la puerta del museo a los demás. Es el servicio que debe prestar la investigación propiamente museológica a los miembros de la comunidad. Los catálogos enumerativos apenas sirven más que por su valor compilatorio. Hay que hacer catálogos críticos, mas ello exige una determinada preparación y se percibe a escala mundial la falta de especialistas en museos.También la investigación es la base que sustenta la misión educativa de los museos. Conocer mejor las obras permitirá enseñarlas mejor. El museo en el s. XX se caracteriza no sólo por la eclosión de laboratorios para cuidar científicamente las obras albergadas en él, sino por el nuevo giro del concepto de museo, que se deriva de la investigación y consecuente desarrollo de la museología.4. Museo y educación. El m., hasta el primer cuarto del s. xx era patrimonio casi exclusivo de coleccionistas y eruditos. Hoy se considera un centro cultural al servicio de la Humanidad. Al concepto de museo como lugar de estudio al .que sólo llegan unos pocos elegidos hay que presentar el museo como centro docente que sirve de seminario práctico para los distintos grados de enseñanza y cultura, y por sus actividades e interés se erige en núcleo socio-cultural de la comunidad en torno. El progreso social en relación con la educación popular cobra especial relieve en los museos. El método visual, propio de la museología, es el más idóneo para penetrar en mentalidades infantiles y elevar la cultura masiva de los ciudadanos menos dotados. Por otro lado, ese mismo método es básico e imprescindible para todo trabajo de investigación universitaria. Hacer compatible ambas necesidades educacionales es tarea del museólogo. Nadie como él puede conocer el conjunto de valores que posee cada objeto y hallar su adecuada expresión museográfica.Todos los museos de cualquier índole precisan una trasformación para adaptarse a las nuevas exigencias: trasformar su actitud estática en dinámica para conseguir una mayor eficacia en su misión educativa. Pero el dinamismo del museo no puede contabilizarse por la ley del número. El hábito de referirlo todo a cifras llega a veces hasta medir el ser o no ser de los museos por el número de visitantes que hayan recibido al cabo del año, y esto no tiene sentido. Cuestión distinta y factor a tomar en cuenta sería la participación del público en el museo. Cuanto mayor sea el número de personas a quienes el museo haya servido, estimulado, y enriquecido espiritualmente, será mejor; pero el número en sí no puede convertirse en módulo museológico. La medida del museo hay que buscarla y exigirla en su propia esencia, en aquello que se le confía y de lo cual debe responder.Los m. tienen la misión de conservar el patrimonio cultural de la Humanidad, adentrarse en su estudio y presentarlo al público de forma grata y accesible a su conocimiento y comprensión. Para lograrlo, el museólogo ha de servirse y utilizar todos los medios a su alcance, y por ello ha de dar entrada en los museos a los adelantos de la ciencia y la técnica. La electrónica marca nuestro tiempo y revoluciona métodos anteriores de trabajo. ¿Por qué, pues, el retraso en dar entrada a las calculadoras en el mundo de los museos? ¿Acaso por el gran problema que presenta la técnica moderna informativa en el campo educativo museológico? Es cierto que los métodos didácticos con participación electrónica alteran el sistema tradicional al presentar un haz de comunicaciones superior al poder de captación del hombre en un momentodeterminado y dar al individuo la posibilidad de opción y de diálogo directo con las fuentes de información. Ahora la trasmisión del objeto al sujeto se expresa en museología mediante la comunicación visual de un número limitado de mensajes expuestos con claridad, precisión y dentro de un orden sistemático, a fin de hacerlos asequibles a la inteligencia humana. Se realiza de forma directa, a través de las colecciones y en las propias salas de exposición, o, de forma indirecta, en cooperación con los medios audiovisuales, excursiones y viajes de estudios. La educación en el museo actúa sobre dos vías: cognoscitiva y afectiva, sirviéndose de ésta sólo en la medida que sea necesaria para conocer mejor el objeto, pues es conveniente no cargar el acento en la impresión sensible, porque a veces se dramatiza demasiado para llamar la atención y se altera el orden conjunto de valores que debe proporcionar la expresión didáctica.Especial interés ofrece el estudio de la función docente del museo en relación con la infancia. Pocos museos ofrecen el acondicionamiento preciso para las necesidades pedagógico-culturales del niño. Éste quiere tocar y manejar los objetos. El museo debe ayudar a acrecentar la facultad de percepción visual y lograr que ésta complete y grabe la adquirida por la palabra o el libro en clase. Un conjunto de objetos estáticos, fuera del alcance de su mano, no sirve como pedagogía infantil. Museo infantil es aquel en que el niño se siente libre, manipula a su antojo cuantos objetos hay expuestos y, sin advertirlo, asimila mayor grado de conocimientos y culturaEjemplo magnífico de experiencias y posibilidades museográficas es el que nos ofrece el Deutsches Museum, en Munich (Alemania).A partir del momento en que se empleen las computadoras en los museos, el sistema educativo cambiará, pero no anulará lo conseguido por los sistemas anteriores sino que los complementará y enriquecerá con nuevas posibilidades, como hemos visto ha sucedido con los diferentes métodos de investigación museológica que han aparecido en las dos últimas centurias. Hay quien piensa también que en los museos de la era electrónica la función informativa puede provocar atrofia en las otras funciones del museo, pero el elemento humano encargado de impulsarlas equilibrará toda posible descompensación, y el caudal de, datos suministrados a la investigación redundará en beneficio de la conservación y la comprensión del objeto. Vivimos un mundo en trasformación, efecto de los grandes descubrimientos científicos hechos en nuestro siglo. Los museólogos deben conocer el campo inmenso de posibilidades que ofrece la nueva tecnología y meditar sobre su aplicación, para adaptarse a los cambios y no equivocar el planteamiento de los problemas que entrañan perspectiva humana. Son ya numerosas las experiencias que diversos museos efectúan en este campo. Sus resultados positivos servirán de aliento a los demás, de modo que todos nos esforcemos en conseguir que las calculadoras se adapten a las necesidades museológicas y que, en un próximo futuro, cada museo colabore con los bancos de datos que se organizan ya a escala nacional e internacional y se ponga su documentación al alcance de todos los museos del mundo.En el porvenir de la museología, tendrán trascendencia los hallazgos obtenidos por el prof. Dennis Gabor, premio Nobel de Física, con el descubrimiento de los rayos Laser (v.; 1960) y de la holografía (v.; 1948). Por su medio, un objeto tridimensional puede estar presente sobre placas fotográficas sin cámara y a largas distancias. Basta con colocar la figura cerca de la placa fotográfica u holográfica y adecuar los rayos Laser a la iluminación, es decir, se nos ofrece la posibilidad de que todo objeto sea expuesto y visto en relieve, al mismo tiempo, en su propia colección y en otros museos. Además, la holografía puede aplicarse también a los ordenadores electrónicos; y sus cerebros, mediante las memorias holográficas, pueden trasmitir gran cantidad de información visual, en poco espacio y tiempo.C. SANZ-PASTOR.
BIBL.: L. BENOIST, Musées et Muséologie, París 1960; R. ALOI, Musei: Architettura, Técnica, Milán 1962; Icom, The problems of Museums in countries undergoing rapid change, BernaParís (Coloquio organizado por Icom en Neuchátel 1962); MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA, España: Informe del Consejo de Europa sobre la defensa de las ciudades y los sitios, Madrid 1965; Icom, Conférence Générale (7e) New York, 1965, Londres 1968 (texto francés e inglés en "Travaux et documents muséographiques" 3); UNESCO, Stage d’études relatif á la formation des techniciens de musées, Argel 1968 (Documento Unesco SHC/CS/56-7); MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA, Estatutos del Consejo Internacional de Museos, trad. C. SANZPASTOR, Madrid 1969; Icom, Meeting of experts to study the ethical rules governing museum acquisitions, "ICOM news" vol. 23, no 2 (1970) 49-53; UNESCO, International Convention for the prevention of illicit trade of cultural property, "ICOM News" vol. 23, no 2 (1970) 54-56.
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