Mozárabes II. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
El arte m. constituye uno de los capítulos más originales del arte prerrománico (v.). La comunidad cristiana que vive con ciertas libertades bajo la autoridad política islámica crea unas formas artísticas que responden a dos factores fundamentalmente. De un lado, la tradición visigoda que evoluciona lentamente, con escasas aportaciones de los demás estilos cristianos del prerrománico europeo; y, por otra parte, la aceptación de soluciones técnicas que el m. toma del mundo islámico y, en este aspecto, no sólo han de ser tenidas en cuenta las formas y técnicas que se inspiran en el arte islámico (v. MUSULMÁN, ARTE), sino también las de aquellas comunidades cristianas que tienen estrechas relaciones o persisten dentro del mundo islámico, como el arte copto de Egipto y el bizantino.Dominada la casi totalidad de España en el s. VIII, no obstante las comunidades m. se desarrollaron con gran pujanza, pero aún no puede hablarse de un arte propiamente m., ya que la influencia islámica necesariamente es escasa o nula. A partir del s. IX, se crea el arte m., que alcanza su máxima importancia en el s. X y persiste en el s. XI. Es en el s. X cuando, huidos de la zona islámica a causa de las persecuciones y restricciones de sus libertades, las comunidades m. se asientan en la zona fronteriza de la repoblación, desde Galicia a lo largo del Duero hasta el Pirineo aragonés y catalán, zona en la que se conservan los más característicos edificios, al ser destruidos casi todos los edificios en la España islámica. Se caracterizan las construcciones m. por el uso del arco de herradura de tipo califal, frecuentemente enmarcado por el alfiz, los sistemas abovedados con empleo de las bóvedas de gallones y de crucería de tipo califal, la disposición de aleros muy salientes apoyados en modillones de lóbulos, la existencia de canceles y de iconostasios en la cabecera y la preferencia por las entradas laterales.En atención a lo conservado y en cuanto a la arquitectura,, se pueden distinguir varias escuelas. En la zona ocupada por los musulmanes, únicamente subsisten dos edificios de importancia: la iglesia rupestre de Bobastro (Málaga), de tres naves con arcos de herradura y cabecera con tres capillas, la central de planta de herradura; y la de S. María de Melque (Toledo), fuertemente influida por la técnica visigoda, como se advierte en el sólido aparejo de sillería y en la planta de cruz griega, abovedada, y con sólo una capilla en la cabecera, de planta de herradura por dentro y rectangular por fuera, como es característico, además de dos cámaras laterales, de las que sólo subsiste una.En Castilla sobresalen la iglesia de S. Cebrián de. Mazote (Valladolid), de hacia el 920, en cuya planta se refleja la influencia siria del Etchmiadzin, caracterizada por la forma de exedra de los brazos del crucero y las tres capillas de la cabecera, la central de planta de herradura, formando el cuerpo de la iglesia tres naves separadas por columnas y arcos de herradura y a los pies se dispone otro ábside, respondiendo a modelos africanos; la de S. María de Lebeña (Santander) de hacia el 930, refleja la influencia asturiana en la cabecera, con tres capillas rectangulares, y es particularmente importante por la utilización del pilar compuesto; la de S. Millán de la Cogolla (Logroño), de dos naves, conserva buena parte de las celdas y cámaras excavadas en la roca del monasterio; la de S. María de Bamba (Valladolid), que sólo conserva primitiva parte de la cabecera; y la originalísima de S. Baudelio de Berlanga (Soria), ya en torno al a. 1000, constituida por un cuerpo de iglesia cuadrado en cuyo centro se sitúa una gran columna de la que parten los arcos que sostienen la bóveda como las ramas de una palmera, colocándose una diminuta cámara del tesoro sobre la columna, entre los arranques de los arcos; el coro en alto a los pies y la cámara subterránea son también aspectos destacables.En la escuela leonesa sobresalen la iglesia de S. Miguel de Escalada, del 913, que consta de tres naves con tres capillas de planta de herradura, abundantes huellas de los canceles y de la compartimentación de espacios en la cabecera y un interesantísimo pórtico lateral con arcos de herradura; la de Santiago de Peñalba, de fines del primer tercio del s. X, con ábsides contrapuestos y una característica organización en espacios articulados cubiertos con diversos tipos de bóvedas; y la de S. Tomás de las Ollas, en Ponferrada, que conserva la cabecera cubierta con una original estructura en su bóveda de gallones. En relación con la escuela leonesa se nos ofrece la escuela gallega, en la que es monumento señero la pequeñísima iglesia de S. Miguel de Celanova, de hacia el 970, en el jardín del actual monasterio barroco; mandada construir por S. Rosendo, consta de un tramo central cuadrado cubierto con bóveda de arista, otro rectangular de entrada y una diminuta capilla, que se abre mediante característico arco de herradura encuadrado por alfiz, fiel remedo de las disposiciones islámicas, siendo en ella también particularmente interesantes los modillones de lóbulos que sostienen el saliente alero.En Aragón subsisten algunos restos en S. Juan de la Peña, sin la importancia de los monumentos m. castellanos, al igual que ocurre en Cataluña, donde destacan las iglesias de S. Miguel de Cuxá (Rosellón), S. Julián de Padua (Gerona) y S. Quirce de Pedret (Barcelona), aparte de otros restos, fundamentalmente en Ripoll, de gran interés en relación con la escuela catalana del románico.La tendencia anicónica de la iglesia primitiva y las escasísimas representaciones escultóricas en el arte islámico son factores que determinan la escasez de restos escultóricos m. Prácticamente se reducen a los canceles de S. Miguel de Escalada, dentro de la línea evolutiva de los canceles visigodos, y a un relieve, en S. Cebrián de Mazote, que representa dos personajes de medio cuerpo junto a la puerta de una ciudad.Particular importancia tiene la miniatura (v.) m., representada principalmente por la ilustración de los Comentarios al Apocalipsis, hechos por S. Beato de Liébana (v.) en el 776, que adquieren especial significación en torno a la proximidad del a. 1000. Estos códices se conocen generalmente con el nombre de Beatos. Impregnados de fuerte orientalismo, con algunos contactos con la miniatura prerrománica europea, ilustran con gran fantasía y vivacidad los diversos pasajes apocalípticos, en un estilo expresionista al que coadyuva la gran vivacidad del colorido y la novedad de las aportaciones iconográficas en torno-al mundo del monstruo y del diablo, de gran interés en relación con la creación de la iconografía fantástica del románico. Entre los miniaturistas sobresale Magio, verdadero creador, activo ya en el 926 (Beato Morgan de Nueva York), que debió de morir hacia el 968, cuando había iniciado el Beato de Tavara (Bibl. Nacional, Madrid), terminado por Emeterio en el 970. A ésta misma fecha corresponde el Beato de Valcavado (Univ. de Valladolid), realizado por Oveco. Cinco años después se terminaba el de la catedral de Gerona, en el que intervinieron Emeterio y la monja Eude. Son también importantes, entre los numerosos ejemplos de la miniatura mozárabe, las Biblias Hispalense (Bibl. Nacional) y de S. Isidoro de León (920), las Homilías de Smaradgo (Catedral de Córdoba), debidas al monje Florencio, como las Morales de San Gregorio (catedral de Córdoba) y los códices escurialenses Albeldense (realizado por Vigila, Sarracino y García) y Emilianense (realizado por Velasco).Por último, deben recordarse las artes menores m., la metalistería y, particularmente, las obras de los talleres de marfil, especialmente el de S. Millán de la Cogolla (V. MARFILES).JOSÉ MARÍA DE AZCÁRATE.
BIBL.: Nl. GóMEZ MORENO, Iglesias mozárabes, Madrid 1919; íD, Arte mozárabe, en Ars 11; F. CHUECA, Historia de la arquitectura española, Madrid 1965; W. NEUSs, Die Apokalipse des Hl. Iohánnes inder altspanischen und altchristlichen Bibel-illustration, Miinster 1931; J. DOMÍNGUEZ BORDONA, Manuscritos con pinturas, Madrid 1933 íD, El arte de la miniatura española, Madrid 1932; M. CHURRUCA, Influjo oriental en los temas iconográficos de la miniatura española, Madrid 1939.
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