Moneda ECON.
Categoria:
Economía
Lo que caracteriza a los sistemas económicos vigentes, en contraste con los sistemas ideales basados en el trueque directo de los bienes entre sí, y con ciertas formas de economías subdesarrolladas no integradas en la ecoriomía de mercado, es la existencia y el uso de la m.Podemos definir aproximadamente el dinero como aquellos bienes que la gente está dispuesta a aceptar a cambio de otros bienes y servicios o en pago de deudas, independientemente de que tengan un valor par sí mismos. A lo largo de la historia, numerosos artículos han cumplido esta función: al principio, cosas útiles por sí mismas: sal, ganados (pecus, en latín, de donde se deriva "pecuniario"), tabaco, cueros y pieles, etc.; más tarde, bienes de ornato. Convenía que fuesen duraderos (que no se deteriorasen con el uso ni con la manipulación), de fácil transporte (de alto valor por unidad de peso) y fácilmente divisibles: los metales preciosos, aleados con otros, cumplían muy bien estas condiciones. Se empezó entregando oro o plata a peso; más tarde, los príncipes usaron su poder para garantizar la calidad y peso de las m. acuñadas. Ello no obstaba para que el príncipe tuviera también medios de defraudar a sus súbditos en la acepación de m. Posteriormente se sustituyó la circulación de oro y plata por la de documentos acreditativos de su posesión, dando entrada a los billetes de banco, de los que se derivan las formas actuales de m. Hoy en día se prefiere considerar que "es dinero aquello que hace de dinero" (money is what money does), incluyendo todos aquellos bienes que hacen las veces del dinero y cumplen sus funciones, sea cual sea su forma: billetes y m. metálica, depósitos en los bancos (y en otras entidades), e incluso cigarrillos (usados como m. en los campos de concentración durante la guerra mundial) y sellos de correo (usados como dinero cuando escasea la m.).1) Funciones del dinero. Tradicionalmente se vienen atribuyendo al dinero una serie de funciones que podemos resumir en las siguientes:.1) Unidad de cuenta. El dinero permite reducir la infinidad de precios relativos que tendrían lugar si se intercambiasen directamente unos bienes por otros (p. ej., precio del trigo en unidades de centeno, alcachofas, autotomóviles, máquinas de escribir, etc.) a una gama única de precios, medidos en unidades monetarias. En tal caso, la m. hace de unidad de cuenta o de medida, cuyo precio es la unidad, por definición. Su propiedad fundamental como tal unidad es la homogeneidad, frente a la heterogeneidad de bienes y servicios cuyo valor mide. No hace falta que la unidad de cuenta coincida con una m. existente de hecho; hoy en día, p. ej., aún se fijan a veces los precios de las cosas en reales, duros, guineas, etc.2) Instrumento de cambio o de pago. Como tal, el dinero permite la superación del trueque entre mercancías, actuando como intermediario en casi todas las operaciones. Como medio de cambio, la m. ha de ser de aceptación general, lo cual se puede derivar de un precepto legal pero, con mayor seguridad, de la aceptación voluntaria del público. Éste acepta dinero para cobrar deudas o en sus operaciones de venta porque sabe que será aceptado por otras personas en sus compras o en el pago de sus deudas. Obviamente, el dinero como medio de pago ha de tener una materialidad concreta: una m. metálica un billete o una anotación contable (dinero bancario).3) Depósito de valor. Todo poseedor de una peseta sabe que en cualquier momento podrá utilizarla para hacer frente a una deuda cuyo valor nominal sea de una peseta. Guardar dinero es, pues, un modo de guardar poder de compra futuro: el dinero es un depósito de valor. Como tal, la cualidad principal del dinero es la liquidez (v.): el dinero es el bien más líquido, en el sentido de que- su precio (nominal) es siempre constante y su aceptación es general. Nótese que lo que se mantiene constante es su precio o valor nominal, no su valor real o poder adquisitivo (v.), que se verá afectado por la evolución de los precios de los bienes que se pueden comprar con el mismo.4) Patrón de pagos diferidos. Relacionada con la función anterior, la m. permite unificar el mercado de crédito, devolviendo los préstamos en dinero y no en bienes, y permitiendo la unificación del precio del crédito (v. INTERÉS). La m. permite cambiar bienes presentes por bienes futuros, y viceversa; permite la convertibilidad de instrumentos de crédito en dinero y utilizarlo como liberador de deudas.2. Clases de dinero. A modo de ilustración, explicaremos seguidamente varias formas que, actualmente o en el pasado, ha presentado el dinero, de entre los numerosos tipos o clasificaciones posibles.a) La m. cuya aceptación obligatoria se establece por una norma jurídica constituye el dinero legal o de curso legal, cuyo poder liberatorio puede ser limitado (dinero fraccionario) o ilimitado. El resto es dinero ordinario u optativo, cuya aceptación se deriva del consenso general.b) Cuando el bien que constituye la m. tiene un valor por sí mismo, da lugar al dinero mercancía; en otro caso se le llama dinero signo. El dinero metálico de pleno contenido es una forma de dinero mercancía, en que el valor atribuido a la m. es igual a su valor como metal (v. PATRONES MONETARIOS). Los problemas derivados del mantenimiento de sus dos valores (intrínseco, como mercancía, y extrínseco, como m.) han hecho que en todos los países se pase al dinero signo, sea al dinero metálico signo (m. cuyo valor extrínseco es muy superior al intrínseco, como ocurre con las diversas formas de dinero fraccionario o calderilla), sea, sobre todo, al dinero papel y al dinero bancario.Los orfebres y cambistas de la Edad Media se dedicaron a guardar oro y plata de sus clientes, entregándoles a cambio un certificado de depósito. Pronto se efectuaron pagos transfiriendo los certificados, sin necesidad de mover el metal: con ello se dio origen al billete de banco. Un desarrollo posterior fue la creación de una masa de billetes superior al volumen de oro y plata conservado porel banquero, que prestaba a sus clientes con base en él, basándose en el hecho de experiencia de que buena parte de los metales de sus arcas permanecían en ellas por largos periodos. Con ello se originó el núcleo del negocio bancario. Durante este primer periodo el billete de banco era convertible, es decir, el emisor estaba obligado a cambiarlo por aro o plata a petición del portador. La necesidad de controlar el dinero y los problemas derivados del incumplimiento por los bancos de su obligación de dar metales a cambio de billetes, llevaron a las autoridades primero a centralizar la emisión de billetes en unos pocos bancos autorizados y, más tarde, a atribuir el monopolio de emisión al Banco Central. Primero esporádicamente, cuando dificultades momentáneas lo aconsejaban, y luego permanentemente, el billete de banco dejó de ser convertible, pasando a ser el papel m. o billete de curso forzoso la forma dominante de m.c) Una forma de m. que merece particular atención es el dinero bancario. Se .llaman así los depósitos a la vista en los bancos privados. Son m. porque su poseedor (el titular del depósito) los considera tan dinero como las piezas metálicas o los billetes que conserva; de hecho, están formados por las m. y billetes llevados por el particular al banco con la condición de poder retirarlos inmediatamente, y de poder efectuar el pago de deudas o la compra de bienes, sin necesidad de retirarlos, simplemente mediante cheque o transferencia. Nótese que lo que constituye dinero es el depósito, no el cheque (que viene a ser el instrumento de transporte o circulación del dinero bancario). Su aceptación es menos general que la de billetes y m. metálica, pero es ya tan elevada que no se puede ignorar esta forma de dinero que es, de hecho, mayoritaria en las economías desarrolladas. Sobre la posibilidad de incluir otras formas de depósito no a la vista como dinero bancario, volveremos más adelante.3. El proceso de creación de dinero. La cantidad de m. existente en un país en un momento determinado constituye un stock, M, formado por dos magnitudes: m. metálicas y billetes en circulación fuera de la caja de los bancos, C y depósitos en los bancos, D. Se excluye de C la caja de los bancos porque, en caso contrario, se computarían dos veces sus componentes: una, como propiedad de los particulares (en forma de depósitos, D) y otra como efectivo en poder de los bancos. Además, se considera que los bancos son simples intermediarios financieros y no unidades de gasto, debido a lo cual no participan en el tipo de decisiones para el cual se considera relevante la cantidad de dinero a disposición del público. Otro tanto suele ocurrir con la m. guardada en las arcas del Tesoro.Hemos de explicar las causas que determinan la oferta monetaria, M, a partir de sus componentes, C y D. C depende fundamentalmente de la acción del Banco Central, del que constituye un pasivo, una deuda. Pero ahora nos interesa determinar cómo se crea la magnitud D.Podemos distinguir dos clases de depósitos bancarios: primarios y derivados. Los primeros se constituyen por la entrega de m. y billetes de los particulares y las empresas a los bancos; no constituyen una creación de dinero, sino simplemente un cambio, por la misma cuantía, de C a D (ya que, como dijimos, la caja de los bancos no forma parte de C). Los depósitos secundarios sí constituyen una creación neta de dinero, y se derivan de la actividad prestamista de los bancos. Un ejemplo sencillo nos pondrá de manifiesto ese proceso de creación múltiple de m. Supongamos que se constituye un depósito primario de 1.000 pts. en un banco; como vimos, no ha variado, por esta operación, la cantidad de dinero del país. El banco sabe que no necesita conservar íntegramente ese dinero en caja, para atender a las demandas de sus clientes, sino que le basta conservar una porción como reserva (v. LIQUIDEZ). Supongamos que decide guardar el 20% de sus depósitos en caja y prestar el resto: guardará, pues, 200 pts. de las 1.000 recibidas y prestará 800. El prestatario utilizará las 800 pts. para efectuar algún pago. En este punto, la cantidad de dinero en circulación será: 1.000 pts., depósito del que es titular el primer sujeto, más 800 pts., efectivo poseído por otra persona (aquella a quien el prestatario ha efectuado el pago). Supongamos que ésta deposita esa suma en otro banco: éste no dejará ociosas esas 800 pts., sino que deseará prestarlas, para aumentar sus beneficios: conservará de nuevo el 20% en caja (160 pts.) y prestará la diferencia. Esas 640 pts. se emplearán a su vez para hacer otro pago, aumentando la masa de m. en esa cuantía, y el proceso se sigue repitiendo en cantidades menores, hasta prácticamente desaparecer. Puede demostrarse que, bajo los supuestos empleados en este ejemplo, se habrá constituido una masa de dinero igual a 4.000 pts., al final del proceso, además de las 1.000 iniciales que originaron la expansión. En general, si llamamos AR al excedente de reserva (exceso de los depósitos sobre las reservas, originado en el primer banco por la operación inicial, cuya cuantía es, pues, de 800 pts. en nuestro ejemplo), y r al coeficiente de reserva, (proporción de las reservas constituidas por el banco a sus depósitos), la fórmula del multiplicador dé creación de dinero será:OR ? (1/r)El proceso es igualmente válido para la destrucción de dinero, cuando se retira un depósito en vez de constituirlo; Obviamente, la expansión y contracción no son fenómenos sucesivos, sino simultáneos, dentro del conjunto de bancos de un país. Además, nuestro ejemplo se basa en unos supuestos muy limitados: que el público está dispuesto a aceptar préstamos de los bancos; que todos los bancos se proponen conservar un mismo coeficiente (invariable) de reserva; que el público deposita en los bancos todo su dinero; etc. Estos supuestos se pueden relajar, complicando el análisis. Así, p. ej., si suponemos que los particulares y empresas desean conservar una fracción c de su dinero total en m. y billetes, en lugar de llevarlo todo a los bancos, la fórmula se convierte en:11 OR. =0R r+c(1-r) c+r(1-c)4. Los determinantes de la oferta monetaria. El análisis tradicional del multiplicador de creación de dinero presenta un carácter algo mecánico y rígido, que lo hace un instrumento poco útil en el estudio de las situaciones reales. Sus supuestos de validez son, por otro lado, restrictivos, y no nos dicen gran cosa acerca del comportamiento de los sujetos que participan en la creación de dinero.Llamaremos H (base monetaria) a la cantidad de dinero (m. metálica y billetes) que emite directamente el Banco Central. De esta cuantía, una parte la guardan los particulares, C, y la otra constituye las reservas bancarias, R (formadas, en términos sencillos, por el efectivo depositado por los particulares en los bancos, que constituye su caja, más lo que les entrega directamente el Banco Central o lo que tienen depositado en él, como cuando, p. ej., les presta dinero). Así, pues,H=C+RComo ya vimos queM=C+Dresultará:H _ C+D _ C/D+1 M C+R C/D+R/Do sea:C/D + 1M=H CID +R/Dfórmula que nos pone de manifiesto que en la oferta monetaria influyen tres variables y tres tipos de sujetos: a) H, base monetaria, cuya expansión o contracción es la clave de los demás movimientos, y que depende del Banco Central. Éste crea más o menos efectivo según las necesidades del sistema, bien conscientemente, bien respondiendo a estímulos exteriores que le obligan a ello: política del Tesoro (al que financia el Banco Central), déficit o superávit de la balanza de pagos (que da lugar a la salida o entrada de oro y divisas en el activo del Banco Central), etc. Nótese que la cuantía de R (que depende en parte de los deseos de los bancos) forma parte también de H.b) CID, o proporción entre m. y billetes de un lado y depósitos bancarios, de otro, que guardan los particulares y empresas. Depende de su función de demanda de dinero (v. LIQUIDEZ), y se ve influida por el tipo de interés pagado por los depósitos bancarios, el volumen de renta o riqueza de los sujetos, etc. Es una variable bastante independiente de la política del Banco Central.c) R/D o coeficiente de reserva de los bancos (v. LIQUIDEZ). También controlable por el Banco Central, responde, sin embargo, fundamentalmente a las preferencias y políticas de los bancos, y sobre todo al rendimiento que puedan conseguir de sus préstamos y créditos, al coste de recibir dinero prestado del Banco Central para atender a situaciones pasajeras de ¡liquidez, etc.Este somero análisis nos pone de manifiesto que el control de la oferta monetaria recae, fundamentalmente, sobre el Banco Central, pero que éste no es completamente libre en sus decisiones, sino que se ve influido por otras variables que actúan sobre CID y R/D, principalmente. En conjunto, parece que la determinante fundamental sigue siendo H, que está bajo el control del Banco Central, y que las demás influencias no eliminan su capacidad de gobierno de la masa de m.La moderna teoría. monetaria trata a la oferta de dinero como un elemento más dentro de la teoría de la determinación de la cartera óptima, tanto a nivel nacional como a nivel individual (empresas, particulares y bancos). Se pone énfasis en las variables de comportamiento que determinan la cantidad de dinero y en el ajuste de los niveles reales de CID, R/D, etc., a los deseados. En conjunto, sin embargo, se considera que la oferta monetaria está sustancialmente en manos del Banco Central, por lo que el papel del dinero como variable clave de la economía no queda mediatizado, ni el poder de las autoridades monetarias se ve reducido.5. Los cuasidineros. Los billetes de banco son un pasivo (deuda) del Banco Central y los depósitos bancarios lo son de los bancos privados. ¿No cabría considerar a los pasivos de otras entidades como dinero? Esto da lugar a un problema empírico (qué es, en la práctica, dinero, en un país y en un momento determinado) y a un problema teórico-práctico (cómo influye la ampliación del concepto de dinero en el papel del mismo y en la eficacia de la política monetaria).Hemos dicho que el público lleva sus billetes y m. al banco, constituyendo así sus depósitos. También lleva m. y billetes a otros intermediarios financieros, como cajas de ahorro, fondos de inversión mobiliaria, asociaciones de ahorro y capitalización, etc. También contrata seguros de vida, cuyas primas pagadas le dan derecho a disfrutar, en ocasiones, de préstamos en condiciones especiales. Y puede poseer acciones, obligaciones, etc., títulos todos ellos fácilmente convertibles en dinero (líquidos), que parecen diferenciarse de los depósitos bancarios sólo en detalles no fundamentales. Además, los mismos depósitos bancarios son de diversas clases: a la vista (que se pueden retirar inmediatamente mediante cheque, sin penalización), a plazo (no se pueden retirar inmediatamente, sino tras un periodo de tiempo, con preaviso o penalización), de ahorro (no retirables mediante cheque, pero sí mediante presentación de libreta, si son a la vista, y con preaviso o penalización si son a plazo), etc. ¿Es dinero todo esto? ¿O sólo los depósitos a la vista?El problema es, fundamentalmente, empírico: responden cuál es el conjunto de activos que responden más adecuadamente al concepto y a las funciones del dinero. Existen, fundamentalmente, cuatro definiciones más corrientes: 1) Considerar como dinero sólo la m. metálica y billetes en poder del público, más los depósitos a la vista. 2) Incluir también los depósitos a plazo. 3) Añadir a la anterior definición los depósitos de ahorro. 4) Añadir también los pasivos de otros intermediarios financieros no bancarios, llegando incluso a comprender ciertos títulos muy líquidos, como la deuda pública a muy corto plazo. La elección de una definición u otra dependerá, fundamentalmente, del problema de que se trate, del país y época considerado, etc. Las definiciones que tienen más aceptación son la primera (llamada precisamente oferta monetaria en las estadísticas del Banco de España) y la segunda o tercera (disponibilidades líquidas, en la terminología de la misma entidad). Para los Estados Unidos, donde se han llevado a cabo numerosos estudios sobre el tema, parece que es la segunda definición la más apropiada, por lo menos para todo el siglo XX, si bien en ciertas épocas parece que la tercera da mejores resultados (p. ej., en 1933-38, época de pánicos y falta de confianza en los bancos). El auge reciente de los intermediarios financieros no bancarios hace pensar que sus pasivos van a ser cada vez más sustitutivos del dinero y, por tanto, deben computarse, cada vez más, como dinero. Además, va ganando adeptos, recientemente, la noción de que los diversos activos disfrutan de un grado mayor o menor de "dinerabilidad" y que, por tanto, la mejor definición empírica de m. debe incluir una suma ponderada de los mismos (siendo la ponderación su grado de dinerabilidad).En todo caso, si no se incluyen como dinero, los pasivos de los intermediarios citados deben calificarse de cuasidineros y debe tenerse en cuenta su papel en la economía. De un lado, existe para ellos un mecanismo multiplicador, similar al de creación de dinero (v. LIQUIDEZ), que hay que tener presente si se consideran como dinero y que, alternativamente, influirá en la creación de m. si se dejan al margen. En segundo lugar, la función de demanda de dinero puede resultar inestable, según algunos autores, si se tienen en cuenta los pasivos de intermediarios no bancarios. Ello se debe a que pueden modificar las preferencias del público acerca del dinero, e incluso llegar a compensar la actividad de los bancos y del sistema monetario: pueden crear inflación independientemente de la acción de las autoridades monetarias, y pueden compensar los movimientos de la masa de m. provocados por dichas autoridades. No obstante, la experiencia en países como Estados Unidos e Inglaterra, en que dichos intermediarios han adquirido un mayor desarrollo, es que no ejercen una acción desestabilizadora suficiente como para dudar de la eficacia de la gestión de la cantidad de m.V. t.: BANCOS; AHORRO II; CRÉDITO;DESCUENTO Y REDESCUENTO BANCARIO; FLUJOS MONETARIOS; INFLACIÓN; INTERÉS; LIQUIDEZ; MONETARIA, POLÍTICA; NUMISMÁTICA; ORO; PATRONES MONETARIOS; PODER ADQUISITIVO; RESERVA FEDERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS, SISTEMA DE LA.ANTONIO ARGANDOÑA.
BIBL.: A. C. L. DAY, Principios de Economía monetaria, Madrid 1967; A. FORSTMANN, Dinero y crédito, Buenos Aires 1960; G. N. HALM, Economía del dinero y de la Banca, Barcelona 1963; J. PEDERSEN, Teoría y política del dinero, Madrid 1960; W. T. NEWLYN, Teoría Monetaria, México 1964; D. H. ROBERTSON, Dinero, 3 ed. México 1953; E. SCHNEIDER, Teoría económica, II, 5 ed. Madrid 1968; P. CAGAN, Determinants and Effects of Changes in the Stock of Money, 1875-1950, 2 ed. Nueva York 1967; J. RUEFF, El pecado monetario de Occidente, Barcelona 1971; A. ARGANDOÑA, La teoría monetaria moderna, Barcelona 1972; M. FRIEDMAN y A. J. SCHWARTZ, Monetary Statistics of the United States, Nueva York 1970; D. LAIDLER, The Definition of Money. Theoretical and Empirical Problems, "Journal of Money, Credit and Banking", I (agosto 1969).
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