Monde, Le MEDIOS
Categoria:
Medios de Información
Diario vespertino de París, uno de los de mayor prestigio en todo el mundo. "Calificado por unos de criptocomunista, por otros de reaccionario; biblia a creer a pies juntillas para unos; "1’inmonde" por burgués, para otros" (Yébenes), lo cierto es que, como afirmó el embajador británico en Francia Ch. Soames, "con frecuencia esperamos la salida de Le Monde antes de opinar sobre un acontecimiento". Cuando en 1969 L. M. celebró sus "bodas de plata" con la noticia, aprovechó para cesar en su dirección su fundador, Hubert Beuve-Méry, verdadera "conciencia del honor de la prensa francesa", como se ha dicho. El secreto de la enorme importancia de L. M. reside, sin duda, en su extraordinario equipo, en la elaboración científica, documental, de la noticia y, desde luego en que, como respondía Beuve-Méry en una inteligente entrevista al año siguiente en la rev. española Cuadernos para el Diálogo: ~, ¿Aceptaría usted la definición de Le Monde como un periódico inteligente, liberal y burgués...? "Lo que sí puedo afirmar, una vez más, es que se trata de un periódico reformista, no revolucionario". La historia de L. M. está muy ligada a la de su fundador, antiguo corresponsal del gran Le Temps, ligado al grupo Esprit y activo miembro de la Resistencia.Con el apoyo de De Gaulle, Beuve-Méry, en colaboración con un grupo de políticos, profesores e industriales, funda L. M. El 19 dic. 1944 aparece el primer número, con 147.910 ejemplares. Desde el primer momento recibe largos ataques de derecha e izquierda, y tiene problemas económicos (los típicos de la posguerra: encarecimiWto del papel, etc.). Inconformista con la política exterior de la IV República, partidario de una "neutralidad armada" para Europa en la época de la "guerra fría". A pesar del apoyo de Gilson, muchos directivos abandonan L. N4. acusándole de "antiamericano", entre ellos J. J. Servan Schreiber. Cuando en 1951 estalla la crisis y Beuve-Méry dimite, Francia se estremece, el presidente Auriol interviene, y -gran paso en la historia del periodismo- los redactores deciden crear una sociedad que, en adelante, garantice la independencia y seguridad del diario. Esta sociedad modelo, reestructurada en 1967, se basa en mil acciones de las que 400 pertenecen a los redactores y 90 al personal administrativo.Una estructura perfecta. Técnicamente, por la calidad y altura de su contenido, L. M. es el "desayuno" de las cancillerías y de intelectuales políticos de casi todo el mundo. De aspecto austero, sin fotografías ni apenas dibujos, con una publicidad muy discreta que, sin embargo, le proporciona el 52% de sus ingresos, redactado íntegramente por especialistas, y con una red de corresponsales que sólo es comparable a una agencia, L. M. es diario de opinión, no de partido; frente a una imposible "objetividad" mantiene firme una "voluntad de ser honestos", aunque siempre con la óptica peculiar del periódico. Publica anualmente su balance. Su tirada, que estuvo 20 años anclada en 150 a 200.000 ejemplares, ha despegado últimamente (325.000 en 1966, 469.000 en 1968 y mantiene alrededor de medio millón). Edita además dos números-resúmenes semanales, en francés e inglés, y dos mensuales (diplomático y filatélico), globalizando una cifra de negocio de cien millones de francos nuevos.Cuenta L. M. con un gran apoyo de sus lectores, que escriben magníficas cartas, y en los apuros compran varios ejemplares o abonan la sobretasa necesaria si es preciso, y se prohíbe subir el precio. Su formato es de 32,5X50 cm., a seis columnas. Lo dirige J. Fauret, su redactor-jefe es André Fontaine, asistido de tres adjuntos. Todos ellos, junto con los jefes de secciones (entre los que figuran, p. ej., Claude Julien de política extranjera, y el académico Pierre-Henri Simon de la literaria) se reúnen a las ocho y cuarto de la mañana, de pie, en consejo. Tres horas más tarde, la primera edición del periódico está confeccionada, y comienza a imprimirse para saciar a sus ávidos lectores. ¿Cómo son éstos? Según una encuesta algo atrasada (1963) que hoy daría datos aún más radicalizados, son relativamente jóvenes (incluso un 17% menores de 25 años), principalmente ciudadanos y con un nivel de instrucción elevado (39%, estudios superiores; 26%, estudios medios). En cuanto a su extracción social, son en su gran mayoría cuadros superiores y medios también (45%), profesiones liberales (20%) y funcionarios (18%).E. FERNÁNDEZ CLEMENTE.
BIBL.: J. PLANCHÁIS, Monographie du "Monde", "Tendances" 65, París junio 1970; A. CHATELAIN, "Le Monde" et ses lecteurs, París 1962.
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