Modo FIL.
Categoria:
Filosofía
El término m. expresa un concepto básico muy amplio del pensamiento humano y, por tanto, tiene múltiples significaciones.El origen de este concepto se encuentra en la experiencia que tenemos de la realidad (v.); observamos una multiplicidad de entes distintos, que no son el ser (v.) en toda su perfección, sino entes limitados y finitos, con un m. de ser determinado. M. implica una cierta medida: donde hay algo no plenamente poseído, encontramos un m. de poseer que corresponde a la medida o capacidad del sujeto receptor. El m. afecta, por tanto, a todo lo finito; en cambio, no cabe hablar propiamente de m. en Dios, que es el mismo Ser ilimitado, en toda su perfección. En las creaturas todo es recibido y la modalidad afecta a todos los niveles, ya que la misma raíz de sus perfecciones, su acto de ser, es participada según la medida de la esencia (v.).Hay modalidades tanto en el orden sustancial como en el accidental. Con mayor frecuencia, se utiliza en el ámbito de los accidentes (v.). Así, p. ej., se habla de modificación cuando hay un cambio en el m. de ser natural de una cosa, generalmente no a nivel de esencia, sino más bien superficial, debido a una causa externa. En psicología, modificación designa una manera adquirida de comportarse el yo (v.), sin variar su coherencia de fondo. Sin embargo, originariamente, el m. afecta a todo el ámbito de la realidad (v.). Aristóteles distingue cuatro grandes m. de ser en gradación ascendente: ser sólo en la mente y no en la realidad, como la negación y la privación (v.); el ser propio del devenir o cambio, como la generación (v.) y corrupción; el ser en otro, propio de los accidentes (v.); el ser en sí y por sí, como la sustancia (v.) que es lo que propiamente existe (Metaphisica BK 1003 b 1-11).Además del ámbito metafísico, también en el orden del conocimiento y en el del lenguaje encontramos el concepto de m. La Lógica tiene por objeto los diversos m. de entender y, en este campo, el m. ha sufrido varias especializaciones para designar: a) las diversas posibilidades válidas de silogismos (v.) categóricos dentro de las cuatro figuras, combinando las premisas según la cantidad lógica de las premisas y según su carácter afir- mativo o negativo; b) existen también los silogismos modales en los que las dos premisas o, al menos, una de ellas son proposiciones modales; proposiciones modales son aquellas en las que se expresa el m. en que el predicado conviene al sujeto: m. necesario, imposible, posible o contingente; c) dos tipos de silogismo hipotético: modus ponens: si A es B, entonces C es D; ahora bien A es B; luego C es D; y el modus tallens: si A es B, entones C es D; ahora bien C no es D luego A no es B.Los m. de significar son objeto de la Gramática. Así, p. ej., mientras el verbo significa de m. temporal, el nombre lo hace de m. permanente o estable (v. MORFOLOGíA II, 7). La estrecha relación entre conocimiento (v.) y lenguaje (v.) llevó a un intento de gramática universal, que descubriría la estructura lógica común a todas las lenguas. Los modistae son los gramáticos especulativos de los s. XIII y XIV, y justifican la Gramática con la Lógica y la Metafísica; de las formas de ser se obtienen las formas de pensar y, de éstas, las formas de expresión (V. GRAMÁTICA ESPECULATIVA MEDIEVAL). Esto tiene un total fundamento real, pues las palabras significan sobre todo las cosas y no los conceptos, aunque lo hagan por medio de éstos. Hay un paralelismo entre Lógica (v.) y Metafísica (v.), pero no es identidad, sino correspondencia.En la Metafísica, la especulación en torno al m. se desarrolló al estudiar en teología la existencia de una persona y dos naturalezas en Cristo (v. JESUCRISTO ni). Según Cayetano (v.), la naturaleza humana se termina y se constituye en persona por un m. sustancial, que es el constitutivo formal de la personalidad. El m. tiene un amplio uso en la metafísica de Suárez (v.), para quien los conceptos clásicos de acto y potencia pierden su carácter de principio y se unen por una entidad media que es el m. de unión; hay un m. de unión entre materia y forma, un m. de inhesión entre sustancia y accidente. El m. es algo positivo, que no añade nada a las cosas, sino que sólo las modifica con algo exterior a la esencia; pero no es un accidente (cfr. Disputationes Metaphisicae VII, sección 1 y 2). En Descartes (v.), m. es una modificación íntima de la sustancia, aunque sea transeúnte y adventicia; los atributos, en cambio, dependen de la misma sustancia. En Spinoza (v.), m. son las afecciones de la sustancia que dependen de ella a través de los atributos, que son determinaciones esenciales. Kant (v.) relaciona esta doctrina con la de la modalidad en los juicios.V. t.: ANALOGÍA.LUIS CLAVELL.
BIBL.: I J. ALCORTA, La teoría de los modos en Suárez, Madrid 1949; 1. M. BOCHENSKI, Notes historiques sur les propositions modales, "Rev. des sciences philosophiques et théologiques", 26 (1937) 673-692; íD, S. Thomae Aquinatis de Modalibus opusculum et doctrina, "Angelicum", 17 (1940) 180-218; S. CARAMELLA, Modo, en Ene. Fil. 4, 704-708.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.